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domingo, 9 de octubre de 2016

La adaptación de 'Buenos Presagios', de Neil Gaiman y Terry Pratchett, comenzará a rodarse a inicios de 2017

De Carlos Quiñones http://www.sensacine.com/noticias/series/noticia-18544363/
La ficción televisiva contará con seis episodios de una hora.
La largamente esperada adaptación televisiva de la novela Good Omens (Buenos Presagios, en español) escrita por Neil Gaiman y el fallecido escritor de fantasía Terry Pratchett finalmente llegará a la televisión, y probablemente lo haga antes de lo esperado.
Gaiman se encuentra produciendo una versión en acción real de esta obra de fantasía, horror y comedia, además de producir también la adaptación de American Gods para Starz. En una reciente conversación con Deadline, el autor ha revelado: "[Buenos Presagios cuenta con] seis episodios de una hora y acabo de terminar el guión para el episodio 6. Está realizada a través de la BBC. Para saber algo más allá de eso vamos a tener que esperar y ver".
Tras la muerte de Pratchett en 2015, Gaiman había descartado cualquier intento de adaptar este trabajo literario a la televisión. Sin embargo, una carta póstuma en la que Pratchett le daba la bendición, hizo que se animara a completar el proyecto. En la misma entrevista, el autor revela que la adaptación de Buenos Presagios probablemente llegue un año después del estreno de American Gods, cuyo estreno está planeado para 2017. "Empezamos a rodar muy, muy pronto el próximo año", añade Gaiman.
El prolífico escritor de fantasía y ciencia ficción no ha descartado, además, que en el futuro veamos una secuela literaria de Buenos Presagios, a pesar de la muerte de Pratchett. "Ya veremos. Quiero decir, la primera cosa que tiene que pasar es que tenemos que hacer la serie de televisión", ha señalado. Adicionalmente, el autor está preparando, junto a Jeffrey Seller, productor del exitoso musical de Broadway Hamilton, llevar su serie de novelas de InterWorld a la televisión.
Aunque por ahora no sepamos nada sobre esta adaptación, tú puedes disfrutar del primer tráiler de American Gods mostrado en la San Diego Comic-Con a continuación.

jueves, 30 de octubre de 2014

Todos quieren vestirse como Sherlock


Pero no como el de los libros, sino como el de la serie de la BBC que ha convertido a su protagonista en todo un icono de estilo

Cedida
Cedida
Cuando sir Arthur Conan Doyle creó allá por el año 1887 a Sherlock Holmes seguro que no se esperaba la retahíla de consecuencias que le traería. El autor británico compuso a este personaje mítico, acompañado siempre por su inseparable Doctor Watson, con cuatro novelas y 56 relatos. Aunque la contribución pueda parecer pequeña -que no, todo lo contrario-, casi 130 años después, el detective más famoso de Reino Unido sigue tan vigente como a finales del siglo XIX. En esto, bien es cierto, no solo ha influído la literatura del escritor escocés. Sin que sirva de precedente, el cine y la televisión han contribuido, para bien, a la consolidación de esta figura en aquellas mentes más jóvenes que han caído rendidas a los pies del personaje y de su impecable armario.
Las recientes cintas del director Guy Ritchie con un Sherlock interpretado por Robert Downey Jr volvió a poner en el candelero al personaje. Ambientadas en el Londres de hace más de cien años, las tres películas lograron arrasar en taquilla, pero no consolidarlo como icono de estilo, un matiz que sí ha logrado la última serie que se ha sacado de la manga la BBC protagonizada por este peculiar personaje. Con Benedict Cumberbatch en la piel de Holmes, el detective se convirtió, sin quererlo, en referente de estilo para miles de hombres. Aunque el porte y la elegancia ya la traía el propio actor de casa, ese halo misterioso y la flema británica del personaje fueron los ingredientes que le elevaron a los altares de la moda masculina.
Y es que copiar al Sherlock de Benedict Cumberbatch no es complicado. Con un armario impecable por bandera, la clave es tirarse a los básicos de un referente de estilo que siempre funciona: el «british» -una de las tendencias estrella, junto al denim, el tricot y el paisley, de la nueva colección de hombre de El Corte Inglés-. Las americanas de cuadros con los tradicionales detalles en la solapa para el pañuelo -como esta de Emidio Tucci con coderas en distinto tejido-, el tweet, los tonos marrones y verdes -como en esta chaqueta de punto de Lloyd's-, las camisas de cuadros -como la de manga larga de Dustin-, así como los accesorios de inspiración college son alguno de los elementos clave para lograr un look con aires procedentes de las islas británicas.
Pero no solo inspirándose en Reino Unido se logra el impecable estilo del Sherlock de la pequeña pantalla. En la serie, Benedict Cumberbatch también es fiel a los trench y a las americanasdos de los imprescindibles de la colección masculina de El Corte Inglés junto a los vaqueros oil wash, las sudaderas, las parkas y las chaquetas de piel-.
Recorriendo las calles de la capital británica, el detective más famoso de la ciudad no podía obviar una prenda tan londinense como la gabardina. Aunque la originaria era larga y de color kaki, una renovación ha llevado a Benedict Cumberbatch ha decantarse por tonos más oscuros para darle ese aura de misterio que envuelve a toda la serie. Con estos mandamientos, la elección es clara: o una gabardina en color azul marino con el habitual cierre cruzado de botones y las tradicionales trabillas en hombros y puños de Hominen o una en negro un poco más alejada de los parámetros clásicos con cierre de botones oculto de G-Star Raw.
Pero como el Sherlock de Benedict Cumberbatch no es solo fiel a esta prenda tan británica, otro de los fijos en los armarios de los fans de esta serie tienen que ser las americanas y los blazers. El actor las luce como permanente sobretodo. Le dan un poco igual las circunstancias, y siempre apuesta por ella, sea cual sea la situación. Aunque él suele caminar sobre seguro jugándoselo al negro -como esta de Hominen con cierre de dos botones-, los más arriesgados pueden apostar por una de las estrellas de la temporada: las americanas de punto -como esta gris de Hominen- , la continuación de la clásica chaqueta de vestir.
Inspiración británica, gabardinas y americanas son las claves a las que hay que añadir una bufanda gris y una gorra para lograr el look completo, que no desentonarán entre las tendencias que dominan el armario masculino durante este otoño e invierno. Y, es que al final del día, todos quieren ser Sherlock y dedicarse a descifrar enrevesados misterios con el malvado Moriat pisándole los talones. Eso sí, sin perder un toque de su elegancia. «Elemental, querido Watson».

lunes, 27 de mayo de 2013

25 series británicas que tienes que ver

Una colección de programas televisivos que te harán cantar 'God save the show!'. Por YAGO GARCÍA


25 series britanicas que tienes que ver
En lo que a las series de TV se refiere, está claro que los productos de Estados Unidos marcan la pauta. Pero en Europa (y en España también, aunque muchas veces se nos olvide) también sabemos apañárnoslas con la cosa catódica, ofreciendo productos memorables. Y, si tuviéramos que elegir un país de la UE cuyas series nos han enganchado, el Reino Unido se llevaría la palma. Modestos en sus medios (el presupuesto es el que hay), pero muchas veces originales e inclasificables, los shows de las Islas Británicas tienen algo que los hace irresistibles para muchos, y que CINEMANÍA trata de desentrañar en este informe. Con todos vosotros, 25 programas de televisión que, desde hace ya décadas, nos hacen entonar "¡Dios salve a la serie!" cada vez que los vemos, o los revisamos.

