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jueves, 30 de octubre de 2014

Cuando Sorolla huía del óleo




Dos exposiciones rescatan los dibujos del artista valenciano con lápiz o carboncillo

Pintaba en cartas, en reversos de menús o en cuadernos


Dibujo de una barca en el que Sorolla hace un estudio del sobreado a base de líneas diagonales (1903-1904). / Museo Sorolla
Una libreta, un lápiz y una irrefrenable necesidad de plasmar lo que le rodeaba son los tres ingredientes que conforman la personalidad de dibujante de Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia, 1863-Cercedilla, 1923). El artista valenciano, conocido por su faceta de pintor, de gran captador de la luz y de los ambientes al aire libre, tiene un vastísimo número de obras fruto del "dibujar, dibujar, dibujar y dibujar. Eso es todo". Ese era su principio artístico y el que aconsejaba a sus discípulos para "entrenar la mano", como se observa en la correspondencia que les dirigía. A sus más de 4.000 óleos hay que sumarle casi 9.000 dibujos, de los cuales la mayoría están repartidos entre el Museo Sorolla —que fue la casa familiar del pintor— y colecciones particulares —sobre todo de sus descendientes—.
Al dibujo como manifestación artística no se le ha dado relevancia hasta las últimas décadas. En el caso de los realizados por Sorolla, quedaron relegados por la obra pictórica. Toda su producción en óleo y en carboncillo se construyen en paralelo, evolucionan juntas tanto en técnica como en temática. Sus dibujos no son preparatorios, salvo excepciones, son obras de arte en sí mismas. Obras que realiza a cada momento y en cualquier lugar. No requieren de más logística que llevar un pequeño cuaderno y un lápiz o carboncillo; rara vez usaba el color. El trazo es ágil y rápido, como lo es la pincelada en los lienzos, perfecto para captar las escenas de playa: los niños en la orilla, los bueyes tirando de las barcas, las pescadoras a la espera. Escenas naturalistas, repletas de la misma luminosidad que llena sus óleos. Los tonos blancos aplicados con el clarión son los reflejos. Las sombras las representa con rayas paralelas, lo demás lo rellena la pupila del espectador. Su dominio de la técnica es tal que plasma algo tan inapresable como es la luz.
Es fácil imaginarse a Sorolla en mitad de una de esas escenas playeras cotidianas, ya sea en Valencia, con un ambiente distendido, informal y costumbrista, o en las playas del Norte, más elegantes. No importa el lugar, dibujaba de forma compulsiva, en sus cuadernos —de los que se conservan bastantes— o sobre cualquier soporte. Son abundantes las cartas que llevan dibujos y llamativos los que realizaba en los reversos de los menús (hay 24 expuestos en Madrid en la muestra Sorolla y Estados Unidos). El dibujo urbano es un tema recurrente desde sus viajes a París —el primero fue en 1885—. Cuando no está en casa pasa mucho tiempo en cafeterías y allí dibuja lo que ve. Dibuja todo el tiempo. Analiza constantemente lo que le rodea desde un punto de vista estético y formal. Datar estas imágenes es tan sencillo como mirar el anverso del menú en el que ponía la fecha y se puede saber incluso lo que comía durante sus estancias en los hoteles Blackstone de Chicago y Savoy de Nueva York.
El pintor se autorretrata tal y como aparece su imagen en el reflejo de una cafetera durante un viaje en tren (1897). / Museo Sorolla
Le interesa y se fija en la moda femenina, es amplísimo el catálogo de sombreros que se puede encontrar entre su obra. Las cartas en las que comenta este tema con su esposa, Clotilde García, son innumerables, así como en las que le cuenta las compras que ha hecho para ella o para sus hijas. La importancia que le da Sorolla a su familia aparece en cada uno de sus actos: si no está en casa la correspondencia es constante, y cuando está les representa en cualquier formato. Es un gran retratista, pintó hasta a William Howard Taft, presidente de Estados Unidos de 1909 a 1913, o a Alfonso XIII (retrato del que se conservan los dibujos preparatorios en papel de estraza, de gran tamaño, similares al formato final del cuadro). Pero a los que retrató más veces tanto en pintura como en dibujo fue a su esposa y a sus tres hijos. Los dibujos familiares son los más cuidados, muchos dedicados a Clotilde, a la que representa de gala o en situaciones cotidianas, cosiendo o dando de comer a los niños —lo que llama los dibujos de papilla, han servido para fechar algunos de los cuadernos ya que coincide con los años de nacimiento de sus hijos—. La catalogación de los 4.985 dibujos de la colección del Museo Sorolla finalizada el pasado julio ha servido para confirmar, por ejemplo, un viaje del pintor a Berlín, del que se tenían noticias, pero no estaba comprobado. Los dibujos y las anotaciones en el tren sirvieron para corroborarlo.
En su ámbito familiar también se encuadran los dibujos de su casa, del diseño de su jardín. En ellos, como en todos, hace anotaciones de las flores que quiere plantar, o de los colores, o de la hora, lo que le indica la luz de la escena. En los preparatorios de los murales sobre la visión de España encargados para la Hispanic Society apuntaba los colores de los trajes. Es un animal visual.
La sensación de que Sorolla dibujaba sin cesar se plasma en su respuesta a Thomas R. Ybarra, periodista de la revista The World's Work: “¿Que cuándo pinto? Siempre. Estoy pintando ahora, mientras lo miro y hablo con usted”.
Trazos en la arena, exposición de dibujos de Sorolla en su casa-museo. General Martínez Campos, 37. Madrid. Hasta febrero de 2015.

