Entrada destacada

Libros de Juan Carlos Pazos desde 1€

  https://www.amazon.com/author/juancarlospazosrios “EL LABERINTO DE LOS AFECTOS” https://amzn.eu/d/9Hc7xoY “EL LIBRO VERDE (versión autoriz...

Mostrando entradas con la etiqueta pornografia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pornografia. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de diciembre de 2013

Siete películas porno mejores que la última de Lars von Trier

Siete películas porno mejores que la última de Lars von Trier

Sus actores avisan: el sexo explícito de 'Nynphomaniac' no excita al respetable

Rescatamos siete joyas de cine erótico que sí lo hacen

http://elpais.com/elpais/2013/12/16/icon/1387231113_607064.html

"Hubo dos cosas que me negué a hacer en Nymphomaniac: masturbar a un actor porno y aparecer en el mismo plano con él mientras se masturbaba". Son palabras de Charlotte Gainsbourg, protagonista de la última criatura de Lars Von Trier. El realizador de la provocación estrena el 25 de diciembre –oportunísima fecha– su filme sobre la vida de una ninfómana, donde el personaje encarnado por la hija de Jane Birkin narra qué significa eso de vivir con una adicción al sexo en el historial de trastornos personales.
La película contiene escenas explícitas, de sexo anal y oral a tres bandas, un montaje de penes y cuestiones masoquistas. La debutante Stacy Martin contó con una doble para las escenas más embarazosas. "Se llamaba Cindy. Creo que es una estrella del porno en Alemania", dice. Así, cuando todo estaba adquiriendo tintes verdaderamente ígneos, es el coprotagonista de la historia, Stellan Skarsgard, quien lanza el jarro de agua fría: "La pornografía solo tiene un propósito, que es excitarte para que te masturbes. Pero si ves Nymphomaniac, es una peli porno mala. Después de verla un rato, apenas reaccionas a las escenas de sexo explícito. Se vuelven tan naturales como un bol de cereales". Acabáramos.
Cabe imaginar que lo de excitar no sea la intención de Lars von Trier, que lo que este señor intenta es hacer otra cosa más profunda. O puede que sí, y que todo sea un fiasco ("imbecilidad con ínfulas de transgresión", escribió Carlos Boyero, sobre Anticristo, una de las últimas afiliaciones Gainsbourg-Von Trier). Pero por si acaso, proponemos recordar siete joyas alternativa del erotismo. Porque existe la pornografía de arte y ensayo. Y no es lo que hace Lars Von Trier, sino que también excita. Desempolvemos, pues, la videoteca.

1. El diablo y la señorita Jones (Gerard Damiano, 1973).

Si Miguel Mihura se hubiera dedicado al porno, probablemente habría firmado esta fascinante pieza. La señorita Jones, virgen a los 40, decide suicidarse por lo aburrido de su existencia. Una vez en el cielo, y a pesar de su conducta mojigata en la Tierra, es expulsada al infierno por haberse quitado la vida.
Se trata de la gran obra maestra de Gerard Damiano, más conocido por Garganta profunda, que obtuvo elogios múltiples de la intelectualidad neoyorquina. Que la masa no nos ciegue: El diablo y la señorita Jones mola bastante más.

2. Cafe Flesh (Rinse Dream, 1982)

Se han inventado muchos cuentos posapocalípticos, pero ninguno imaginó que un ataque nuclear dividiría a la población entre alérgicos al sexo y provocadores profesionales del onanismo. Lo hace Cafe Flesh, un híbrido entre pornografía y ciencia ficción, que tiene segunda y tercera parte.
"Es uno de los títulos más interesantes de los 80, una década que, sin embargo, no fue muy buena para el género, porque la explosión de la industria XXX y la llegada del vídeo provocaron una disminución de las producciones más artísticas en pro de las comerciales", cuenta el periodista y experto Luis Landeira.

3. La orina y el relámpago (hermanos Lapiedra, 2004).

"La película porno ha muerto en España", sentencia Paco Gisbert, periodista especialista en el género. Pero en la primera década del año 2000 daba sus últimos coletazos, como muestra esta delicia del surrealismo encumbrada por Agustí Villaronga, que llegó a compararla con la filmografía de Stanley Kubrick.
El argumento es así de crudo: dos prostitutas bulímicas, lesbianas y adictas a la cocaína, inician un truculento viaje hacia la destrucción propia

4. Hot Rats (Narcís Bosch, 2003).

El porno español no se entiende sin la perversa mente de Narcís Bosch, que rodó esta película en solo una semana en un hospital de Terrassa, con el célebre Nacho Vidal en el reparto. A juicio de Paco Gisbert, Hot Rats contiene una de las mejores escenas de sexo jamás rodada en la pornografía nacional: Bibian Norai y Malena Conde se enfrentan en un ring de boxeo. No es difícil imaginar el modo en que se desarrolla el enfrentamiento...
Fue la película extranjera vencedora en los AVN (Oscars del porno) de 2005.

5. Night trips (Andrew Blake, 1989)

Night trips es una de las perlas del movimiento porno-chic, nacido a finales de los 80, con una marcada preocupación estética. "Es una obra estilizada y bonita, Con modelos, escenarios de lujo, música sugerente y sexo casi coregrafiado", asegura Paco Gisbert.
Belleza y pornografía se abrazan en un mismo concepto. Lo explica Gisbert: "El cine porno puede tener los mismos referentes y criterios de calidad que el cine convencional. La pena es que sea poco conocido".

