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lunes, 21 de enero de 2013

El sexo como una cárcel

Kidman y Cruise, en el filme 'Eyes Wide Shut'. | EL MUNDO Kidman y Cruise, en el filme 'Eyes Wide Shut'. | EL MUNDO
  • La adicción al sexo es una enfermedad cuyo fin es conseguir placer sexual
  • Repercute en tu vida personal, laboral y emocional. 'No te deja ser libre'
  • Se trata de un círculo vicioso que tiene cualquier otra adicción
Nicole Kidman rechazó meterse en la piel de una ninfómana en la última película que rueda el cineasta Lars von Trier y que se estrenará este mismo año, 'Nymphomaniac'. Según informaron diferentes medios, la actriz rechazó la oferta porque creía que no iba a sentirse muy "cómoda" dentro del papel.
Lo suyo, en este caso, se trata de una mera anécdota y la película en cuestión sólo una ficción, pero lejos de las pantallas de cine se esconden vidas de carne y hueso que día a día tienen que cargar con el lastre de tener una adicción al sexo. No se trata de vicio, perversión o libertinaje, como se puede pensar, sino de una enfermedad, una adicción. "Es una dependencia como otra cualquiera", asegura Francisca Molero, médico y directora del Institut de Sexología de Barcelona. Estamos hablando de una "cárcel", de una adicción que no te deja ser libre.
Comúnmente, este trastorno se denomina ninfomanía en las mujeres y andromanía en los hombres, pero esto, según los expertos, es cosa del pasado o al menos debería serlo, y lo correcto es decir trastorno de la hipersexualidad o de adicción al sexo. Esto es, una adicción cuyo fin último es conseguir y obtener por todos los medios el placer sexual.
"Una adicción implica una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación, en este caso una actividad que está destinada a obtener placer sexual", mantiene la doctora. Aquí, la respuesta es muy intensa porque se trata de un orgasmo, pero dura poco. Luego vienen las culpas y los remordimientos. Incluso, muchas de estas personas llegan a perder el placer sexual.
"Se considera dentro de las adicciones de conductas, ya que no hay ninguna sustancia. Se puede equiparar a la ludopatía (adicción al juego) en la que no hay una sustancia como tal (el alcohol, drogas, etc.) que te sacie esa necesidad, sino que es una conducta la que lo hace", explica por su parte Carmen Sánchez, psicóloga clínica y co-directora del Intitut de Sexología de Barcelona. Las conductas pueden ser de tipos muy diversos: desde la masturbación compulsiva, el uso de pornografía o de líneas de teléfono eróticas hasta encuentros sexuales con personas desconocidas o incluso con profesionales. "La frecuencia de la conducta tiene que ver con las oportunidades que tenga para acceder a la misma. Es decir, si el encuentro es con profesionales, depende de la facilidad que tenga para poder acceder a ellas", explica Molero. También hay casos en que puede haber mezcla de todas o alguna de estas conductas.
Todo ello interfiere de forma importante, más de la que nos podemos imaginar, en la vida laboral y personal de quienes lo padecen. La psicóloga Sánchez nos da un pequeño ejemplo de ello. Imagínese una persona que se encuentra en su puesto de trabajo y tiene que ausentarse de él durante un tiempo porque necesita "irremediablemente" reparar su necesidad y este hecho además, se repite con frecuencia. O bien una persona que llega a perder bastante dinero porque usa constantemente líneas de teléfonos eróticas o requiere el contacto de profesionales y empieza a tener por ello problemas con su pareja. O el caso de una persona que pasa toda una noche sin dormir porque ha estado consumiendo pornografía por internet, lo que interfiere tanto en su salud como en su rendimiento laboral del día siguiente.
La adicción implica, por tanto, "evadirse de las responsabilidades, mentir, sentimientos muy dolorosos de pérdidas y culpabilidad, ausencia de control e incluso problemas con la ley". No tiene nada que ver con ser "muy sexual, tener mucho deseo sexual ni tener una gran actividad sexual", aclaran las expertas.
Según estudios americanos, afirma Sánchez, entre un 3 y un 6% de la población norteamericana padece este trastorno. En España, según datos de 2012, se habla de casi un 6%, pero aún así "es todavía casi imposible saber con exactitud la cifra exacta". Pese a todo, el DSM-IV, el 'santo y seña' de la psiquiatría, sigue sin considerar este problema como una categoría diagnóstica, aunque según Molero, en el nuevo DSM-V "seguramente aparecerá ya como trastorno".

