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miércoles, 23 de junio de 2021

El I CHING. Análisis de un libro sapiencial antiguo, pero a la vez actual

 



 

El I CHING es uno de los primeros textos de la humanidad y posiblemente es el libro chino más antiguo que conservamos ya que los primeros escritos del libro de las mutaciones están datados alrededor del 1200 a.C.  El texto ha sido enriquecido múltiples veces con el fin de mejorar su comprensión. Es un libro oracularsapiencial y moral, a la vez que por su estructura y simbología es un libro filosófico y cosmogónico. Durante más de 2000 años, el Libro de las Mutaciones se ha utilizado en China como libro de adivinación, y aún se estudia como fuente valiosa de sabiduría taoísta y confuciana.

La consulta oracular se lleva a cabo en forma tradicional por medio de 50 tallos de milenrama; también se podían utilizar 50 palillos de madera. El libro se basa en una serie de pictogramas que en realidad son 6 líneas continuas o partidas por la mitad (64 hexagramas en total), las líneas son los propios tallos o ramas. Las dos clases de líneas corresponden al yan (discontinua) y yin (continúa). Los pictogramas están caracterizados por estar vinculados más a conceptos que a palabras específicas; de ahí viene su dificultad para aquellas culturas que no se han educado en dicha tradición.

I CHING significa «Libro de las mutaciones». Cuenta la leyenda que al sabio Fu-Hi se le apareció una criatura con cabeza de dragón y caparazón de tortuga. Sobre este se dibujaba un conjunto de líneas que formaban los ocho trigramas elementales: Cielo, Trueno, Agua, Montaña, Tierra, Viento, Fuego y Lago.

El libro fue y es usado como una especie de Tarot para predecir el futuro o más bien para dar respuesta a las diatribas humanas, pues el libro de las mutaciones intenta ayudar en la difícil complejidad de la vida. Implica, por eso, algo más que un simple libro esotérico.

Así, el I CHING requiere una reflexión constante causada por el hecho abstracto de ver los pictogramas y también por el carácter complejamente poético de los textos que intentan explicarlos. Su significado se sustenta sobre una valiosísima y rica base filosófica oriental. Las respuestas que ofrece este libro provienen de indagar en tu interior al leer los textos y encontrar en ti mismo la fuerza y el camino que debes tomar.

Caracterizado por una extrema relatividad, cada persona que entra en su complejidad lo entenderá de una forma distinta. Ahí reside precisamente su magia pues «El libro de las mutaciones» es un oráculo matemático que plantea percepciones gráficas para ayudar, depende de cada uno recibir esa información e implementarla para progresar y alcanzar la liberación.

Los hexagramas se dividen en dos grupos con tres líneas y cada uno de esos grupos o trigramas se asocia a un concepto, la respuesta vendrá en una conjugación de la imagen y los dos conceptos. Lo curioso es que a veces, conceptos que podríamos entender que se repelen, pueden compenetrarse y conseguir algo muy positivo. Por ejemplo, en los dos primeros hexagramas que corresponden a lo receptivo y lo creativo ambos no son antagónicos, sino complementarios como explicamos a continuación.

Son complementarios porque el signo de lo receptivo hace referencia a que uno siempre debe dejarse llevar por la situación (semejante a las propuestas taoístas). Lo debe hacer ya que las líneas quebradas representan el poder fundamental receptivo, oscuro, que cede, en definitiva, la energía del yin. Esto significa que no se debe tomar las riendas ni tampoco las decisiones, sino adecuarse a lo que venga, a lo que dicten los otros, amparados, y ahí está la clave de complementariedad, por lo creativo que como su propio nombre indica, implica el momento idóneo para que construir, conquistar, tener ideas y creer en ellas. Si ha salido el signo de lo creativo, el cielo lo dominará todo y la perseverancia será lo que lleve a lograr los objetivos, pues sus líneas enteras representan el poder primario, un poder iluminador, dador de luz, activo que simboliza también al espíritu; dado que carece de debilidad, su esencia es el poder o la energía.

Desde mi experiencia personal leer el I CHING se asemeja a un acto de meditación en dos fases; la primera ocasionada por la contemplación de los hexagramas y la segunda por la lectura de unos textos que podríamos calificar semejantes a los textos budistas o taoístas, encuentro una gran relación especialmente a todo lo que tenga que ver con el Zen en cuanto a su aspecto liberador. Experimentar lo que significa cada hexagrama implica intentar comprender cómo se generan y se producen los cambios en nuestras circunstancias y en nosotros mismos.

