Dicen
que el orden de factores no altera el producto, también que los extremos se
atraen; pero nada se escucha sobre el que se desdibuja y descoloca. Nada sobre el anónimo anonadarse.
Por todo ello, necesito hacer deporte o, mejor, hacer lo que no se puede hacer,
es decir, nada. Prefiero lo segundo porque es más barato y cómodo. No hay que
comprar ropa deportiva, ni cumplir horarios. Sólo necesitas televisión, cama y
sillón; precisamente las cosas que me regalaron por mi boda. Puede que acabe
nihilistícamente con todos los resortes,
también que sucumba a la melancolía; pero dejaré de ser una alcachofa caminante
obsesionada por entregar currículos. Seguro que si me entrego sinceramente todo
se aclara. No fue así, acaso, como empezaron las grandes pasiones y religiones.
Entrada destacada
Libros de Juan Carlos Pazos desde 1€
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jueves, 15 de mayo de 2014
martes, 13 de mayo de 2014
Sangre
Caballos al galope
destronan divinidades
fuera de los puntos cardinales
para así dar pleitesía
a todos mis retoños.
Circuncisión de parafimosis,
escayolada en lo trasplantado,
rompo todos los caminos
de la indigna sociedad culpable,
que ahora condena mis bromas.
Todo el mundo lo tendrá,
picaremos la carne sangrante
con las oscuras iras indispensables
que traen más gusto
a mi ración obrera.
Al salir, la envidia correrá
desnuda en sus dudas
por la vacía calle universal,
para buscar un sumidero
donde despotricar confortable.
La posesión te destronará
de tu latido miserable
cayendo al abismo de mis pesares
donde viven todas mis ganas
aun por ti, en la nada.
Juntos comeremos al nuevo rico,
en los diez mandamientos esfumado,
como cáliz lleno de sangre
en nuestra ávida sed desechable,
igual que el cigarro que apago.
Sociedad aburrida del bienestar
de ti desterrarme no quiero,
pues cada vez me hundo más,
manipulando tus tempestades
para morir en tu mar.
Al final es todo ceniza
del motor al suspenso marchito
durante siglos de risa
en la erosión caliza
que alza el sigilo.
Quedaremos, por ello, desnudos
tú, yo y él con su brillo
de chica de otro barrio
donde se mendigan suavidades
por un trozo de pesar.
Caballos al galope
sobre las ruedas de la fortuna,
las chicas tuercen la cabeza
a tu sarcasmo feroz
de buscar otros golpes.
lunes, 12 de mayo de 2014
Un código secreto
Hay un código en el mundo
que todos descifran
pero nadie comprende,
es el código de culpas
que tengo en mi esqueleto.
Lucho por entenderlo,
pero sin embargo muero
entre tanto tonto penitente
que huye algo roto
ante mi caída concisa.
Puedo buscar en la basura
o en la joyería que es tu rostro,
pero todo está oculto
como si fueras desnuda
y no me excitara tu cuerpo.
Así es de complicado mi entierro
cuando llorabas mi nacimiento
de esas ideas que invaden,
y, pese a todo, nos sometemos
para poder comprenderlo.
Extracto de Tokio Blues (Haruki Murakami)
Incluso ahora, dieciocho años después, recuerdo aquel prado en sus pequeños detalles. Recuerdo el verde profundo y brillante de las laderas de la montaña, donde una lluvia fina y pertinaz barría el polvo acumulado durante el verano. Recuerdo las espigas de susuki balanceándose al compás del viento de octubre, las nubes largas y estrechas coronando las cimas azules, como congeladas, de las montañas. El cielo estaba tan alto que si alguien lo miraba fijamente le dolían los ojos. El viento que silbaba en aquel prado agitaba suavemente sus cabellos, atravesaba el bosque. Las hojas de las copas de los arboles susurraban y, en la lejanía, se oía ladrar un perro. Era un ladrido tan tenue y apagado que parecía proceder de otro mundo. No se oía nada más. Ningún otro ruido llegaba a nuestros oídos. No nos habíamos cruzado con nadie. La única presencia, dos pájaros rojos que alzaban el vuelo de aquel prado, como espantados por algo, se dirigían hacia el bosque. Mientras andábamos, Naoko me hablaba de un pozo.
viernes, 11 de abril de 2014
Samsung Galaxy S5: ¿Por qué es diferente?
j. m. nieves / madrid
- Mobile World Congress Barcelona 2014 (acontecimientos)
- Samsung (instituciones)
El nuevo buque insignia de la firma surcoreana sale a la venta hoy. Te mostramos algunas características poco conocidas de este terminal
Sí, es cierto. A estas alturas, y cuando apenas faltan unas
horas para su lanzamiento oficial, ya se ha dicho casi todo sobre el
nuevo buque insignia de Samsung Galaxy S5.
