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martes, 4 de diciembre de 2012

Una solución

Mi primer impulso fue llamarla, tenía miedo. ¿Qué pensaría de mí?  Mi semen yacía muerto en un pañuelo de papel que no quería soltar de la mano. Aunque le mintiera, aunque utilizase todos mis trucos de jugador de poker resultaba inútil ocultar las evidencias, el escándalo que le provocaría sería mi perdición. Había que dejar que él se ocupase del asunto, mi amigo el revólver; seguro que encontraba una forma de salvarme el pellejo.
Ahora ya sabía que me esperaba el escándalo y el escarnio; nada podía ser peor. Podrían inculparme por todos aquellos crímenes,  una vez en el juicio los amigos desaparecerían. Solo una persona en el mundo me creería, mi mayor enemigo: el fatalismo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Devolver el libro a la estantería

Tenemos dos posibilidades: seguir avanzando o devolver el libro a la estantería. No lo pienso y continuo por los vericuetos de mi piel curtida, por los caminos del escalofrío más insensato que un hombre sin fe puede tener.
Nadie puede pararme. Las dudas caen en un vaso con zumo de naranja, y el aire ya no es aire sino una película cómica donde nadie habla aunque no sea muda. Un gigante me corta el cabello mientras pienso en la piscina de aguardiente, en el cadalso donde ajusticio mis heridas de la boca cerrada. Simple lacayo: ¿Y qué más da? No, no quiero ver más series interminables; me alimento de telediarios llenos de carne, de documentales llenos de telediarios y de películas que protagonizo sin mucho amaño.
El día parece uno como cualquier otro, lo único destacable es el hecho de ser sábado, este detalle implicaba el no tener que ir a trabajar; de todas forma no difiere demasiado de otro sábado cualquiera. La única diferencia con otros días de descanso es el hecho de que en la noche del viernes olvidé desconectar el despertador; por eso me he despertado más tarde de lo recomendable. Pese a esta contingencia, intento aprovechar la mañana para recordar y masturbarme. Así descargo la tensión que mi trabajo ocasionó a lo largo de la semana; también este ejercicio me viene bien para intentar bajar las grasas de la vida sedentaria.
Por primera vez hago algo por propia iniciativa desde que ella, la sin nombre, me dejó; después de varios meses tumbado en la cama, sin otra labor que el trabajo de funcionario, me he puesto a escribir. Conozco el motivo, concretando, el sabor de la indeferencia y la derrota que me alimenta pero ahoga mis intentos de fajarme de su abrazo mortal. Abrazo de víbora, mortal como la falta de su aliento.
Tenemos dos posibilidades: seguir avanzando o devolver el libro a la estantería, tú te quedas la margen y pronuncio tu nombre, como epitafio, como escultura de tu caída, de tu gloria de piedra preciosa en un mar de hambre.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Dimite "por agotamiento" el edil del PP de Torrevieja que llamaba a telefónos eróticos con su móvil oficial

Este edil es Daniel Plaza  medalla de oro en la prueba de marcha de las olimpiadas de Barcelona. Con lo que le iba "la marcha" no me extraña que se cansara, que pena de viagra desperdiciada, aunque siendo exdeportista te puedes esperar cualquier cosa, sino que se lo pregunten a Urdangarín, otro héroe de Barcelona 92.

http://www.publico.es/445189/dimite-por-agotamiento-el-edil-del-pp-de-torrevieja-que-llamaba-a-telefonos-eroticos-con-su-movil-oficial

viernes, 9 de noviembre de 2012

La filosofía en el tocador (Marqués de Sade)