Algunos podrían creer que a través del I CHING estamos adivinando el futuro, aunque realmente, se trata de una simple previsión, también de una auténtica epifanía ocasionada por la comprensión de la relación que existe entre los acontecimientos. Se debe entender como un instrumento auxiliar para hallar esta posible armonía: una brújula infalible para la orientación correcta. Al final, lo que el libro plantea es que debemos encontrar el equilibrio entre nosotros y el universo que fluye constantemente, ya que lo único que existe es el cambio, las mutaciones.

Al igual que el Tao Te King, el I CHING plantea la idea de naturaleza en perpetuo cambio y la búsqueda incansable de otra visión distinta a la racional; constituyen ambos sin duda un modelo de pensamiento muy opuesto al modelo occidental.

No se debe buscar una respuesta absoluta y concreta. Lo que el I CHING ofrece es un mapa de la situación y de cómo se debe actuar en un momento determinado. De todas formas, como ya se ha dicho, la respuesta está en ti. Lo que el I CHING hará será clarificar el camino.

Lo que ofrece el I CHING, son consejos y advertencias sobre cómo enfrentarse a determinados escenarios. Si bien la técnica para leer el I CHING no es difícil, se vuelve más claro y sencillo de dilucidar cuanto más acostumbrado esté uno a hacerlo. La lectura del I CHING debe tener la forma de una conversación, ya que, si una pregunta no queda aclarada, se puede reformular de otra manera, concretando más o preguntando por otras cuestiones del asunto, podemos seguir hasta que no haya dudas.

Un ejemplo que nos puede ser de ayuda para ver la utilidad del I CHING es el hexagrama «Inicios complicados» que se refiere a lo complejo de los comienzos. Así, nos dice que encontraremos dificultades, pero uno no debe rendirse ante ellas. Aunque el caos nos invada al principio, debemos mantenernos firmes y encontraremos una salida al peligro; debemos esperar complicaciones, pero como todo está en pleno cambio y en constante movimiento, lograremos nuestros objetivos, se alcanzará el éxito, siempre que no nos rindamos manteniéndonos fieles a nuestro camino. Simplemente, debemos ser pacientes y buscar ayuda para restablecer el orden. Surgen así unos sabios consejos a partir de una sencilla imagen de seis simples líneas.

«El Libro de las Mutaciones» se basa en las representaciones de dos fuerzas polares, que por su dinamismo dan origen a todas las cosas. En un principio fueron designadas simplemente como lo claro y lo oscuro, y más tarde como el yin y el yang. La interacción de ambas fuerzas engendra los cambios, que deben interpretarse como el movimiento incesante del Tao. Para el modo de pensar tradicional chino, el dualismo entre los dos términos resulta tan incomprensible como la existencia de una corriente eléctrica sin sus polos positivo y negativo, puesto que el concepto de polaridad se basa en el principio de que + y –, norte y sur, son aspectos diferentes de uno y el mismo sistema, y la desaparición de uno de ellos significaría la desaparición del sistema

El yin no puede existir sin el yang; el uno sucede invariablemente al otro en el ritmo imperecedero del universo. En el Zhuang zi leemos: “El Tao no tiene principio ni fin; las cosas, en cambio, nacen y mueren, y no pueden apoyarse en una existencia terrenal. Ora vacías, ora llenas, carecen de forma permanente. Los años no se puede rechazar, ni detener el paso del tiempo. Extinguirse y renacer, colmarse y vaciarse, tornar a empezar después de haber terminado”.

La doctrina del yin y el yang se relaciona de forma esencial, en su negación de la dualidad y afirmación de la complementariedad, con el analizado «Libro de las Mutaciones», uno de los tratados más enigmáticos del pensamiento chino.

martes, 8 de junio de 2021

El Último Crítico: Expediente Warren: Obligado por el Demonio (2021)

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1997: RESCATE EN NUEVA YORK (1981), DE JOHN CARPENTER del blog LAS CRÓNICAS DE DECKARD

 https://lascronicasdedeckard.com/critica-1997-rescate-en-nueva-york-1981-de-john-carpenter/

1997: RESCATE EN NUEVA YORK (1981), DE JOHN CARPENTER


John Carpenter. Maestro del Terror. Esto es así aquí, y en Marte. Un director que nos ha traído joyas del terror, gran creador del suspense, y con un cine que sigue influyendo en el género fantástico. Con ‘1997: Rescate en Nueva York’ ya no sólo hizo una película de ciencia ficción y acción clave de los 80, sino que acabaría de unirlo a su actor estrella, Kurt Russell.

