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viernes, 1 de marzo de 2013

Chevrolet Chevelle SS actualizado



Hablar de este clásico por que si daría para mucho pero en esta ocasión queremos centrarnos en algo diferente, las actualizaciones. En los años 60/70 (la época dorada de los mucle cars) la gasolina en los Estados Unidos era realmente barata y conducir un coche con un gran motor que vivía de gasolinera en gasolinera no era para nada extraño, pero en los tiempos que corren muchos (entre los que me incluyo) se habrán hecho la misma pregunta, ¿De que me sirve comprar el muscle car de mis sueños si para sacarlo a dar una vuelta tendría que pedirle un crédito al banco? La respuesta viene de mano de las mismas marcas, que ofrecen kits de actualización para coches de ese tipo y con los que podrás sustituir el motor por uno más moderno con más potencia y con consumos más razonables.

En esta ocasión Chevrolet y mas concretamente su división Performance han introducido lo que denominan como “Connect and Cruise” Crate Power Systems. En esencia es lo que comentábamos anteriormente ofrecer un motor con su caja de cambios y electrónica modernos e instalarlos en tu clásico. Por ejemplo el Chevelle de 1970 con el que tratamos en esta ocasión equipa un poderoso propulsor tipo LSA 6.2 V8 con compresor y 556 CV, combinado con una caja de cambios automática.
Aparte del motor y cambio LSA que han equipado en este Chevelle, Chevrolet comercializa otro kit con un motor V8 de 430CV como el que usan los Corvette y una caja automática como la del Chevelle. Todos estos componentes ofrecen una garantía de 24 meses o 50.000 millas y ademas cumplen con las estrictas leyes de antipolución del estado de California.


miércoles, 6 de febrero de 2013

El déficit de EE.UU. caerá por debajo del billón de dólares este año

La razón es una mejoría de la economía y mayores impuestos pagados por los estadounidenses más ricos

Economía | 06/02/2013 - 07:33h
El déficit de EE.UU. caerá por debajo del billón de dólares este año
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en su discurso sobre su propuesta para acabar con la violencia de las armas AP / Jim Mone
Por David Lawder WASHINGTON (Reuters).- El déficit presupuestario de Estados Unidos caerá por debajo del billón de dólares este año por primera vez durante la presidencia de Barack Obama, dijo el martes la Oficina Presupuestaria del Congreso, pero advirtió de que la deuda aumentará a niveles insostenibles sin nuevas medidas de los congresistas.
La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) calculó que el déficit para el año fiscal 2013, que termina el 30 de septiembre, se reducirá levemente a 845.000 millones de dólares (unos 627.000 millones de euros) después de cuatro años consecutivos por encima del billón de dólares.
La razón es una mejoría de la economía y mayores impuestos pagados por los estadounidenses más ricos.
El análisis de la Oficina, que alimentará un amargo debate sobre los planes para reducir el déficit, asume que el 1 de marzo entrarán en vigor 85.000 millones de dólares en recortes automáticos del gasto público, como está programado.
Dijo que el ajuste fiscal derivado de esos recortes generalizados y los mayores impuestos desacelerarán el crecimiento económico a un 1,4 por ciento a finales de 2013, provocando que el desempleo suba una décima a un 8,0 por ciento en esa fecha.
El análisis es el primero de la agencia presupuestaria apartidista que incorpora el acuerdo de Año Nuevo para evitar el llamado "abismo fiscal", que restauró los impuestos previos a 2001 para aquellas parejas con ingresos superiores a 450.000 dólares y permitió el vencimiento de una reducción tributaria a las nóminas.
Los recortes automáticos del gasto público fueron postergados dos meses hasta el 1 de marzo. Pero tras absorber estas dificultades, la economía recuperará fuerza en 2014 y llenará las arcas fiscales a un mayor ritmo, incluso sin nuevos recortes al gasto o alzas de impuestos, dijo la CBO.
Estimó un déficit de 616.000 millones de dólares en el año fiscal 2014 y un déficit de 430.000 millones de dólares en el año fiscal 2015, equivalente a un 2,4 por ciento del Producto Interior Bruto de Estados Unidos en ese momento, un nivel que muchos economistas consideran como sostenible.
Pero los déficit aumentarán de manera constante desde mediados de la década, acercándose nuevamente al billón de dólares en 2023, según la estimación.
El déficit acumulado a 10 años llegaría a 6,958 billones de dólares. "sin embargo, los déficits aumentarían más adelante en la próxima década, debido a las presiones de una población más vieja, los crecientes costes sanitarios, una expansión de los subsidios federales a los seguros médicos y el creciente pago de intereses de la deuda federal", dijo la CBO en el informe.
La CBO advirtió que la deuda de Estados Unidos en manos públicas seguiría creciendo, y permanecerá en los mayores niveles como porcentaje del PIB desde aproximadamente 1950 durante la próxima década, alcanzando un 77 por ciento del PIB para 2023.
Sostuvo que esto apartaría la inversión privada y limitaría seriamente la flexibilidad de los legisladores para lidiar con desafíos como nuevas recesiones o una futura guerra.
"Una deuda tan grande aumentaría el riesgo de una crisis financiera, durante la cual los inversores perderían tanto la confianza en la capacidad del Gobierno para administrar su presupuesto que el Gobierno podría ser incapaz de endeudarse a tasas accesibles", dijo la CBO.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/economia/20130206/54366406118/el-deficit-de-ee-uu-caera-por-debajo-del-billon-de-dolares.html#ixzz2K7OJyezA
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miércoles, 23 de enero de 2013

