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martes, 17 de abril de 2018

La conciencia



No me digas que ya lo sabías. No hay clemencia para los perdedores. La competencia es abrumadora. Hay un concurso de celebridades en un poblado gitano. Ya no crees en Dios, tampoco en la Virgen. Rezas al becerro de oro, lloras de rodillas y suplicas otro duples de rayas. No te olvido.
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Recuerdo un círculo mágico en tu vientre, la postura del misionero y tu padre protestando. No hay clemencia para los perdedores. La lista de caricias se marca a fuego en tu espalda. Somos los amos del planeta de mis versos. La aspiración de un poeta corrompido por las palabras que no son mías.

martes, 20 de enero de 2015

Un personaje



Juan Carlos Pazos es ahora mi único amigo. Dice que en otra época fue funcionario, que lo dejó debido a que tenía que madrugar, luego montó una empresa que le condujo a una depresión por estrés. Todo mentira, Juan Carlos nunca estudió nada, simplemente ha ido de un lugar para otro desde que dejó a una novia ligera de cascos. Necesita ponerse a mi nivel, al nivel del salvador de las niñas calcinadas. Así, mientras usa mis trucos, se cree alguien importante; a fe que lo es, al menos para mí, su verdadero ídolo caído.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Mi único amigo

Juan Carlos es ahora mi único amigo. Dice que en otra época fue funcionario, que lo dejó debido a que tenía que madrugar, luego montó una empresa que le condujo a una depresión por estrés. Todo mentira, Juan Carlos nunca estudió nada, simplemente ha ido de un lugar para otro desde que dejó a una novia ligera de cascos. Necesita ponerse a mi nivel, al nivel del salvador de las niñas calcinadas. Así, se cree alguien importante, a fe que lo es, al menos para mí, su verdadero ídolo caído.

martes, 13 de noviembre de 2012

Historias antiguas para gente nueva: Absurdos cotidianos junto a un fuego que se apaga

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Un viejo entre mentiras
que cuenta feliz a otros nietos,
absurdos cotidianos
junto a un fuego que se apaga.
Lucrecia desertó de mi almanaque,
mira como tiembla, pero no digas nada,
el viejo todavía se ríe.
Siento decírtelo con metáforas,
el día se ha acabado, mi noche duerme,
llaman a las puertas de casa,
ya no se venden enciclopedias,
solo whisky barato.
Bebe como si fuese el
último día,
no te guardes ninguna carta en la manga,
a día de hoy hasta la propia muerte es un regalo,
y no debemos desperdiciarlo,
es lo único cierto de los oráculos.
Lástima lo del niño,
dicen que buscaba un juego nuevo;
lo vieron arrojarse desde lo alto;
la madre llora, el padre borracho
canta y canta sin parar.
No te olvides de asistir al entierro.
Los síntomas del sueño;
la cadencia falsa;
y todo es mentira;
el viejo sonríe;
el poema se acaba.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

En el borde de la certeza


Dedicado a Matilde González Guindos


En el borde de la certeza cabalga
un círculo de triste tiempo
que me ahoga en mi morir.

Me encierra él en mares eternos
que aíslan al andante
por los caminos de lo antiguo
que todos ven en mí.

 

Luego la paloma coge vuelo
y se detiene en medio del aire;
es muy lista, sabe sufrir,
pero yo sufro más que ella,
porque la entiendo
como ella a ti,
mi pensamiento fiero
que yo no sé si lo tengo.

 

Soy o no soy cazador
del alarde menos sincero
con que salir del paso
para resbalar en el regreso
y luego describir lo mío,
con palabras que no son nada
más que la pétrea certeza
de que alguien va a oír.

 

Alguno se reirá
de mi mísero dolor,
fabrica de versos
que encierran mi historia
en la magia de la tinta
que tu química vertió
en esta celulosa de árbol.

 

Sin embargo, sin raíces
existiré sin existir,
con mis trucos pendencieros,
con mis cuentos falsos
que tú no entiendes.