6. Tras la puerta verde (Artie Mitchell, 1972)

Tras la puerta verde es al cine porno lo que El Padrino al cine convencional: magna e indiscutible obra maestra. Con elementos de thriller (los malos secuestran a una jovencita a la que luego sodomizan), la película está encuadrada en la llamada Edad de Oro del Porno (la producción del género en Norteamérica en la década de los 70). Otras películas de la misma corriente son Barbara broadcast, Debbie does Dallas o The opening of Misty Beethoven.

7. All about Anna (Jessica Nilson, 2005).

Una fémina dirige este relato de la vida sexual (activísima, se entiende) de una mujer soltera, interpretada por la voluptuosa Gry Bay. Lars Von Trier (¡oh, se cierra el círculo!) es uno de los productores del filme.
"Es la delicatessen escandinava de los últimos años", apunta Luis Landeira.

martes, 11 de diciembre de 2012

Anäis Nin: Delta de Venus (El internado)


El internado

La historia ocurrió realmente en Brasil hace muchos años, lejos de las ciudades, donde prevalecían las costumbres dictadas por un estricto catolicismo. A los muchachos de buena familia se les enviaba a internados regidos por los jesuitas, quienes hacían perdurar los severos hábitos de la Edad Media. Los chicos dormían en camas de madera, se levantaban al amanecer, iban a misa sin haber desayunado, se confesaban todos los días, y eran vigilados y espiados constantemente. La atmósfera era austera e inhibidora. Los sacerdotes comían aparte y creaban en torno a sí mismos un aura de santidad en torno. Se mostraban parcos en gestos y palabras.
Entre ellos había un jesuita muy moreno, con algo de sangre india. Su rostro era el de un sátiro, con anchas orejas pegadas a la cabeza, ojos penetrantes, una boca de labios relajados que siempre babeaban, cabello espeso y olor animal. Bajo su larga sotana obscura, los muchachos habían advertido a menudo un bulto que los más jóvenes no podían explicar, y del que los mayores se reían a espaldas del interesado. Ese bulto aparecía inesperadamente, a cualquier hora, mientras leían en clase el Quijote o a Rabelais y, a veces, cuando miraba a los chicos, y en especial a uno, el único rubio de toda la escuela, cuyos ojos y cutis eran los de una muchacha.
Le gustaba llevarse a ese alumno consigo y mostrarle libros de su colección privada.
Contenían reproducciones de cerámica inca en la que, a menudo, se representaban hombres en pie apretados uno contra otro. El muchacho hacía preguntas que el anciano sacerdote solía contestar con evasivas. Otras veces, los grabados eran muy claros: un largo miembro surgía de un hombre y penetraba al otro por detrás.
En la confesión, el sacerdote importunaba a los chicos con sus preguntas. Cuanto más inocentes parecían ser, más de cerca les interrogaba en la obscuridad del reducido confesionario. Los penitentes, arrodillados, no podían ver al presbítero, sentado en el interior. Su voz, baja, les llegaba a través de una celosía:
—¿Has tenido alguna vez fantasías sensuales? ¿Has pensado en mujeres? ¿Has tratado de imaginar a una mujer desnuda? ¿Cómo te comportas por la noche en la cama? ¿Te has tocado? ¿Te has acariciado tú mismo? ¿Qué haces por la mañana cuando despiertas? ¿Estás en erección? ¿Has tratado de mirar a otros chicos mientras se visten? ¿O en el baño?
El chico que no sabía nada, pronto aprendía qué se esperaba de él, y esas preguntas le instruían. El que sabía, experimentaba placer confesando detalladamente sus emociones y sueños. Un muchacho soñaba todas las noches.
Ignoraba qué aspecto tendría una mujer, cómo estaba hecha, pero había visto a los indios hacer el amor a las vicuñas, que se parecían a delicados ciervos. Soñaba que hacía el amor con una vicuña y despertaba todas las mañanas húmedo. El anciano sacerdote estimulaba estas confesiones. Las escuchaba con una paciencia infinita e imponía extrañas penitencias. A un chico que se masturbaba continuamente le ordenó que fuera con él a la capilla cuando no hubiera nadie en ella, y que metiera el pene en agua bendita, a fin de purificarse. Esta ceremonia se desarrolló con gran secreto en plena noche.
Había un chico muy salvaje, con aspecto de príncipe moro, de rostro moreno, aspecto noble, porte regio y un hermoso cuerpo, tan delicado que nunca se le marcaban los huesos, suave y pulido como una estatua. Se rebelaba contra la costumbre de usar camisón para dormir. Estaba acostumbrado a dormir desnudo, y el camisón le desagradaba, le sofocaba. Así pues, todas las noches se lo ponía, como los demás, luego se lo quitaba en secreto, bajo las cobijas, y se dormía sin él.
Todas las noches, el anciano jesuita hacía sus rondas, vigilando que nadie visitara la cama de otro, se masturbara o hablara en la obscuridad a su vecino. Cuando llegaba a la cama del indisciplinado levantaba la ropa con cautela y miraba su cuerpo desnudo. Si el chico despertaba, le regañaba: «¡He venido a ver si estabas durmiendo otra vez sin camisa!» Si no despertaba, se contentaba con una mirada que recorría el joven cuerpo dormido.
Una vez, durante la clase de anatomía, hallándose el jesuita en la tarima del profesor y el muchacho con aspecto de chica sentado mirándole con fijeza, la prominencia bajo la sotana se manifestó claramente a todos.
—¿De cuántos huesos consta el cuerpo humano? —preguntó al chico rubio.
—De doscientos ocho —repuso mansamente el interrogado.
La voz de otro alumno llegó desde el fondo de la clase:
—¡Pero el padre Dobo tiene doscientos nueve!
Poco después de este incidente, los muchachos fueron a una excursión botánica. Se perdieron diez de ellos, entre los cuales se hallaba el delicado joven rubio. Se encontraron en el bosque, lejos de los profesores y del resto de la escuela. Se sentaron para descansar, y decidir qué hacer. Empezaron a comer bayas. Nadie supo cómo ocurrió, pero al cabo de un rato el rubio se hallaba tendido boca abajo en la hierba, desnudo. Los otros nueve pasaron por encima de él, tomándolo brutalmente, como si fuera una prostituta. Los más experimentados penetraron su ano para satisfacer su deseo, mientras que los menos expertos recurrían a la fricción entre las piernas del muchacho, cuyo cutis era tierno como el de una mujer.
Escupieron sobre sus manos y ensalivaron sus penes. El rubio chillaba, pataleaba y se lamentaba, pero lo agarraron entre todos y se sirvieron de él hasta quedar saciados.

