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martes, 8 de junio de 2021

1997: RESCATE EN NUEVA YORK (1981), DE JOHN CARPENTER del blog LAS CRÓNICAS DE DECKARD

 https://lascronicasdedeckard.com/critica-1997-rescate-en-nueva-york-1981-de-john-carpenter/

1997: RESCATE EN NUEVA YORK (1981), DE JOHN CARPENTER


John Carpenter. Maestro del Terror. Esto es así aquí, y en Marte. Un director que nos ha traído joyas del terror, gran creador del suspense, y con un cine que sigue influyendo en el género fantástico. Con ‘1997: Rescate en Nueva York’ ya no sólo hizo una película de ciencia ficción y acción clave de los 80, sino que acabaría de unirlo a su actor estrella, Kurt Russell.

1997: Rescate en Nueva York, creando un futuro asolador

«Es el año 1997. El avión del presidente de los Estados Unidos es secuestrado por un grupo radical, pero consigue sobrevivir y se encuentra solo en las calles de Nueva York, donde Manhattan se ha convertido en una enorme prisión de alta seguridad. Ante la imposibilidad de lanzar una acción convencional, un nuevo prisionero será enviado para rescatar al presidente a cambio de su libertad. El elegido es “Serpiente” Plissken, un antiguo héroe de guerra al que todos daban por muerto.»

Escape from New York (John Carpenter, 1981). Plane to Manhattan
La Isla de Manhattan se ha convertido en una gran prisión. Una vez que entras, no hay salida.

El Maestro Carpenter ya se había hecho un nombre a finales de los 70. Si su segunda película, ‘Asalto a la Comisaría del Distrito 13’, fue un empujón para ‘La Noche de Halloween’, ésta última fue su gran lanzamiento, y cuando empezaron a “escucharle” en Hollywood. Gracias a esto, Debra Hill consiguió que pudieran hacer ‘La Niebla’, y un proyecto que no vio la luz hasta años más tarde. Éste se llevó a cabo con otro director y otro título ‘El experimento Filadelfia’ (Stewart Raffill, 1984).

Fue entonces cuando John Carpenter sacó de su “baúl” un guión que tenía guardado desde 1974, y que se acabaría convirtiendo en ‘1997: Rescate en Nueva York’. La inspiración le vino por diferentes medios. Uno fue por el Escándalo Watergate (ya veremos esos sentimientos conspiranoicos en la película), también de la novela ‘Planet of the Damned’ (Harry Harrison, 1962), e incluso de ‘El Justiciero de la ciudad’ (Death Wish, Michael Winner, 1974), por esas calles de Nueva York tan peligrosas, que parecían una jungla urbana.

Las calles de Nueva York en '1997: Rescate en Nueva York'
Nueva York se ha convertido en una jungla urbana. La puesta en escena de ‘1997: Rescate en Nueva York’ es magnífica.

Ubicó todas estas ideas a un futuro desolador, y con la inestimable ayuda de del director y guionista Nick Castle (‘Starfighter’ y el Michael Myers en ‘Halloween’) ya tuvieron el guión completo. Con esto comenzaría una de las grandes películas de Carpenter, que todavía sigue influyendo después de 40 años.

40 años de ‘1997: Rescate en Nueva York’

Les fue difícil encontrar localizaciones en Nueva York para reflejar que se había convertido en una prisión, y que tuviera ese aspecto tan abandonado. Además, tampoco querían construir un enorme decorado, sino calles auténticas. Al final rodaron casi todo en Sant Louis (Illinois), donde encontraron bastantes edificios abandonados debido a un gran incendio que tuvo lugar en 1977. Eso sí, fue la primera película a la que se le permitió rodar en Liberty Island por la noche. Aunque no fue tan exagerado como en la película de ‘Fantasmas de Marte’, gran parte de la película se rodó de noche.

Escape from New York (John Carpenter) Minion Chief
Alguno de los habitantes de la Isla de Manhattan parecen sacados de una cinta de zombies de Romero.

Carpenter transmitió una atmósfera de una Nueva York decadente, oscura y terrorífica, gracias al trabajo del director de fotografía Dean Cundey (‘La Cosa’, ‘Golpe en la Pequeña China‘, ‘Jurassic Park’), y un diseño de producción magnífico. Podemos ver las calles de Nueva York iluminadas sólo por luces de los semáforos y algunas farolas, dejando la suficiente oscuridad para dejar en la sombra a muchos personajes, y no perdernos detalle.