¿Qué te importara a ti?
y yo creo que sí.

martes, 6 de noviembre de 2012

Poema en gallego: Luces de cores

Luces vermellas e rosas,
un certo garbo no contento
e miradas que acusan;
estou cheo deso,
a quen lle importa
o que ti me digas,
menos aínda ao futuro lector
co seu xersei amarelo

En el centro del mundo

Ya en la calle diviso a lo lejos un cierto aire de desprecio; ¿Serán los nuevos tiempos? Nada me queda por decir; pero sigo tocando la lata de gasolina que impulsa un cortacésped en periodo de garantía. Ante todo, olvidemos las suspicacias y cortemos la hierba sin protestar; si lo logramos el camino habrá quedado despejado.
Pero, antes que nada, hay que afrontar la labor con la consigna de tener mucha calma. Mientras busco el sosiego, intento pasar el monótono momento en mi falso dormitorio de escritor, aun por encima afuera llueve demasiado para tener prisa por alejarme de ese centro comercial lleno de cortacéspedes. Mejor irse para la cama y pensar en los angelitos que te han abierto sus piernas: son las 22:39 de un sábado por la noche. ¿Serán los nuevos tiempos? Nada me queda por decir; pero sigo tocando la lata de gasolina que impulsa un cortacésped en periodo de garantía.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La Luna



El interior cae sobre nosotros,
qué, entre todos, suplicamos,
mártires
de un sofoco
al principio, al interior.

Y nosotros,
simplemente agua que se torna sangre;
en cada recoveco, sin temor
a ese aire romántico,
Luna de los primeros lunáticos.

Las habilidades sofocan
con los golpes que damos
de la ignorancia altruista, pereza
que a cada momento implica
maldad, miedo.

Todo ha concluido;
el perro ladra en la calle,
no hay nadie que me comprenda;
estoy sólo contigo, aúllo
al reflejo de tu blanco rostro.

El Morse de mis labios
a cada paso que abrazamos,
ha leído la polémica:
un viejo se masturba delante
de su hermana.

Caen desde el cielo;
vuelven a perder,
un partido amistoso,
lo más importante:
la Luna.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Compensaciones fieras


 ¿Qué se puede hacer cuando el orgasmo nos alcanza pero a la vez no lo hace? ¿Qué tretas podemos inventar para huir del cruel hacedor? Ser buenos, dicen algunos, pero ¿dónde se encuentra la bondad? ¿A quién podemos recurrir para cumplir el castigo? Son muchas preguntas, lo reconozco, sobre todo porque ya somos menos los que podemos contestar. Cuando estás al borde de la verdad, llega un accidente de moto o un ataque cardiaco que elimina a alguien con el cual ya no tenías nada que ver, entonces comprendes que tal vez con ellos hubieras podido encontrar la salida a tanto incendio ajeno. Espero que esos pirómanos comprendan mi arrogancia cuando los ataco, al fin y al cabo, ellos compraron las muertes de mis antiguos amigos.
   No juego a ser Dios, suele ser un oficio aburrido y peligroso. El poder corrompe, y todos parecemos entenderlo. Pero, desde aquí, convoco a todas las deidades justicieras; no quiero perder y adoro las compensaciones fieras. Estoy dispuesto a romper cabezas, a salir a la calle para pegarle al primer rico que me pida la hora. Con el dinero que tienen, bien pueden comprarse un reloj, yo ya no tengo disposición para usar mi peluco de contrabando,  además con el objeto de satisfacer  a un satisfecho potentado. Mejor le pego una bofetada y salgo corriendo. Tú mataste a mis dos amigos, además lo hiciste sin pedirme permiso; como castigo, ahora debes pagar el precio, yo podía hacerlo, pero tu riqueza me olvidó, por eso descargo mi mano sobre tu torpeza perpleja, ¡quiero una satisfacción!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Queriéndote a pesar de todo


Se cubre el rostro ante la duda de mis penas
de querer quererlo todo
a pesar de ti, a pesar de todo,
de ese susurro que crece
más lejos en el sentimiento
que cerca en lo que queremos.

 

El monstruo en que nos convertimos
llama a mi puerta, vende libros de saldo,
quiere una limosna o una barra de pan,
no le doy nada (estoy en ayunas),
tan sólo un apretón de manos,
sin ni tan siquiera mirarnos, enemigos eternos.

 

Ahora me llaman por teléfono,
no sé lo que quieren,
hablan polaco, ruso,
no sé lo que quieren,
el sonido me calla
con un grito de castigo
será él,
será Dios.

 

 

Parece muy tarde afuera,
en ese rincón de orina
que luego le atrapa la confesión
de todas las ganas de quererla,
de querer quererte,
a pesar de ti, a pesar de todo.

 

Intento salir de esta trampa,
pero alguien me agarra
con el rimel de sus labios,
otra vez el teléfono,
no disfruto, los nervios
de querer quererlo, idiota
a pesar de ti, a pesar de todo.