 

The Office (2001-2003)


¿Por qué nos gusta? Antes de dejar los Globos de Oro como un solar, Ricky Gervais se ganó el odio (es decir, el amor) de los espectadores rigiendo los destinos de la papelera Wernham Hogg, una de esas empresas en las que darías lo que fuera por no trabajar. Elaborada en forma de falso documental, abundante en momentos de vergüenza ajena y con un reparto de campanillas (Martin Freeman, el futuro Bilbo Bolsón, está incluido en él), The Office sentó las bases de la carrera posterior de Gervais (Extras, Life's Too Short), de otras sitcoms sobre ambientes laborales surgidos del infierno (The IT Crowd) y de un fabuloso remake estadounidense con Steve Carell de protagonista.

 

Caída y auge de Reginald Perrin (1976-1979)


¿Por qué nos gusta? Arquetípico oficinista de la City, con su paraguas y su bombín, Reginald Perrin (Leonard Rossiter) detesta ese trabajo al que siempre llega tarde, detesta a su familia y, sobre todo, se detesta a sí mismo. De modo que, cuando su cordura dice "basta", se esfuerza por mandarlo todo al carajo de las formas más inverosímiles, desde un falso suicidio a la creación de una empresa especializada en vender basura. ¿Dónde está el problema? Pues en que todas sus artimañas le salen bien, es decir, mal: Caida y auge... es una descacharrante comedia sobre un hombre condenado al éxito.

 

Skins (2007-...)


¿Por qué nos gusta? Allá por los 80, la serie británica Grange Hill causó sensación y polémica por su realismo al presentar la vida de los adolescentes. Creada por un equipo de padre e hijo (Jammie Britain y Bryan Elsley)Skins viene a ser la hija descocada, hipersexualizada y drogadicta de dicho show, un producto ideal para el siglo XXI. Empezando por Nicholas Hoult (X-Men: Primera generación), que intervino en su primera temporada, muchos de sus jóvenes intérpretes ha llegado al estrellato, lo cual dice mucho tanto del buen ojo de sus directores de casting como de la calidad de sus guiones en los que hay mucha mugre, pero (cosa rara) también hay muy poco sensacionalismo.

 

Un diputado fantástico (1987-1992)


¿Por qué nos gusta? Si la también excelente, pero algo remilgada, Sí, señor ministro (1984-1987) y su secuela Sí, primer ministro (1986-1987) habían reflejado de forma más o menos amable el mundillo político de Gran Bretaña, Un diputado fantástico arremetía sin tapujos contra el Parlamento en general, y contra los secuaces de Margaret Thatcher en particular. No podía ser menos, siendo su protagonista alguien tan vitriólico como Rik Mayall, en el papel de Alan B'Stard, un auténtico buitre corrupto y prevaricador elegido miembro más sexy de la Cámara de los Comunes durante tres legislaturas consecutivas (o eso dice él).

 

Little Britain (2003-2006)


¿Por qué nos gusta? Oficinistas desquiciadas, políticos con mucho que ocultar, funcionarias que acabarían con la autoestima de cualquiera y canis barriobajeras (lideradas por la inigualable Vicky Pollard) a cuyo lado la Ana Polvorosa de Aída parece Emma Thompson: esa es parte de la fauna creada por Matt Lucas y David Walliams (guionistas y actores camaleónicos) para este programa que, nacido en las ondas de radio, se convirtió en escaparate televisivo de lo peor que la Pérfida Albión puede ofrecer al visitante. Prueba de su calidad es que, pese a ese carácter tan localista, acabó cruzando el charco en Little Britain USA.

 

Downton Abbey (2010-...)


¿Por qué nos gusta? Mejor será que reformulemos la pregunta: ¿cómo es posible que una serie más british que la cuajada al limón y el té de las cinco haya tenido un éxito tan arrollador en todo el mundo? Es más, ¿quién se explica que Downton Abbey posea legiones de fans en Estados Unidos, contando con seguidores antitéticos como el rapero P-Diddy? Puede que se deba a la elegancia de su producción, a lo bien planteado de sus intrigas eduardianas o a su talento para exprimir nuestros lagrimales. Pero nosotros pensamos que el talento de la Condesa Viuda (Maggie Smith) para soltar los pullazos más devastadores sin inmutarse también tiene algo que ver.

 

Absolutamente fabulosas (1992-2012)


¿Por qué nos gusta? Son frívolas, son superficiales, sus malas artes aterrarían al reparto entero de Mujeres desesperadas y se drogan más que Gregory House en un turno de urgencias. Pese a ello, o gracias a ello, las leopardas Edna y Patsy se ganaron el amor del público hasta el punto de aguantar (con interrupciones) 20 años en antena. Normal, porque tras ellas estaban dos instituciones de la escena y la comedia como Jennifer Saunders (también guionista) y Joanna Lumley: si este par de divinas de la muerte se pasaran por el plató de Sálvame, Jorge Javier Vázquez nunca volvería a levantar cabeza.

 

Robin Hood (1984-1986)


¿Por qué nos gusta? Ojo: no confundas esta serie con esa otra que, con el mismo título, produce la BBC desde 2006. También ideado para el público adolescente, este programa supuso un fenómeno en su día gracias a su calidad visual (tanto rodaje en exteriores, por entonces, no era ninguna bicoca) como por escarbar en las raíces célticas y mágicas del mito del arquero de Sherwood (Michael Praed) sin por ello dejar de describir una Edad Media muy miserable y muy hambrienta. Si tus hijos o sobrinos quieren ver Juego de tronos, pero todavía no tienen la edad para según qué cosas, este puede ser un buen aperitivo.

 

La víbora negra (1983-1989)


¿Por qué nos gusta? Antes de que cierto indescifrable personaje y su osito de peluche sembrasen el caos, Rowan Atkinson armó la marimorena a través de los siglos con este show, que pone en solfa a lo más sagrado de la historia de Gran Bretaña. Desde la Edad Media hasta la I Guerra Mundial, el infame Blackadder y sus descendientes (todos ellos con el rostro de Atkinson) están dispuestos a traicionar, asesinar y mentir con tal de convertirse en los amos del cotarro, siempre con la ayuda del fiel Baldrick (Tony Robinson) y rodeados por un elenco de secundarios que incluye a Hugh Laurie, Stephen Fry y Miranda Richardson, entre otros grandes.