PERSONAJES:
SEÑORA DE SAINT-ANGE, EUGENIA, DOLMANCÉ, EL CABALLERO DE MIRVEL.
EL CABALLERO: No temáis nada, os lo ruego, de mi discreción, bella Eugenia; es total; ahí está mi hermana, ahí mi amigo, que pueden responderos de mí.
DOLMANCÉ: Sólo se me ocurre una cosa para terminar de una vez este ridículo ceremonial. Atiende, caballero, estamos educando a esta hermosa joven, le enseñamos todo cuanto tiene que saber una señorita de su edad, y, para instruirla mejor, unimos siempre algo de práctica a la teoría. Le falta ver una polla descargando: en ese punto estamos: ¿quieres darnos tú el modelo?
EL CABALLERO: Tal propuesta es, desde luego, demasiado halagadora para que la rehúse, y la señorita tiene encantos que decidirán enseguida los efectos de la lección deseada.
SRA. DE SAINT-ANGE: ¡Pues bien, vamos! Manos a la obra ahora mismo.
EUGENIA: ¡Oh! De veras que es demasiado fuerte; abusáis de mi juventud hasta un punto..., pero ¿por quién va a tomarme el señor?
EL CABALLERO: Por una muchacha encantadora, Eugenia..., por la criatura más adorable que he visto en mi vida. (La besa y deja pasear sus manos por sus encantos.) ¡Oh, Dios! ¡Qué atractivos tan frescos y bonitos! ¡Qué gracias tan encantadoras!...
DOLMANCÉ: Hablemos menos, caballero, y hagamos más. Yo voy a dirigir la escena, estoy en mi derecho; el objeto de ésta es mostrar a Eugenia el mecanismo de la eyaculación; pero como es difícil que pueda observar tal fenómeno con sangre fría, vamos a colocarnos los cuatro frente a frente y muy cerca unos de otros. Vos masturbaréis a vuestra amiga, señora; yo me encargaré del caballero. Cuando se trata de masturbar, un hombre es para otro hombre infinitamente mejor que una mujer. Como sabe lo que le conviene, sabe lo que hay que hacer a los otros... Vamos, coloquémonos. (Se colocan.)
SRA. DE SAINT-ANGE: ¿No estamos demasiado cerca?
DOLMANCÉ, apoderándose ya del caballero: Nunca podríamos estarlo demasiado, señora; es preciso que el seno y el rostro de vuestra amiga sean inundados porlas pruebas de la virilidad de vuestro hermano; es preciso que se corra en sus mismas narices. Dueño de la manga, yo dirigiré los chorros de manera que resulte totalmente cubierta. Mientras tanto, sobadle cuidadosamente todas las partes lúbricas de su cuerpo. Eugenia, poned toda vuestra imaginación en los últimos extravíos del libertinaje; pensad que vais a ver realizarse los más bellos misterios ante vuestros ojos; pisotead todo comedimiento: el pudor no fue nunca una virtud.[21] Si la naturaleza hubiera querido que ocultásemos algunas partes de nuestro cuerpo, ella misma hubiera tenido ese cuidado; pero nos ha creado desnudos; por lo tanto quiere que vayamos desnudos y todo proceder en contra ultraja totalmente sus leyes. Los niños, que todavía no tienen ninguna idea del placer ni, en consecuencia, de la necesidad de hacerlo más vivo mediante la modestia, muestran cuanto llevan. También a veces puede encontrarse una singularidad mayor: hay países donde es habitual el pudor de las vestimentas, sin que en ellos pueda encontrarse la modestia de costumbres. En Otaiti las jóvenes van vestidas, pero se remangan en cuanto se lo piden.
SRA. DE SAINT-ANGE: Lo que me gusta de Dolmancé es que no pierde eltiempo; a la vez que discursea, ved cómo actúa, cómo examina complacido el soberbio culo de mi hermano, cómo menea voluptuosamente la hermosa polla de este joven... ¡Vamos, Eugenia, manos a la obra! ¡Ya está la manga de la bomba en el aire; pronto nos inundará!
EUGENIA: ¡Ay, querida amiga, qué miembro tan monstruoso!... ¡Si apenas puedo abarcarlo!... ¡Oh, Dios mío! ¿Son todos tan gordos como éste?
DOLMANCÉ: Sabéis, Eugenia, que el mío es bastante inferior; tales aparatos son temibles para una jovencita; ya veis que éste no os perforaría sin peligro.
EUGENIA, ya masturbada por la Sra. de Saint-Ange: ¡Ay, a todos los desafiaría yo para gozar de ellos!...
DOLMANCÉ: Y haríais bien: una joven nunca debe asustarse por una cosa semejante; la naturaleza y los torrentes de placeres con que os colma, os compensan pronto de los pequeños dolores que los preceden. He visto a muchachas más jóvenes que vos aguantar pollas más gordas todavía. Con coraje y paciencia se superan los mayores obstáculos. Es una locura imaginar que, en la medida de lo posible, hay que recurrir a pollas muy pequeñas para desflorar a una joven. Soy de la opinión de que una joven debe, por el contrario, entregarse a los aparatos más gordos que pueda encontrar, a fin de que, una vez rotos cuanto antes los ligamentos del himen, las sensaciones del placer puedan, de este modo, producirse con mayor rapidez en ella. Cierto que una vez acostumbrada a ese tamaño, sufrirá mucho al volver a otro mediocre; pero si es rica, joven y bella, encontrará todos los que quiera de ese tamaño. Que se limite entonces a ellos; y si se le presentan otros menos gordos y quiere utilizarlos, que se los meta entonces por el culo.
SRA. DE SAINT-ANGE: Indudablemente, y para ser aún más feliz, que se sirva de los dos a la vez; que las voluptuosas sacudidas con que ha de agitar al que la encoña sirvan para precipitar el éxtasis del que la encula, e, inundada de leche por los dos, lance la suya muriendo de placer.
DOLMANCÉ: (Hay que observar que las masturbaciones continúan siempre duranteel diálogo.) Me parece, señora, que en el cuadro que pintáis debería haber dos o tres pollas más; esa mujer que colocáis en la forma que acabáis de decir, ¿no podría tener una polla en la boca y otra más en cada mano?
SRA. DE SAINT-ANGE: Podría tenerlas debajo de las axilas y en el pelo, debería de tener treinta a su alrededor si fuera posible; en esos momentos sería preciso no tener, no tocar, no devorar más que pollas en torno a una, ser inundada por todas en el mismo momento en que una descargue. ¡Ay, Dolmancé, qué puta soy! Os desafío a igualarme en los deliciosos combates de la lujuria... ¡Yo he hecho todo lo que se puede en la materia!...
 