Que lleva el procesador más potente del mercado (un Snapdragon 801 de
cuatro núcleos a 2,5 GHz), que la pantalla es de 5,1 pulgadas Full HD
Super Amoled, que la cámara es de 16 megapíxeles, que incorpora lector de huella digital con el que se puede pagar en PayPal, que es resistente al agua y el polvo y que lleva, incluso, un sensor cardíaco para medir nuestras pulsaciones...
También ha habido, por supuesto, críticas. Especialmente en cuanto se refiere al diseño, demasiado continuista con respecto a los modelos anteriores (Galaxy S3 y S4)
y también a cuenta de la selección (de nuevo) de materiales quizá poco
adecuados y elegantes para un «smartphone» de alta gama como se pretende
que sea éste.
Sin embargo, y a pesar de ello, el nuevo terminal de la firma surcoreana esconde en su interior un buen número de sorpresas tecnológicas
que lo hacen único entre sus competidores. Capacidades y funciones
menos conocidas por el gran público pero que, en la práctica, marcan una
diferencia clara y le dan un «plus» de utilidad dificilmente igualable. Las que se citan a continuación son solo algunas de ellas. ABC ha tenido ocasión de «trastear» unas horas con el nuevo dispositivo en dos ocasiones: durante su presentación en febrero, durante el Mobile World Congress de Barcelona; y hace apenas unos días, en un encuentro privado con Samsung.
Auto Focus más rápido
Todos nos hemos encontrado alguna vez con el problema de
querer hacer una foto muy rápidamente y, al coger el móvil, ver cómo la
cámara empieza a enfocar y desenfocar durante un tiempo que parece interminable
antes de que la imagen que queremos aparezca nítida en pantalla. En
muchas ocasiones, ese tiempo es más que suficiente para que el sujeto,
si está en movimiento, ya no esté dentro de nuestro campo de visión
cuando disparamos. O para que, si está aún allí, salga desenfocado.
Samsung ha atacado ese problema dotando a su smartphone con un sistema de Auto Focus realmente rápido, capaz de reaccionar en apenas 0,3 segundos.
Es decir, levantar el móvil y disparar, sin más. A pesar de que la
característica no resulta evidente, su utilidad está fuera de toda
discusión. Nuestras fotos lo agradecerán. Otra función nueva es la
posibilidad, si tenemos tiempo y nos apetece recrearnos, de seleccionar
antes del disparo en qué punto exactamente queremos colocar el foco de
nuestra fotografía. Si elegimos un objeto alejado, los primeros planos aparecerán desenfocados,
dando a la imagen una personalidad y unas características que hasta
ahora solo estaban al alcance de las cámaras profesionales.
Descargas ultrarrápidas
Para momentos en los que la velocidad de descarga, o de
navegación, es lo más importante, el nuevo Galaxy S5 también tiene una
solución novedosa: sumar las velocidades WiFi y 4G a las que puede
acceder el terminal para llevar a cabo una «Turbo descarga». De esta forma, cuando el usuario lo considere oportuno, podrá activar esta función, llamada Download Booster, y obtener una velocidad de descarga que oscila entre el 80% y el 90% de la suma de las velocidades disponibles en las redes Wifi y 4G.
Por ejemplo: si estamos al alcance de una red Wifi de 100 Megas (fibra
óptica) y disponemos de una conexión 4G de 50 Megas, podremos sumarlas y
descargar los archivos que necesitamos a una velocidad de entre 120 y
135 Megas por segundo. Eso sí, hay que tener en cuenta que a ese ritmo la batería se consume a velocidades de vértigo.
Para un uso más «normal» de nuestras conexiones, cabe
destacar que Samsung también ha mejorado mucho la conectividad WiFi
gracias al uso de la tecnología MIMO. El Galaxy S5, en efecto, está
equipado con dos antenas WiFi internas (en lugar de una sola), lo que
permite duplicar la capacidad de conexión y garantizar una navegación
rápida en todo momento.