Perfil

El perfil de este tipo de personas es muy variado, pero generalmente suelen tener unas características comunes. Es más frecuente en hombres que en mujeres y más frecuente en "adultos jóvenes", explica Molero. Pero aún así, el abanico es muy grande y muchas veces no tiene porqué ajustarse a ese 'perfil' o 'patrón'.
Se trata de personas muy dependientes, con poca autoestima que además no suelen ser buenos con las habilidades sociales y les cuesta comunicarse. Son compulsivos y con gran ausencia de autocontrol. Puede haber también insatisfacciones emocionales o con las relaciones de pareja, carencias afectivas, predisposición a la ansiedad y la depresión, disfunciones sexuales de algún tipo y una personalidad que se relaciona con la búsqueda de riesgos. "Está relacionado con el resto de adicciones", indica Sánchez. A veces incluso, puede haber consumo de alcohol u otras drogas, "una cosa no está exenta de la otra".
Las sensaciones más frecuentes en estos pacientes son el sufrimiento, la autodestrucción, la culpa, el remordimiento, etc. "Es una espiral", mantiene firmemente Molero. Primero sienten el deseo incontrolable de realizar la conducta y luego vienen las culpas y el sufrimiento. Esto hace que disminuya de forma considerable la autoestima y para volver a recuperarla vuelven de nuevo a tener la necesidad de repetir la conducta. "Un círculo vicioso que tiene cualquier adicción". Por ello, asegura que lo primero en terapia es trabajar el autocontrol, ya que estas personas tienen una falta de control muy grande.

Terapia grupal

Esta es la enfermedad callada, o la enfermedad "secreta" como la han denominado las expertas, porque lo cierto es que a pesar de la prevalencia y del aumento de casos que cada día se ven en las consultas, sigue siendo una adicción que se oculta por vergüenza. "No es fácil decir que te pasas el día entero pensando en el sexo, que lo necesitas continuamente y estás teniendo problema por ello en tu ámbito laboral, personal e incluso emocional", dice Sánchez. Por ello, es habitual que esté oculta y tarde tiempo en salir. "A veces no se dan ni cuenta", afirma. Con frecuecia es la pareja quien da el paso de llamar y otras veces es el propio paciente.
Pero, ¿cuándo piden ayuda, cuándo se dan cuenta de que realmente están ante un problema, una enfermedad? Cuando ven que el sexo ocupa en su vida demasiado tiempo, más del que debería. Cuando ya no hacen cosas que antes les gustaba hacer porque su tiempo está ocupado en esa otra cosa o cuando ven que su dependencia es tan fuerte que empiezan a tener problemas económicos, laborales o ven que su pareja va a pique.
Las expertas hablan sobre todo de las ventajas de la terapia grupal. "Hemos decidido empezar a tratar este tema también dentro de la terapia grupal, dentro de un grupo formado íntegramente por profesionales porque tiene unos refuerzos positivos muy importantes", explica Molero. Se dan cuenta de que no están solos, de que hay más gente como ellos y que dentro del grupo, ellos mismos, pueden buscar las soluciones.
No obstante, y a pesar de las ventajas del grupo terapéutico, que en países como en EEUU funciona muy bien y tiene un gran auge, en España, afirma Sánchez, todavía nos cuesta trabajar en grupo. "Por vergüenza, porque podemos encontrarnos con alguien después en la calle, por reticencias, etc. No hay tanta tradición". Pero insiste, cuando te das cuenta de que no estás solo, puedes compartir los miedos con otras personas, los pensamientos, identificarte con otros... todo es mucho más fácil y no sólo los profesionales pueden darte estrategias, sino tú mismo y los demás compañeros.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La Navidad también trae ansiedad, estrés y melancolía

El 80 por ciento de la población sufrirá síntomas de ansiedad, estrés o melancolía a lo largo de las fiestas de Navidad, por este motivo, la psicóloga Amaya Terrón recomienda que cada persona adapte este festejo a sus circunstancias personales.
La Navidad también trae ansiedad, estrés y melancolía
5 Diciembre 12 - Madrid - Ep
En concreto, en el caso de que la persona haya perdido a un ser querido recientemente, esta experta aconseja concederse un tiempo de duelo, adaptación a la situación, recogimiento y maduración de lo ocurrido. Además de apoyarse en el resto de familiares, no encerrarse en casa y no celebrar la fiesta si no apetece.