1997: Rescate en Nueva York, creando un futuro asolador

«Es el año 1997. El avión del presidente de los Estados Unidos es secuestrado por un grupo radical, pero consigue sobrevivir y se encuentra solo en las calles de Nueva York, donde Manhattan se ha convertido en una enorme prisión de alta seguridad. Ante la imposibilidad de lanzar una acción convencional, un nuevo prisionero será enviado para rescatar al presidente a cambio de su libertad. El elegido es “Serpiente” Plissken, un antiguo héroe de guerra al que todos daban por muerto.»

Escape from New York (John Carpenter, 1981). Plane to Manhattan
La Isla de Manhattan se ha convertido en una gran prisión. Una vez que entras, no hay salida.

El Maestro Carpenter ya se había hecho un nombre a finales de los 70. Si su segunda película, ‘Asalto a la Comisaría del Distrito 13, fue un empujón para ‘La Noche de Halloween’, ésta última fue su gran lanzamiento, y cuando empezaron a “escucharle” en Hollywood. Gracias a esto, Debra Hill consiguió que pudieran hacer ‘La Niebla, y un proyecto que no vio la luz hasta años más tarde. Éste se llevó a cabo con otro director y otro título ‘El experimento Filadelfia’ (Stewart Raffill, 1984).

Fue entonces cuando John Carpenter sacó de su “baúl” un guión que tenía guardado desde 1974, y que se acabaría convirtiendo en ‘1997: Rescate en Nueva York’. La inspiración le vino por diferentes medios. Uno fue por el Escándalo Watergate (ya veremos esos sentimientos conspiranoicos en la película), también de la novela ‘Planet of the Damned’ (Harry Harrison, 1962), e incluso de ‘El Justiciero de la ciudad’ (Death Wish, Michael Winner, 1974), por esas calles de Nueva York tan peligrosas, que parecían una jungla urbana.

Las calles de Nueva York en '1997: Rescate en Nueva York'
Nueva York se ha convertido en una jungla urbana. La puesta en escena de ‘1997: Rescate en Nueva York’ es magnífica.

Ubicó todas estas ideas a un futuro desolador, y con la inestimable ayuda de del director y guionista Nick Castle (‘Starfighter’ y el Michael Myers en ‘Halloween’) ya tuvieron el guión completo. Con esto comenzaría una de las grandes películas de Carpenter, que todavía sigue influyendo después de 40 años.

40 años de ‘1997: Rescate en Nueva York’

Les fue difícil encontrar localizaciones en Nueva York para reflejar que se había convertido en una prisión, y que tuviera ese aspecto tan abandonado. Además, tampoco querían construir un enorme decorado, sino calles auténticas. Al final rodaron casi todo en Sant Louis (Illinois), donde encontraron bastantes edificios abandonados debido a un gran incendio que tuvo lugar en 1977. Eso sí, fue la primera película a la que se le permitió rodar en Liberty Island por la noche. Aunque no fue tan exagerado como en la película de ‘Fantasmas de Marte’, gran parte de la película se rodó de noche.

Escape from New York (John Carpenter) Minion Chief
Alguno de los habitantes de la Isla de Manhattan parecen sacados de una cinta de zombies de Romero.

Carpenter transmitió una atmósfera de una Nueva York decadente, oscura y terrorífica, gracias al trabajo del director de fotografía Dean Cundey (‘La Cosa, ‘Golpe en la Pequeña China‘, ‘Jurassic Park’), y un diseño de producción magnífico. Podemos ver las calles de Nueva York iluminadas sólo por luces de los semáforos y algunas farolas, dejando la suficiente oscuridad para dejar en la sombra a muchos personajes, y no perdernos detalle.

También encontramos diferentes ambientaciones en ‘1997: Rescate en Nueva York’. Por ejemplo, la puesta en escena del hogar del Duque. Todo es como más nobiliario, como un señor feudal, o noble de la corte francesa. Incluso ese coche adornado con lámparas en el capó, podría recordar a los carruajes de caballos de la época victoriana. Aquí se mezcla ese toque futurista distópico y decadente, con la propia decadencia de la nobleza del siglo XVIII. O fuera de la isla de Manhattan, todavía se ve algo “normal” y más moderno. 