lunes, 16 de junio de 2014

11 escenarios 3D hechos con tiza que te derretirán el cerebro


SHOUT



Hay pocas cosas tan divertidas como ir andando por la calle y encontrar en medio de una plaza una enorme cascada con arco iris incluido. Para conseguir hacer realidad este extraño fenómeno, puedes probar con alguna sustancia alucinógena o tropezar con un tesoro visual como es el arte de la tiza en tres dimensiones.
En los últimos años este arte en 3D se ha convertido en un medio de expresión reconocido. Como resultado de la fusión entre ilusión óptica, hiperrealismo y arte urbano, esta técnica atrae a todo tipo de públicos.
Además de su efecto casi hipnótico y la impresionante técnica que se emplea, esta expresión artística funciona porque se puede utilizar para representar cualquier cosa. Echa un vistazo a las fotos de abajo en las que encontrarás desde un caracol gigante subiendo a un banco de mármol a una extraña cama de tortura. Cualquiera puede sumergirse en estos dibujos y dar rienda suelta a su imaginación.
1. Una cascada con arco iris shout
Por Joe Hill

2. Una botella de whiskey sobre un magnífico mirador
Freshest Whisky
Por Manfred Stader

3. Sesión de aventura y rafting
River Rafting
Por Julian Beever

4. Un caracol gigante
Por Julian Beever

5. Versión aterradora de David
David?
Por Kurt Wenner

6. Una extraña cama de tortura
Torture
Por Manfred Stader

7. Una antigua bañera de hidromasaje
Wash Pit
Por Manfred Stader

8. Un estanque para meditar
Fish Pond
Por Por Lee Stum

9. Una misteriosa cueva con agua
Water Cave
Por Edgar Mueller

10. Un comecocos tamaño gigante arte 3 d
Por Leon Keer

11. Una tumba egipcia espeluznante arte en las aceras
Por Tracy Lee Stum

martes, 18 de diciembre de 2012

Paseo por Gijón con el Sr. X

 http://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/12/11/actualidad/1355249012_600931.html