Nueva York para noctámbulos

Ambiente en el club Happy Ending del Lower East Side, en Manhattan, Nueva York. / Patrice Hauser
Nueva York nunca descansa: está en marcha las veinticuatro horas del día. De noche, por sus calles pasean insomnes, conspiradores, jugadores empedernidos, gentes con ganas de marcha, los que se van a la cama tarde o los que comienzan a trabajar demasiado pronto... El metro, los taxis y hasta el ferry de Staten Island funcionan a cualquier hora y hay tiendas, cafeterías y delicatessen abiertos toda la noche, haciéndonos señas con sus luces fluorescentes. Pero hay más: cines, billares, lugares para bailar, sesiones de yoga, peluquerías y otros muchos servicios y actividades para los que viven after hours. Estas diez son solo una muestra.

01 Una noche en el juzgado 

Palacio de Justicia de Nueva York, junto a Chinatown. / Tom Grill
En muchas películas y series de televisión hemos visto cómo los neoyorquinos, cuando son arrestados, comparecen ante el juez en el edificio de los Juzgados de lo Penal de Chinatown. Lo que no saben muchos es que cualquiera puede entrar y asistir a esta forma insólita (y gratuita) de entretenimiento. Desde las 17,30 hasta pasada la 1 de la madrugada, se suceden los casos en una especie de teatro de la vida cotidiana en la ciudad. Los abogados discuten, los acusados se sientan en el banquillo y los que no quedan en libertad bajo fianza desaparecen por unos misteriosos pasillos, tras la sala. Podemos sentarnos junto a la familia de reo o en los bancos del fondo con los estudiantes de derecho y algunos neoyorquinos curiosos. Si no sabemos en que sala entrar, los funcionarios te pueden aconsejar los casos más interesantes. Cerca de los juzgados de Chinatown hay buenos restaurantes, así que podemos aprovechar y montarnos un buen plan para salir por la noche.
  • 100 de Centre St, entre Leonard St y Franklin St, Manhattan.

02 Apple para noctámbulos

Exterior de la tienda de Apple en la Quinta Avenida, en Nueva York. / Jon Hicks
Nueva York es una de las ciudades del mundo con más ordenadores portátiles y iPads por habitante. La mejor prueba de este culto a lo digital es la macrotienda de Apple en la esquina de la 59 y con la Quinta Avenida, un enorme cubo de cristal iluminado como un faro, y abierto las 24 horas. Es un buen sitio para ver los últimos modelos pero también para llevar a arreglar nuestro portátil en caso de emergencia: el Genius Bar está abierto todos los días y repleto de estudiantes y profesionales estresados que necesitan reparar sus ordenadores. En verano, por las noches, el Midnight Mix convoca a dj’s de primera categoría que logran, valiéndose exclusivamente de Macs y iPods, sonidos casi mágicos para mover el esqueleto desde medianoche hasta las 2 de la madrugada.
  • 767 Fifth Av. con 59th St, Manhattan.

03 La reina de la noche

Comisaría de policía en Times Square, en Nueva York. / Getty
La noche neoyorquina se vive sobre todo en Times Square y el tramo vecino de Broadway, entre las calles 40 y 47; luces y multitudes a todas horas del día y de la noche. La clave son los espectáculos de Broadway, pero toda la zona está llena de estímulos para noctámbulos, como el View Lounge, en Marriot Marquis, o la Broadway City Video Arcade, abierta toda la noche para darle a los clásicos videojuegos. Un paseo nocturno por Times Square siempre resulta estimulante, con iconos tan variopintos como el teletipo de la agencia Reuters que nos mantiene al corriente de la última hora, la comisaría de policía iluminada como un restaurante o el McDonald’s de 42nd Street, que proyecta dibujos animados en las paredes del restaurante todo el día y toda la noche.

Cómo moverse

Ante todo, prudencia, pero conviene saber que hay metro a cualquier hora. Los horarios y recorridos se pueden consultar en www.mta.info. El ferry a Staten Island también funciona 24 horas y por supuesto, siempre hay taxis (amarillos, of course).

04 Gimnasia para el insomnio

Los que no puedan dormir siempre pueden probar a hacer un poco de ejercicio, pues se dice que ayuda a conciliar el sueño. La isla está llena de gimnasios que abren las veinticuatro horas entre semana, aunque la mayoría cierra algunas horas durante la noche de los viernes, sábados y domingos. Uno que sí abre las 24 horas, y todos los días de la semana es el Fitness Club, no tan completo como otros, pero con un horario inmejorable (47 west 14th St, entre 5th Av y 6th Av, Manhattan). Repartidos por toda la ciudad, los New York Sports Club son otra buena opción, disponibles desde las 5 de la mañana del lunes hasta las 22 del sábado, así como los centros de la cadena 24 hour Fitness, con planteamiento similar.