James Cameron en '1997: Rescate en Nueva York', de John Carpenter
El productor y director James Cameron, trabajó en los efectos especiales de la película. Concretamente en los Matte Painting

El trabajo en la decoración y efectos especiales es grandioso. Encontramos desde pintura mate (donde trabajaba un joven James Cameron), efectos ópticos, pinturas de vidrio, modelaje en 3D, y miniaturas. Hay un momento que vemos en una pantalla de ordenador una imagen de Nueva York. Como no había dinero para usar efectos digitales, se fabricó una réplica de Nueva York, y se pintó de negro. Después, agregaron una cinta fluorescente a los bordes, se iluminó con luz reflectante, y se movió la cámara a través de la maqueta. Magia artesanal.

‘1997: Rescate en Nueva York’ transcurre en un futuro pre-apocalíptico, e incluso quizá una distopía cercana de atmósfera ciberpunk. Y cuando digo ciberpunk no me desencamino mucho, ya que el propio William Gibson se inspiró en sus calles para la novela ‘El Neuromante’. 

1997: Rescate en Nueva York. Efectos Especiales
Sin usar ningún tipo de efecto por ordenador, consiguieron emular ese efecto gracias a pintura negra, pintura fluorescente y luz reflectante. La magia de los efectos artesanales.

Es innegable lo que influyó la cinta de Carpenter en el cine de acción futurista que inundó los videoclubs en los 80. Al cual hay que sumarle las dos películas que conforman para mí la Santa Trinidad de este subgénero post-apocalíptico urbano: ‘The Warriors’ (Walter Hill, 1979) y ‘Mad Max’ (George Miller, 1979). 

Los italianos, grandes expertos en el cine de explotación, encontraron una mina. ‘1990: Los guerreros del Bronx’ (Enzo G. Castellari, 1982) y sus secuelas, y sin olvidar ‘Bronx, Lucha Final’ (Joe D’Amato, 1983), ‘2019, tras la caída de Nueva York’ (Sergio Martino, 1983), serían unas pocas de ellas. 

A día de hoy, ‘1997: Rescate en Nueva York’ sigue influyendo en el cine. Películas como ‘Doomsday’ (Neil Marshall, 2008), ‘MS1: Máxima Seguridad’ (James Mather, 2012), ‘Train to Busan 2: Peninsula’ (Yeon Sang-ho, 2020) o ‘Army of the Dead’ (Zack Snyder, 2021), tienen algo más que sólo inspiración.

Donald Pleasence en '1997: Rescate en Nueva York'
El actor Donald Pleasence usó sus propias experiencias como prisionero de guerra para la interpretación del presidente encarcelado.

Como sabéis, cuenta con una secuela ‘2013: Rescate en L.A.’ (1996), que casi parece un remake, y se toma poco en serio a sí misma. Muy divertida. También se rumoreaba que ‘Fantasmas de Marte‘ (2001) podría haber sido una tercera parte, donde Plissken debía de escapar de una prisión en Marte.

“Llámame Serpiente

La dirección de Carpenter, una trama interesante, su inconfundible banda sonora, la atmósfera, la puesta en escena, incluso su cartel mítico, ya hace de ‘1997: Rescate en Nueva York’ una película brutal. Pero creo que lo que la convirtió en mítica fue su protagonista: “Serpiente” (o Snake) Plissken. Un antihéroe que se ha hecho inolvidable gracias a sus diálogos secos, cinismo, chulería, chupa de piel, y el parche en el ojo.

Kurt Russell como Snake Plissken
Snake Plissken es uno de los personajes más míticos del cine de John Carpenter y quizá el mejor de Kurt Russell

Kurt Russell quería quitarse la etiqueta de “chico Disney” y mostró mucho interés en la película, y justamente por ese pasado de Disney, estuvo a punto de no conseguirlo. Los estudios barajaron algunos actores para interpretar a Plissken: Tommy Lee JonesNick NolteJeff Bridges, e incluso Charles Bronson. Aunque este último Carpenter lo veía demasiado mayor. Gracias a que Russell había trabajado para Carpenter en la película ‘Elvis’, y se llevó bastante bien con él, consiguió el papel. Aquí su amistad ya empezó a forjarse.

El propio Kurt Russell ha dicho que es su personaje favorito, y se implicó bastante en el papel. Se inspiró tanto en Clint Eastwood, John Wayne, y algo del protagonista de la película ‘El exterminador’ (James Glickenhaus, 1980). Y el hecho que Snake llevara un parche, fue idea suya.