El regreso de 'Garganta profunda' a Hollywood

  • Una obra teatral recreará en Los Ángeles la historia de la cinta de 1972
  • Contará con dos ex estrellas del porno, Veronica Hart y Herschel Savage
Cartel de la película 'Garganta Profunda'. Cartel de la película 'Garganta Profunda'.
Tan solo los más veteranos del lugar recuerdan aquel estreno histórico en Los Ángeles, con alfombra roja incluida, para una película tan subida de tono. 'Garganta profunda' fue la primera en su género, el pornográfico, en ser tomada en serio y proyectada en cines de varias partes del país, siendo todavía una de las películas independientes más rentables de la historia del cine. Ahora vuelve a una de las ciudades que la vio nacer pero en forma de obra teatral.
'Deep Throat Sex Scandal' verá la luz el próximo 31 de enero en el teatro Zephyr de West Hollywood, un libreto que ya se estrenó en Nueva York en 2010 sobre la historia de la legendaria cinta, cine de baja calidad que tuvo un enorme impacto por su carga sexual y los tiempos que corrían. Pocos trabajos como ese pasaron por las salas de cine americanas en 1972.
Cuenta además con el aliciente de tener a dos ex estrellas del porno en el reparto como Veronica Hart y Herschel Savage, que protagonizaron varias escenas juntos en cintas para adultos, y que ahora se sumarán a contar la historia de la mítica Linda Lovelace y su problema médico, argumento central de la cinta dirigida por Gerard Damiano.
El estreno del filme del realizador neoyorquino coincidió con los movimientos de liberación sexual en la década de los 60 en Estados Unidos, una forma de combatir la doble moral y el puritanismo reinante en la sociedad de la primera potencia mundial.
También estará en la obra teatral el bajito y muy célebre Ron Jeremy, actor pornográfico de 59 años y con más de 2.000 películas en su haber, sin que todavía se haya aclarado su papel en la obra ni hasta qué punto será una obra sexualmente explícita.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La actriz porno que retó a su pasado

Sasha Grey fue un icono del cine 'X'. Hoy nada en su vida responde a ese esterotipo

A sus 24 años, ha dado el salto al cine 'convencional' y acaba de rodar una película en Madrid junto a Elijah Wood

La ex actriz porno Sasha Grey, fotografiada en un bar del barrio madrileño de Malasaña a finales de noviembre. / CARLOS ROSILLO