Donatien Alphonse François de Sade, conocido por su título de marqués de Sade (París, 2 de junio de 1740Charenton-Saint-Maurice, Val-de-Marne, 2 de diciembre de 1814),

jueves, 8 de noviembre de 2012

El libro de Job: El torso desnudo de antiguas caricias

Tienta el viento, mi viento
que luego acaricia tu torso,
el torso desnudo de antiguas caricias,
síndrome inequívoco del fracaso,
de algo que no existe en el objetivo
de cansarme en otra hora igual a otra.

Otra hora igual a otra, cariño,
¿por qué pasa el tiempo y no estás aquí?,
¿por qué pasa?

Entonces comprendo y tú también comprendes,
que todo resulta absurdo si lo miramos,
si lo miramos desde los años olvidados
en un cajón con ropa usada, limpia.

Ignoro dónde quedarán los restos del accidente:
la carne rota, la sangre a borbotones, tu falsa sonrisa
de un payaso sin cabeza, marioneta epiléptica,
mordida la lengua, los ojos, aquel día…

Aquel día que ahora vuelve, como Proust, Joyce, la película
que pudimos protagonizar sin sentir la tinta
que ahora escapa líquida, limpia, locuaz;
lenta agonía en los versos de otro punto final.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Vamos a la cama: El origen de mis ansias eróticas