Sin duda fue todo un acierto que el papel fuera a parar a Kurt Russell. Junto a Jack Burton (‘Golpe en la Pequeña China’) y McReady (‘La Cosa’), son los mejores personajes que ha interpretado. Y sin desmerecer a Napoleón Wilson (‘Asalto a la comisaría del Distrito 13’), Jack Crow (‘Vampiros’) y Desolación Williams (‘Fantasmas de Marte’), que son igual molones y chulescos, es de los mejores de la filmografía de Carpenter.

Richard Dean Stanton y Kurt Russell en 1997: Rescate en Nueva York
Cerebro (Richard Dean Stanton) se dará cuenta que con Snake Plissken no hay que ir tonterías.

Carpenter, a través de Plissken, refleja el cansancio, y casi una crítica, al capitalismo y hacia donde se dirigía la sociedad americana. También lo vemos en la propia a Nueva York, que el centro económico de Estados Unidos, al convertirla en una prisión y ciudad sin ley. Aunque todo esto ya lo explotaría bastante más en ‘Están vivos’.

Una pena que no viera la luz el origen de Snake cuando se estrenó. Se rodó un prólogo donde se vería cómo acaba arrestado (AQUÍ podéis ver ese fragmento, gracias Misteryman). Parte de eso, junto a las razones de por qué acaba así la Isla de Manhattan, se vería en una novela que se hizo a partir del guión.

Y como apunte extra, no podemos olvidar como Snake influyó en la saga de videojuegos ‘Metal Gear Solid’, de Hideo Kojima.

Snake Plissken en la arena 1997: Rescate en Nueva York (John Carpenter 1981)
Snake Plissken tendrá que luchar como un gladiador para poder encontrar al presidente de los Estados Unidos.

También hay que recordar que aquí Carpenter ya tuvo un presupuesto algo más elevado del que solía tener. Así que no sólo lo aprovechó en la producción, sino que consiguió a actores de la talla de Lee Van Cleef (‘El bueno, el feo y el malo’, ‘La muerte tenía un precio’), Harry Dean Stanton (‘Alien’, ‘Paris, Texas’), Ernest Borgnine (‘El abismo negro, ‘Grupo salvaje’) y contó de nuevo con Donald Pleasence (‘Halloween’, ‘El príncipe de las Tinieblas’), Adrienne Barbeau (‘La Niebla’) y Tom Atkins (‘La Niebla’, ‘El terror llama a su puerta’). Todos ellos geniales y con momentos notables. 

Conclusión

VALORACIÓN: 9,5

Magnífica, así de claro. John Carpenter hizo una película redonda, donde se mezcla la acción, la ciencia ficción apocalíptica-distópica, y con alma de western y aventura. Todo con un buen guión, buenos actores, y con un pedazo atmósfera, puesta en escena y banda sonora. Una película que ¡después de 40 años, sigue influyendo en el cine de la acción y ciencia ficción.

Y sin olvidar que creó a uno de los grandes personajes del género como es Snake Plissken. Además, ‘1997: Rescate en Nueva York’ marcaría el inicio de una nueva carrera para Kurt Russell, ya sea de antihéroe o héroe de acción.

Ficha Técnica

  • Título original: Escape from New York
  • Año: 1981
  • Duración: 99 min.
  • País: EEUU
  • Director: John Carpenter
  • Guión: John Carpenter, Nick Castle
  • Reparto: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Donald Pleasence, Ernest Borgnine, Adrienne Barbeau, Richard Dean Stanton, Isaac Hayes.
  • Música: John Carpenter, Alan Howarth
  • Fotografía: Dean Cundey

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Muerte y orfandad: Materialismo

 



Llevaba meses sin escribir una sola línea, la mar de contento, tranquilo, sin preocuparme por nada. Ahora he de preocuparme de que un extraño lea esto y le agrade. Otra vez en la locura, cuando pensaba que no volvería, esta ansia, estas ganas sin ganas, la locura del creador que no hace nada, solo repetirse, contar las historias muchas veces contadas, pero, eso sí, con diferentes palabras. Ya lo decía la Biblia: «No hay nuevo bajo el Sol» y todo lo veo obscuro.