Si, por el contrario, la persona no puede pasar estas fiestas cerca de sus familiares y amigos, Terrón recomienda utilizar las tecnologías para conectarte con los seres queridos y recordar que las cosas no siempre suceden cuando se quiere. "Quizá no podamos celebrar la Navidad el 25 de diciembre, pero podemos pensar que este año nos las han aplazado y las celebraremos cuando sea nuestro momento", señala.

Terrón apuesta también por buscar momentos especiales en el lugar de residencia actual y no encerrarse ni aislarse, "pues siempre habrá alguien con quien festejar". Puede darse el caso de que haya algún problema familiar, entonces, esta experta recomienda llegar a un acuerdo. "Más vale un mal acuerdo que unas malas navidades", apostilla.

Por otro lado, a consecuencia de la situación económica actual, muchas personas no podrán realizar muchos gastos, sin embargo, esta experta recuerda que la felicidad no se asocia con la cantidad y calidad de regalos que se recibe y, de esta forma, insta a que cada individuo busque maneras de disfrutar sin gastar dinero.

En este sentido, pone como ejemplo un paseo por las calles para ver la decoración navideña o una tarde en el sofá de casa rodeados de la familia, que son "momentos especiales de reunión que no implican aflojar el bolsillo".
DISFRUTAR DE LOS PEQUEÑOS DETALLES
La melancolía, estrés, ansiedad o depresión también pueden aparecer por tener que cumplir con toda la familia o acertar con los regalos.Las personas que suelen hacer autobalances a final de año, en ocasiones, derivan en frustración. Se trata de "expectativas irreales sobre lo que debemos hacer y cómo debemos sentirnos en estas fechas", añade.


"Por supuesto que unas expectativas altas nos motivan, pero si se convierten en irreales nos frustran. A más comparación, más presión, a más presión más obligación y a más obligación más insatisfacción. Por lo tanto, cuando podríamos ser perfectamente felices nos generamos una tensión innecesaria que nos hace sufrir y nos aleja de la felicidad y de los demás", argumenta.

Para esta experta, "todos" tienen motivos para estar felices y si no se encuentran es porque n"o han sido lo suficientemente pensados". "Los motivos para estar alegres no tienen que ser grandes, sino que se puede disfrutar de los más pequeños detalles", añade.

Pese a que a veces hay más motivos para estar preocupados que para estar alegres, "es una mala estrategia centrarse las 24 horas del día en los disgustos y no permitirnos de esta forma disfrutar las alegrías, cuanto más tiempo dedicamos a estar tristes menos nos queda para estar alegres", explica.

Innovar y hacer lo que realmente le apetezca a uno, adaptándose a sus necesidades particulares, "es la mejor medicina para combatir la depresión, la melancolía y el malestar", concluye.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Poco sexo y peor por la crisis

En FarodeVigo.es: http://www.farodevigo.es/vida-y-estilo/salud/2012/11/21/sexo-peor-crisis/715166.html

La economía afecta a la libido de los españoles, que han disminuido la frecuencia y la calidad de sus relaciones