En mi época de niño, en aquella lejana época durante la cual ejercía de estudiante de la vida, todo circulaba tan lentamente que los acelerones parecían simple saliva de babosa. Recuerdo alguna tarde lluviosa, en la cual esperábamos la hora de la salida de la escuela como un preso espera su último día en prisión. Cuando llegaba el momento de abandonar el aula, nos sorprendía afuera la última luz del día para decirnos que habíamos perdido otras veinticuatro horas más. Relacionado con esta frustración, está  la canción que más suena  en mi memoria, ésta es la tonada televisiva que nos invitaba a ir a la cama, otro transito nunca apetecido y por lo tanto bien recibido.
Años me llevó el poder superar la dichosa canción, sobre todo en lo que se refiere a la culpa de estar despierto después de que la emitieran en una televisión en blanco y negro (la de color llegó con el Mundial de España, en 1982) queriendo yo dormir, aunque sólo fuera por complacer a mis padres.
Aun hoy, el recordar aquellos niños felices de la tele que se alegraban si lograban convencernos de que ya era hora de dormir, incita mis peores pesadillas en las cuales veo pasar el tiempo desde mi pequeña cama sin otro acompañamiento que el silencio.
 Ya  en mis ocho años, mis vanas creencias eran insuficientes para soportar esos tipejos mimados y famosos (dense cuenta que eran dibujos animados, aunque para un niño poco diferentes de los seres de carne y hueso), pero que duda cabe de que aún más difícil de aguantar era el tedio de no tener sueño, ya que por muy santo que me creyese nada podía evitar la sensación de que estaba perdiendo el tiempo.
Con el paso de los años, he intentado rellenar ese vacío de las ganas intelectuales de dormir, y de las físicas de seguir despierto, con numerosos trucos. Al principio inventaba historias que me acompañaran, formaban parte de mi vida como un amigo de juegos violentos; la violencia era parte sustancial de ellas, aunque de aquella no lo consideraba de esta manera. Imaginaba mi vida de adulto, y lo hacía mediante un personaje norteamericano que luchaba por mantenerse vivo a costa de eliminar a todo tipo de energúmenos; quién podía considerar desde mi corta edad que a veces se excedía en los medios.
 Ahora que tengo la edad del cuento que imaginaba, creo que mis pretensiones de heroicidad podían haber sido ciertas, pero, pese a ello, difíciles de realizar. La vida maltrata tanto a la gente que dan ganas de empezar a repartir, y no precisamente mensajes de paz. Lo malo de esta perspectiva lo constituyen las ganas de dar un paso más, unida a la cobardía ante el hecho de meterse en líos. Creo que, ya de aquella, debí darme cuenta que mi físico no daba para peleas con las que salvar al mundo; por ello fui sustituyendo lo altruista por lo obsceno. De esta forma, el sexo no apareció en mi vida como consecuencia de un exceso de hormonas o de provocaciones ajenas. En mi caso, apareció para matar el tiempo durante el cual no conseguía dormirme, ni tan siquiera con cuentos de superhéroes foráneos. Esa fue la causa de todo y no la perversa Iglesia (a la que le corresponden otras culpas), ni la televisión, ni las revistas de mi hermano ni aún menos aquellas manoseadas novelas gráficas (lo que mi madre llama tebeos) subidas de tono.
Todo vino a causa del tedio de intentar dormir noche tras noche y no conseguirlo al instante. Lo que ahora ignoro es si mi vena porno tendrá un final distinto a mi muerte, ese otro gran sueño. De todas formas, creo que quizás su mayor enemigo sea su propio creador, aquel tedio infantil que con el paso del tiempo puede que derive en asco, o, lo que es peor, en simple indiferencia.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La Luna



El interior cae sobre nosotros,
qué, entre todos, suplicamos,
mártires
de un sofoco
al principio, al interior.

Y nosotros,
simplemente agua que se torna sangre;
en cada recoveco, sin temor
a ese aire romántico,
Luna de los primeros lunáticos.

Las habilidades sofocan
con los golpes que damos
de la ignorancia altruista, pereza
que a cada momento implica
maldad, miedo.

Todo ha concluido;
el perro ladra en la calle,
no hay nadie que me comprenda;
estoy sólo contigo, aúllo
al reflejo de tu blanco rostro.

El Morse de mis labios
a cada paso que abrazamos,
ha leído la polémica:
un viejo se masturba delante
de su hermana.