El progreso en nuestra patria sin vida


La civilización progresa y nosotros no sabemos donde estamos. Debemos cantar todos a una para levantar nuestra patria salvavidas. El mundo padece de catástrofes, pongamos por ello el grano de arena que le corresponde al hombre y olvidemos las razones del destino. Si fuese extranjero, vendría de vacaciones a España y entonces comprendería. Comprendería el sabor de los desterrados, y necesitaría una nueva comprensión que desde aquí intento alcanzar. Como dijo Octavio Paz, mis pasos se oyen en otra calle, pero la  lluvia sólo es real en la mía, en las demás padece de meditaciones, ideologías o tragedias.
Mi garganta berrea y las vacas estorban con su desidia. Hay que recoger al rebaño y llevarlo camino de casa. Pero tengamos cuidado, por si nos sale al encuentro un barco fantasma navegando en agua dulce. La vida y sus sucedáneos pelean por salir al paso, aun así prefiero salirme de los pasos marcados. Ya basta de defender las buenas posiciones, quedemos con la Bruja Avería en el malecón de los sueños rotos. Hagámoslo madrugando para verla en aquella televisión que ya no está encendida.

Traducción: El fraude

Jugando con los intrusos sabores,
refinó la tentación de pensar,
sentencia de muerte deshecho
con la música de los daños
más que fascinante.

El amor galante,
melancolía intelectual,
dio todas las joyas
luego fueron piedras,
tierra y malversación de fondos.

Recuerdo lo terrible
pero yo estoy acostumbrado a
todos los males
que luego son destruidos,
fraude y se agita.

Y no bebo,
porque cuando se pregunta
ya no vivo,
olvidé
una mañana sin calle.

Sofocante instantánea,
ir a otras tierras,
vomitar en el camino,
la sombra que palidece,
miedo de matar el tiempo.

San Pedro, Santo y Padre de la Iglesia


La idea era buena, todos lo reconocían,
aunque nadie la defendía, pobres
de mísero corazón robando
el último gramo de ilusión
que aun tenía en mi esperanza.

 

Y sin embargo rencor, oídos sordos
en todos aquellos enemigos,
también en los supuestos amigos
que preguntaban por la calle del amor;
justo al torcer la esquina.

 

Luego alguno volvía lleno de lágrimas
en su recto deseo, como una ducha fría
que despierta al cobarde
y le insulta por no acordarse
de encender el calentador.

miércoles, 31 de octubre de 2012

En la cárcel de la libertad. Traducción

En la cárcel de la libertad

Una vez en la calle atrapado,
son augurio cadenas
una sensación permanente,
enfermedad muy difícil de alcanzar
abstracto con ese nombre.

 

Días sin principio,
noches aburridas
por la sangre de otro organismo
me da risa el evento
te siento tan extraña,

 

¿Por qué entonces dejar la cama sueño
y luego finge dolor sin sentido?

Pesadilla de las dos de la mañana,
presagio de dos de mi vida
que siempre aparecen.
 

Llamé a la policía para que no se derramen,
y me meto en un calabozo prisionero
de la calle de la desgracia.
Ahora recuerdo
en el principio.

 

Quédate solo,
y luego comprar el nicho
irredentos los muertos
que se escribe
frustrado por el interés frenético.

No carcere da libertade

No carcere da libertade

Xa na rúa do tempo preso,
son as cadeas augurio
dun síntome indefinido,
dista enfermidade evasiva
coa que nomear o abstracto.

Días sen comezos,
noites aburridas
para o sangue doutro corpo
que en min ri o suceso
de sentirme tan estraño,

¿Por que entón a cama deixa o soño
e logo finxe unha dor sen rumbo?
Pesádela das dúas da maña,
agoiro das dúas da miña vida
que sempre volven para arriba.

Chamo a policía para que non escapes,
e métenme no calabozo preso
da rúa da desgracia
que agora lembro
no comezo.

Quedaches soa,
e logo mercas o nicho
do morto irredento,
este que che escribe
polo devezo frustrado.

martes, 30 de octubre de 2012

Renuncia sentimental

Lo podríamos dejar aquí, pero no me convence quedarme tan corto, descarrilan todos los trenes en la estación del paso mal dado. Deberías callarte si no lo entiendes. Acabo cruelmente con aquella llamada a las tres de la madrugada, era del servicio de bomberos.
Arde Roma leído al revés, arde el amor entre tus brazos, no lo pienses y ejecuta el nivel más bajo de tus gracias desnudas, realmente no te reconozco, pareces otra hija del destino en mi lista de onanismos que se desvanecen, realmente no me convence tan sólo el quedarme: necesito otras vidas.

Invitación a una fiesta

Invítame a la fiesta del perro meando. Soy un truhán que no respira, invítame la negocio de la cornisa helada. Necesito otros sucedáneos para su amor.
 Ella no conoce los cataclismos que acontecen por estos lugares, invítala también a ella, llegará a conocerte como si fueses su hijo, pues en realidad lo eres. Las circunstancias navegan por tu mar, pero no lo siento. Sentiría dejarte por las buenas, sentiría reventarte los tímpanos con mi protesta.
Invítame a la fiesta del perro meando, que alguien pregunte por los postres, el perro ya no ladra, levántate y respira, yo soy tu Dios, tú eres Lázaro.