 23:46  
La crisis ha afectado negativamente a las relaciones sexuales de los españoles
La crisis ha afectado negativamente a las relaciones sexuales de los españoles JOSÉ NAVARRO
 MULTIMEDIA
EFE/MADRID El deseo y la crisis no van de la mano ya que se ha podido constatar que la preocupación por la situación económica que atraviesa España repercute sobre la libido de un tercio de españoles, que han disminuido la frecuencia y la calidad de sus relaciones sexuales.
Son premisas a las que han llegado los especialistas en sexología tras el estudio sobre satisfacción sexual realizado por la farmacéutica Pfizer en siete países europeos a través de un cuestionario online en el que han participado 6.249 hombres y mujeres de entre 36 y 65 años, activos sexualmente.
En concreto en España han sido 1.030 los encuestados, 502 mujeres y 528 hombres, personas que mantienen relaciones sexuales al menos una vez cada tres meses.
El dato es el siguiente: un 34 por ciento de los españoles afirma que la preocupación por la situación económica de España ha repercutido sobre su deseo sexual.
Pero a pesar de este porcentaje se puede decir que la media de relaciones sexuales de los españoles por semana es de unas dos veces (1,7), con una duración de veinte minutos en cada una de ellas.
La cifra es ligeramente superior a la media europea, que se sitúa en 1,6 veces por semana, y solo por detrás de los italianos que, con 1,8 relaciones, se colocan a la cabeza del ranking.
Sin embargo, a pesar de que nos situamos por encima de la media, nuestros porcentajes en cuanto a actividad sexual se han reducido con respecto a otros años; en 2010, los españoles dedicaban una media de dos horas semanales a las relaciones sexuales, mientras que esa cifra se ha visto reducida a tan solo una media de 34 minutos a la semana.
Según el doctor Vicente Bataller, sexólogo, psicoterapeuta y presidente de Sexólogos Sin Fronteras, estas estadísticas confirman que "cuando una persona tiene problemas o conflictos internos y externos como por ejemplo 'el no tener ingresos', 'estar en paro' o 'pensar que me pueden despedir de mi trabajo', repercute sin duda en su deseo y en su estado de ánimo y disminuye la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales.
Además, según este especialista, debido a la crisis económica cuatro de diez parejas españolas tienen problemas añadidos por este motivo.
No obstante, los resultados del estudio ponen de manifiesto que la gran mayoría de los españoles quiere que el tiempo dedicado a las relaciones sexuales sea lo más satisfactorio posible.
El 96 por ciento de los encuestados considera importante la satisfacción sexual y la buena calidad de las relaciones, y a un 82 por ciento les gustaría mejorar su vida sexual, el porcentaje más alto de toda Europa (casi 20 puntos por encima de la media), algo que estaría relacionado con la falta de educación sexual.
Los especialistas hacen hincapié en que con la práctica del sexo se incrementan sustancias como la dopamina, que son las que dan sensación de bienestar a las personas, y la oxitocina, que facilita la comunicación y el apego de las personas.
Más datos del estudio: el 68 por ciento de los españoles reconoce que le gustaría tener erecciones más duras, un porcentaje muy por encima del promedio europeo (47%), pero en lo que sí coincidimos con nuestros vecinos es en considerar un factor importante para una vida sexual satisfactoria la calidad de la dureza en la erección (87% de media).
Y ¿donde está la clave para lograrlo?: según el doctor Bataller el encuentro sexual no debe plantearse como un "examen o una prueba a superar", puesto que sino las disfunciones en los varones jóvenes "se darán con mayor incidencia".
Además, "la ansiedad y el estrés ante la ejecución sexual son malos compañeros de viaje para una erección satisfactoria en todos los varones, independientemente de su edad".
De hecho, la cifra de hombres de entre 30 y 40 años que ya plantean el problema de la erección ha aumentado, tal y como se ha dicho en el pasado Congreso Nacional de Urología, donde se puso de manifiesto un descenso de la edad media de los pacientes que presentan problemas de erección.
La disfunción eréctil se define como la incapacidad para obtener o mantener una erección suficientemente dura para llevar a cabo una relación sexual satisfactoria.
Estos problemas de erección también se han detectado en el estudio al señalar que más de un cuarto de los hombres españoles (26%) ha evitado mantener una relación sexual debido a estar preocupado por su erección y un 33 por ciento las ha evitado por temor a que éstas no fueran completamente óptimas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Herido del tiempo

Cálida la arrogancia
a pesar de algunos,
quizás por ello
más allá de lo cierto
intentándolo.

Pero tú escapas
entre ciénagas,
a ciegas,
sin rumbo fijo,
pidiendo.

Pidiendo lo imposible,
el juego tierno
de tus abrazos,
entre susurros,
sintiendo.

Mientras te busco,
pienso
en otras luces
casi a ciegas,
herido del tiempo.

Y pido lo imperfecto,
el orgullo herido,
por tu maldad,
mi yo imperfecto
cayendo.