Su rastro se puede seguir a través de grafitis cargados de humor e ironía


Pablo Picasso con un espray de pintura, imaginado por Sr. X en Gijón.
Al Sr. X no le salen con facilidad las palabras. Por no decir, no dice ni su nombre y su origen lo sitúa en la Interzona, ese no lugar imaginado por su admirado William Burroughs. El Sr. X tiene su propio lenguaje, pero en lugar de palabras utiliza espray y pinceles. Sus ideas transitan de madrugada por aceras y paredes en forma de grafitis que animan las calles de Gijón con arte e ironía, pero también se puede seguir su rastro en París, Madrid, Barcelona y Colonia.
Para sus trabajos emplea el stencil, plantillas que se adhieren a la pared y se pulveriza aerosol encima. “Es la forma más antigua de pintar. Es la pintura de las cavernas, donde el contorno de las manos era la plantilla”, explica. Sus intervenciones rondan la treintena, aunque vienen con fecha de caducidad. Desaparecen con frecuencia bajo la bayeta de la autoridad. “Es efímero, lo borran, bien, así el street art se va renovando”, admite. Nocturnidad y anonimato acompañan a este artista urbano mientras trabaja, pero su fugaz galería merece un paseo a la luz del día por la ciudad asturiana.
En el paseo nos encontraremos, en la Playa de Poniente, con una chica que desde el borde de una alcantarilla parece sugerir que en cualquier sitio uno puede sentirse como en casa. Una puerta al submundo por la que, si permanecemos atentos, veremos deslizarse a un cocodrilo en las cercanías del Club de Vela.
El recorrido prosigue por el Puerto Deportivo hasta la Punta de Lecquerica, donde la mirada de la chica de Bowman sobrevuela la bahía. Es este uno de los rincones favoritos del Sr. X, que manifiesta su atracción “por los sitios degradados, por la textura de lo viejo”. Y allí donde el mar castiga al malecón intercambiaban opiniones Alf y Bukovsky. “Pues yo prefiero a Ken Follet”, proclamaba el extraterrestre. Un fascinante collage urbano que avanza entre farolas camufladas como habanos, ilustraciones de El Principito en señales de tráfico y mensajes contra la sociedad de consumo.
Carácter reivindicativo, pero con humor: “Son pequeños gags visuales, para que la gente los vea y se alegre un poco”, propone su autor. El Arte Pop, la Generación Beat o Camilo José Cela son algunos de los referentes privados de este señor del arte urbano, el mismo que imaginó a Picasso con un espray en la mano.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Hopper, la mejor exposición del año para los lectores


La retrospectiva del artista en el museo Thyssen de Madrid ha sido la favorita de los lectores de EL PAÍS

‘Habitación en Nueva York’ (1932), de Hopper.

Entendía que el arte es el esfuerzo de uno por comunicar a los otros su propia reacción emocional ante la vida y el mundo. Enemigo de la impostura y el artificio, Edward Hopper (Nyack, 1882-Nueva York, 19667) es el gran retratista de la vida moderna norteamericana. Admirado en todo el mundo, su obra no se había podido contemplar de manera detallada en España hasta la exposición que este año le dedicó la Fundación Thyssen, en Madrid, ahora expuesta en el Grand Palais, en París, hasta mediados de enero. La devoción por el artista estadounidense hizo que el museo alcanzara un récord histórico de visitante: 322.437 entradas, un privilegio que hasta entonces lo ostentaba Antonio López, con 317.977 entradas. La exposición dedicada a El joven Rafael, en el vecino museo del Prado, se quedó en 306.000.
Comisariada por Tomás Llorens y Didier Ottinger, director adjunto del Pompidou, la retrospectiva dedicada a Edward Hopper, titulada sencillamente Hopper, consiguió reunir nada menos que 40 óleos del centenar que llegó a firmar a lo largo de su vida. Una notable selección de grabados y acuarelas completaban la muestra coproducida con los Museos Nacionales de Francia. En tres años de preparación, se consiguieron préstamos de obras prodecentes de museos y coleccionistas privados de todo el mundo. No pudieron traer Nighthawks (1942), una de sus obras más populares, pero su ausencia no fue determinante a la vista de la masiva acogida por parte del público amante del arte.
Organizada en orden cronológico, la exposición Hopper recorría todos los grandes temas del artista. Contador insuperable de los estados de ánimo a partir del paisaje y la arquitectura, muchos de esos temas han inspirado e incluso han sido escenario de películas como El final de la violencia, de Win Wenders o, sobre todo, Psicosis, de Alfred Hitchcock.Esos temas protagonistas de sus lienzos (la melancolía, la soledad, el miedo ante lo desconocido) están ligados a la esencia del ser estadounidense y para ello escoge escenarios que hasta entonces son desconocidos para los pintores europeos. Hopper coloca a sus protagonistas en medio de viviendas y mobiliarios horrendos. “Nuestra arquitectura autóctona”, escribe “con su espantosa belleza, sus absurdos tejados pseudo góticos de mansarda francesa, coloniales o lo que sea, pintadas o bien con colores que hacen daño a la vista o bien con delicadas armonías de pintura descolorida, las casas pegadas una a la otra a lo largo de calles interminables que desaparecen en el punto de fuga de pantanos o montones de basura”. Con la misma desnudez recrea los semáforos de los cruces de las calles, los tendidos eléctricos, los trenes, los cadillacs; escenarios en los que los personajes respiran y ven pasar las horas muertas en medio de un calor sofocante o del helador frío del otoño. El Loop del puente de Manhattan (1928), Dos en el patio de butacas (1927), Sol de mañana (1952), Hotel junto al ferrocarril (1952), Gente al sol (1960), Oficina en Nueva York (1962), Habitación de hotel (1931), propiedad de Carmen Thyssen, o Dos cómicos (1966), su última pintura, son algunos de los hitos que han convertido esta exposición en la favorita de la temporada.