 

Life on Mars (2006-2007)


¿Por qué nos gusta? Las series de TV han abordado el tema de los viajes en el tiempo en muchas ocasiones. Y las británicas, más: puedes encontrar un ejemplo particularmente afortunado al final de este informe. Sin embargo, la forma en la que Life on Mars encara el asunto destaca tanto por lo entrañable como por lo surrealista: tras un accidente de coche, el atribulado policía Sam Tyler (John Simm) despierta en el Manchester de los 70, algo que ocasiona un choque cultural de órdago y una larga serie de enigmas. Si este serial te gusta, corre a por Ashes to Ashes, su continuación ochentera. Y, por tu bien, ignora en lo posible aquel desnortado remake español titulado La chica de ayer.

 

Queer as Folk (1999-2000)


¿Por qué nos gusta? Para gustos, los colores (del arco iris), pero a nosotros nos parece que la versión estadounidense de esta miniserie no le hacía justicia ni de lejos al original. Si quieres comprobarlo, échale un tiento a las andanzas de Stuart Jones (Aidan Gillen), amo y señor de los bares de ligoteo de Manchester, capaz tanto de portarse como una víbora sin escrúpulos como de convertirse en un cruzado contra la homofobia cinco segundos más tarde. Tan polémica en su día como bien realizada, la versión británica de Queer as Folk supuso un paso más hacia el estrellato para Russell T Davies, un sujeto cuyo nombre volverás a leer aquí, y cuyo fino ojo para las cosas de la TV le había llevado, en 1991, a fichar a una tal Kate Winslet para su serie Dark Season.

 

Calderero, sastre, soldado, espía (1979)


¿Por qué nos gusta? Si te gustó El topo, y te quedaste helado con la interpretación de Gary Oldman, esta miniserie puede ser un auténtico lujo: también basada en la novela de John Le Carré, Calderero, sastre... cuenta con nada menos que Alec Guiness para dar vida a George Smiley, maestro de la intriga y la doblez empeñado en descubrir a un infiltrado en el servicio secreto británico. Tan sórdida como la película de Thomas Alfredsson, pero mucho más reposada, la serie contó con una secuela memorable, La gente de Smiley (1982).

 

Hotel Fawlty (1975-1979)


¿Por qué nos gusta? A lo largo de sus correrías con los Monty Python, John Cleese demostró su potencial para ofender a todo el mundo en el Reino Unido (y en Francia). Pero al primer actor que pronunció la palabra "fuck" en un plató de la BBC todavía le quedaba un territorio donde dejar su recuerdo... Y ese territorio era España: como Basil Fawlty, empresario hotelero de dudosa integridad, Cleese se las apañó para reunir todos los tópicos más ofensivos sobre el carácter español, tal y como es percibido por los turistas ingleses (véase a Manuel, un camarero catalán que parece portorriqueño) y del carácter inglés, tal y como es percibido por los españoles. Demostrando, una vez más, su capacidad para hacer amigos.

 

El enano rojo (1988-1999)


¿Por qué nos gusta? Buscar el lado cachondo de la ciencia-ficción es algo que se le da muy bien a los súbditos de Su Graciosa Majestad. Ahí quedan ejemplos tan memorables como La Guía del autoestopista galáctico, en cine y literatura, y como El enano rojo en televisión. Tres millones de años después de cargarse a todos sus compañeros de tripulación (por un 'pequeño' desliz con un reactor nuclear), el inepto astronauta Dave Lister (Craig Charles) despierta en compañía de un gato evolucionado, un holograma particularmente incordiante y una computadora existencialista. Mediante sus claustrofóbicas peripecias, Rob Grant (el creador de los muñegotes de Spitting Image) nos demostró que, en el espacio, sí que pueden oírse las carcajadas.

 

Mr. Bean (1990-1995)


¿Por qué nos gusta? ¿Un fenómeno global? Pues sí: Rowan Atkinson ya era una institución de la comedia gracias a La víbora negra, a This Ain't the Nine O'Clock News y a su carrera como monologuista, pero fue este personaje (luz, guía y espejo para todos los torpes del mundo) el que le catapultó a la fama internacional. Algo que no nos extraña, porque tras el gesto fláccido de Mr. Bean se esconden la capacidad destructiva de una bomba de hidrógeno y una inexplicable capacidad para despertar nuestra ternura. Tras cinco años de show, una serie animada muy aprovechable y dos filmes de los que preferimos no hablar, Atkinson decidió 'matar' a su creación en 2012. Dada la poca gracia de sus dos películas como Johnny English, sospechamos que el actor aún se está arrepintiendo.

 

Arriba y abajo (1971-1975)


¿Por qué nos gusta? Antes de que Downton Abbey nos hiciera entonar el Dios salve a la Reina cada vez que encendemos el televisor, esta serie fue el arquetipo de la elegancia victoriana y el stiff upper lip en el mundo catódico. Las vidas paralelas de la familia Bellamy (los de arriba) y de sus criados (los de abajo) se ganaron numerosos fans en su país de origen, y también en España, atravesando los comienzos del siglo XX, la Primera Guerra Mundial y el crack de 1929 sin inmutarse, sin perderse nunca la sacrosanta hora del té ni esquivar los aspectos más desagradables de dichas épocas. Un consejo: evita el remake de la serie estrenado en 2010.

 

El prisionero (1967-1968)


¿Por qué nos gusta? "¡No soy un número, soy un hombre libre!", exclamaba Patrick McGoohan (protagonista y creador de la serie) en cada episodio. Y un aterrador campo de prisioneros conocido como La Aldea se obstinaba en negárselo mediante trampas y artimañas de retorcimiento surrealista. Si crees que David Lynch fue el primero en desafiar a la lógica en TV con su Twin Peaks, piénsatelo dos veces: El prisionero logró resultados muy similares tres décadas antes, triturando el género de espionaje con una malicia que dejaría patidifuso a James Bond, y ante la cual el público no sólo no huía espantado, sino que volvía cada semana pidiendo más. Como prueba de su legado, y más allá de su poco lucido remake de 2009, queda la memorable parodia protagonizada por Los Simpson.

 

Red Riding (2009)


¿Por qué nos gusta? De acuerdo: Red Riding no es una serie propiamente dicha, sino una colección de tres telefilmes que adaptan las cuatro novelas homónimas de David Peace (The Damned United). Pero eso no es óbice para admitir que también es una de las intrigas policíacas más endiabladas y crueles jamás vistas en la pequeña pantalla. En 1974, el periodista Andrew Garfield (tal vez le recuerdes vestido de 'trepamuros' en The Amazing Spider-Man) investiga el asesinato de una niña en un páramo de Yorkshire, y su indiscreción dispara una intriga en la que se enredan durante una década la corrupción policial, los tejemanejes inmobiliarios y personajes reales (y atroces) como el asesino en serie Peter Sutcliffe. Recuerda: "Esto es el Norte, y aquí hacemos lo que queremos".