También encontramos diferentes ambientaciones en ‘1997: Rescate en Nueva York’. Por ejemplo, la puesta en escena del hogar del Duque. Todo es como más nobiliario, como un señor feudal, o noble de la corte francesa. Incluso ese coche adornado con lámparas en el capó, podría recordar a los carruajes de caballos de la época victoriana. Aquí se mezcla ese toque futurista distópico y decadente, con la propia decadencia de la nobleza del siglo XVIII. O fuera de la isla de Manhattan, todavía se ve algo “normal” y más moderno. 

James Cameron en '1997: Rescate en Nueva York', de John Carpenter
El productor y director James Cameron, trabajó en los efectos especiales de la película. Concretamente en los Matte Painting

El trabajo en la decoración y efectos especiales es grandioso. Encontramos desde pintura mate (donde trabajaba un joven James Cameron), efectos ópticos, pinturas de vidrio, modelaje en 3D, y miniaturas. Hay un momento que vemos en una pantalla de ordenador una imagen de Nueva York. Como no había dinero para usar efectos digitales, se fabricó una réplica de Nueva York, y se pintó de negro. Después, agregaron una cinta fluorescente a los bordes, se iluminó con luz reflectante, y se movió la cámara a través de la maqueta. Magia artesanal.

‘1997: Rescate en Nueva York’ transcurre en un futuro pre-apocalíptico, e incluso quizá una distopía cercana de atmósfera ciberpunk. Y cuando digo ciberpunk no me desencamino mucho, ya que el propio William Gibson se inspiró en sus calles para la novela ‘El Neuromante’. 

1997: Rescate en Nueva York. Efectos Especiales
Sin usar ningún tipo de efecto por ordenador, consiguieron emular ese efecto gracias a pintura negra, pintura fluorescente y luz reflectante. La magia de los efectos artesanales.

Es innegable lo que influyó la cinta de Carpenter en el cine de acción futurista que inundó los videoclubs en los 80. Al cual hay que sumarle las dos películas que conforman para mí la Santa Trinidad de este subgénero post-apocalíptico urbano: ‘The Warriors’ (Walter Hill, 1979) y ‘Mad Max’ (George Miller, 1979). 

Los italianos, grandes expertos en el cine de explotación, encontraron una mina. ‘1990: Los guerreros del Bronx’ (Enzo G. Castellari, 1982) y sus secuelas, y sin olvidar ‘Bronx, Lucha Final’ (Joe D’Amato, 1983), ‘2019, tras la caída de Nueva York’ (Sergio Martino, 1983), serían unas pocas de ellas. 

A día de hoy, ‘1997: Rescate en Nueva York’ sigue influyendo en el cine. Películas como ‘Doomsday’ (Neil Marshall, 2008), ‘MS1: Máxima Seguridad’ (James Mather, 2012), ‘Train to Busan 2: Peninsula’ (Yeon Sang-ho, 2020) o ‘Army of the Dead’ (Zack Snyder, 2021), tienen algo más que sólo inspiración.

Donald Pleasence en '1997: Rescate en Nueva York'
El actor Donald Pleasence usó sus propias experiencias como prisionero de guerra para la interpretación del presidente encarcelado.

Como sabéis, cuenta con una secuela ‘2013: Rescate en L.A.’ (1996), que casi parece un remake, y se toma poco en serio a sí misma. Muy divertida. También se rumoreaba que ‘Fantasmas de Marte‘ (2001) podría haber sido una tercera parte, donde Plissken debía de escapar de una prisión en Marte.

“Llámame Serpiente”

La dirección de Carpenter, una trama interesante, su inconfundible banda sonora, la atmósfera, la puesta en escena, incluso su cartel mítico, ya hace de ‘1997: Rescate en Nueva York’ una película brutal. Pero creo que lo que la convirtió en mítica fue su protagonista: “Serpiente” (o Snake) Plissken. Un antihéroe que se ha hecho inolvidable gracias a sus diálogos secos, cinismo, chulería, chupa de piel, y el parche en el ojo.