Caen desde el cielo;
vuelven a perder,
un partido amistoso,
lo más importante:
la Luna.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los delitos del goce

        Visto lo visto, hasta yo me sorprendo de mi buen humor y la deferencia con que las trato. Sé que un día me vencerán, pero espero que al menos no lloren por mí. Yo en cambio si lloro por ellas, porque la realidad se escabulle con la maldad que no dominamos. El sufrimiento asciende más que desciende el Down Jones y no podemos darnos cuenta que las hipotecas del sentimiento se pagan con dolores de espalda, de esa espalda que no vemos, pero que acaba por crearnos extrañas posturas, y no precisamente las del Kamasutra.
        Ignoro pues el motivo del asesinato, las extrañas tretas que me llevan a sus entrañas, además, el dibujo es difuso pues ha caído sobre él un chorro de agua. Indeciso, sigo mareándome al combinar la música con choques de latas. El poema nace de una raíz llamada patata, y almidono mi camisa para ir de putas. Todo debe tener un sentido, un fin concreto que no sea la conservación del código genético. Reducir nuestra vida a un escupitajo es demasiado ingrato. Por eso me comunico, para romper lo dado.

martes, 30 de octubre de 2012

Noches locas: Mejorar las estadísticas

¿En qué invertir el tiempo? He aquí el gran problema. Parece tarde, sobre todo para llegar a ser hipnotizador de Marujas con ganas de pasta, mi verdadera vocación si miramos hacia un pasado confuso; de todas formas, no debemos rendirnos antes de tiempo, todo es posible en este mundo. Por eso, y por ciertas influencias que manejan mis movimientos, me propongo desde este texto el mejorar mis estadísticas cada año. ¿Qué tal el duplicarlas en ese periodo de tiempo? ¿Qué tal el convertirme en el nuevo guerrero del nuevo siglo? Perdonadme por las redundancias, pero ya desde ya me siento con más y nuevas fuerzas. Por supuesto que debo aumentar mis destrozos para atacar con todas las armas posibles a esas amas de casa con ganas de perder el tiempo. Yo soy vuestro hombre, podéis levantaros la falda cuando suene la flauta. Pensaréis que sólo digo cosas ordinarias, pero eso se debe a que no me conocéis bien. Tengo ciertas admiradoras que serían capaces de todo por mí, es una pena que sean lesbianas o no tengan orgasmos, aún así prometo no defraudarlas, para ello me hundiré hasta el cuello; cuando el agua salada me rodee, prometo pedir un trago, sírvanmelo con un poco de hielo y, si es Martini, que venga bien seco.

Renuncia sentimental

Lo podríamos dejar aquí, pero no me convence quedarme tan corto, descarrilan todos los trenes en la estación del paso mal dado. Deberías callarte si no lo entiendes. Acabo cruelmente con aquella llamada a las tres de la madrugada, era del servicio de bomberos.
Arde Roma leído al revés, arde el amor entre tus brazos, no lo pienses y ejecuta el nivel más bajo de tus gracias desnudas, realmente no te reconozco, pareces otra hija del destino en mi lista de onanismos que se desvanecen, realmente no me convence tan sólo el quedarme: necesito otras vidas.

lunes, 29 de octubre de 2012

Epifanía

La mirada trastocada anda pinchada por lo hablado
en aquel día de durmientes estatuas, ahora simples
abalorios con los que inventar tempestades
que calientan las bragas mojadas de una santa,
simple condena de penes que atacan suavidades
para la terca piel de los que boicotean mis sueños.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
nunca fuiste de nosotros borrachera,
ni tan siquiera verdad con la que alimentar
a todas esos gusanos que despotrican
en una casa de las afueras; pero sin luz roja,
que para algo están las lesbianas rebeldes
de los maricones que se esconden en la madriguera
donde retumban mis oídos de piedra para María.