Lo que Sasha Grey está experimentando ahora ha sido el sueño de muchas actrices que empezaron en su mismo negocio. Esa rama bastarda del cine que ella denomina eufemísticamente “industria para adultos” y que el común de los mortales llama porno. Varias lo han intentado, pero ella es presumiblemente la primera en lograrlo. No hay más que ver el revuelo que se ha creado a su alrededor en Madrid. Tras rodar junto a Elijah Wood el que será el tercer largo de Nacho Vigalondo, Open windows, esta californiana de 24 años con cara angelical y aspecto de estudiante de Erasmus despierta más interés –¿morbo?– entre los círculos cinéfilos capitalinos que la estrella de El señor de los anillos. Grey no parece ni sorprendida ni abrumada, y atiende esta entrevista como una experta, con encanto, paciencia y un discurso articulado. Está acostumbrada a destacar. Cuando en 2009 protagonizó The girlfriend experience, una de esas películas de bajo presupuesto que a Steven Soderbergh, ganador de un Oscar por Traffic, le gusta dirigir entre superproducciones, The New York Times decía de ella: “La señorita Grey, cuya carrera en la pornografía se ha caracterizado tanto por la naturaleza extrema de lo que hace como por el inusual grado de profundidad intelectual con el que lo afronta, más que actuar, plantea una serie de problemas filosóficos”.
Un papel protagonista con uno de los realizadores más cotiza­­dos de Hollywood no está mal como debut para una chica de 21 años y con nula experiencia en el cine “convencional” que se ha labrado una carrera meteórica en el porno gonzo. Se estrenó con 18 años, en mayo de 2006. En enero de 2007 ya era una de las 10 estrellas más conocidas de esa industria; en abril, la retrataba Terry Richardson, el superfotógrafo más gamberro de cuantos tolera el sistema; en 2008 aparecía en Rolling Stone como una de las chicas imprescindibles del momento, junto a Ellen Page y Emma Stone, candidatas al Oscar y al Globo de oro, respectivamente. Tras The girlfriend experience, montó una productora y prácticamente se retiró de las películas X. Aunque nadie se dio cuenta hasta que lo anunció oficialmente en abril de 2011. En tres años había aparecido en más de 200 cintas que siguen hoy en circulación. “Dejé la productora en 2010, y empezar de nuevo era muy duro. Preferí dedicarme a ser una buena actriz. Tenía muchas ofertas. Desde que dejé el cine para adultos, hace tres años, he intentado construirme una carrera en el comercial. Es una batalla dura, voy poco a poco. Necesito puntos de agarre, porque vivo en un caos en el que nada es seguro. Mi truco es mantenerme ocupada, al límite del agotamiento, para no pensar”.
En el argot de los irlandeses de Boston, el gonzo era el que quedaba en pie en una borrachera. En el cine X se refiere a escenas agresivas que buscan el acto más inaudito. La cámara es subjetiva, desde el prisma del hombre, y el sexo, extremo. Sasha Grey era la Marina Abramovic del género. “Soy muy seria y comprometida. Dicen que demasiado. Me entrego y soy muy consciente de mis acciones. Cuando actuaba no trataba de llevarlo todo hasta el límite, pero salía así. No fingía. Simplemente, intentaba proyectar quién era yo, tan rápido como pudiera. Cuando empecé, con 18 años, aún era insegura y me estaba buscando. Cuatro años después era diez veces más fuerte”.
Ha de serlo. En poco tiempo se creó un nombre en una industria que es una máquina de picar carne. Cierto que parecía capaz de cualquier acto sexual, pero cada semana aparecen cientos de chicas dispuestas a lo mismo. Lo que a ella le hacía especial era otra cosa. Además de un físico “normal” en un circuito dominado por barbies siliconadas, Grey era inusualmente culta. Citaba a Sartre en las entrevistas, hablaba de grupos de música ignotos, demostraba un desparpajo que poco tenía que ver con el estereotipo monosilábico de estrella porno. Tenía cabeza. “No soy la típica stripper a la que un día le ofrecen entrar en el porno y dice ‘pues vale’. Terminé el instituto con 17, fui a la universidad, trabajaba y era muy independiente. Pasé siete meses documentándome, considerando pros y contras. Al final tomé la decisión de hacerlo. Cogí mis ahorros y me mudé a Los Ángeles”.
Hasta los 18 era Marinna Ann Hantzis, una jovencita de origen griego criada en Sacramento. Hija de un mecánico y de una trabajadora municipal, sus padres se separaron cuando ella tenía cinco años. “Vivía con mi madre. Sí, era una de esas chicas encerradas en su habitación todo el tiempo, viendo películas, escuchado música. Odiando al mundo”, dice, con una car­­cajada nerviosa. Un día descubrió una web dedicada a la electrónica industrial, brainwashed.com. En aquellos ídolos desconocidos, músicos ignorados por el sistema, encontró a sus almas gemelas. Especialmente en la performer de vanguardia Cosey Fanni Tutti, cofundadora del grupo británico Throbbing Gristle. Cuarenta años mayor que Grey, Fanni Tutti combinó la música, el happening… y el porno. “Son mis héroes. Han hecho tanto por mí, demostrándome el valor de la individualidad, de estar orgulloso de ser quien eres. Me hicieron creer en mí. Estoy a punto de echarme a llorar al pensarlo”. Ahora Grey tiene su propio grupo, Telecine, y acaba de colaborar en un tema del que será el disco final de Throbbing Gristle.
De hecho, su nombre artístico fue inspirado por Sascha Konietzko, líder de una oscura banda de rock industrial alemán, y El retrato de Dorian Gray. Antes sopesó rebautizarse Anna Karina, como la musa de Godard.
Pero su gran salto se produce en 2010. En la séptima temporada de Él séquito (Entourage), donde se interpreta a sí misma. “Sabía que la serie era grande, pero no cuánto”. La Sasha que aparece allí es muy parecida a la que sorprendió por ser una rara avis dentro del porno. Vinnie Chase, el protagonista, es una estrella superficial y tontorrona a la que Grey intenta llevar a ver películas subtituladas y exposiciones, pero él solo quiere compartir sexo, tequila y cocaína. Al terminar la temporada, Chase está hundido, y ella reluce como el primer día. “Fue muy extremo. Aún hoy me dicen: ‘Te odio, tú destruiste a Chase’. Y yo les respondo, vuélvelo a ver, no me verás tomar cocaína en ningún capitulo. El personaje de Chase es víctima de su ego. Hay muchos en Los Ángeles como él, que confían más en su encanto que en planificar y meditar las cosas. No es mi caso. Nunca lo ha sido”.