Kurt Russell como Snake Plissken
Snake Plissken es uno de los personajes más míticos del cine de John Carpenter y quizá el mejor de Kurt Russell

Kurt Russell quería quitarse la etiqueta de “chico Disney” y mostró mucho interés en la película, y justamente por ese pasado de Disney, estuvo a punto de no conseguirlo. Los estudios barajaron algunos actores para interpretar a Plissken: Tommy Lee Jones, Nick Nolte, Jeff Bridges, e incluso Charles Bronson. Aunque este último Carpenter lo veía demasiado mayor. Gracias a que Russell había trabajado para Carpenter en la película ‘Elvis’, y se llevó bastante bien con él, consiguió el papel. Aquí su amistad ya empezó a forjarse.

El propio Kurt Russell ha dicho que es su personaje favorito, y se implicó bastante en el papel. Se inspiró tanto en Clint Eastwood, John Wayne, y algo del protagonista de la película ‘El exterminador’ (James Glickenhaus, 1980). Y el hecho que Snake llevara un parche, fue idea suya.

Sin duda fue todo un acierto que el papel fuera a parar a Kurt Russell. Junto a Jack Burton (‘Golpe en la Pequeña China’) y McReady (‘La Cosa’), son los mejores personajes que ha interpretado. Y sin desmerecer a Napoleón Wilson (‘Asalto a la comisaría del Distrito 13’), Jack Crow (‘Vampiros’) y Desolación Williams (‘Fantasmas de Marte’), que son igual molones y chulescos, es de los mejores de la filmografía de Carpenter.

Richard Dean Stanton y Kurt Russell en 1997: Rescate en Nueva York
Cerebro (Richard Dean Stanton) se dará cuenta que con Snake Plissken no hay que ir tonterías.

Carpenter, a través de Plissken, refleja el cansancio, y casi una crítica, al capitalismo y hacia donde se dirigía la sociedad americana. También lo vemos en la propia a Nueva York, que el centro económico de Estados Unidos, al convertirla en una prisión y ciudad sin ley. Aunque todo esto ya lo explotaría bastante más en ‘Están vivos’.

Una pena que no viera la luz el origen de Snake cuando se estrenó. Se rodó un prólogo donde se vería cómo acaba arrestado (AQUÍ podéis ver ese fragmento, gracias Misteryman). Parte de eso, junto a las razones de por qué acaba así la Isla de Manhattan, se vería en una novela que se hizo a partir del guión.

Y como apunte extra, no podemos olvidar como Snake influyó en la saga de videojuegos ‘Metal Gear Solid’, de Hideo Kojima.

Snake Plissken en la arena 1997: Rescate en Nueva York (John Carpenter 1981)
Snake Plissken tendrá que luchar como un gladiador para poder encontrar al presidente de los Estados Unidos.

También hay que recordar que aquí Carpenter ya tuvo un presupuesto algo más elevado del que solía tener. Así que no sólo lo aprovechó en la producción, sino que consiguió a actores de la talla de Lee Van Cleef (‘El bueno, el feo y el malo’, ‘La muerte tenía un precio’), Harry Dean Stanton (‘Alien’, ‘Paris, Texas’), Ernest Borgnine (‘El abismo negro’, ‘Grupo salvaje’) y contó de nuevo con Donald Pleasence (‘Halloween’, ‘El príncipe de las Tinieblas’), Adrienne Barbeau (‘La Niebla’) y Tom Atkins (‘La Niebla’, ‘El terror llama a su puerta’). Todos ellos geniales y con momentos notables. 

Conclusión

VALORACIÓN: 9,5

Magnífica, así de claro. John Carpenter hizo una película redonda, donde se mezcla la acción, la ciencia ficción apocalíptica-distópica, y con alma de western y aventura. Todo con un buen guión, buenos actores, y con un pedazo atmósfera, puesta en escena y banda sonora. Una película que ¡después de 40 años, sigue influyendo en el cine de la acción y ciencia ficción.

Y sin olvidar que creó a uno de los grandes personajes del género como es Snake Plissken. Además, ‘1997: Rescate en Nueva York’ marcaría el inicio de una nueva carrera para Kurt Russell, ya sea de antihéroe o héroe de acción.