 

The Young Ones (1982-1984)


¿Por qué nos gusta? Rick (la rata rastrera), Vyvian (el punk descerebrado), Neil (el hippie de higiene cuestionable) y Neil (el pelmazo) son los cuatro compañeros de piso que jamás quisieras tener. Y también son los protagonistas de una de las sitcoms más divertidas de todos los tiempos. Antes de asaltar las Casas del Parlamento con Un diputado fantástico, el simpar Rik Mayall fue una de las cabezas pensantes de este programa, cuya fama aún perdura pese a su breve duración en antena. ¿A qué se debe esto? Pues, suponemos, a su humor ultraviolento, a intervenciones musicales en riguroso directo (Mötorhead, Madness y Dexy's Midnight Runners se pasaron por su plató) y a cameos de lujo como aquel en el que Emma Thompson, Hugh Laurie y Stephen Fry se autoparodiaban salvajemente. Si, a estas alturas, ya eres un mayalladicto como nosotros, no te pierdas tampoco La pareja basura.

 

Retorno a Brideshead (1981)


¿Por qué nos gusta? Hubo un tiempo en el que decir "serie británica" quería decir, o bien "comedia desmadrada" o bien "dramón de época". Y, además de Arriba y abajo, la gran culpable de lo segundo fue esta adaptación de la novela de Evelyn Vaugh. El plebeyo arribista Charles Ryder (un Jeremy Irons muy joven, y también muy lánguido) se ve atraído a las tórridas intimidades de la familia Flyte, viviendo primero una amistad de los más ambigua con el hijo mayor (Anthony Andrews) y enrrollándose después con la vástaga Diana Quick. Agraciada con una puesta en escena que se regodea en el lujo señorial, Retorno a Brideshead supone la prueba de que insinuar el vicio, el fornicio y las paranoias religiosas puede ser más eficaz que mostrarlas abiertamente.

 

Sherlock (2010-...)


¿Por qué nos gusta? Steven Moffat, un señor de larga y distinguida carrera (y compinche ocasional de Russell T Davis), se preguntó un buen día cómo sería Sherlock Holmes si viviera en el siglo XXI. Y la respuesta fue: "un friqui de mucho cuidado". Gracias a dicha intuición, Benedict Cumberbatch Martin Freeman (entrañable y sufridor Watson) son hoy los únicos actores capaces de disputarles a Robert Downey Jr. y a Jude Law la propiedad del 221b de Baker Street:Sherlock se las apaña para guardar una inquietante fidelidad a los relatos de Conan Doyle sin dejar por ello de actualizarlos a golpe de teléfonos móviles, blogs, técnicas forenses que dejan en mantillas a las de CSI y, sobre todo, una inventiva visual de las que hacen época. Por aquí esperamos su cuarta tercera temporada (diferida a causa de los compromisos en Hollywood de sus actores) como agua de mayo.

 

Yo, Claudio (1976)


¿Por qué nos gusta? Dice la leyenda que Jack Pulman, creador de esta serie, escribió una carta a Robert Graves (autor de la novela original) pidiéndole su opinión sobre ella. La respuesta del escritor: "A Claudio le hubiera gustado". Lo cual era el mayor elogio que Graves podía otorgar a un serial que, poniendo al desnudo la corrupción del Imperio Romano, hace que Juego de tronos parezca tan cándida como los Teletubbies. Frente al retumbante Augusto de Brian Blessed, Calígula (John Hurt, haciendo historia de la TV depravada), la terrorífica Livia (Sián Philips) y demás fauna togada que atormenta al tartaja protagonista (Derek Jacobi), Cersei, Melissandre, Tyrion, Stannis y demás conspiradores de Poniente huirían aterrorizados. Bueno, Meñique quizá no tanto...

 

Los Vengadores (1961-1969)


¿Por qué nos gusta? A lo largo de las décadas, ha habido series más longevas que Los Vengadores, también las ha habido más extrañas y (suponemos) se han encontrado otras más divertidas. Pero ninguna de ellas, y aquí viene lo bueno, ha reunido esas virtudes con la gracia de este show. El cual, todo hay que decirlo, no tiene nada que ver ni con Marvel ni con Joss Whedon, sino con las aventuras del espía John Steed (Patrick Macnee) y sus estupendas secuaces, de Diana Rigg (Juego de tronos) a Honor Blackman, la Pussy Galore de James Bond contra Goldfinger. El recuerdo de esos decorados minimalistas e inverosímiles, de esos guiones que flirteaban elegantemente con el disparate y de esa apabullante banda sonora no palidece ni siquiera con el recuerdo de la desastrosa versión para el cine.

 

Monty Python's Flying Circus (1969-1974)


¿Por qué nos gusta? El partido de fútbol entre filósofos. Los vikingos pidiendo spam (carne en lata) de forma operística (y, de paso, ayudando a bautizar el correo basura de internet). La canción del leñador. El Ministerio de Andares Tontos. La Inquisición Española, con sus tres armas (¿o eran cuatro?). El periquito muerto. Si todos estos sketches nacidos del ingenio de John Cleese, Terry Gilliam, Michael Palin, Graham Chapman y Terry Jones no te suenan de nada, hazte un favor y corre a por las ediciones en dvd de este programa, que por suerte abundan y son fáciles de encontrar. Heredando lo mejor de equipos cómicos de su tierra como Morecambe & Wise, y destrozando a la vez sus legados mediante un surrealismo feroz, los futuros autores de La vida de Brian demostraron cómo el humor imprevisible, la psicodelia cruel (en los interludios de animación, cortesía de Gilliam) y la capacidad para levantar ampollas en todas las instituciones y estratos sociales pueden hacer historia y convertirse en un fenómeno que trasciende las generaciones. Y, si no nos haces caso, un caballero medieval surgirá de la nada para golpearte con un pollo.

 

Doctor Who (1963-...)