Crucifixión

En cada ojo hay una foto de otro cielo
donde amartillan caballos al galope, fieras
fuera de los puntos cardinales
para rendir pleitesía a mis humores fatuos,
casi como la vida misma si no estuvieras muerta
entre toda esa mala hambre de sangre.

Circuncisión parafimosis en el borde de un vaso
soldado a mi mano sobre cuatro extremidades
que avanzan por todos los caminos de mi aldea,
esa gran indigna sociedad culpable
que me rompe los oídos con sus villancicos
para viejas que se agarran a su última menstruación.

Todo el mundo lo tendrá, calma de lo acabado
en esta playa sin mar llena de ahogos,
para de esta forma formar lo deforme
que anida en lo que no tiene más gusto
que las oscuras iras indispensables;
envidia corriendo desnuda por un jardín
de avaricia ira universal para mi glotis.

Buscaremos un sumidero confortable,
para, desde allí, despotricar a mis penas
las posesiones de lo que no se puede abarcar,
desde el trono de barro miserable al abismo
en que se ahogan los miserables,
¿soy yo uno de ellos? Espera antes de contestar,
aun me quedan dos estrofas.

Al final quedan los restos del incendio, la ceniza
hecha de gasolina para el coche sin suspensión.
Tras siglos de erosión sus ruedas se pinchan con un acorde
del rumor o humor de una sonrisa con la que dar
un último giro a este discurso de siesta,
siesta o brillo de borrachera, luces que ahorran
la energía de un litro o dos, de gasolina o de ron.

La chica de otro barrio mendiga saludos
sobre el juego de la fortuna desdichada
para torcer cabezas sin norte, lucha
que busca dar otro golpe, en mis venas
simple dispensa religiosa con la que dormir
las caricias que alguien pudo con pudor otorgarme.

Y sin duda, un calor, en mi frío buscado,
firma un epitafio con el que reír
aquellas olvidadas fechas del temblor,
favores que nadie entendió, pero que ahora crean
una estrofa más de lo prevista,
posdata del sentimiento hundido,
que ya no mueve molino, y todo gracias a Dios.

lunes, 29 de octubre de 2012

Epifanía

La mirada trastocada anda pinchada por lo hablado
en aquel día de durmientes estatuas, ahora simples
abalorios con los que inventar tempestades
que calientan las bragas mojadas de una santa,
simple condena de penes que atacan suavidades
para la terca piel de los que boicotean mis sueños.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
nunca fuiste de nosotros borrachera,
ni tan siquiera verdad con la que alimentar
a todas esos gusanos que despotrican
en una casa de las afueras; pero sin luz roja,
que para algo están las lesbianas rebeldes
de los maricones que se esconden en la madriguera
donde retumban mis oídos de piedra para María.

Por eso me revoluciono en mi país de incendios
de todas esas banderas que ahora amaño,
con colores no uniformes, simples maragatos
como los de tu boca temblores, saliva de los diarios
que escriben miradas. Y verás otras cosas
de ahogos sin auxilio, de humores de cicatrices descosidas
como los que tú siempre buscas pero no encuentras.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
pidiendo limosna el viejo se sonroja
ante el gesto desabrido, catarsis, huída
del último sin testamento. Solitaria,
en el camino de los árboles sin raíces,
durmiendo la culpa yacerás, y yo entre brumas
cantaré otra gesta llena de ateas oraciones.

El Gran Hermano me observa

Repentinamente, atronó un rayo invisible dentro de mi cabeza; a través de él, siento que me están observando, que estos pensamientos no son míos; quizás este Sol frío sea de mentira, o en este bar lloró más de una mujer por un amor cuya correspondencia no llevaba matasellos.
Mientras empiezo a dar mamporros, elucubro la posibilidad de cambiar unos días de aires, de hacer una escapada para soltar lastre y evadirme.
Después de desaparecer mi obsesión, comienza a caer una tremenda tormenta que pronto escampa. Salgo entonces a la calle y me cae a gota del torpe, del desahuciado, del falso santo sobre el que desciende un cínico Espíritu Santo.
 Miro el cielo, que empieza a escampar, y apuro el paso. Mientras regreso a casa con las buenas nuevas, siento el fracaso de mis esperanzas. No dejo de estar orgulloso de mi resistencia a lo marcado, pero, por otro lado, desciende mi autoestima ante tanto éxito fácil.