Por eso me revoluciono en mi país de incendios
de todas esas banderas que ahora amaño,
con colores no uniformes, simples maragatos
como los de tu boca temblores, saliva de los diarios
que escriben miradas. Y verás otras cosas
de ahogos sin auxilio, de humores de cicatrices descosidas
como los que tú siempre buscas pero no encuentras.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
pidiendo limosna el viejo se sonroja
ante el gesto desabrido, catarsis, huída
del último sin testamento. Solitaria,
en el camino de los árboles sin raíces,
durmiendo la culpa yacerás, y yo entre brumas
cantaré otra gesta llena de ateas oraciones.

sábado, 27 de octubre de 2012

Dedicado a los que no les gusta el sexo


Dedico este texto a los que no les gusta el sexo. Entre extraños vericuetos, caricias y sudarios mortuorios he logrado comprenderlos. La vida es corta para aún por encima complicarse la vida. Nadie importa lo suficiente y deberíamos ser más agresivos. El egoísmo de la dama escondida levanta marañas de escombros llenos de algas, y una rata pasa deprisa camino de casa. No, no hay sitio  para lograr la ansiada dependencia. Debemos ser libres de la carne del deseo, sin escrúpulos lloramos y no despertamos. Vayamos pues a la práctica cultural, al cadalso de los pecados que se justifican. No, no hay clemencia para los condenados, el niño llora y a nadie le estorba. Hace frío, mucho frío, tiemblan las piernas cuando vemos que no hay ninguna luz encendida.

Hoy no  vinieron todos, algunos quedaron en el lado equivocado de la frontera, esa línea que nunca se agota.

viernes, 12 de octubre de 2012

Torre de Babel (anticipo de Soledad)


Resulta triste no tener nada,
un punto de vista ciego, y el oído.

No obstante pertinente
mi causa justa caída,
ahora, aquí, en aquella otra vida, verso que no miente,
acaso sólo en un susurro, principio de mis falsos finales,
tras la causa perdida de una infancia perdida. La infancia,
que no es paraíso ni infierno, que es juego de neuronas
a inventarse historias para engañar al tiempo que hace falta.

 

Resulta que voy de suspicacias, de miradas asesinas,
miradas que odian un amor no correspondido, tanta tontería
para un sexo que despierta a sacudidas, a saltos de sapo,
rana de las aguas vacías, mentira que parece sonrisa.

Ella cree que estoy en el lado equivocado de la teoría;
siempre me gustó estar entre los buenos,
y aunque la bondad no existe, me maquillo con su gracia
para inventar otro verso en la noche de unos tiempos
vacíos en mi repleta esperanza en la que aún creo.

 

Si, resulta triste pero que le vamos a hacer;
el poema ya ha salido y ella no lo entiende.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Caballos al galope

Caballos al galope
destronan divinidades
fuera de los puntos cardinales
para así dar pleitesía
a todos mis retoños.

Circuncisión de parafimosis,
escayolada en lo trasplantado,
rompo todos los caminos
de la indigna sociedad culpable,
que ahora condena mis bromas.

Todo el mundo lo tendrá,
picaremos la carne sangrante
con las oscuras iras indispensables
que traen más gusto
a mi ración obrera.

Al salir, la envidia correrá
desnuda en sus dudas
por la vacía calle universal,
para buscar un sumidero
donde despotricar confortable.

La posesión te destronará
de tu latido miserable
cayendo al abismo de mis pesares
donde viven todas mis ganas
aun por ti, en la nada.

Juntos comeremos al nuevo rico,
en los diez mandamientos esfumado,
como cáliz lleno de sangre
en nuestra ávida sed desechable,
igual que el cigarro que apago.

Sociedad aburrida del bienestar
de ti desterrarme no quiero,
pues cada vez me hundo más,
manipulando tus tempestades
para morir en tu mar.

Al final es todo ceniza
del motor al suspenso marchito
durante siglos de risa
en la erosión caliza
que alza el sigilo.

Quedaremos, por ello, desnudos
tú, yo y él con su brillo
de chica de otro barrio
donde se mendigan suavidades
por un trozo de pesar.