¿Por qué nos gusta? Sí, las fechas que aparecen arriba son verdaderas: Doctor Who comenzó a emitirse hace 50 años, y (salvo un largo hiato durante los 90) sus aventuras prosiguen aún hoy, lo cual la convierte en la serie de TV más longeva de la historia. Eso no debería sorprendernos, dado que el personaje titular es un ente capaz de surcar el tiempo a bordo de una cabina telefónica (bueno, propiamente, una police box) más grande por dentro que por fuera, con dos corazones latiendo en su tórax y que, en lugar de morir se regenera. Es decir, que cambia de aspecto, lo cual viene de lujo a los actores para abandonar el papel cuando quieran, y a los directores de casting para renovar el reparto. A lo largo de sus décadas, Doctor Who ha tenido muchas épocas legendarias (las protagonizadas por Tom Baker y Peter Davison brillan especialmente en nuestra memoria), pero ha sido con la etapa actual, obra de Russell T Davis y Steven Moffat, cuando su popularidad se ha disparado hasta límites que le sacarían los colores a un Dalek. ¿Sus virtudes? Actores estupendos (Christopher Eccleston, David Tennant, Matt Smith), guiones tan complejos como accesibles y una actitud desenfadada gracias a la cual sus modestos efectos especiales se convierten en un atractivo, más que en un problema. Si te subes a la TARDIS para viajar junto al Doctor, es muy posible que nunca quieras apearte.

martes, 19 de marzo de 2013

«Juego de tronos» se vuelve más fantástica

19 de marzo de 2013 05:00 GMT
Más acción y fantasía es la promesa que trae consigo la tercera temporada de Juego de tronos, la serie de estética medieval que ha seducido a millones de espectadores en todo el mundo con su oscura trama de intrigas políticas. Basada en el inicio de la tercera novela de la saga de George R. R. Martin Canción de hielo y fuego y sin ahorrar escenas de sexo y violencia de la historia original, la nueva entrega de uno de los productos estrella de la factoría HBO se estrenará en Estados Unidos el 31 de marzo y en España el 9 de abril en Canal+.
«Es un drama íntimo, psicológico. Una historia basada en la evolución de los personajes pero situada en un mundo épico», describió en un encuentro en Londres el danés Nikolaj Coster-Waldau, que interpreta a Jaime Lannister en la ficción y recobra protagonismo en la tercera temporada.
Los actores de la serie, que se rueda al mismo tiempo en distintas localizaciones alrededor del mundo y con diversos directores, coinciden en definir la trama ideada por Martin como una lucha por el poder en la que el espectador difícilmente puede discernir dónde está el bien y dónde la traición.
«En ese mundo todos son terriblemente ambiciosos y narcisistas. Nadie es completamente blanco ni completamente negro, aunque todos tienden un poco al negro», señaló el británico Ian Glen, que interpreta a Jorah Mormont. El actor avanzó que «cada vez hay más dragones en la serie, dragones peligrosos que pueden arrasar ciudades y ejércitos con una sola exhalación de fuego».
Coincide con él la norirlandesa Michelle Fairley (Catelyn Stark), para quien el universo de Juego de tronos «es un lugar duro, lleno de sexo y violencia, en el que los personajes están obligados a sobrevivir». «Son personajes que crecen, se desarrollan. Su mundo avanza muy rápido y, si no se mueven, mueren. Especialmente las mujeres, ellas tienen que ser mejores estrategas que los hombres si quieren seguir adelante», sostuvo Fairley.

martes, 12 de marzo de 2013

Don Draper frente a Don Draper en el póster de 'Mad men'

Madmen
Esta es la imagen que promociona, desde hoy mismo, la nueva temporada de Mad men en las calles, metros, autobuses de Estados Unidos. Tras el anuncio minimalista del año pasado que dio tanto juego en el metro de Nueva York, este año AMC ha recurrido a una ilustración pintada por Brian Sanders, un veterano artista de 75 años que trabajó como ilustrador en 2001: Una odisea en el espacio e hizo cubiertas para libros de John Steinbeck y John Fante y cuya historia cuenta The New York Times. Así, la campaña promocional de Mad men de este año viaja a los años que refleja la serie con uno de los artistas que trabajaba entonces (y que sigue en activo hoy en día). La imagen muestra a Don Draper cruzándose en la calle consigo mismo... o alguien muy parecido a él. 
Mad-Men

La sexta y penúltima temporada de Mad men arrancará el 7 de abril en Estados Unidos. En España, el primer capítulo, de dos horas de duración, llegará el 8 de abril gracias a Canal Plus, que lo emitirá en versión original con subtítulos. El resto de episodios se podrán ver en España desde el martes 9 de abril en Canal + 2 en VOS, mientras que Canal + 1 los emitirá en dual desde el 23 de mayo. 
Poco se sabe de la nueva entrega de la serie protagonizada por los publicistas neoyorquinos. El cartel que presentan hoy es de las pocas imágenes promocionales que hemos podido ver. Unas fotografías en blanco y negro y un brevísimo teaser (montado a partir de esas mismas fotografías) es lo único que se ha dejado ver de la serie de momento, además de algunas imágenes del rodaje en Hawai. Sobre el argumento, poco o nada se conoce. Su creador, Matthew Weiner, es poco dado a desvelar detalles de la trama y solo ha asegurado que la sexta temporada "trata sobre Don, y me he comprometido a contar una historia completa, sin importar cuáles sean las consecuencias". 
Al menos ya tenemos una imagen más para poder hacer más llevadera la espera, una imagen bastante más atractiva que el vídeo que hicieron público hace unos días.

viernes, 8 de marzo de 2013

"Todo lo diseccionado en 'The wire' ha ido a peor cinco años después"