viernes, 30 de noviembre de 2012

La Casa de Alba exhibe sus tesoros en una exposición


  • ARANCHA SERRANO. 30.11.2012 - 09.01h
  • El primer duque de Alba recibió su título en 1467 de manos del rey Enrique IV de Castilla el Impotente . Desde entonces, con el paso de los siglos, la Casa de Alba ha atesorado numerosas obras de arte, muchas veces ejerciendo de mecenas de los grandes artistas del momento, otras veces gracias a regalos o la herencia de otras grandes familias nobiliarias que se emparentaban con ellos. Hasta nuestros días solo ha sobrevivido una pequeña parte, ya que muchas obras fueron destruidas por las guerras o vendidas en momentos de necesidad.

    Una de las piezas más valiosas es La Virgen de Granada, una tabla de Fra Angélico que es la mejor conservada Es la primera vez que se exhibe una selección tan amplia de la colección de la
    Fundación Casa de Alba, y se han incluido obras que jamás habían abandonado las paredes de sus palacios. Se trata de la exposición El legado Casa de Alba, que reúne cerca de 150 pinturas, esculturas, documentos históricos, piezas arqueológicas, joyas, mobiliario y trajes, la mayoría procedentes del Palacio de Liria. La muestra ocupa más de 1.000 metros cuadrados de CentroCentro, en el Palacio de Cibeles de Madrid, y abrirá todos los días hasta el 30 de marzo de 2013.

    El popular lienzo La duquesa de Alba de blanco, pintado por
    Francisco de Goya en 1795, corona esta exposición, que también incluye retratos de insignes miembros de la Casa de Alba de diferentes siglos, así como figuras religiosas, paisajes y otras escenas de artistas como El Greco, Zurbarán, Murillo, Tiziano, Durero, José de Ribera, Rubens y Rembrant.

    Una de las piezas más valiosas es La Virgen de Granada, una tabla de Fra Angélico, y que es la mejor conservada, según la valoración de Philippe Montebello, director del museo Metropolitan de Nueva York. Este centro solicitó hace cuatro años su inclusión en una muestra centrada exclusivamente en el pintor cuatrocentista italiano. Por tratarse de una tabla, los especialistas desaconsejaron su traslado, de forma que los visitantes de la muestra neoyorquina no pudieron disfrutar de la obra que se expone al público ahora en Madrid.

    También destaca la tabla de dos metros Camino del mercado, de Rubens, cuyo transporte requirió una importante operación de logística. No podían faltar imágenes de
    la actual duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, de la que se exhiben un busto y un retrato de su infancia. Lo que más le ha costado ceder, confiesan los organizadores, no han sido los cuadros, sino unas cajitas de Cartier de los años veinte a las que tiene mucho aprecio.

    Curiosidades históricas

    Lienzos aparte, la muestra incluye muchas obras de gran valor histórico, como una primera edición de El Quijote y cartas de Colón, así como uno de sus esbozos de la primera isla que descubrió en América, la Española, realizado en 1492. Se trata de la colección de manuscritos de Colón más extensa que se conoce, y se recogen detalles tan singulares como la preparación del primer viaje y el rol de marineros del mismo, en el que se encuentran los hermanos Pinzón.