El maldito dinero

http://blogs.20minutos.es/nilibreniocupado/2012/12/10/el-maldito-dinero/ Ni libre ni ocupado: Daniel Díaz


Imagínate con veinte años, una hija de dos a tu cargo, y en el paro. Imagina que vas paseando por la calle y de repente se te acerca un tipo y te ofrece un buen puñado de dinero por grabar una escena porno en un hotel cercano. Imagina que en esos momentos piensas más en pagar el alquiler y mantener a tu hija que en todo lo demás. Imagina que acabas accediendo: grabas la escena con él, te paga, y te marchas.
Eso mismo le ocurrió a Carla, usuaria habitual de mi taxi; solo que días después de aquel primer trabajo el productor volvió a llamarla para grabar otra escena y luego otra, y otra, y sin apenas darse cuenta lleva más de seis meses dedicándose a ello. Según me cuenta, gana mucho más dinero que en cualquier otra parte y es un trabajo legal. Por cada escena firma un contrato con sus cláusulas y sus impuestos (se dio de alta como autónoma), y nunca nadie le ha obligado a hacer nada que no quisiera.
Pero en ciertos momentos Carla no puede evitar sentirse ciega, anulada. Víctima de un sistema mercenario.
El dinero, me dice. El maldito dinero.

viernes, 9 de noviembre de 2012

La filosofía en el tocador (Marqués de Sade)



PERSONAJES:
SEÑORA DE SAINT-ANGE, EUGENIA, DOLMANCÉ, EL CABALLERO DE MIRVEL.
EL CABALLERO: No temáis nada, os lo ruego, de mi discreción, bella Eugenia; es total; ahí está mi hermana, ahí mi amigo, que pueden responderos de mí.
DOLMANCÉ: Sólo se me ocurre una cosa para terminar de una vez este ridículo ceremonial. Atiende, caballero, estamos educando a esta hermosa joven, le enseñamos todo cuanto tiene que saber una señorita de su edad, y, para instruirla mejor, unimos siempre algo de práctica a la teoría. Le falta ver una polla descargando: en ese punto estamos: ¿quieres darnos tú el modelo?
EL CABALLERO: Tal propuesta es, desde luego, demasiado halagadora para que la rehúse, y la señorita tiene encantos que decidirán enseguida los efectos de la lección deseada.
SRA. DE SAINT-ANGE: ¡Pues bien, vamos! Manos a la obra ahora mismo.
EUGENIA: ¡Oh! De veras que es demasiado fuerte; abusáis de mi juventud hasta un punto..., pero ¿por quién va a tomarme el señor?
EL CABALLERO: Por una muchacha encantadora, Eugenia..., por la criatura más adorable que he visto en mi vida. (La besa y deja pasear sus manos por sus encantos.) ¡Oh, Dios! ¡Qué atractivos tan frescos y bonitos! ¡Qué gracias tan encantadoras!...
DOLMANCÉ: Hablemos menos, caballero, y hagamos más. Yo voy a dirigir la escena, estoy en mi derecho; el objeto de ésta es mostrar a Eugenia el mecanismo de la eyaculación; pero como es difícil que pueda observar tal fenómeno con sangre fría, vamos a colocarnos los cuatro frente a frente y muy cerca unos de otros. Vos masturbaréis a vuestra amiga, señora; yo me encargaré del caballero. Cuando se trata de masturbar, un hombre es para otro hombre infinitamente mejor que una mujer. Como sabe lo que le conviene, sabe lo que hay que hacer a los otros... Vamos, coloquémonos. (Se colocan.)
SRA. DE SAINT-ANGE: ¿No estamos demasiado cerca?
DOLMANCÉ, apoderándose ya del caballero: Nunca podríamos estarlo demasiado, señora; es preciso que el seno y el rostro de vuestra amiga sean inundados porlas pruebas de la virilidad de vuestro hermano; es preciso que se corra en sus mismas narices. Dueño de la manga, yo dirigiré los chorros de manera que resulte totalmente cubierta. Mientras tanto, sobadle cuidadosamente todas las partes lúbricas de su cuerpo. Eugenia, poned toda vuestra imaginación en los últimos extravíos del libertinaje; pensad que vais a ver realizarse los más bellos misterios ante vuestros ojos; pisotead todo comedimiento: el pudor no fue nunca una virtud.[21] Si la naturaleza hubiera querido que ocultásemos algunas partes de nuestro cuerpo, ella misma hubiera tenido ese cuidado; pero nos ha creado desnudos; por lo tanto quiere que vayamos desnudos y todo proceder en contra ultraja totalmente sus leyes. Los niños, que todavía no tienen ninguna idea del placer ni, en consecuencia, de la necesidad de hacerlo más vivo mediante la modestia, muestran cuanto llevan. También a veces puede encontrarse una singularidad mayor: hay países donde es habitual el pudor de las vestimentas, sin que en ellos pueda encontrarse la modestia de costumbres. En Otaiti las jóvenes van vestidas, pero se remangan en cuanto se lo piden.
SRA. DE SAINT-ANGE: Lo que me gusta de Dolmancé es que no pierde eltiempo; a la vez que discursea, ved cómo actúa, cómo examina complacido el soberbio culo de mi hermano, cómo menea voluptuosamente la hermosa polla de este joven... ¡Vamos, Eugenia, manos a la obra! ¡Ya está la manga de la bomba en el aire; pronto nos inundará!
EUGENIA: ¡Ay, querida amiga, qué miembro tan monstruoso!... ¡Si apenas puedo abarcarlo!... ¡Oh, Dios mío! ¿Son todos tan gordos como éste?
DOLMANCÉ: Sabéis, Eugenia, que el mío es bastante inferior; tales aparatos son temibles para una jovencita; ya veis que éste no os perforaría sin peligro.
EUGENIA, ya masturbada por la Sra. de Saint-Ange: ¡Ay, a todos los desafiaría yo para gozar de ellos!...
DOLMANCÉ: Y haríais bien: una joven nunca debe asustarse por una cosa semejante; la naturaleza y los torrentes de placeres con que os colma, os compensan pronto de los pequeños dolores que los preceden. He visto a muchachas más jóvenes que vos aguantar pollas más gordas todavía. Con coraje y paciencia se superan los mayores obstáculos. Es una locura imaginar que, en la medida de lo posible, hay que recurrir a pollas muy pequeñas para desflorar a una joven. Soy de la opinión de que una joven debe, por el contrario, entregarse a los aparatos más gordos que pueda encontrar, a fin de que, una vez rotos cuanto antes los ligamentos del himen, las sensaciones del placer puedan, de este modo, producirse con mayor rapidez en ella. Cierto que una vez acostumbrada a ese tamaño, sufrirá mucho al volver a otro mediocre; pero si es rica, joven y bella, encontrará todos los que quiera de ese tamaño. Que se limite entonces a ellos; y si se le presentan otros menos gordos y quiere utilizarlos, que se los meta entonces por el culo.
SRA. DE SAINT-ANGE: Indudablemente, y para ser aún más feliz, que se sirva de los dos a la vez; que las voluptuosas sacudidas con que ha de agitar al que la encoña sirvan para precipitar el éxtasis del que la encula, e, inundada de leche por los dos, lance la suya muriendo de placer.
DOLMANCÉ: (Hay que observar que las masturbaciones continúan siempre duranteel diálogo.) Me parece, señora, que en el cuadro que pintáis debería haber dos o tres pollas más; esa mujer que colocáis en la forma que acabáis de decir, ¿no podría tener una polla en la boca y otra más en cada mano?
SRA. DE SAINT-ANGE: Podría tenerlas debajo de las axilas y en el pelo, debería de tener treinta a su alrededor si fuera posible; en esos momentos sería preciso no tener, no tocar, no devorar más que pollas en torno a una, ser inundada por todas en el mismo momento en que una descargue. ¡Ay, Dolmancé, qué puta soy! Os desafío a igualarme en los deliciosos combates de la lujuria... ¡Yo he hecho todo lo que se puede en la materia!...
 