The wire - Omar
No, no escribimos hoy sobre The wire para decir que, probablemente, es una de las tres mejores series de la historia. Ni para animaros, una vez más, a que tengáis paciencia, paséis del tercer o cuarto capítulo y os enganchéis con fervor malsano a sus historias, humanidad y profundidad. Eso lo hemos hecho demasiadas veces. Hoy, lo que queremos, es abrir una pequeña ventana a uno de sus múltiples aspectos (series como esta conviene revisitarlas continuamente para captar todos los detalles y sutilezas) y acercarnos a uno de los personajes que está detrás de las cámaras. Coincidiendo con el quinto aniversario de la emisión en EE UU del último capítulo (9 de marzo) de la quinta y definitiva temporada (este blog le debe parte de su nombre a esta serie), hemos charlado con uno de sus guionistas, Rafael Alvarez (así, sin acentuar la A). Principal de los Libros acaba de publicar en España su libro sobre la serie, The wire. Toda la verdad, un volumen de 600 páginas con una guía capítulo a capítulo, entrevistas, análisis, fotografías y  que cuenta con textos de David Simon, Laura Lippman, George Pelecanos y Nick Hornby, entre otros.
Policías, camellos, políticos, drogadictos, periodistas, niños, estibadores, trabajadores y, sobre todo, Baltimore como catalizador. De la forma más realista posible. Siempre hablamos de que en The wire se ven reflejadas historias universales, que aunque estén ambientadas en una ciudad en concreto, tratan temas que pueden ocurrir en cualquier parte del mundo. Dramas diarios en un vecindario, corrupción política, sistemas policiales ineficaces con pocos ánimos de ir más allá de cumplir con una buena estadística... Sí, historias universales, pero esta serie sin Baltimore, no sería The wire. Rafael Alvarez (1958) lleva a su ciudad natal bajo la piel. Nieto de un marinero gallego que llegó en los años 20 en barco y se quedó para siempre, ha escrito más de 10.000 historias, de ficción o noticias, sobre ella. Y aún así, dice "no estar seguro de haberla capturado".
Rafael AlvarezAlvarez trabajó en el Baltimore Sun desde lo más bajo, repartiendo ejemplares. Después fue redactor de sucesos durante dos décadas. Con el cambio de milenio dejó el periódico y, tras unirse al sindicato de marineros, trabajó como marino mercante, un mundo que conocía bien por su familia. Gracias a su amistad con David Simon, colaboró como guionista en la serie Homicidio. De ahí, ya abandonando el mar, pasó a formar parte de la plantilla de guionistas de The wire en la segunda temporada, ambientada en el puerto de la ciudad, los sindicatos, y en los problemas y chanchullos de los estibadores.
Pregunta: ¿Cómo explica una ciudad como Baltimore a alguien que nunca ha estado allí?
Respuesta: He tratado de responder a esta pregunta en cada historia que he escrito. Leí una vez, puede que fuera a Maugham, que los escritores cuentan la misma historia una y otra vez, novela tras novela. Eso es lo que he hecho desde que publiqué mi primera pieza, cuando tenía 19 años, sobre los muelles de Baltimore, donde mi abuelo Rafael desembarcó de un antiguo barco de vapor inglés en 1925, se "burrachó" [dicho así por el escritor] en un pub de marineros y nunca se fue. Baltimore es una ciudad preciosa cuando la visitas y una ciudad violenta si tienes la suficiente mala suerte de nacer pobre o adicto. En todas sus formas es una ciudad mágica, del tipo de magia hecha por (pero no siempre visible para) gente que sabe que es afortunada por tener un poco, gente que quizá quiera más. Antes había buenos empleos para la gente sencilla en Baltimore, gente de ascendencia campesina. Empleos fabricando acero, coches, barcos, paraguas e impermeables. La gente podía comprarse pequeñas casas y, más o menos, sin dejarse llevar mucho, eran felices de poder comer bien y beber cerveza por la noche. Esos trabajos ya no existe y tenemos todavía que encontrar un nuevo camino. Ya no parece haber sitio en el mundo para la gente sencilla.
P. Echando la vista atrás, ¿cómo ha envejecido The wire?
R. Ha envejecido extraordinariamente bien. Cada problema que diseccionaba —la guerra contra las drogas, la muerte del trabajo, la mentira de la reforma política, los colegios públicos de mierda para los pobres, la implosión del verdadero periodismo para mantener un ojo sobre todo lo superior— ha empeorado.
'The wire. toda la verdad'. Principal de LibrosP. Aparte de escribir capítulos concretos, estuvo en plantilla en la segunda temporada. ¿Cómo fue el trabajo ese año?
R. Estuve con Joy Lusco Kecken, George Pelecanos, Ed Burns y David Simon, entre otros, en la sala de los guionistas. El trabajo fue uno de los más gratificantes que he hecho nunca. Como escritor de ficción, solo había sido capaz de ver a mis personajes en una pantalla detrás de mis ojos. En 2003 pude verlos escalar desde la página y andar como humanos.
P. Como escritor, ¿qué disfruta o sufre más cuando escribe para televisión? 
R. Disfruto cuando en el rompecabezas las diferentes piezas, ni siquiera imaginadas cuando comienza la escritura, se unen de una forma que no podía haber predicho.
P. Usted conoce bien el ámbito del puerto de Baltimore y las entrañas del día a día de sus trabajadores. ¿Qué comentarios recibió de los sindicatos y de los trabajadores tras la emisión de la segunda temporada?
R. La gente del sindicato me dijo que les daba vergüenza que se les mostrara como ladrones y, en cierta forma, payasos, pero también dijeron que era fiel.
P. El creador de la serie, David Simon, mandó una carta a HBO para defender la idea de la serie y que se llevase a cabo. En ella dijo que tras Los soprano, Oz, A dos metros bajo tierra y Sexo en Nueva York, no había una dirección obvia para la televisión, y que The wire era el siguiente paso lógico. Cinco años después de la emisión del último capítulo, ¿cuál debe ser el siguiente desafío?
R. El reto es para la actual cosecha de productores —los nuevos y los perros viejos, los que juegan a las sillas musicales— para que no solo digan lo mucho que admiran The wire (todos lo hacen), pero para que encuentren el valor, frente a los hombres trajeados que solo quieren ver resultados inmediatos, de contar historias con la misma paciencia y restricción como se hacía en The wire, que estén dispuestos a dejar migas por el bosque en los primeros cinco episodios antes de poner el anzuelo en el cielo de la boca del espectador en vez de exigir que eso ocurra antes del primer anuncio.
P. Trabajó 20 años en un periódico. Sigue escribiendo artículos. En la quinta temporada de la serie se habla de periodismo. ¿Cómo ve la prensa hoy en día? ¿Está el negocio por delante de las historias?
R. La prensa es algo totalmente necesario, que está siendo pisoteada por el tsunami de kardashians [en referencia a la prensa rosa y personajes como las hermanas Kardashian] y gritones políticos. En EE UU, el mejor periodismo, aparte del The New York Times y The New Yorker,se hace en la radio pública. De hecho, los filántropos están comenzando a subvencionar periodismo impreso de investigación de la forma en la que ayudan a financiar la radio pública como la NPR. Pertenecí a un sindicato de periodistas. Espero que en los periódicos las personas que pierdan su trabajo se les dé algo más que una patada en el culo. A mí me dieron dos años de salario cuando acepté una oferta de salida del Baltimore Sun en 2001. Algunos años después, alrededor de 60 de mis compañeros —algunos de los mejores periodistas de Estados Unidos— tan solo consiguieron una patada cuando les echaron.
The wire 2 - Estibadores
P. ¿Le gustaría volver a trabajar en televisión? ¿Qué le gustaría hacer?   R. Sí, me gustaría, por varias razones. La primera es que ya he aceptado que lo impreso está prácticamente muerto. Mi habilidad como reportero de periódico a la antigua usanza (de cuando un periódico de papel era un lugar para todo, de un simple crimen a la más sofisticada de las críticas literarias), vale un tercio en el mercado libre respecto a lo que era cuando comencé hace 35 años. Así que sí, no solo quiero seguir trabajando en la televisión, sino que estoy inmerso en el desarrollo de varios pilotos y en el guion de una película [coescrito con su hija Amelia]. Acabo de terminar un piloto sobre mi vecindario de Baltimore, llamado Greektown, que ahora está dando vueltas por Hollywood.
P. ¿Qué series de televisión sigue? ¿Cuál le gusta más?
R. No veo la televisión. De vez en cuando pongo béisbol en la tele con el sonido quitado y lo veo de la forma en la que se mira a un pez en un acuario. Cuando intento ver la televisión, me acuerdo, después de varios minutos, que podría estar leyendo un libro. Estoy caminando ahora a través de ¡Absalón, Absalón!, de William Faulkner, el escritor del Mississipi, un gran héroe para Borges y García Márquez. En qué otro sitio puedes encontrar una frase como esta: "...reservado para alguna desolación más profunda que la ruina...". ¿Me gustaría poner eso en boca de un personaje de televisión? Oh sí, y si el salmón se abre camino corriente arriba, lo haré.
P. Su abuelo, Rafael Álvarez Veiga, llegó de Galicia. ¿Qué conoce de allí?
R. He estados dos veces. Una, en 1970, toda la familia Alvarez de Baltimore fue a Vigo y Chapela cuando mi abuelo todavía vivía, y visitamos a nuestros parientes, todos ellos marineros, durante seis semanas. Y otra cuando llevé a mi hija Amelia, que ahora tiene 31 años, en 1990. Estoy deseando volver...
Para conocer mejor el trabajo de Alvarez como guionista conviene repasar los capítulos:
- 1x07. Un arresto | 2x07. Repercusiones | 3x06. Regreso a casa