05 Deporte a la luz de Manhattan

Vista aérea del Hudson River Park, en Manhattan, Nueva York. / Michael S. Yamashita
Fuera de los gimnasios también hay muchas oportunidades para mantenerse en forma. En las canchas públicas de Hudson River Park, justo por debajo de Canal Street, se puede jugar al tenis todo el día, aunque es mejor esperar a que caiga la noche para que haya menos gente. Otra opción para deportistas es recorrer Central Park en bicicleta cuando oscurece ya que no hay tanta gente corriendo. La empresa Time’s Up! organiza paseos nocturnos en bicicleta, en grupos y gratuitos, por Central Park y Prospect Park (se aceptan también a patinadores aventajados). El punto de encuentro es Colombus Circle (para el paseo por Central Park) y Grand Army Plaza, en Blooklyn (para Prospect Park). Pueden participar ciclistas de todos los niveles porque el ritmo es pausado y por delante va mucha gente para alumbrar el camino. Los paseos comienzan a las 22 horas, el primer viernes de mes, y a las 21, el segundo sábado de mes (oficialmente, los parques están cerrados de 1 a 5 de la mañana).

06 Peluquerías para emergencias

Interior de la peluquería Hair 24 Hours, en Manhattan. / hair24hours.com
El viajero nunca sabe cuándo le puede surgir un buen plan, y menos en una ciudad como Nueva York. Pero en Hair 24 es posible conseguir que a cualquier hora del día o la noche te arreglen el pelo, lo cambien de color o nos hagan la manicura. Te pueden transformar en unas horas en una persona diferente (o casi) y sus salones suelen estar repletos de neoyorquinos que se preparan para ir de juerga tras salir de la oficina. Hay servicios de maquillaje, manicura, pedicura, masajes, depilación, tintes, peinado y hasta extensiones rápidas de cabello.
  • 76 Madison Av, esq. 28th St., Manhattan.

07 Salir a comer algo en plena noche

H and H Bagels, en Nueva York. / Eric Anthony Johnson
En esta ciudad que no duerme, no es ningún problema comer a medianoche, ya sea en un restaurante de lujo o en plena calle. En la web www.menupages.com se pueden consultar todos los restaurantes abiertos 24 horas, las cafeterías, restaurantes étnicos y tiendas de delicatessen (más de 8.000 entre Manhattan y Brooklyn). Pero además, hay muchísimas otras opciones, como tomarnos un perrito caliente por menos de un dólar en cualquier local Gray’s Papaya; están por toda la ciudad y nunca cierran. Si nos gusta más el dulce podemos comernos un cupcake de Magnolia en las panaderías de esta cadena, día y noche: son deliciosas, recién hechas y glaseadas a mano. Incluso por las noches hay cola.
Para probar un bagel, tan típico de Nueva York, podemos entrar a cualquier hora en H&H (calle 46 esquina con la Avenida 12). También se pueden degustar en el Fifth Avenue Bageltique Café, abierto veinticuatro horas y, para muchos neoyorquinos, la mejor tienda de bagels de la ciudad (lo demuestran los muchos policías y noctámbulos que lo frecuentan). Está en el 242 de la Quinta Avenida.

08 Cine a medianoche

Entrada al IFC Center cinema, en el West Village, Nueva York. / Getty
Los pases de cine a medianoche son otra opción para insomnes y noctámbulos. Hay de todo, desde películas clásicas y de culto hasta pases especiales o estrenos. Entre las salas que tienen programación de madrugada está The Village East, fantástica sala en un antiguo teatro (181-181 2nd Av. Con 12th St., en Manhattan). El Landmark Sunshine Cinema proyecta diversos ciclos –desde clásicos de culto a películas para nostálgicos- dirigidos al público hip e indie del Lower East Side, que se congrega en torno a Houston Street para disfrutar de las funciones Sunshine at Midnight los viernes y sábados por la noche (143 East Houston St.). Los amantes del cine de terror pueden acudir al cine Loews Village (66, 3rd Av) los fines de semana a medianoche, mientas que en el IFC Center hay sesiones de madrugada (las Waverly Midnights) con un toque independiente, (323 6th Av.).

09 Contemplar las estrellas en Central Park

Hayden Planetarium, situado justo a la entrada de Central Park, Nueva York. / George Steinmetz
Cuando las noches son despejadas, es fácil ver a numerosos astrónomos aficionados con sus telescopios instalados por todo Central Park. Es complicado ver estrellas en una ciudad con tanto brillo, pero los más entendidos logran enfocar cosas interesantes. Los viajeros de paso siempre pueden encontrar algún neoyorquino amable y solidario que le preste por unos momentos el telescopio y comparta con él algunos consejos para descubrir el cielo de Manhattan. Después de consultar si la noche va a ser despejada, donde hay más oportunidades de encontrar un telescopio disponible es en el Great Lawn de Central Park (los accesos más cercanos están en la calle 81, por el oeste, y en la 79 y la 84 por el este del parque).

10 Antros, discotecas y ‘after hours’

Entre los miles de locales para salir de marcha nocturna es difícil seleccionar. Algunos los hemos visto en películas y series (Cotton Club, Club 21, Studio 54, e incluso los que salen en Sexo en Nueva York). En general, los bares y las discotecas están abiertos hasta las 4 de la mañana, y los after hours hasta las 5 y más tarde. Para elegir, lo mejor es la experiencia de otro neoyorquino o, en su defecto, consultar alguna de las muchísimas páginas web que se dedican a destacar los bares y las discotecas del momento en Nueva York, como Time Out New York, Citysearch y Shecky’s. Parte de la diversión es encontrar el lugar para ir de marcha
Más información en las guías de Nueva York de Lonely Planet. La última edición en castellano se acaba de reeditar.