No, no lo digas,
quédate con ellos,
ese enemigo fiero
de calamidades
frustradas en lo eterno.

Si no vienes,
la verdad no importa,
jugaré a entenderlo,
a pesares de los míos,
lo último que quiero.


La crisis provoca un aumento en la demanda de terapias de sexo

A dónde nos está llevando la crisis: desahucios, depresiones y hasta impotencia sexual.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2012/11/06/crisis-provoca-aumento-demanda-terapias-sexo/00031352224411915827160.htm

martes, 6 de noviembre de 2012

Avaricia

En el borde de la certeza cabalga
un círculo de triste tiempo
que me ahoga en mi morir.
Me encierra él en mares eternos
que aíslan al andante
por los caminos de lo antiguo
que todos ven en mí.

Luego la paloma coge vuelo
y se detiene en medio del aire;
es muy lista, sabe sufrir,
pero yo sufro más que ella,
porque la entiendo
como ella a ti,
mi pensamiento fiero
que yo no sé si lo tengo.

Soy o no soy cazador
del alarde menos sincero
con que salir del paso
para resbalar en el regreso
y luego describir lo mío,
con palabras que no son nada
más que la pétrea certeza
de que alguien va a oír.

Alguno se reirá
de mi mísero dolor,
fabrica de versos
que encierran mi historia
en la magia de la tinta
que tu química vertió
en esta celulosa de árbol.

Sin embargo, sin raíces
existiré sin existir,
con mis trucos pendencieros,
con mis cuentos falsos
que tú no entiendes.
¿Qué te importara a ti?
y yo creo que sí.

Fragmento de la Biblia; la caída en desgracia

10 Ten piedad de mí, Señor,
porque estoy angustiado:
mis ojos, mi garganta y mis entrañas
están extenuados de dolor.
11 Mi vida se consume de tristeza,
mis años, entre gemidos;
mis fuerzas decaen por la aflicción
y mis huesos están extenuados.
12 Soy la burla de todos mis enemigos
y la irrisión de mis propios vecinos;
para mis amigos soy motivo de espanto,
los que me ven por la calle huyen de mí.
13 Como un muerto, he caído en el olvido,
me he convertido en una cosa inútil.
14 Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La viuda alegre

Cantan las gracias en el cuadro de lo nuestro, muerto
en el aire que no encuentro, entre tus piernas,
ahí cerca pero lejos,
aquí materializado en un texto.
Cantan pero no las oigo, rio
en el marasmos del tiempo.
Cuando la lluvía cae te penetro,
se está tan a gusto aquí:
muerto en el aire que no encuentro.

Cantar de los cantares: Lo asesino de tu ausencia


Debo olvidar, dicen algunos, no, no lo saben;
son esos que dicen ser mis amigos,
todo pasa, olvídala, debes ser fuerte,
ésos sueltas no te conocen que, y yo qué sé.


Reconozco que debo agradecer su ayuda,
pero tú ya te has ido, y yo quiero volver.

Volver al mismo sitio, a las mismas buenas risas,
juntos, que se fastidien los demás, disfrutar.


Me llamarán hipócrita, cegato,
pues todo me da igual y sólo quisiera retenerte,
tal vez retenerte igual y todo me da quisiera;
pero no, te pierdo debido a que algo se borra, ¿qué será?


No hay quién me trate, dicen algunos, creo.

Creen ellos que mi dolor tendrá un fin.
Me da todo y retenerte quisiera todo igual.


Sin embargo, ahora ni pensar quiero,
sólo aniquilar a los farsantes,
en un puente entre los dos,
directo a la sien
en una bañera de ahogos,
en tus brazos de amiga.


¿Y ellos?

        Que se queden en su refugio.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reflexiones de un caminante


Tersa caricia de lo desatado, cantan las vírgenes suicidas de lo que no aparece; equívocos buscados, síntomas de lo huido, ando. Luego pienso que he recorrido distancias que son años. Siento mi miseria, dentro, muy adentro entre mis piernas. ¿Qué me queda? Otros piensan por mí, y no lucho. Otras batallas quedan atrás, otras guerras quizás. La derrota de mi navío concierne a otros cuerpos, a otras idas y venidas, ando. Luego comprendo y no, no lo entiendo, ni tan siquiera lo que venga. Todo será bien recibido.