jueves, 21 de febrero de 2013

Escenas eliminadas de 'Juego de tronos'

Juegodetronos
Ya falta menos para que regrese Juego de tronos. El 31 de marzo en Estados Unidos y el 9 de abril en España (en Canal +) se podrá ver el primer capítulo de la tercera temporada. En estos días, HBO está desplegando poco a poco su arsenal promocional: desde el blog sobre la producción de la serie, en el que colgaron un vídeo sobre el rodaje de los nuevos episodios, hasta teasers varios (el cuervo de un solo ojo, el caos...), pasando por las habituales fotos del reparto, donde conocimos a las caras nuevas. Pero los propios fans también se encargan de amenizar la espera. En esta ocasión, el lanzamiento en Estados Unidos del DVD y Blu-Ray de la segunda temporada ha provocado que se haya filtrado parte de su contenido extra: cuatro escenas inéditas que fueron eliminadas en su momento y que ahora pueden verse en la Red.
La tercera (y esperadísima, por supuesto) temporada de la serie reflejará lo narrado en la primera mitad del libro Tormenta de espadas, de George R.R. Martin. La cantidad de acontecimientos que tendrán lugar en ellos ha obligado a ampliar la duración de los episodios, que tendrán entre cuatro y cinco minutos más que los capítulos anteriores, aunque se mantendrá en los 10 episodios por temporada. En ellos encontraremos nuevos personajes, como el Rey-más-allá-del-Muro, encarnado por Ciaran Hinds, Brynden El pez negro Tully, al que dará vida Clive Russell, o Lady Olenna, que tendrá el rostro de Diana Rigg.
En las escenas eliminadas de la segunda temporada, y que ahora descubrimos, vemos un nuevo diálogo de Sandor (El Perro) y Sansa, con la aparición final de Tyrion Lannister, un cara a cara entre Meñique y Varys, un asesinato en los aposentos de Daenerys y el "consuelo" que Margaery ofrece a Loras Tyrell tras la muerte de Renly.

   

viernes, 15 de febrero de 2013

'Los Simpson', en busca del Oscar

El corto 'Largo día de guardería', protagonizado por Maggie Simpson, opta a la estatuilla como mejor corto de animación

 
 
Entre los cinco candidatos al Oscar al mejor corto de animación hay una cara conocida: la de Maggie Simpson. La pequeña de la familia protagoniza Largo día de guardería, una historia que compite con otros cuatro cortos por llevarse la estatuilla en la noche del 24 de febrero. El canal FOX emite la cinta (de cuatro minutos de duración) el domingo 17 a las 16.00 horas en un pase único.

miércoles, 9 de enero de 2013

Samsung estrena sus nuevos televisores LED y OLED

La firma surcoreana presenta además la nueva tecnología UHD, que promete ser "el futuro de la visualización"
 07:29  
El nuevo televisor F9500
El nuevo televisor F9500 Samsung
PORTALTIC/EP (MADRID)
Samsung ha presentado en el CES 2013 sus nuevas gamas de televisores inteligentes para este 2013. La surcoreana ha decidido ampliar dos de sus divisiones más importantes, LED y OLED, y también ha presentado la nueva tecnología Ultra High-Definition (UHD) con resolución 4K en un televisor que llega hasta las 85 pulgadas.
Samsung continúa apostando por una de las divisiones que aportan más beneficios a la compañía, los televisores. En el marco del CES 2013, que se celebra esta semana en Las Vegas, la surcorena no solo ha mostrado lo nuevo en el terreno de los televisores con tecnología LED y OLED sino también ha presentado una nueva tecnología que promete "el futuro en cuanto a la visualización de entretenimiento doméstico", la tecnología Ultra High-Definition (UHD).
Esta tecnología viene incorporada en el televisor Samsung S9. Esta TV cuenta con una resolución 4K que utiliza un procesador de cuatro núcleos. El televisor S9 incorpora, según Samsung, características para asegurar la mejor calidad de imagen posible independientemente de la fuente de vídeo. El sistema de motor de escala propiedad de Samsung puede convertir la tecnología HD o Full HD a una calidad de imagen UHD.
Gracias a la tecnología Samsung Precision Black Pro, el televisor S9 ofrece negros "profundos y reales, así como los blancos puros". Combinando esta relación de contraste extremadamente alto y la función de control de atenuación Ultimate, que utiliza bloques de cientos de LED y BLU Control -que permiten resoluciones nítidas nunca antes vistas en pantallas de gran formato-.
Además de la calidad de la imagen, el S9 combina un potente sistema de sonido con un rápido procesador de cuatro núcleos para asegurar una experiencia de primera calidad y capacidades multitarea entre contenido y aplicaciones. El S9 viene con 3 canales de sonido 2.2 canales.
En cuanto al diseño, la principal característica de este nuevo televisor de Samsung es que cuenta con un segundo marco en el que se integra la pantalla, lo que da la sensación de estar flotando dentro del marco. Además, Samsung ha asegurado que en un futuro los televisores UHD llegarán incluso hasta las 110 pulgadas.
En cuanto a la tecnología OLED, Samsung ha presentado en el CES 2013 el F9500. Este nuevo televisor incorpora la característica MultiView de la surcorena, ya presente en 'smartphones' y 'tablets' de la compañía.
Con esta característica permite a dos personas la posibilidad de ver de una forma completamente diferente contenido Full-HD de forma simultánea en la misma pantalla con su audio correspondiente al mismo tiempo. Esta característica está habilitada en las gafas especiales 3D de Samsung que incorporan altavoces personales, proporcionando un sonido estéreo claro para el visionado correspondiente.
El nuevo F9500 ofrece una relación de contraste significativamente alta que proporciona un detalle sin precedentes en las sombras, las formas y los colores sutiles, incluso en la más oscura de las escenas. Ofrece la mayor experiencia de inmersión sin desenfoque de movimiento, según la compañía
Dentro de su tecnología LED, la surcoreana ha presentado dos nuevos modelos de televisores: el F7500 y el F8000, para ofrecer una de las mejores experiencias de visualización disponible.
El F8000 ofrece colores más vivos y más ricos, mayores contrastes y una calidad de imagen más brillante que nunca. Con la tecnología Micro Dimming Ultimate, la línea de TV aporta mayor contraste, más profundos niveles de negro y el brillo máximo de la imagen 3D.
El F8000 es el primer Smart TV LED con un procesador de cuatro núcleos, por lo que los consumidores pueden cambiar entre aplicaciones, servicios online y en las televisiones de forma rápida y sencilla. Estará disponible este año en 46, 55, 60, 65 y 75 pulgadas.
Por su parte, el F7500 cuenta con un diseño exclusivo con detalles en oro rosa, creando líneas sofisticadas en su base. Este diseño se combina a la perfección con la tecnología de calidad de imagen de Samsung Micro Dimming Pro Technology, que proporciona más nitidez y contraste, negros más profundos y colores claros cristalinos, según la compañía.
El F7500 también incluye un procesador de cuatro núcleos que permite una interacción inteligente y otras funciones avanzadas y está disponible en 46, 55 y 60 pulgadas.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Sabor intenso a ‘Juego de tronos’