Donatien Alphonse François de Sade, conocido por su título de marqués de Sade (París, 2 de junio de 1740Charenton-Saint-Maurice, Val-de-Marne, 2 de diciembre de 1814),

jueves, 8 de noviembre de 2012

El día después 2


Mírala como se revuelca revoltosa,
mira al abismo con sus ojos
de cara de niña traviesa,
me gusta cuando te enfadas;
aquí hay demasiada gente,
hagan sitio, apártese de ahí, hombre,

tengo prisa en mis neuronas,
no ve que ya llega la estrella.

El público está francamente enfadado,
todos quieren quemar sus entrañas,
perdón, quise decir entradas.
Mi boca se revuelve por culpa de la coca.
Anoche me robaron la ilusión
los camellos del ultraje.
Ayer sucumbí entre sus piernas.
¡Qué importa lo que suceda hoy!

El destino se fugó del calendario.

Epifanía: Serás de otro.

La mirada trastocada anda pinchada por lo hablado
en aquel día de durmientes estatuas, ahora simples
abalorios con los que inventar tempestades
que calientan las bragas mojadas de una santa,
simple condena de penes que atacan suavidades
para la terca piel de los que boicotean mis sueños.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
nunca fuiste de nosotros borrachera,
ni tan siquiera verdad con la que alimentar
a todas esos gusanos que despotrican
en una casa de las afueras; pero sin luz roja,
que para algo están las lesbianas rebeldes
de los maricones que se esconden en la madriguera
donde retumban mis oídos de piedra para María.

Por eso me revoluciono en mi país de incendios
de todas esas banderas que ahora amaño,
con colores no uniformes, simples maragatos
como los de tu boca temblores, saliva de los diarios
que escriben miradas. Y verás otras cosas
de ahogos sin auxilio, de humores de cicatrices descosidas
como los que tú siempre buscas pero no encuentras.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
pidiendo limosna el viejo se sonroja
ante el gesto desabrido, catarsis, huída
del último sin testamento. Solitaria,
en el camino de los árboles sin raíces,
durmiendo la culpa yacerás, y yo entre brumas
cantaré otra gesta llena de ateas oraciones.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La viuda alegre

Cantan las gracias en el cuadro de lo nuestro, muerto
en el aire que no encuentro, entre tus piernas,
ahí cerca pero lejos,
aquí materializado en un texto.
Cantan pero no las oigo, rio
en el marasmos del tiempo.
Cuando la lluvía cae te penetro,
se está tan a gusto aquí:
muerto en el aire que no encuentro.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Traducción: El caballo salvaje de tu alrededor

¿Quién hubiera tenido catedra
Por afinidades regalarte
De sapiencia encontrada concreta
En el cómplice del objeto edad.

Me gustaría poder cubrir
El caballo salvaje de tu alrededor,
Honor para rictus
Entre la burla propia completado.

Pero no, soy bellaco,
Como siempre quiso ser,
Y luego me arrepiento infiel
De desear la muerte de nada.

Cualquier cosa que me da de comer
Ambiciones limpia,
Para ti, valiente rubia, olvidar
Que el asco también ama.

Aborrezo tenso anhelo
Busca y no encuentra
Más que en lo oscuro lentamente
Una canción de cuna, en la tarde de otoño.

Y aunque sabemos que la tristeza
Huye, Por qué yo sumergido,
Justo dentro de su interior perdido
Por ambición lleno tortura.

Ahora, sobre todo, no se habla
Me encanta el momento de quererte
Incluso si usted no tiene
La dificultad de la sonrisa de placer.