Modo Ultra de ahorro de energía
Incluso dándole un uso normal, la batería del nuevo Galaxy
S5 sitúa a este terminal entre los que tienen una mayor autonomía. Sus
2.800 miliamperios dan para un día completo de uso intenso. Aunque como
todos sabemos, a menudo, eso no es suficiente. Por eso resultan tan
útiles los varios sistemas de ahorro de batería disponibles en el
mercado. Por ejemplo, el modo «Stamina», incorporado por varios terminales de diferentes marcas, permite alargar sensiblemente la vida de la batería desconectando funciones no esenciales del teléfono, como por ejemplo la conectividad cuando el terminal está en reposo.
Pero Samsung ha ido mucho más allá. Y ha equipado a su nuevo buque insignia con un modo «Ultra» de ahorro de energía capaz de estirar al máximo
el tiempo de uso restante, incluso con un porcentaje mínimo de batería.
La firma asegura que si activamos este modo, podremos seguir utilizando
el teléfono durante 24 horas más con solo un 10% de batería.
Al activar el modo Ultra del terminal, suceden varias
cosas: La pantalla (una de las mayores fuentes de consumo energético)
pasa a blanco y negro; y se desconectan todas las aplicaciones no
esenciales, excepto seis como máximo que el usuario puede configurar a
voluntad (por ejemplo, correo electrónico o Internet). El tiempo total
de duración «extra» de nuestro teléfono dependerá de cuántas de esas seis aplicaciones posibles hayamos decidido habilitar
(no es lo mismo activar solo dos que cinco) y, por supuesto, del uso
que les demos después. En todo caso, una función de la máxima utilidad y
capaz de sacarnos de un grave apuro en más de una ocasión.
Seguridad, punto importante
Pra evitar muchas de las desagradables consecuencias que conlleva el robo de nuestro móvil, Samsung ha dotado a su S5 de un sistema llamado «Activation lock» que permite bloquear el terminal en caso de que alguien intente resetearlo de forma no autorizada. Después, gracias a la función «Find my Mobile»,
será posible localizar el teléfono en un mapa para saber dónde se
encuentra en cada momento. Además, y gracias a la presencia del sensor
de huellas dactilares, la parte "profesional" del teléfono, llamada Knox
y que alberga las aplicaciones y la información de empresa, es aún más
segura. Knox 2.0 incluye también un «almacén de claves» que genera y conserva contraseñas encriptadas en la zona «protegida» del terminal. Una característica implementada especialmente para el sector profesional, uno de los objetivos principales de Samsung.
Sin necesidad de activar la «zona profesional»,
también es posible crear carpetas seguras en el terminal. De hecho, es
posible guardar fotos, vídeos, documentos o música en una carpeta
privada, protegida mediante huella dactilar o contraseña. Nadie que no seamos nosotros mismos podrá acceder a los contenidos de estas carpetas.
Avisador de bebés
Quizá una de las funciones menos conocidas del nuevo
terminal sea la posibilidad de utilizarlo como un avisador de bebés o
cámara de vigilancia. Para ello, es necesario conectar el terminal (por Bluetooth o NFC) a uno de los accesorios de Samsung, bien el reloj Gear o la pulsera Gear Fit.
Dejaremos el teléfono en la habitación donde duerma el bebé y podremos
ir tranquilamente al salón o a cualquier otra estancia de la casa. La
pulsera nos informará de todo lo que registre el S5.
Para cuando sean un poco mayorcitos, el terminal también cuenta con un modo especialmente pensado para ellos. Al activarlo, se accede a una pantalla principal con aplicaciones dedicadas a los más pequeños. Para salir y volver a las funciones normales del smartphone es necesario introducir una clave.
Los padres podrán descargar nuevas aplicaciones específicas
para la «zona infantil» del teléfono, y podrán estar tranquilos, ya que
el niño no podrá salir de ella ni acceder a ningún documento aplicación
o contenido inadecuado. A no ser, claro, que el crío se haya hecho con
la contraseña...