    La entrada cuesta 10 euros, y por 2 euros más los visitantes pueden utilizar una Nintendo 3DS como audioguía Otro importante documento es la Biblia de la Casa de Alba, traducción a lengua romance de la Biblia hebrea, llevada a cabo en el siglo XV.

    Entre los objetos más curiosos, una figura del gran duque de Alba luchando contra los enemigos de Felipe II, representados en la figura de una hidra con las cabezas de Isabel I, el Papa Paulo IV y el gran elector de Sajonia. También se incluye una colección de trajes reales con uniformes de Alfonso XII, vestidos de Alfonso XIII y el uniforme que vistió el rey Juan Carlos en el día de su coronación, así como mobiliario y jarrones de la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III y hermana de una duquesa de Alba.

    El legado Casa Alba está organizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Casa de Alba. La entrada general cuesta 10 euros, y por 2 euros más los visitantes pueden utilizar una Nintendo 3DS como audioguía. Con esta muestra, el Ayuntamiento de Madrid aspira a convertirse en uno de los principales atractivos turísticos del Paseo del Arte, y se pone al mismo nivel que otras exposiciones de los principales museos. La muestra espera recibir alrededor de 200.000 visitantes.

    Como no podía ser menos,  El legado Casa de Alba cuenta con su propia tienda de souvenirs. En ella, el cuadro de Goya de la duquesa de Alba se ha transformado en toda clase de artículos de mercadería: cuadernos, puzles, tazas, camafeos, pendientes, gargantillas..., incluso hay peluches del perrito blanco que acompaña a la duquesa en el lienzo.

    lunes, 26 de noviembre de 2012

    Joaquín Sorolla, el pintor del millón de dólares

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/25/valencia/1353844821.html
    Dos empleadas de Sotheby's preparando la obra de Sorolla 'Pescadores valencianos'. | Efe Dos empleadas de Sotheby's preparando la obra de Sorolla 'Pescadores valencianos'. | Efe
    El pintor valenciano Joaquín Sorolla se ha convertido en las últimas décadas en un valor seguro en el mercado del arte internacional, como lo demuestra el hecho de que, desde 1990, un total de 28 obras del artista han superado el millón de dólares en subasta, la mayoría de las cuales -en concreto 22- se han vendido a través de la firma Sotheby's.
    Así lo ha asegurado Aurora Zubillaga, consejera delegada de Sotheby's España y anteriormente la encargada de las ventas de pintura española. La experta ha aseverado que Sorolla es el creador "favorito" de esta casa subastas, ya que, en comparación con otros autores contemporáneos, como Anglada Camarasa, Santiago Rusiñol o Ramon Casas, el valenciano ha logrado "una proyección más internacional".
    Prueba de ello, ha recordado, es el récord conseguido con la obra 'Pescadores valencianos' (1895) que Sotheby's Londres ha vendido esta semana a una fundación europea por un importe de 3,73 millones de libras (4,64 millones de euros).

    'Pescadores valencianos'

    La obra, pintada por el artista valenciano en 1895 en una playa de Valencia, tenía un precio de salida de entre 1 y 1,5 millones de libras (entre 1,24 y 1,86 millones de euros). El cuadro, que salía a subasta por primera vez, fue adquirido por la Galería Nacional de Berlín para después pasar a formar parte de la colección del Infante Alfonso de Borbón hasta llegar a manos privadas.
    Zubillaga ha considerado que la elevadísima cantidad registrada por esta pieza se debe a que "reunía todos los ingredientes" para llamar la atención de los potenciales compradores. De hecho, ha comentado que hubo nueve personas que pujaban por este cuadro, de las que gran parte no eran coleccionistas habituales de Sorolla, lo que indica que ha sido la enorme calidad de la obra lo que atrajo a los aficionados, además de que se trata de un trabajo "más impresionista y del estilo más conocido por el público en general".
    Preguntado por si cree que el llamado 'pintor de la luz' ha tocado techo en el mercado, ha señalado que espera que no aunque que esto siempre es difícil de prever porque el comportamiento de las subastas es "caprichoso".