California en 20 pasos

 

Árboles gigantes, la carretera mítica de la costa, estrellas de cine, paisajes lunares, rutas del vino y mucho más en la costa oeste de Estados Unidos


http://elviajero.elpais.com/elviajero/2013/01/02/actualidad/1357156817_484723.html

Ciclistas en el carril bici de South Bay, en Venice Beach, Los Ángeles (California). / Jon Hicks
Entre surfistas y estrellas de Hollywood, California es uno de los estados más completos de los Estados Unidos: aquí hay playas, montañas, lagos, pistas de esquí, trenes panorámicos, misiones españolas y desiertos fantasmagóricos. Aquí podemos encontrar también los parques nacionales más bellos del país norteamericano, los árboles más grandes del mundo, los parques temáticos más famosos, las ciudades más modernas y liberales, así como centenares de encantadores pueblos con vistas al océanos Pacífico poblador por artistas y bohemios.

01. Pacific Coast Highway



Un ciclista recorre la Pacific Coast Highway, cerca de Manzanita, en California. / Morey Milbradt
Para hacernos una idea general del Estado Dorado lo mejor es seguir la costa por la Pacific Coast Highway (la PCH para los locales), lejos de las autopistas colapsadas. Esta carretera californiana bordea acantilados y poblaciones de playa, cada una con su personalidad: desde pueblos bohemios a ricas y glamurosas ciudades. La PCH también conecta las principales urbes del litoral: la surfista San Diego, la trepidante LA y la beatnik San Francisco. Entre unas y otras, se pueden ver playas ocultas y paraísos del surf, merenderos donde comer pescado fresco y muelles de madera desde los que contemplar atardeceres sobre la inmensidad del océano.

02. Caminar entre gigantes



Senderismo entre árboles gigante en el parque nacional de Redwood, al norte del Estado de California. / Justin Bailie
Es hora de desconectar y abrazarse a un árbol. ¿Por qué no empezar con los más altos del mundo? Las grandes secuoyas crecen a lo largo de la costa californiana, desde Big Sur hasta la frontera con Oregón, al norte del estado. Impresionan al pasar en coche junto a ellos impresionan, pero lo mejor es bajarse, caminar e incluso pararse a meditar a la sombra de estos gigantes milenarios en lugares como el Muir Woods National Monument, el Parque Estatal de Humboldt o el Parque Estatal y Nacional de Redwood.
Las secuoyas de Muir son las más cercanas a San Francisco, a sólo 19 kilómetros al norte del Golden Gate. Los fines de semana el lugar está saturado de visitantes, pero a mitad de semana, por la mañana temprano o a última hora de la tarde, cuando ya se han ido los autobuses turísticos, se pueden ver con cierta tranquilidad. El Main Trail Loop, de 1,6 kilómetros, es una caminata muy agradable por el bosque Redwood Creek hasta los árboles del Cathedral Trail, de 1000 años de antigüedad. El regreso se hace por la senda Bohemian, donde está el árbol más alto del parque, con 76,2 metros. Hay otros muchos senderos aptos para todos los públicos, bien señalizados.
Sin embargo, el mayor parque de secuoyas es el Humboldt Redwoods. Alberga tres cuartas partes de los 100 árboles más alto del planeta, y cuenta con escenarios como el Rockefeller Forest, donde nos podremos sentir como en la época de los dinosaurios: es el mayor bosque primigenio de secuoyas del mundo.
Si queremos huir del turismo, el Redwood National & State Park puede ser una buena alternativa. Mucho menos visitados que las secuoyas del sur, sus ejemplares tienen sin embargo más de 2.500 años. Es un buen sitio para acampar (se necesita un permiso, que es gratuito).

03. De vinos con Jack London

El valle de Napa es la zona vinícola más conocida de California (Falcon Crest hizo mucho por nuestra cultura….) pero el cercano valle de Sonoma es posiblemente más auténtico y mucho más relajado (los lugareños lo llaman Slow-noma). Aquí los viñedos están rodeados de ranchos que proponen experiencias diferentes, como probar nuevas cosechas directamente de la barrica en un cobertizo con tejado de cinc o disfrutar del zinfandel de vendimia tardía con una ración de helado de chocolate blanco regado con aceite de oliva de cultivo ecológico. Esto es Sonoma, las convenciones no sirven.
La ciudad de Sonoma es una base genial para explorar el Wine Country, sobre todo siguiendo la Sonoma Hwy/Hwy 12, que va de Sonoma a Santa Rosa y luego sigue al oeste del condado y está llena de bodegas. Si preferimos descubrir el viejo estilo del valle podremos hacerlo en Glen Ellen, un reducto de otros tiempos, con sus vallas blancas y edificios de ladrillo del siglo XIX.
El héroe local de la zona es Jack London, el escritor, que fue pescador, buscador de oro en Alaska y viajó por los Mares del Sur antes de terminar sus días dedicándose a la agricultura en este  condado de California. Su tumba está cerca de la última casa en la que vivió, la House of Happy Walls, convertida hoy en un museo rodeado por un parque que propone varias rutas de senderismo y bicicleta de montaña (www.jacklondonpark.com).