Ficha Técnica

  • Título original: Escape from New York
  • Año: 1981
  • Duración: 99 min.
  • País: EEUU
  • Director: John Carpenter
  • Guión: John Carpenter, Nick Castle
  • Reparto: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Donald Pleasence, Ernest Borgnine, Adrienne Barbeau, Richard Dean Stanton, Isaac Hayes.
  • Música: John Carpenter, Alan Howarth
  • Fotografía: Dean Cundey

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Muerte y orfandad: Materialismo

 



Llevaba meses sin escribir una sola línea, la mar de contento, tranquilo, sin preocuparme por nada. Ahora he de preocuparme de que un extraño lea esto y le agrade. Otra vez en la locura, cuando pensaba que no volvería, esta ansia, estas ganas sin ganas, la locura del creador que no hace nada, solo repetirse, contar las historias muchas veces contadas, pero, eso sí, con diferentes palabras. Ya lo decía la Biblia: «No hay nuevo bajo el Sol» y todo lo veo obscuro.


El Sol tiene la culpa o más bien su ausencia. Hoy llueve y, dado que no había nada que hacer, busqué algo diferente. Incauto de mí, he visto el ordenador, afuera una tempestad y adentro otra. No sirve para nada, mientras escribo pienso que no sirve para nada y lo escribo. Seré arrogante, en el fondo estoy condenado al éxito o al fracaso, a las dudas de un nuevo trabajo, al hacer sin hacer.

Valgo para muy pocas cosas. En el colegio sacaba buenas notas, nunca tuve ninguna vocación. Empecé una carrera que no ejercí y acepté el primer trabajo que me ofrecieron. De todas formas, mi objetivo principal no es que se me reconozca después de muerto; en realidad solo quiero dinero, soy un vasallo del bien más preciado; por él entrego mi vida, del mismo modo que lo hacen muchos sin saberlo, por la riqueza material me condeno a la infelicidad.

El dinero es lo único que se respeta, el papel manoseado que pasa por todos los bolsillos, el ritmo que martillea al soltarlo y que también declara un rictus de afirmación (como un Dios) cuando lo nombras, el dinero constituye en la actualidad lo importante. Por él murieron muchos, parece que voy a seguir su ejemplo, voy a arrancarlo, sacarlo con sangre, con mi propia vida si es necesario, estoy listo para entregarme en los brazos de la muerte, mi amiga más morbosa, la reina de las caricias envenenadas, la reina de la suerte más rastrera.


Alguno se habrá alegrado con el final del párrafo anterior. Siento desilusionarte: es mentira. Lo redacté para darte una pequeña victoria, un pequeño descanso en tu lucha contra mi destino. Sigo vivo; no me he suicidado, ahora sueltas pestes que me reconfortan, soy el inteligente travieso que te tortura con sadismo, soy tus pesadillas hechas realidad. Declárate insolvente, es la única salida en este callejón sin salida; si no lo haces, puedes declararte muerto, no soy un suicida sino un asesino que usa las palabras a modo de cuchillos.

El tiempo me ha dado cierta capacidad analítica, así como dotes de observación. La mayoría de la gente no se entera de cómo la manipulan, pero es feliz. A mí me pasa lo contrario y, aunque no debería haberlo contado, trato de explicarlo con mis escritos. Inútil labor; si al menos pudierais ver mi cara de pardillo mientras escribo esto un martes a las 22:16 horas, pero no podéis; no creo en los milagros, estoy condenado a la soledad del huraño que administra las letras, también las emociones; ejerzo la peor, la que más exige de las supuestas artes, el repetir historias tantas veces vistas, otras tantas narradas. 

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domingo, 6 de junio de 2021

Aullido




Ahora voy a promocionar mi faceta de cantante,
tantos años de lloros han creado una gran voz,
una voz que no obstante es imperfecta,
pues demasiada ginebra ha mermado su fuerza;
aun así, con ella aún tiemblan ciertas señoras
que moran hundidas en su mísera sordera,
miserables son ellas  sobre sus hermosas piernas,
aficionadas a los placeres que yo les mando,
nardo de paisajes huidos, caída del olvido
ahora simple desnudo masturbado.

No he encontrado un grupo a mi medida;
aunque tiemblo ante la envidia
que puedo desatar en ajenos brazos,
miserable de mi mismo, pedante
hasta cierto punto abocado
al éxito de las penas
de mis cuerdas en tu mano.

Mi cabeza da vueltas en mi pereza
de públicos que ya aplauden
al payaso de los amores,
al rey de los cantares
que vuelven repetidos
en mi gira de pesares,
niño que aspira a Dios,
Dios que aspira a niño,
todo inventado,
hasta cierto punto abocado
al éxito de las penas
de mis cuerdas en tu mano.

