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viernes, 10 de abril de 2015

La fuga


Cuando esté sin compañía
 que alguien me envíe una lima
 para derrotar la pereza
 con grima llena de sacudidas,
 oxido rendido y caído
 ante la habilidad del preso.
La noche aparece inconclusa y sin arrepentimiento
 en las miradas basiliscos del guardián y los otros,
 también del amante allá dentro, y el mendigo de afuera.
 Todos buscan el cuerpo del delito, también el juez
 que me condenó por un desfalco de ternura
 entre las mentiras de un tiempo que se retrasa,
 crupier con dentadura postiza, y hay risas
 cuando encontramos lo que buscas.
Soy sincero, lo siento con toda mi maldad;
 pero aun quedan muchas dudas eficaces
 en el envés de la hoja rota del arte infantil.
Después de todo, recurro a la rima,
 pierdo el momento que determina
 el gozo del primer beso, saliva
 en un último alarde de lo imposible.
¿Qué hacer entonces? Ruego
 al Dios de los fracasados,
 santidad de hoy al lado
 en la noche de los errores más viejos
 que gritan como niños
 para encontrar otra barra americana
 en esta carretera sin aceras,
 pero sin embargo ando.



martes, 20 de enero de 2015

Amor universitario



Estábamos lejos de casa, alguien había logrado impresionarla, todas las versiones coincidían en que yo tenía la culpa, cobré el precio estipulado por contar un mal chiste, pagaste contenta, con una felicidad llena a sabor a cerveza mejicana mezclada con un toque de limón. No eras la que peor estabas, tampoco la más serena. Tus padres se asustaron con tantas ínfulas de macho. Todo salió mal, pero hoy no voy a pasar por nuestra calle, la calle de los presagios cumplidos, la calle que compartimos entre apuntes, platos sin lavar e inocencia corrompida, pero aún así todavía inocencia.
Éramos felices y todo salió mal o simplemente no salió. Llego la hora y decidimos decirnos adiós. No sabíamos si fuimos amantes, amigos o compañeros, recuerdo tu risa  y el primer beso… Ahora sustituyo aquella felicidad por el placer sin más.

Intercambiando pareceres





Los suspiros en el aire que chilla
marcan espacios recónditos
y tus gracias esquivas
me inspiran en la hora cavilosa
tentaciones de las delicias.

El corazón me lleva a abismos
de los fulgores escampados,
y todo se me turba
en la negrura de una ausencia
que puede ser mía o tuya.

Te pido que me quites el dolor
neblina gigante de la bravura
en la desértica estancia queda
de todas las edades punto final
para despertar al alba de lo intentado.

Con esas formas, el barro miserable me lastima,
pero lo acaricio con lentitud
para que brote la extraña belleza
que escancia los ajenos deseos,
burbujas de aire que nacen,
ahora, ahí, en mi sangre.

viernes, 13 de junio de 2014

Retorno al hotel de los pecados



Vuelvo con fanfarria, luces de colores y un perro que no ladra. Retorno sobre mis propios pasos, rey de mis agallas maltratadas, cobarde de las huidas compartidas. Vuelvo e ignoro como me sostengo.
Tan sólo bebo para beber todas tus lagrimas y eso que te mancha las bragas, dulce sonrisa invertida, cadencia de los pasos que me acercan a ella, sus caricias, mi pena, aquella vida que no era vivir, puro vicio compartido de mi lujuria.
Dinero para un día más, para ser libre hasta donde llega el hambre por ti. Cadencia confusa, y  unas manos debajo de mi camisa trazan el mapa  de las pesadillas más dulces que un hombre pueda soñar, tentaciones, caídas y cierto marasmo en la presencia del juez de mis deseos.
Se declara usted culpable o alega una coartada. Ha hecho acto de presencia en los citados lugares del pecado o estaba digamos un poco ocupado para ocuparse en tales menesteres, confiésenos en que esquina del local empezó usted a meterle mano a la presunta compinche, debería darnos detalles de todos sus delitos si no quiere quedar encerrado en la cárcel de mis senos, confiésese como si creyera que hay una salida, tal vez la de incendios.
Vuela usted muy alto, no le aconsejo que saque pecho, otros lo han hecho antes, otros lo harán más adelante, póngase de rodillas para rezar a mi musa, yo lo comprendo, en el fondo somos muy parecidos, usted habría podido ser el autor y uno un mero servidor de sus argucias para alcanzar la fama. Ya desde ya le aconsejo un puesto de honor en la primera cita, considérese invitado al espectáculo de esta noche, espero que por lo menos pueda llegar a la presentación de los abrazos; por favor, no olvide que necesitamos sus propinas, no las debe considerar una limosna, si vuelve debe ser por algo.