Caballos al galope
sobre las ruedas de la fortuna,
las chicas tuercen la cabeza
a tu sarcasmo feroz
de buscar otros golpes.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Haz honra al concepto de hembra

Como no te pares te mato, ponte ahí y no protestes, haz honra al concepto de hembra. ¿Quedamos para ir de compras? No tiene importancia, ahora todo vale, incluso el onanismo salvaje, con prisas, mientras en la habitación de al lado hablan de la liga de fútbol, compitiendo.
Dame un kilo de manzanas. ¿Qué hora es? Llegas tarde. Luego asaltamos el banco, el banco de los donantes de semen.
Otro niño cae de rodillas, no vio el coño abierto delante de sus narices. No quiero lentejas, no me saben. El puente deja pasar al barco, alguien pesca un pulpo que se agarra a tus tetas. ¿Quién pidió ensaladilla? Noto cierto aire suspicaz. El lector acaba engañado, no entiende ni media palabra. La mano llora en otro lado.
Despídeme de todos, hoy es la fecha señalada. Alguien ha muerto delante de un cruce de caminos con un deseo dirigido a un cruceiro. Desciendo desde el cielo, desde este paraíso tropical, contento pero harto de tantas súplicas. ¿Quién me ha llamado?
Quizás el lado complaciente de la vida, que me otorga ciertas ventajas, es el que me obliga a agarrar tu cabello y traerlo cerca, aquí mismo, en el centro del huracán, con prisas, luchando por no alcanzar el cenit y sin embargo alcanzándolo.
La fruta está barata, el resto sobraba, incluso las revistas de chicas baratas con ganas de compañía fácil. El botín nos puede arreglar la vida, han puesto precio a nuestras cabezas, somos los más buscados del vecindario, las ganas se retuercen víctimas de nuestro orgasmo.
Como no te pares te mato, ponte ahí y no protestes. Necesito tus medias, tus bragas, necesito verlas ahí abajo, huérfanas, naufragas sin el sustento de tu cuerpo, derrotadas por mis manos hambrientas, ya lejos de las copas, las risas y las miradas que han desaparecido para dejar sitio a otras cosas.
Hay cosas que algunos buscamos entre trapos, colonias y recuerdos de la infancia (estamos de rebajas); dame tu juguete ahora: lo necesito; verlo ahí abajo, huérfano, naufrago sin el sustento de tu cuerpo, derrotado por mis manos hambrientas, simple eufemismo de lo que intento, simple sucedáneo de un hambre milenaria que entre letras confusas represento.
Para los curiosos, diré que el tema de mis divagaciones constituye un asunto sin importancia, pues parecen un sucedáneo de mi paraíso particular. Lo esencial, a estas alturas, es imbricar las ideas en torno a los espacios vacíos del papel, siendo más necesario la forma que el fondo. Con ella procuraré una efímera conexión, así ya os puedo decir que por aquí podéis encontraros todo lo que concierne a mi propio homenaje. Por eso carece de dedicatoria, precisamente por la injusta causa de estar dedicado a su mismo autor; un autor que tejerá su discurso con la ayuda de un público que ya está buscando la salida de incendios ante esta fogosa pero inútil explicación; no os asustéis de mi osadía y procurad recordar aquel momento de cariño con el cual ya desde ahora os voy a intentar provocar.
Que empujen; aguanta el tirón, como si no pasase nada, tan sólo el triste tiempo que nos trae el pasado; ahora quedo sin futuro, corrido, listo para frotar mis pocos pelos y despeinar tus hermosos cabellos.
Un traficante de momentos, un ser iluso de regreso de un atisbo de felicidad. Sin ella, muerto delante de tu sonrisa, como un niño, como un ogro, con la única posibilidad de que otro polvo mejore lo presente: haz honra al concepto de hembra.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Onanismo en la bañera

En esta bañera llena de ahogos,
tiemblan mis últimos deseos,
y, desde el entorno que me machaca,
exploto a la ilusión perecedera
de mis ansias más antiguas.

Se termina la adoración
con una tonada maltrecha,
en la película que rodamos,
juntos en la desilusión
por el acuerdo establecido.

Y mi escupitajo mancha
con neblina lo sagrado,
rompiendo la transparencia
que asombra nuestras dudas,
deformes en la lluvia
que llora desde la ducha.

En el estudio barato
de nuestra triste relación,
muero a cada instante,
y, tras la rémora de lo que vendrá,
son mis gestos torpes
como la desnudez mensajera.