La lucha puede ser eterna,
no importa, estoy a gusto
con tanta entrevista de mierda,
con tanto disco de oro,
con tanto muro de hielo,
entre nuestros sentimientos
y los de mis hermanos,
ataque de lo narrado,
fuga de mi destino.

La mañana se acaba
mientras espero la noche
con tanto muro de hielo,
entre nuestros sentimientos de derroche.
Mi cabeza da vueltas en mi pereza
de públicos que ya aplauden
al payaso de los amores.
Ahora voy a promocionar mi faceta de cantante,
tantos años de lloros han creado una gran voz,
una voz que no obstante es imperfecta
pues demasiada ginebra ha mermado su fuerza;
aun así, con ella aún tiemblan ciertas señoras
que moran hundidas en su mísera sordera,
todo inventado
hasta cierto punto abocado
al éxito de los penas
de mis cuerdas en tu mano.



lunes, 12 de abril de 2021

Muerte y orfandad: Última reflexión

 

Existimos en tu imaginación, en un párrafo que parece no tener un fin concreto, obtusos con la gracia dispensada, poetas perplejos del humor compartido. Café con chocolate, galletas de mantequilla, a duras penas, penas que duran, resulta todo tan increíble, otro ha empezado a leer en el párrafo siguiente, algunos lo han dejado para siempre. No hay otra salida, tiemblo con tu frío, me identifico con tus ganas de revancha, miento, vuelvo a mentir, no insistas, te voy a sacar de esto, aunque sea lo último que haga, vuelvo a mentir, la verdad os hará culpables, falsa resurrección. Otra máquina para la moneda traga-gatos, la infamia mancha la tela color caqui, todo sobre mí, en otras manos, en otras miradas y palabras, el sonido sale obtuso e infecta toda la página, originalidad execrable, hipo hipnótico, reflejo en las gafas de sol, no lo entiendes, no lo quieres entender. Pareces el único repetido en un mar de gestos, incluso así sigues siendo diferente, te averías con ganas, falleces, en definitiva, nadie se presenta, todos ríen, ¿qué más da?


miércoles, 17 de marzo de 2021

LOS PARAGUAS (RENOIR)

 



 

Mil mares sobre mí, Dios de los improperios que rotan
sobre el punto final de un cuento interminable,
no necesitarás más ayuda que la que te doy, te lo juro,
algunos quedarán confusos, allí, en el rencor,
no importa, otros llegarán después,
y sin querer olvidaremos la impresión sucedánea,
como si no fuésemos los invitados a la fiesta de los niños.

 

Dejad que los niños se acerquen a mi estatua de agua,
dejad que beban la sangre, únicamente la mía;
deseo que sacien su caída, que lloren por mí,
infierno de hielo, caída, dicen que anda por ahí.

Luego llegará la vejez y el último partido televisado,
las presentadoras han desertado de los informativos, llora,
aunque no sea por mí, te lo permito. ¿Tú también lo conoces?

 

El pintor francés, el impresionista, el aledaño
en el que entras para conocer, para conocerte mejor,
y te quedas pasmado ante el juego de paraguas azules,
desearías que estuviese en tu casa, pero la agenda está completa:

En la patria de los suicidas una persona se ha lastimado,
justo en el momento en que Renoir ha terminado su cuadro,
los paraguas comienzan a parar la última lluvia: ¿Qué tal te va?

Hells Bells



 

Hoy es jueves santo,
un ateo trabaja,
escribiendo poemas,
herejías de tres al cuarto
mientras suena un disco de ACDC.
Se confunden los ritmos,
por la calle una procesión,
necesito un par de latigazos
para despertar al animal.

 

Las campanas del infierno,
la autopista que frecuento,
estoy durmiendo y me comen
ávidas hormigas que son termitas
dentro del estomago que reclama,
pues no, no estoy de ayuno.

 

Tendré que levantarme,
me duele la espalda
de jugar al padel.
Estoy demasiado gordo,
no hubiera debido empezar a hacer deporte,
lo mío es la poesía
esa pólvora que te revienta
cuando la oyes
y pides más,
¿qué es lo que buscas?,
¿acaso qué te quite el vestido
oscuro como el luto
por el borracho ahogado?
Sí, te hablo de Bon Scott.

 

Pero tú no sabes quién es Bon Scott,
nadie nos comprende,
damos tanta lastima
que empezamos a vender libros, discos,
quizás alguna película,
todo lo que me pueda inventar
entre siesta y siesta
mientras escucho a ACDC
y tú ya no estás.