jueves, 15 de mayo de 2014

Pensamiento de un hombre sin trabajo



Dicen que el orden de factores no altera el producto, también que los extremos se atraen; pero nada se escucha sobre el que se desdibuja y  descoloca. Nada sobre el anónimo anonadarse. Por todo ello, necesito hacer deporte o, mejor, hacer lo que no se puede hacer, es decir, nada. Prefiero lo segundo porque es más barato y cómodo. No hay que comprar ropa deportiva, ni cumplir horarios. Sólo necesitas televisión, cama y sillón; precisamente las cosas que me regalaron por mi boda. Puede que acabe nihilistícamente  con todos los resortes, también que sucumba a la melancolía; pero dejaré de ser una alcachofa caminante obsesionada por entregar currículos. Seguro que si me entrego sinceramente todo se aclara. No fue así, acaso, como empezaron las grandes pasiones y religiones.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Nostalgia


Porque no queda ya ningún consuelo
y ya no aparece alegría en la nada,
que pierdo ausencias en triste duelo
de voluntad que no llega aniquilada.

Es así que pienso, corro, y vuelo
por las curvas de su última mirada;
la que ahora recuerdo tan cansada
por la vida que arriesgo, juego, anhelo.

No pienso, triste es tener la idea
de la alegría amiga antojos,
ahora dulce catarsis maniquea.

Viviré por ti en el último velo
que oculta a las lágrimas de sus ojos
marrones, verdes, quizás azul cielo.


viernes, 14 de marzo de 2014

La escena no es de William Blake


Es innegable que la descripción
de la tierra de la leche y la miel
parece indescifrable en lo imposible,
hasta aprender que llega el día.

Todos los demás le mentían,
y es increíble que a nadie le importe,
además de ser aceptado así,
como algo que cae del cielo
no siendo rebotado hacia arriba.

La madre escalada en la tierra
llegaba a la selva perdida,
cuando sólo tocabas mi corazón,
a sonar en la muerte sin garganta
el húmedo llanto de tu lluvia.

Aun así, ¿por qué estamos aquí?
Debemos continuar en la oscuridad
de esta isla que se desplaza en el caos,
buscando una afirmación indecisa;
o quizás aprendamos algo
al lamer el suelo, buscando
difuntos de oscuras sabanas
que piensan cansados la palidez
de los huesos en la suerte,
por los cementerios solitarios.

Bancarrota de esquemas tropicales,
esbeltez del día inacabado,
entonces podría tolerar
tus dientes en tu risa, boca,
que templo en mi saliva, agua
para los sacerdotes de la orden, misa,
perdida en el marasmo escaso
de la inexistente humanidad pérdida.

Todo lo llevabas dentro, en el paraíso,
y los demonios te rascan la piel,
para que corras indecisa,
novia que nunca tuve
y que ahora aprieta mi cuello,
minuto antes suicida
saliendo del fango tenebroso.


Doy el beso de los condenados,
mala memoria de viejo
en el corazón hecho escombros.
Pero la función comunicativa aprieta las voces,
y negábamos la belleza
hundiendo el panorama de los nombres,
pues la tentación maltrecha y perdida
era la escafandra que quita el aire.

En los polos de atracción antagónicos
estallaban, una y otra vez,
los espacios suficientes de un petardo,
pólvora seca en mi garganta
que ahora saboreo gozando
la aspereza tierna fiera
de los que queman su destino,
en la brisa libre sonando.