    'Obras muy buenas en manos privadas'

    Asimismo, ha hecho notar que "todavía hay en manos privadas obras muy buenas" del artista valenciano, ya que su producción fue amplísima. Respecto al perfil de coleccionista interesado en Sorolla, la experta ha apuntado que, "tradicionalmente, los compradores a estos niveles tan importantes han sido estadounidenses y sudamericanos".
    Por lo que se refiere a los europeos, el creador valenciano ha despertado interés entre los suizos, agrega. En todo caso, Zubillaga calcula que aproximadamente un 60% de coleccionismo de Sorolla ha sido internacional. '

    'Tirón' en Valencia

    El 'tirón' de Joaquín Sorolla ha llegado también al público en general. Un ejemplo de ello es la sala dedicada al pintor que se ha acondicionado en el Museo de Bellas Artes San Pío V y que ya ha tenido que ser ampliada.
    La sala, abierta el 26 de octubre de 2011, supuso en los dos meses siguientes a su creación un incremento de casi un 30% en el número de visitantes a la pinacoteca, 6.500 más que en el año anterior (total 28.464).
    Recientemente, la consellera de Turismo, Cultura y Deporte de la Generalitat, Lola Johnson, subrayaba el impacto alcanzado la "marca Sorolla" y explicaba que el éxito de la sala de este autor "es tal que, desde su puesta en funcionamiento hace ahora un año, ha recibido más visitantes que los que recibió el Museo de Bellas Artes en todo 2011".

    jueves, 8 de noviembre de 2012

    Hiroshige: En la penumbra de una canción de Placebo


    En la penumbra de una canción de Placebo permanezco,
    mínimo de mí, como Neruda en un cielo estrellado
    que ahora contemplo en el libro, única ocasión.
    Gente revoleteando, otros gritan al cerezo en flor,
    blanco, tan blanco que hubieras podido estar muerto,
    nadie lograría comprenderlo, sólo el autor
    que ahora duerme su siesta, no holgazanea
    sino que espera a la inspiración
    a revolotear como mariposa, sumido en sombras,
    ahora vienen, ahora se van.
     

    Simples líneas, simple sentimiento
    que resulta al afrontar el peligro
    del honor insinuado en la profundidad,
    estilo que revolotea, rosa y azul
    se encuentran en un bar, ¿quién invita?

    Otros se postran ante el mar,
    pero el mar está ausente de mis escritos,
    me ahogo en su nómina barata, lloro
    y empiezo de nuevo, ¿qué más da?
     

    La serie se repite, desolada la erupción
    de lo taimado. Madre que revolotea,
    alguien grita, y empiezo de nuevo,
    alijo en el recoveco; miradas
    que nacen y mueren entre láminas;
    no hay principio ni final, solo muero
    y empiezo de nuevo, ¿qué más da?

    39 millones por uno de los "Nenufares" de Monet

    http://www.efevideos.com/?ch=iLyROoafYZcF&id=06d941b82d2s

    viernes, 14 de septiembre de 2012

    Los paraguas (Renoir)


    Mil mares sobre mí, Dios de los improperios que rotan
    sobre el punto final de un cuento interminable,
    no necesitarás más ayuda que la que te doy, te lo juro,
    algunos quedaran confusos, allí, en el rencor,
    no importa, otros llegarán después,
    y sin querer olvidaremos la impresión sucedánea,
    como si no fuésemos los invitados a la fiesta de los niños.
     
    Dejad que los niños se acerquen  a mi estatua de agua,
    dejad que beban la sangre, únicamente la mía;
    deseo que sacien su caída, que lloren por mí,
    infierno de hielo, caída, dicen que anda por ahí.
    Luego llegará la vejez y el último partido televisado,
    las presentadoras han desertado de los informativos, llora,
    aunque no sea por mí, te lo permito ¿Tú también lo conoces?
     
    El pintor francés, el impresionista, el aledaño
    en el que entras para conocer, para conocerte mejor,
    y te quedas pasmado ante el juego de paraguas azules,
    desearías que estuviese en tu casa, pero la agenda está completa:
    En la patria de los suicidas una persona se ha lastimado,
    justo en el momento en que Renoir ha terminado su cuadro,
    los paraguas comienzan a parar la última lluvia: ¿qué tal te va?