Alma rota

 




 

Un paso más, te lo pido por favor,
acércate, no tengas miedo,
puedes confiar en lo que hago,
ya llevo muchos años haciendo
este no hacer nada
que no sea dar vueltas
sobre mi istmo,
sin parar.

 

Te prometo todo lo que se puede prometer,
todas las riquezas de corazón,
toda la buena voluntad,
no debes tener miedo,
uno escucha detrás del cristal,
y hoy llueve,
sin parar.

HIROSHIGE (poema)

 


 


En la penumbra de una canción de Placebo permanezco,
mínimo de mí, como Neruda en un cielo estrellado
que ahora contemplo en el libro, única ocasión.
Gente revoleteando, otros gritan al cerezo en flor,
blanco, tan blanco que hubieras podido estar muerto,
nadie lograría comprenderlo, sólo el autor
que ahora duerme su siesta, no holgazanea
sino que espera a la inspiración,
a revolotear como mariposa, sumida en sombras,
ahora vienen, ahora se van.

 

Simples líneas, simple sentimiento
que resulta al afrontar el peligro
del honor insinuado en la profundidad,
estilo que revolotea, rosa y azul
se encuentran en un bar. ¿Quién invita?

Otros se postran ante el mar,
pero el mar está ausente de mis escritos,
me ahogo en su nómina barata, lloro
y empiezo de nuevo. ¿Qué más da?

 

La serie se repite, desolada la erupción
de lo taimado. Madre que revolotea,
alguien grita, y empiezo de nuevo,
alijo en el recoveco; miradas
que nacen y mueren entre láminas;
no hay principio ni final, sólo muero
y empiezo de nuevo. ¿Qué más da?

Muerte y orfandad: El detective

 

Cambiemos de tema, ya casi ha entrado el invierno y no para de llover. Odio este clima que me ha tocado vivir, no te deja ni un poco de alegría, tan solo un mísero mes al año en el que luzca el Sol y, para eso, nos llevan a la playa solo uno o dos fines de semana. En julio el encargo acorta las distancias, por desgracia no las elimina, los cadáveres de los niños desaparecen descompuestos en el agua salada, en verdad ignoro lo que digo. ¿Hacia dónde me llevará mi tontería? La discusión fue breve, en la primera semana de agosto desapareció otro niño, quizás por culpa de alguna de esas mafias que hay en el mundo. Del caso se encargó el investigador privado más famoso de la historia, Sherlock salió de los libros dispuesto a ganarse el respeto, no lo consiguió, aunque sus interesantes descubrimientos habrán quedado en la historia de la deducción; por otro lado, Conan Doyle no existe como tal en la imaginación de los huérfanos, al final resulta que al escritor lo inventaron una agrupación de detectives que necesitaban divulgar sus casos sin perder su vida privada, que por algo se llaman, desde entonces, detectives privados.

La cabeza empieza a dar vueltas, no para. ¿Dónde estoy sino ante mi propia sombra sobre el pupitre? No la pienso vender, aunque las ofertas son tentadoras. Durante unos días, se investigó la procedencia, pocos en realidad, el caso se cerró sin ruido, como si hubiese sido algo sin importancia el no tener padres. No, no lo
entiendo.

Debería haber apagado la luz del flexo porque a los cuidadores no les gusta que estemos despiertos hasta tan tarde. He aprendido a distinguir sus pasos más pesados y lentos, al menor indicio apago y me desplazo con sigilo hasta mi cama dispuesta. Soy más listo que ellos, aunque alguna vez me han cazado. Después de ser interrogado, la escena cobra tintes macabros, te sientes como si le hubieras hecho daño a alguien, no es cierto, niego todos mis falsos pecados, soy inocente, no veis que soy tan solo un niño, exijo el derecho a la asistencia de un abogado; además, no me habéis leído los derechos. ¿Qué pensabais? ¿Acaso me tomáis por un negro ignorante?

Muerte y orfandad (por Juan Carlos Pazos) - Ediciones Atlantis
EDICIONESATLANTIS.COM
Muerte y orfandad (por Juan Carlos Pazos) - Ediciones Atlantis
Muerte y orfandad, una novela de Juan Carlos Pazos, publicada por Ediciones Atlantis en noviembre de 2020.