Así que soy y no soy
Nada más que un golpe
En los mares de los temblores, el dolor
Por todo tu belleza.

martes, 30 de octubre de 2012

Noches locas: Mejorar las estadísticas

¿En qué invertir el tiempo? He aquí el gran problema. Parece tarde, sobre todo para llegar a ser hipnotizador de Marujas con ganas de pasta, mi verdadera vocación si miramos hacia un pasado confuso; de todas formas, no debemos rendirnos antes de tiempo, todo es posible en este mundo. Por eso, y por ciertas influencias que manejan mis movimientos, me propongo desde este texto el mejorar mis estadísticas cada año. ¿Qué tal el duplicarlas en ese periodo de tiempo? ¿Qué tal el convertirme en el nuevo guerrero del nuevo siglo? Perdonadme por las redundancias, pero ya desde ya me siento con más y nuevas fuerzas. Por supuesto que debo aumentar mis destrozos para atacar con todas las armas posibles a esas amas de casa con ganas de perder el tiempo. Yo soy vuestro hombre, podéis levantaros la falda cuando suene la flauta. Pensaréis que sólo digo cosas ordinarias, pero eso se debe a que no me conocéis bien. Tengo ciertas admiradoras que serían capaces de todo por mí, es una pena que sean lesbianas o no tengan orgasmos, aún así prometo no defraudarlas, para ello me hundiré hasta el cuello; cuando el agua salada me rodee, prometo pedir un trago, sírvanmelo con un poco de hielo y, si es Martini, que venga bien seco.

lunes, 29 de octubre de 2012

Epifanía

La mirada trastocada anda pinchada por lo hablado
en aquel día de durmientes estatuas, ahora simples
abalorios con los que inventar tempestades
que calientan las bragas mojadas de una santa,
simple condena de penes que atacan suavidades
para la terca piel de los que boicotean mis sueños.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
nunca fuiste de nosotros borrachera,
ni tan siquiera verdad con la que alimentar
a todas esos gusanos que despotrican
en una casa de las afueras; pero sin luz roja,
que para algo están las lesbianas rebeldes
de los maricones que se esconden en la madriguera
donde retumban mis oídos de piedra para María.

Por eso me revoluciono en mi país de incendios
de todas esas banderas que ahora amaño,
con colores no uniformes, simples maragatos
como los de tu boca temblores, saliva de los diarios
que escriben miradas. Y verás otras cosas
de ahogos sin auxilio, de humores de cicatrices descosidas
como los que tú siempre buscas pero no encuentras.

De otro, serás de otro; ¿y qué más da?
pidiendo limosna el viejo se sonroja
ante el gesto desabrido, catarsis, huída
del último sin testamento. Solitaria,
en el camino de los árboles sin raíces,
durmiendo la culpa yacerás, y yo entre brumas
cantaré otra gesta llena de ateas oraciones.

domingo, 28 de octubre de 2012

Ira y envidia (el tono de los caballos en mis venas)


Digamos que ya voy harto de tantas medias tintas
en la catarsis de mi vida sin retorno, tú que cantas
la canción del desagüe, mierda, pis , mal nacida,
palabra que retorna, canta y crea envidia, anoche
en mis versos de suicida, benevolente de las gracias
que por allí escapan riendo mis pelos de suicida.

 

Otros saben el tono de los caballos en mis venas, otros,
pero ahora inventemos la tinta socorrista de mis ahogos,
fieras que comen las tripas del cerdo ibérico para deleite,
para deleite y para saciar el hambre de lo que sueñan
en los recovecos de nuestras sangres hirviendo,
burbujas del sentimiento que no parece sincero.

 

Digamos que ya voy harto de tantas medias tintas,
y que quiero pero no amo, más que al amo del pellejo
que ahora entrego para saciarme y creerlo,
que vivo en una noche alquilada a una vieja sin dientes,
para reírme la nana del niño que olvida la lección,
para suspender el examen de sus glándulas y saliva.

sábado, 27 de octubre de 2012

Anotación escrita en un pequeño café


He comprado una libreta, ahora, apenas hace un momento. Calculo el precio, el desmadre de lo escrito en ella, lo purgado en noches que fueron como días, pues tenía todo muy claro. Ahora me sirven para un pequeño café, para que escriba en mi nueva libreta. Sueño con ser famoso, con ser un implacable actor porno que fornica a la hija de las circunstancias perdidas. A todos contesto con una sonrisa y pago el precio de la libreta (ella tan bonita) mientras me sirven el café (que no pruebo) y un par de churros. Parece una idea irrealizable, parece la carcoma  que devora lo escrito. Nací lejos y muero cerca, invito a todos los comensales para que devoren mi carne. En el fondo ni yo mismo sé lo que hago, pero lo anoto como si fuese cierto.

Dedicado a los que no les gusta el sexo


Dedico este texto a los que no les gusta el sexo. Entre extraños vericuetos, caricias y sudarios mortuorios he logrado comprenderlos. La vida es corta para aún por encima complicarse la vida. Nadie importa lo suficiente y deberíamos ser más agresivos. El egoísmo de la dama escondida levanta marañas de escombros llenos de algas, y una rata pasa deprisa camino de casa. No, no hay sitio  para lograr la ansiada dependencia. Debemos ser libres de la carne del deseo, sin escrúpulos lloramos y no despertamos. Vayamos pues a la práctica cultural, al cadalso de los pecados que se justifican. No, no hay clemencia para los condenados, el niño llora y a nadie le estorba. Hace frío, mucho frío, tiemblan las piernas cuando vemos que no hay ninguna luz encendida.