04. La imprescindible Disneyland



Espectáculo de luz y sonido en Disneyland, el gran reino de la factoría Disney en Anaheim (California). / Kevin Sullivan
No importa la edad, hay que visitar el reino de Disney si se viaja a California. Donde crecían naranjales y nogales, Walt Disney construyó en 1955 un territorio mágico que actualmente es la atracción turística más visitada del sur del estado. En los parques temáticos de Anaheim los personajes de los dibujos animados desfilan por Main Street USA y los fuegos artificiales estallan sobre el castillo de la Bella Durmiente en las noches de verano. Si el viajero es un niño o tiene espíritu infantil ¿quién puede decirle que Disneyland no es el lugar más feliz de la tierra?
Si no da tiempo a todo, hay cinco zonas especialmente recomendables: Fantasyland (para revivir los cuentos clásicos con la Bella Durmiente o Pinocho..), Mickey’ Doontown (una minimetrópolis en la que se pueden recorrer las casas de Mickey y Minnie), Paradise Pier (una combinación de todos los parques de atracciones de los muelles costeros de California), Critter Country (con un paseo en canal que recorre la historia del Hermano Conejo y el Hermano Oso) y Cars Land (una zona nueva diseñada en torno a la película Cars).

05. El parque nacional más bello



Panorámica del valle de Yosemite, en California, durante la ruta de subida a Yosemite Falls. / Justin Bailie
Yosemite inspira respeto y casi reverencia: más de cuatro millones de visitantes al año lo atestiguan. A veces molestan las multitudes pero es imposible no emocionarse ante la silueta de Half Dome, la mole del Capitán, la elegante caída de Yosemite Falls, los lagos de la región subalpina y los senderos vírgenes de Hetch Hetchy.
Yosemite National Park fue descrito por el conservacionista John Muir como “gran templo” y “tierra de delicias”. Todo parece enorme cuando se pasea entre prados de flores silvestres y valles tallados por glaciares, aludes y terremotos, o entre cascadas; contemplando las cúpulas de granito o caminando entre viejos bosques de secuoyas. Las vistas más sublimes se disfrutan desde Glacier Point en una noche de luna llena o recorriendo la montañosa Tioga Road en verano. La joya del parque es el Valle de Yosemite, surcado por el río Merced y jalonado por macizos graníticos como El Capitán, uno de los monolitos más grandes del mundo (supera el kilómetro vertical de roca en su punto más alto) y muy atractivo para los escaladores. Sus cascadas son impresionantes cuando el caudal de primavera las convierte en estruendosas cataratas, caso de Yosemite Falls. Un sendero sube desde el valle hasta el inicio de este gran salto de agua, la cascada más alta de Estados Unidos.

06. El puente dorado de los espíritus libres



Vista cenital del famoso Golden Gate, en San Francisco (California). / George Steinmetz
Imposible recorrer California sin parar en San Francisco. Imposible también no reparar en su mayor icono: el Golden Gate. Hay que cruzar a pie o en bicicleta el mítico puente (erigido en 1937) viendo los buques de carga pasar entre las torres naranja, y contemplando las vistas de 360 grados de los escarpados cabos de Marin, con los rascacielos de la ciudad al fondo y la isla de Alcatraz.
Ya en la ciudad, se pueden pasar días enteros en el parque Golden Gate, descubriendo sus secretos, como el estanque con barquitos o el pabellón de té japonés; permitirá profundizar en la conciencia ecológica de la ciudad y sus innovadores museos de arte. Los domingos, el parque es un paraíso que concentra todo lo que les gusta a los habitantes de San Francisco: espíritus libres, música gratis, secuoyas, frisbees, manifestaciones, arte, bonsáis y búfalos. Los amantes del deporte tienen a su disposición desde carriles bici a senderos ecuestres, un campo de tiro con arco, campos de béisbol, estanques de pesca con mosca, boleras…. Por todo el parque y sus alrededores se alquilan bicicletas y patines.

07. Parada gastronómica en Embarcadero 

Otras ciudades poseen guetos gastronómicos, pero San Francisco está obsesionados con la comida. Su escaparate y centro neurálgico es el Ferry Building, un antiguo centro de transporte reconvertido en templo gastronómico. Su emblemático campanario de 70 metros ha dado la bienvenida a millones de pasajeros desde 1898 pero ahora, con sus amplias galerías comerciales y las mesas con vistas a la bahía, es ideal para saborear los productos autóctonos del norte de California. Quesos artesanales, verduras de cultivo ecológico, incluso caza… todo ello se da cita en el mercado agrícola que se celebra tres veces por semana.

08. Vida a lo grande en Death Valley



Dos personas caminan por Zabriski Point, en Death Valley (California). / Jialiang Gao
Su nombre evoca un lugar infernal, abrasador y parecido a un destierro bíblico, pero el Death Valley (el valle de la muerte) es un lugar repleto de vida. De cerca, las flores silvestres de primavera florecen en las laderas de color beis y se descubre un paisaje excepcional: dunas de arena cantarinas, cañones esculpidos por las aguas, rocas que avanzan por el desierto, cráteres de volcanes extintos, oasis con palmeras y una abundante flora y fauna endémicas.
Este es un paisaje de superlativos, con récords como la temperatura más alta de EEUU (57º C), el punto más bajo (Badwater se encuentra a 86 metros por debajo del nivel del mar) y el parque nacional más extenso (13.000 km2), exceptuando los de Alaska . Los aventureros pueden adentrarse pro cañones angostos repletos de rarezas geológicas, subir a cráteres volcánicos formados por violentas explosiones prehistóricas o explorar ciudades mineras fantasma del Salvaje Oeste, donde se perdieron y hallaron fortunas.