No digo nada más
que tu nombre temblando
por el frío que devuelve
a la triste cruda realidad
del aislamiento precipitado
en un remanso de argucias.

Son sueños adolescentes
para alguien ya mayor
a costa de esfuerzos
para romper la barrera
que nos separa a los dos.


viernes, 31 de agosto de 2012

Amasijo dentro del abismo

La perspicacia guerrera sale tonta
del abismo que afrontamos
unidos al unísono
en el hábito.

Dándote la vida
menos durable he sentido
el trono que perdí
al romper.

Caigo luego en la espesura
y bebo la lluvia que brota,
para renacer de las cenizas
en el animal miedoso.

Sitiando los caminos
que conducen al perdón
incendiamos el amasijo
de barrizales golpeados.

Los creía yo acampados
en el tedio cotidiano
y ahora salen asqueados
generalmente en ascuas.

Son peso cobarde
doliente en la vida
haciendo verdad la sospecha
que abunda en nuestras inercias.

jueves, 16 de agosto de 2012

Onanismo matutino escuchando ACDC o de cómo San Juan Bautista perdió su cabeza

El día despierta en la mente, en el reloj que te dice que estás
vivo. Sin embargo, respiras la muerte, en las ganas de no levantarte
y empezar como si no lo hubieses intentado.
No tengo remedio y hay poco que hacer, sólo masturbarme
tumbado con una revista en la mano mientras suena un disco de
ACDC.
Miro al techo esperando un regalo de los cielos: la reencarnación
de Salomé, pobre Bautista de mis pecados, ahora aquí en mi mano.
No me gusta trabajar, no tengo remedio y hay poco que hacer.
Mi madre se ha ido a hacer la compra, mi padre anda de paseo por
esta aburrida ciudad.
Necesito estar vivo, agarrar una borrachera o quizás irme de
putas. Todo vale, aunque sea lo de siempre: todo vale, incluso
recordar viejas novias a las que nunca más voy a bajarme a saludar,
a las que nunca más voy a bajarles las bragas o llamarlas cerditas, a
ésas que me dejaron por considerarme un caso perdido, un vago raro
como un perro verde.
Qué les den morcilla a todas mis ex-novias estrechas, ya no las
necesito, ahora soy libre para hacer lo que quiera. Tengo una
amiguita secreta a la que dedicar mis orgasmos plenos, arrogantes y
tiernos. No sé su nombre, ella ignora el mío y nos comunicamos
telepáticamente, no se puede pedir más, así que para empezar ahí va
la primera corrida del día.
Algunos ya habrán pensado que este hombre está loco, no me
importa, que les den morcilla a todos los cuerdos, el caso es que me
corro con gusto y no lo pienso tan siquiera. No pienso que esto no es
normal, que puedo acabar mal, que hay que hacerse una vida,
casarse, tener hijos, ver los partidos de la selección, ir a misa los
domingos, y ante todo no montárselo con desconocidas, o lo que es
peor, con fantasmas del porno.
El disco de ACDC sigue sonando y en mis pensamientos he
cometido la torpeza de manchar la revista. Regreso a la duermevela y
sigo soñando mientras mi madre vuelve de la compra. Bajo el
volumen de la música para que piense que sigo durmiendo e imagino
a mi amiga mezcla de fotografía manchada, resaca de los cubatas de
anoche y frustración cotidiana. La imagino mientras se desvanece y
oigo las protestas en la casa.
Meros incidentes en el lado morboso de la vida, los antecedentes
defraudarán a los amantes de la aventura y también de la buena
ventura. Mi vida no tiene nada de extraordinario, y por eso me he
inventado una amiga.
Me levanto con ganas de organizar algo, una cena, una buena
película, una exposición de pintura. Sé que a todo me va a decir que
sí, así que sólo me espera que esté hecho el desayuno, abierto el
periódico del día y la televisión encendida en mi canal preferido. Y
qué nadie me diga que esto lo ha hecho mi madre. Soy un hombre
con todas las de la ley por más que lo nieguen todas mis ex-novias
estrechas, por mucho que digan que soy un vago más raro que un
perro verde.