 

Al libro oficial de la saga de George R. Martin, en versión televisiva, se le une un original compendio de recetas extraídas de las novelas

Fotograma de la serie 'Juego de Tronos'. / Helen Sloan/ Everett Collection/ Cordon Press
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/12/18/actualidad/1355832209_880435.html
Cuando un fenómeno nos azota, lo hace sin contemplaciones. La saga Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, más conocida por el título de su primer tomo, Juego de tronos, fue un fenómeno literario venerado a finales de los noventa y principios del nuevo siglo por un público amante de la literatura fantástica medieval y de las grandes sagas épicas como las espléndidas Añoranzas y pesares, de Tad Williams (Timun Mas), La rueda del tiempo (Timun Mas), de Robert Jordan,  o Historias de Terramar, de Ursula K. Le Guin (Minotauro). En Estados Unidos rompió récords de ventas a partir del segundo tomo, Choque de reyes, y en España tuvo su aparición gracias a la apuesta de Gigamesh. Pero llegó la serie de televisión y la gran campaña publicitaria de la cadena HBO (en España Canal+ y Antena 3) para colocar el fenómeno a nivel global. Con él han llegado nuevas ediciones de los cinco libros publicados hasta la fecha (de siete que serán en total), superventas en DVD y una sucesión depublicaciones periféricas que explican y aumentan el universo creado por el escritor estadounidense. En ocasiones, aparecen intensas joyas como El libro oficial de Juego de tronos (Grijalbo) y Festín de hielo y fuego. El manual de cocina oficial (El País Aguilar).
La serie 'Juego de tronos'.
Martin, que comenzó su carrera como novelista, la continuó como guionista y volvió a su amor por la literatura, dejó Hollywood a finales de los años ochenta porque sus ideas para series de televisión eran demasiado complicadas. Es decir, demasiado caro llevarlas a cabo. El autor, que siempre ha pensado a lo grande, se olvidó de las limitaciones impuestas en los estudios televisivos de Los Ángeles gracias a la saga que le ha dado la fama mundial. Cinco libros después, su novela río cuenta con al menos una veintena de personajes principales, cientos de secundarios y un sinfín de escenarios y batallas descritos en más de 5.000 páginas. “Sabía que ningún estudio o cadena se iba a atrever a acercarse siquiera a una historia así”, comenta Martin en el prefacio del libro de la serie. Al final se arriesgó la HBO, una cadena privada donde su éxito no se mide de forma exclusiva por la audiencia y cuenta con amplios presupuestos.
Todos los secretos del rodaje de la serie se encuentran en el libro oficial, desglosado en cinco apartados que se corresponden con los lugares donde transcurre la acción: El muro, Invernalia, Desembarco del Rey, Poniente y Essos. En cada apartado se habla de los decorados, el vestuario, se explican conceptos y se analizan personajes y casas nobiliarias. Coordinado por el editor jefe de guiones de la serie, Bryan Cogman, el tomo mezcla declaraciones de los directores, los técnicos, el reparto, guionistas, productores y el propio Martin (que ejerce en la serie de productor y escribe el guion de un capítulo por temporada) con bocetos, genealogías y fotografías del rodaje en lugares como Irlanda del Norte, Malta, Marruecos o Croacia. Un gran aperitivo a la espera de la tercera temporada, que HBO estrenará el 31 de marzo de 2013 y Canal+ lo hará en exclusiva en España en abril.
La serie 'Juego de tronos'.
Y tras el copioso aperitivo, el festín. Son muchos los libros de comida que aparecen en las librerías en la época navideña. Siempre es un regalo seguro y quizá uno de los más originales sea Festín de hielo y fuego. El manual de cocina oficial de Juego de tronos, de Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer. Estas dos acérrimas seguidoras de la saga comenzaron a analizar los platos descritos gozosamente por Martin en sus páginas —pasteles de pichón, buñuelos de maíz dulce, nabos en mantequilla, peras cocidas, uro asado con puerros— y a adaptarlos a la vida moderna en un blog de recetas culinarias, The Inn at the Crossroads, que ha terminado siendo un libro que cuenta con un prólogo del escritor.
“Comer es bueno. Me gusta el jamón de España, muy bueno. No lo tenemos en Estados Unidos”, dijo Martin a EL PAÍS en julio de 2012 cuando explicó que este libro estaba cerca de ver la luz. Pese a la efusiva muestra de buen saque reflejada en sus ojos, Martin no quiso explayarse más, pero ahora en el prólogo cuenta algunos detalles, como que no sabe cocinar, pero que le encanta transmitir con sus palabras “lugares, sonidos y aromas”. Su pasión por describir grandes banquetes medievales ha quedado plasmada a la perfección con recetas simples y buenas fotografías. “Comed fuerte, amigos. Llega el invierno”, se despide Martin en el prólogo, el mismo en el que da una pequeña píldora a sus miles de seguidores: “Estoy de vuelta en casa, trabajando en el próximo libro…”.
Festín de hielo y fuego. El manual de cocina oficial. Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer. Traducción de Daniel Odevaine. EL PAÍS Aguilar. Madrid, 2012. 223 páginas. 21,90 euros.
El libro oficial de Juego de tronos. Bryan Cogman. Traducción de Raúl Sastre. Grijalbo. Barcelona, 2012. 192 páginas. 21,90 euros