09. Un día en el Zoo

Cuando los habitantes de San Diego no están en la playa, van al Parque Balboa. Las familias pueden pasar el día visitando más de una docena de museos o maravillándose ante la arquitectura de reminiscencias españolas, ver animales exóticos, montar en el teleférico Skyfari del famoso Zoo de la ciudad o asistir a un espectáculo en el teatro Old Globe, fiel reconstrucción del teatro original de Shakespeare.
San Diego es la gran ciudad de la costa del sur de California y probablemente el lugar donde mejor se vive en todo el estado, una ciudad con un urbanismo sostenible donde el comercio ecológico está en alza, las playas son limpias y los cielos impecables. Es el paraíso de la buena vida, poblado por turistas, surferos hedonistas, gente que pasea en bici por la playa, acude a carreras de caballos o recorre un circuito por las mejores cervecerías.
San Diego es también un destino gourmet por derecho propio. Sin prisa pero sin pausa, chefs, agricultores y cerveceros de la zona han ido añadiendo sabor a una escena culinaria que siempre ha estado asociada a la simpleza de la comida mexicana. Casi todos los días, agricultores dedicados al cultivo ecológico venden sus productos en los mercados de alimentos frescos de los barrios de San Diego.

10. Santa Mónica y Venice



Un tiburón surfero entre el paisanaje de Venice Beach, en Los Ángeles (California). / Jon Hicks
La elegante playa de Santa Mónica es la perfecta alternativa a Los Ángeles, y uno de los lugares más felices de la tierra, o eso parece. Aquí se puede aprender surf, subir a una noria movida por energía solar, bailar bajo las estrellas en un antiguo muelle, descubrir las piscinas táctiles del acuario o meter los pies en el agua. Las puestas de sol son apabullantes. Ya solo falta unirse al desfile de adeptos a la new age, culturistas, punks, góticos y percusionistas hippies en la cercana playa de Venice, donde todos sacan su lado más friki.
Venice fue creada en 1905 por Aboot Kinney, el excéntrico heredero de un imperio tabaquero. Empezó siendo un parque de atracciones llamado “Venice of América”, en el que no podían faltar los gondoleros italianos paseando a los turistas por los canales. Hoy casi todos se han asfaltado pero los que quedan están flanqueados por villas adornadas con flores. El tramo más de moda de Westside es el sofisticado Abbot Kinney Boulevard, lleno de restaurantes, centros de yoga, galerías de arte y tiendas que venden de todo.

11. Un paseo por la fama



Grupos de turistas en el Paseo de la Fama de Hollywood, en Los Ángeles (California). / Gavin Hellier
Los estudios de cine y televisión han emigrado a otros lugares, pero Hollywood y su Paseo de la Fama de Estrellas aún atraen a millones de visitantes. Proliferan los hoteles modernos, las salas de cine restauradas y los ostentosos bares y discotecas donde los vips tienen preferencia. Es inevitable hacerse la foto de recuerdo delante del Teatro Chino Grauman o en el interior del Babylon Court del Hollywood & Highland, con el mítico letrero de Hollywood al fondo.
Aunque no ha recuperado el antiguo glamour de su época dorada (entre las décadas de 1920 y 1940), los antiguos templos del cine disfrutan de un esplendor renovado. La sección más interesante está entre la Brea Ave y Vine St, por el Paseo de la Fama de Hollywood, una zona por la que abundan los rótulos con curiosas anécdotas sobre figuras locales, que se pueden ver por libre o sumándose a un circuito guiado a pie organizado por Red Line Tours.
Para conocer los entresijos del cine y la televisión hay que visitar un estudio (imprescindible reservar), como los de la Paramount, los de Sony o la Warner Bross.

12. Las Misiones de California

Si se recorre la carretera de la costa entre San Diego y Sonoma, se puede seguir los pasos de los primeros conquistadores españoles y sacerdotes católicos. Entre ellos destaca Fray Junípero Serra, quien a finales del siglo XVIII fundó muchas de las 21 misiones históricas de California. Algunas han sido fielmente restauradas con jardines, arcadas de piedra, fuentes y capillas decoradas con frescos; otras son sólo ruinas de un pasado lejano, donde los fantasmas aún corren por los claustros.
La Reina de las Misiones es la de Santa Bárbara, que se alza desde 1786 sobre la ciudad, en lo alto de una colina. Hoy es un monasterio franciscano, además de parroquia y museo histórico. Lo mejor: su claustro y su imponente fachada dórica. Aquí, en Santa Bárbara, está también el Presidio, un fuerte construido en 1782 entre las misiones de San Diego y Monterrey, que fue el último bastión español en la Alta California.
Además, Santa Bárbara es una de las imágenes más idílicas de la costa, con sus palmeras mecidas por el viento, sus playas blancas y sus barcos en el puerto. Por algo la llaman la Riviera americana.