Características técnicas Galaxy S5
Pantalla: 5.1 pulgadas FHD Super AMOLED
Dimensiones: 142.0 x 72.5 x 8.1 milímetros,
Peso: 145 gramos
Resolución: 1.920 x 1.080
Procesador: Snapdragon 801 2.5 GHz Quad core
Cámara: 16 megapíxeles y frontal de 2.0 megapíxeles
RAM: 2 GB
Capacidad: 16/32GB ampliable hasta 64 GB con microSD
Sistema operativo: Android 4.4.2 (Kitkat)
Batería: 2.800 mAh
miércoles, 2 de abril de 2014
Sin destinatario
Caigo y tiemblo
en el instante insensato
de mis argucias más tenues,
simple arrebato
para mí.
Sin embargo desfalco
de minutos que son años
en la trampa del tiempo,
choque de gentes
para ti.
Lucho con algo
que descansa parco
de palabras canso
en el trance de irme,
de aquí.
Y luego descanso
en el suspiro del canto,
goce insensato
más allá de lo tenue,
por vivir.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Y el corazón, a fin de cuentas, muere. Atanás Dalchev
Atanás Dalchev (12 de junio de 1904 – 17 de enero de 1978) fue poeta, crítico y traductor búlgaro. Nació en Salónica que entonces era territorio Turco hasta la Guerra Balcánica. Entre sus libros destacan Balcón (1972) Poemas. Fragmentos (1974) Poemas, fragmentos, pensamientos e impresiones (1978). Ahora pueden leer su poema “Y el corazón, a fin de cuentas, muere” en traducción directa del búlgaro de Reynol Pérez Vázquez.
Y el corazón, a fin de cuentas, muere.
El raudal de los años todo arrastra.
Y el corazón, a fin de cuentas, muere.
Con indiferencia dejas atrás a tu enemigo,
cesas de querer y de buscar.
Si tropezaras con aquella que amaste,
no atinarás qué decirle.
Hasta el mendigo aparta turbado la tosca mano
al encontrarse con tu mirada.
1956
Julio Cortazar: De la 'nouvelle vague' a la animación
La obra de Julio Cortázar ha sido
profusamente adaptada al cine. Este año verá el estreno de una versión
animada de 'Historias de cronopios y de famas'.
Claudia Regina Martínez (DPA) / Buenos Aires | Actualizado 11.02.2014 - 17:50
La
fecunda relación entre Julio Cortázar y el cine empezó hace ya más de 50
años. Este año, cuando se conmemora el 30 aniversario de su muerte, se
amplía con una película inusual y original como su obra: un film de
dibujos animados para adultos con ilustraciones de grandes artistas
plásticos argentinos. El responsable de adaptar al cine Historias de cronopios y de famas,
uno de los libros del escritor argentino más complicado de traducir en
imágenes, ha sido Julio Ludueña, quien eligió diez relatos y las
ilustraciones de Daniel Santoro, Luis Felipe Noé, Antonio Seguí y Carlos
Alonso, entre otros, para realizar este film, que tras su paso por Mar
del Plata, La Habana y otros festivales, se estrenará en Argentina en
abril o mayo.
El fascinante y ambiguo universo cortazariano sedujo desde los años 60 a numerosos directores, entre ellos leyendas como Michelangelo Antonioni y Jean Luc Godard, y al argentino Manuel Antín, el mayor adaptador del escritor a la pantalla grande. Y el primero. Algunas de las películas inspiradas en textos de Cortázar se convirtieron en verdaderos clásicos del cine, como Blow Up (1966), de Antonioni. Otras pasaron sin pena ni gloria.
El argentino Antín, a punto de cumplir los 88 años, es el más experimentado adaptador de Cortázar e incluso trabajó para ello codo con codo con el escritor. En 1961 filmó La cifra impar, protagonizada por Lautaro Murúa y basada en el cuento Cartas de mamá, del libro Las armas secretas. La película altera la narración cronológica y espacial al estilo nouvelle vague y a imitación de la estructura tan propia del mismo Cortázar. Al escritor le gustó la adaptación y autorizó que Antín hiciera otras. Así, en 1963, el director realizó Circe, sobre un cuento del libro Bestiario, con Graciela Borges como protagonista y el mismo Cortázar como guionista.