Hoy no  vinieron todos, algunos quedaron en el lado equivocado de la frontera, esa línea que nunca se agota.

Ando entre vírgenes suicidas


Tersa caricia de lo desatado, cantan las vírgenes suicidas de lo que no aparece; equívocos buscados, síntomas de lo huido, ando. Luego pienso que he recorrido distancias que son años. Siento mi miseria, dentro, muy adentro entre mis piernas. ¿Qué me queda? Otros piensan por mí, y no lucho. Otras batallas quedan atrás, otras guerras quizás. La derrota de mi navío concierne a otros cuerpos, a otras idas y venidas, ando. Luego comprendo y no, no lo entiendo, ni tan siquiera lo que venga. Todo será bien recibido.

viernes, 26 de octubre de 2012

Placer morboso, homenaje al marqués de Sade

Ha llegado la hora de enloquecer, las agujas se clavan en mi carne, y cuando me dicen que empiece, no tengo ganas de encontrarme. Os resultará triste la historia, pero tiene algo de verdad, la verdad que ejercen las historias cuando se pretenden contar sin contar lo que hay delante, esto es un coño abierto y esperando.
Tenía un plan, pero no os lo voy a contar, me lo reservo para otra historia; mientras tanto intento recordar las fases de la borrachera con mis viejas neuronas. En este momento mi ángel de la guarda entra en casa,  y a mí me entra una extraña vergüenza en la que se mezclan la canción de una borracha, el beso de la prostituta y unas tremendas ganas de acabar de una vez por todas.
La clemencia por el condenado parece fuera de lugar, la cama da vueltas sobre si misma, vivo en una época extraordinaria, la época de las musarañas.
Tengo un plan, pero no os lo voy a contar, el palacio de la culpa me espera con todas sus mujeres llenas de baratijas, cada vez que entro me hace la misma pregunta: ¿Qué te parecen mis tetas?
Estaba contestando a su pregunta cuando entró la policía, buscaban al Artista.
El Artista es un ladrón de guante blanco que para por aquí, le echan la culpa de todos los atracos nocturnos a bares, tiendas y demás establecimientos. Por suerte para él, nunca han podido probar nada, hasta yo mismo dudo que haya perpetrado todo lo que se le acusa, por mucho que vaya presumiendo por ahí.
No sigo dando rodeos, al final entro convencido en el local de alterne mientras admito que siempre caigo en sus trampas.
Ya se lo había dicho yo, pero nunca me hizo caso, no cuentes tus secretos a las prostitutas: me cuentan que el Artista le contó su plan a la amiga Carolina, y ella, convencida de su buena fe (esta chica piensa que los de las fuerzas de seguridad son como las demás), fue a decírselo a un cliente que es policía.
Al artista lo cogieron bebiéndose un bourbon en un local vacío mientras hacía recuento de la caja, todos los del barrio que no tienen comercios se lamentan ahora de su mala suerte, era una especie de Robin Hood castizo, qué pena que no hubiera ahorrado y se lo gastara todo en barras americanas. Como decía la canción de Ruben Blades “la vida te da sorpresas”, y yo de putero.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Tesoro en mi boca (un rojo desatino)


Preciosa perla de mi paraíso,
te trago con la ostra
y deseo no atragantarme
con esta tonta metáfora
que invade tu alborozo,
sorpresa que nunca borro.

No me admira tu olvido,
pero siempre llanto broto
por lo que no sospechas
y, sin embargo, asombro
con cerillas, celofán y lloros.

Ola gigante de mi playa
apareces en la tristeza desaforada
y podrá nublarse el Sol testigo
mil veces en tu estancia
que tu luz aunque no mía
habrá regado ojos a los que gritan
aquella triste y roja profecía.

Impotencia senil de un pobre diablo

Ha llegado el momento de controlar las eyaculaciones,

no tengo dinero para mas condones, ya no te puedo ver.

La noche sólo sirve para dormir, otros sueñan,

uno no se lo puede permitir,

dos es un número muy alto para mí.
 

No te rías, te doy lastima, ya no tengo erecciones,

tú, lector, tienes la culpa, por provocarme, por buscarme,

soy un engendro publicitario, me abres tu boca,

voy a entrar despacio, la potencia sin control no sirve de nada,

lo absoluto es no existir, por ti, por mí,

por que es muy triste darle a todo un fin.

jueves, 11 de octubre de 2012

Judas el miserable confiesa sus pecados


Casi una condena tus gracias acabadas, la muerte
implorando una vez más la caída en el infierno
por ti, por nadie que vaya hacia la nada.

Aun así los recovecos del camino, tu cuerpo
y aquellas miradas rezagadas, imperio
que ahora veo en esta habitación,
simple nicho de mi perdida alma.

 

No queda solución,
y empiezo a hacer cálculos
en mis riñones llenos de ganas;
lloro con amor por otro Dios
que alivie mi fanfarria.

Todos reniegan de mí,
de mis chistes sin gracia,
llenos de espejismos,
yema fuera de mi clara.

 

¿Y las caricias?
¿Qué fue de las caricias?
¿En qué esquina se venden?
¿Están de rebajas?
Simplemente simple
busco una ganga,
y tú, y tus manos, ahí al lado,
en otra casa sin embargo,
ruina de mis escombros,
hipoteca de los años falseados.