13. Laguna Beach



Surfistas en un Ford wagon de 1958, en Huntington Beach (California). / Catherine Karnow
En el condado de Orange, Huntintong Beach atrae a los aficionados al surf mientras los amantes de la vela disfrutan en Newport Beach. Más al sur está Laguna Beach, con su sofisticada mezcla de dinero, cultura y belleza natural, donde a principios del siglo XX se instaló una colonia de artistas. Su pasado bohemio aún asoma en las galerías de arte del centro, los antiguos bungalós ocultos entre mansiones de multimillonarios y los anuales Festival of Arts y Pageant of the Masters.
Laguna Beach es tal vez la ciudad con más sensibilidad artística de California y la mayoría de sus residentes son ricos amantes de la buena vida. En 1910 al pintor Norman St. Clair se instaló aquí, atraído por su belleza natural. Él a su vez atrajo a otros artistas influenciados por el impresionismo francés, que fueron conocidos como la escuela plein air. Arquitectónicamente también es diferente al resto de los pueblos cercanos por sus chalés clásicos estilo Arts and Craft, sus residencias modernas, y por su centro urbano (Village) lleno de galerías de arte y restaurantes.

14. Observando ballenas en Monterrey



Una de las salas del Acuario de Bahía de Monterey, en California. / Dennis Flaherty
En los pueblos pesqueros al norte de Monterrey podremos evocar la crudeza de las novelas realistas de John Steinbeck, salir a observar las ballenas de la reserva marina de la bahía de Monterrey o visitar el acuario ecológico de Cannery Row. Pero también es posible respirar el genuino ambiente marítimo en el faro más antiguo de la costa este en Pacific Grove o pasear por el centro urbano, entre jardines y edificios con muros de adobe, vestigios del pasado mexicano de la región.
Monterrey es una población obrera volcada al mar que atrae a muchos turistas con su gran acuario, sus vistas al Monterey Bay National Marine y una espléndida fauna marina entre la que se cuentan focas y leones marinos, delfines y ballenas. La ciudad conserva los mejores restos históricos de los períodos español y mexicano de California.

15. A lo loco en Coronado

Para comprobar que retroceder en el tiempo es posible basta con cruzar a toda velocidad los tres kilómetros del puente de la bahía de San Diego o subir al ferry que conduce a la costeña isla de Coronado, una ciudad turística anclada en una época más refinada en la que es fácil imaginar el ambiente de la alta sociedad de finales del s. XIX en el suntuoso “Hotel Deli”, donde se han alojado reyes y presidentes. Luego se pueden bordear las playas blancas en bicicleta hasta la Silver Strand de la península y parar a tomar un helado o un algodón de azúcar.
En 1885 Coronado Island no era mucho más que un trozo de tierra sin encanto frente a la costa; hoy es el centro urbano de San Diego. El Hotel del Coronado fue el comienzo de todo. Surgió a finales del siglo XIX de la visión de dos cazadores de liebres que adquirieron la isla y pensaron en construir un hotel de lujo para animar a la gente a comprar parcelas en la isla. La venta fue todo un éxito y el hotel se convirtió en una institución y en un modelo de innovación (fue el primero en instalar luz eléctrica en todo el país). Como resultado, la isla se convirtió en uno de los lugares más populares de vacaciones en la costa oeste. Su aparición en la famosa película Con faldas y a lo loco lo asociaría para siempre con Marilyn Monroe.

16. Los secretos del Big Sur

En la Costa Central está Big Sur, un lugar enigmático rodeado por los bosques de secuoyas. En Big Sur no hay semáforos ni zonas comerciales; es una zona de belleza agreste, encajonada entre la Sierra de Santa Lucía y el océano Pacífico, que en los años sesenta se convirtió en un refugio para artistas y escritores como Henry Miller o visionarios de la generación beat como Lawrence Ferlinghetti. Hoy es un lugar que atrae a aspirantes a artistas, místicos new age, hippies y urbanitas que desean desconectar. Además, la costa de Big Sur es uno de los mejores lugares del país para contemplar el cóndor de California, una especie amenazada.
Para explorar el Big Sur lo mejor es ir en coche, admirando los paisajes que van apareciendo a cada curva. La mejor época para visitar la zona es mayo, sobre todo para ver las cascadas, o tras las vacaciones de verano, cuando las multitudes se han marchado pero el tiempo aún es soleado.

17. El tesoro del Gold Country

"Go west, young man!" (“Al Oeste, joven”) pudo haber sido el grito de guerra de decenas de miles de inmigrantes que invadieron esta región durante la fiebre del oro, hacia 1848. En estas estribaciones de la Sierra Nevada se desarrolló parte de la apasionante historia del estado dorado repleta de bandidos, burdeles y sed de sangre. La Hwy 49 serpentea por pueblos adormilados y minas abandonadas, y permite bañarse en pozas o practicar rafting en aguas bravas, descender en bicicleta de montaña y catar vinos añejos.