Le siguió Intimidad de los parques (1964), basada en los cuentos Continuidad de los parques y El ídolo de las Cícladas, filmada en Perú, con el español Paco Rabal y la argentina Dora Baret. En el plano internacional, fueron los europeos Antonioni y Godard los que hicieron que Cortázar pasara a los anales de la historia del cine. El italiano, fallecido en 2007, trasladó en Blow Up (1966) el relato Las babas del diablo al swinging London de The Beatles, con David Hemmings en la piel de un fotógrafo que es testigo de un asesinato y busca esclarecerlo a partir de sus fotos.
La película, que también cuenta con la actuación de Vanessa Redgrave, Sarah Miles, Jane Birkin y Verushka, se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes y se convirtió en un film de culto. Se dice que Cortázar no se reconocía en él y que le hubiera encantado que llevara al cine alguno de sus relatos el español Luis Buñuel, con el que sentía mayor afinidad estética. Dicen que hubo incluso un proyecto en ese sentido y que el escritor y el cineasta se reunieron varias veces. Pero nunca se concretó nada.
Godard, por su parte, adaptó en Weekend (1967) el cuento La autopista del sur, del libro Todos los fuegos el fuego, ambientado en un embotellamiento gigante con Mireille Darc y Jean Yanne. Diez años después, Luigi Comencini utilizó el mismo relato para L'Ingorgo, con Annie Girardot y Marcello Mastroianni.
En Francia, la segunda patria de Cortázar, Claude Chabrol adaptó el cuento Los buenos servicios para Monsieur Bébé, primer capítulo de la serie televisiva Histoires insolites. Walter Renaud realizó además Le fin du jeu (1971), basado en Final del juego.
En 1999, Alexandre Aja dirigió Furia, basado en el cuento Graffiti, con la actuación de Stanislas Merhar y Marion Cotillard. En Argentina, después de Antín se atrevieron con Cortázar el fallecido Fabián Bielinsky (Nueve reinas), con el corto Continuidad de los parques, y Cristian Pauls, quien se inspiró libremente en Casa tomada para Sinfín. Diego Sabanés adaptó para su ópera prima, Mentiras piadosas (2009), el cuento La salud de los enfermos.
Pero más allá de Francia y Argentina, el universo del gran cronopio inspiró a directores de todo el mundo. La checa Jana Bokova adaptó Diario para un cuento (1998), con los argentinos Germán Palacios, Inés Estévez y Héctor Alterio. El brasileño Roberto Gervitz rodó en 2005 el corto Jogo subterraneo (2005), basado en Texto en una libreta, del libro de cuentos Queremos tanto a Glenda, uno de los últimos trabajos de Cortázar. Y existe un corto lituano titulado Avtobus y basado en Ómnibus. También otro australiano llamado House taken over, sobre Casa tomada. El escritor también fue, además, objeto de varios documentales. Los más conocidos son Cortázar, de Tristán Bauer, y Cortázar: apuntes para un documental, de Eduardo Montes Bradley, ambos argentinos.
Pero si los cuentos del argentino suponen una fuente inagotable de inspiración para los cineastas, nadie se atrevió hasta ahora con sus novelas. Y eso que más de uno se vio tentado de hacerlo con la monumental Rayuela. Pero nadie se animó. Poner en imágenes el París que recorre Horacio y darle un rostro a la enigmática y encantadora Maga seguirá siendo, por lo tanto y por ahora, tarea de la imaginación de cada lector.
El fascinante y ambiguo universo cortazariano sedujo desde los años 60 a numerosos directores, entre ellos leyendas como Michelangelo Antonioni y Jean Luc Godard, y al argentino Manuel Antín, el mayor adaptador del escritor a la pantalla grande. Y el primero. Algunas de las películas inspiradas en textos de Cortázar se convirtieron en verdaderos clásicos del cine, como Blow Up (1966), de Antonioni. Otras pasaron sin pena ni gloria.