El Sol tiene la culpa o más bien su ausencia. Hoy llueve y, dado que no había nada que hacer, busqué algo diferente. Incauto de mí, he visto el ordenador, afuera una tempestad y adentro otra. No sirve para nada, mientras escribo pienso que no sirve para nada y lo escribo. Seré arrogante, en el fondo estoy condenado al éxito o al fracaso, a las dudas de un nuevo trabajo, al hacer sin hacer.

Valgo para muy pocas cosas. En el colegio sacaba buenas notas, nunca tuve ninguna vocación. Empecé una carrera que no ejercí y acepté el primer trabajo que me ofrecieron. De todas formas, mi objetivo principal no es que se me reconozca después de muerto; en realidad solo quiero dinero, soy un vasallo del bien más preciado; por él entrego mi vida, del mismo modo que lo hacen muchos sin saberlo, por la riqueza material me condeno a la infelicidad.

El dinero es lo único que se respeta, el papel manoseado que pasa por todos los bolsillos, el ritmo que martillea al soltarlo y que también declara un rictus de afirmación (como un Dios) cuando lo nombras, el dinero constituye en la actualidad lo importante. Por él murieron muchos, parece que voy a seguir su ejemplo, voy a arrancarlo, sacarlo con sangre, con mi propia vida si es necesario, estoy listo para entregarme en los brazos de la muerte, mi amiga más morbosa, la reina de las caricias envenenadas, la reina de la suerte más rastrera.


Alguno se habrá alegrado con el final del párrafo anterior. Siento desilusionarte: es mentira. Lo redacté para darte una pequeña victoria, un pequeño descanso en tu lucha contra mi destino. Sigo vivo; no me he suicidado, ahora sueltas pestes que me reconfortan, soy el inteligente travieso que te tortura con sadismo, soy tus pesadillas hechas realidad. Declárate insolvente, es la única salida en este callejón sin salida; si no lo haces, puedes declararte muerto, no soy un suicida sino un asesino que usa las palabras a modo de cuchillos.

El tiempo me ha dado cierta capacidad analítica, así como dotes de observación. La mayoría de la gente no se entera de cómo la manipulan, pero es feliz. A mí me pasa lo contrario y, aunque no debería haberlo contado, trato de explicarlo con mis escritos. Inútil labor; si al menos pudierais ver mi cara de pardillo mientras escribo esto un martes a las 22:16 horas, pero no podéis; no creo en los milagros, estoy condenado a la soledad del huraño que administra las letras, también las emociones; ejerzo la peor, la que más exige de las supuestas artes, el repetir historias tantas veces vistas, otras tantas narradas. 

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domingo, 6 de junio de 2021

Aullido




Ahora voy a promocionar mi faceta de cantante,
tantos años de lloros han creado una gran voz,
una voz que no obstante es imperfecta,
pues demasiada ginebra ha mermado su fuerza;
aun así, con ella aún tiemblan ciertas señoras
que moran hundidas en su mísera sordera,
miserables son ellas  sobre sus hermosas piernas,
aficionadas a los placeres que yo les mando,
nardo de paisajes huidos, caída del olvido
ahora simple desnudo masturbado.

No he encontrado un grupo a mi medida;
aunque tiemblo ante la envidia
que puedo desatar en ajenos brazos,
miserable de mi mismo, pedante
hasta cierto punto abocado
al éxito de las penas
de mis cuerdas en tu mano.

Mi cabeza da vueltas en mi pereza
de públicos que ya aplauden
al payaso de los amores,
al rey de los cantares
que vuelven repetidos
en mi gira de pesares,
niño que aspira a Dios,
Dios que aspira a niño,
todo inventado,
hasta cierto punto abocado
al éxito de las penas
de mis cuerdas en tu mano.

La lucha puede ser eterna,
no importa, estoy a gusto
con tanta entrevista de mierda,
con tanto disco de oro,
con tanto muro de hielo,
entre nuestros sentimientos
y los de mis hermanos,
ataque de lo narrado,
fuga de mi destino.

La mañana se acaba
mientras espero la noche
con tanto muro de hielo,
entre nuestros sentimientos de derroche.
Mi cabeza da vueltas en mi pereza
de públicos que ya aplauden
al payaso de los amores.
Ahora voy a promocionar mi faceta de cantante,
tantos años de lloros han creado una gran voz,
una voz que no obstante es imperfecta
pues demasiada ginebra ha mermado su fuerza;
aun así, con ella aún tiemblan ciertas señoras
que moran hundidas en su mísera sordera,
todo inventado
hasta cierto punto abocado
al éxito de los penas
de mis cuerdas en tu mano.