El argentino Antín, a punto de cumplir los 88 años, es el más experimentado adaptador de Cortázar e incluso trabajó para ello codo con codo con el escritor. En 1961 filmó La cifra impar, protagonizada por Lautaro Murúa y basada en el cuento Cartas de mamá, del libro Las armas secretas. La película altera la narración cronológica y espacial al estilo nouvelle vague y a imitación de la estructura tan propia del mismo Cortázar. Al escritor le gustó la adaptación y autorizó que Antín hiciera otras. Así, en 1963, el director realizó Circe, sobre un cuento del libro Bestiario, con Graciela Borges como protagonista y el mismo Cortázar como guionista.
Le siguió Intimidad de los parques (1964), basada en los cuentos Continuidad de los parques y El ídolo de las Cícladas, filmada en Perú, con el español Paco Rabal y la argentina Dora Baret. En el plano internacional, fueron los europeos Antonioni y Godard los que hicieron que Cortázar pasara a los anales de la historia del cine. El italiano, fallecido en 2007, trasladó en Blow Up (1966) el relato Las babas del diablo al swinging London de The Beatles, con David Hemmings en la piel de un fotógrafo que es testigo de un asesinato y busca esclarecerlo a partir de sus fotos.
La película, que también cuenta con la actuación de Vanessa Redgrave, Sarah Miles, Jane Birkin y Verushka, se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes y se convirtió en un film de culto. Se dice que Cortázar no se reconocía en él y que le hubiera encantado que llevara al cine alguno de sus relatos el español Luis Buñuel, con el que sentía mayor afinidad estética. Dicen que hubo incluso un proyecto en ese sentido y que el escritor y el cineasta se reunieron varias veces. Pero nunca se concretó nada.
Godard, por su parte, adaptó en Weekend (1967) el cuento La autopista del sur, del libro Todos los fuegos el fuego, ambientado en un embotellamiento gigante con Mireille Darc y Jean Yanne. Diez años después, Luigi Comencini utilizó el mismo relato para L'Ingorgo, con Annie Girardot y Marcello Mastroianni.
En Francia, la segunda patria de Cortázar, Claude Chabrol adaptó el cuento Los buenos servicios para Monsieur Bébé, primer capítulo de la serie televisiva Histoires insolites. Walter Renaud realizó además Le fin du jeu (1971), basado en Final del juego.
En 1999, Alexandre Aja dirigió Furia, basado en el cuento Graffiti, con la actuación de Stanislas Merhar y Marion Cotillard. En Argentina, después de Antín se atrevieron con Cortázar el fallecido Fabián Bielinsky (Nueve reinas), con el corto Continuidad de los parques, y Cristian Pauls, quien se inspiró libremente en Casa tomada para Sinfín. Diego Sabanés adaptó para su ópera prima, Mentiras piadosas (2009), el cuento La salud de los enfermos.
Pero más allá de Francia y Argentina, el universo del gran cronopio inspiró a directores de todo el mundo. La checa Jana Bokova adaptó Diario para un cuento (1998), con los argentinos Germán Palacios, Inés Estévez y Héctor Alterio. El brasileño Roberto Gervitz rodó en 2005 el corto Jogo subterraneo (2005), basado en Texto en una libreta, del libro de cuentos Queremos tanto a Glenda, uno de los últimos trabajos de Cortázar. Y existe un corto lituano titulado Avtobus y basado en Ómnibus. También otro australiano llamado House taken over, sobre Casa tomada. El escritor también fue, además, objeto de varios documentales. Los más conocidos son Cortázar, de Tristán Bauer, y Cortázar: apuntes para un documental, de Eduardo Montes Bradley, ambos argentinos.
Pero si los cuentos del argentino suponen una fuente inagotable de inspiración para los cineastas, nadie se atrevió hasta ahora con sus novelas. Y eso que más de uno se vio tentado de hacerlo con la monumental Rayuela. Pero nadie se animó. Poner en imágenes el París que recorre Horacio y darle un rostro a la enigmática y encantadora Maga seguirá siendo, por lo tanto y por ahora, tarea de la imaginación de cada lector.
Leer más: De la 'nouvelle vague' a la animación http://www.elalmeria.es/article/delibros/1706977/la/nouvelle/vague/la/animacion.html#sSf37k1weZRb8WX9
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