18. Costeando en el Amtrak



A bordo del tren panorámico California Zephyr, que recorre el estado de California desde San Francisco hasta el Lago Tahoe y Reno. / Andy Alfaro
El Estado de California es perfecto para deambular en coche, pero si no hay posibilidad, o no nos apetece conducir, podemos subirnos al tren. Amtrak gestiona los recorridos entre las principales ciudades de California y algunas poblaciones menores.
Las rutas son de lo más sugestivo, como la California Zephyr que nos llevará desde San Francisco hasta el Lago Tahoe y a Reno, en Nevada. El Capitol Corridor une el este de la bahía de San Francisco y San José con Davis y Sacramento varias veces al día. La Coast Starlight recorre casi todo el estado de norte a sur, con paradas diarias en Los Ángeles, Santa Bárbara, San Luis Obispo, Paso Robles, Salinas, San José, Sacramento, Reding y Dunsmuir. El Pacific Surfliner cubre la ruta San Diego-Los Ángeles, con trenes que continúan al norte, a Santa Bárbara, o hasta San Luis Obispo. Es uno de los mejores trayectos que se pueden realizar en el estado.

19. Vacaciones a orillas del Lago Tahoe

El Lago Tahoe luce sus reflejos verdes y azules y presume de ser el segundo lago más profundo de Estados Unidos, y también uno de los más altos del país. La orilla norte es tranquila y selecta; la orilla oeste, abrupta y de aire antiguo; la orilla este permanece sin urbanizar, mientras la orilla sur es populosa y algo hortera, con moteles y casinos ostentosos. Una carretera panorámica de 115 kilómetros permiten circundar el lago al volante.
Las montañas de la Sierra Nevada rodean este lago que en verano invita a darse un chapuzón, navegar en piragua o bucear. Los aficionados a la bicicleta de montaña pueden descender por caminos de una sola vía y los excursionistas recorrer sendas a través de espesos bosques, o descansar en una casita frente al lago. En invierno las estupendas estaciones invernales son perfectas para los fanáticos del esquí nórdico, los descansos o el snowboard. Una propuesta muy recomendable: recorrer a pie Rubicon Trail, desde Vikingsholm Castle hasta el Dt. Bliss State Park.

20. Espíritu bohemio en Mendocino



El faro de Point Cabrillo, en Mendocino, frente al Pacífico, pertenece al parque histórico del Estado de California y data de 1909. / Mark Zukowski
Para terminar, Mendocino, la joya de la costa norte, un lugar encantador de Bed and Breakfast rodeados de rosaledas, cercas blancas de madera y torres de agua estilo Nueva Inglaterra. La población se ha ido llenando de galerías de arte, tiendas bonitas y precios no demasiado baratos.
En sus orígenes, desde este puerto construido en 1850 por los habitantes de Nueva Inglaterra partían los barcos madereros rumbo a San Francisco. En la década de 1930 los aserraderos cerraron y la localidad quedó casi abandonada hasta que en 1950 los artistas la redescubrieron; hoy pertenece a los bohemios amantes del arte y de la naturaleza.
Toda la información para conocer California en la última guía Lonely Planet publicada recientemente en castellano

viernes, 18 de enero de 2013

Fría acogida del Congreso al plan de armas de Obama

La Cámara de Representantes en manos republicanas avanza una larga batalla y dura negociación para evitar que se apruebe el plan del presidente

El plan de 500 millones de valor económico propuesto por Barack Obama para luchar contra la violencia de las armas tras la matanza de Connecticut supone el mayor esfuerzo legislativo emprendido por una Administración en cerca de dos décadas –la última ley al respecto data de 1994 y está caducada-. Por supuesto, la lucha del Congreso para evitarlo va a estar a la altura de la empresa emprendida por el presidente.
El futuro que le espera en el Capitolio al paquete de propuestas de Obama es incierto debido a que la Cámara está en manos de republicanos que ya han adelantado su férrea oposición. A la vez, los aliados del presidente en el Senado –de mayoría demócrata- no claman por una acción inmediata y han contestado con frialdad y vaguedades a la petición de Obama de que “el Congreso debe de actuar pronto”. "Revisaré de cerca todas las propuestas presentadas, pero debemos utilizar el sentido común y respetar nuestra Constitución", declaró, por ejemplo, el senador demócrata por Montana Jon Tester, citado por la agencia Associated Press.
La Constitución es lo que ha blandido el senador afín al Tea Party Rand Paul para anular las medidas de Obama por considerar que la acción presidencial supone una ruptura del principio de separación de poderes entre el ejecutivo y el legislativo. “Nuestros padres fundadores deseaban que tuvieramos separación de poderes”, dijo Paul durante una comparecencia en un programa de la cadena FOX. “Lo que no querían es que el presidente se convirtiera en un Rey”. “Con esta propuesta de ley [redactada por Paul] anularemos cualquier cosas que pretenda hacer el presidente para maltartar nuestra Constitución”.
La propuesta de ley del senador por Kentucky pretende anular las órdenes ejecutivas firmadas por Obama, denegar cualquier tipo de ayuda federal para la puesta en práctica de la norma y permitir a los miembros del Congreso y funcionarios de la Administración denunciar la normativa ante los juzgados.
También dentro de las filas republicanas más reaccionarias, el senador por Florida Marco Rubio declaró el miércoles que el presidente Obama no tiene el “coraje político” de “admitir” que lo que en realidad sucede es que está en contra de la Segunda Enmienda de la Constitución, la que garantiza el derecho de los ciudadanos de EEUU a poseer y portar armas de fuego. “Tengo mis dudas de que él [Obama] esté de verdad comprometido con la Segunda Enmienda tal y como yo la entiendo y como la mayoría de los norteamericanos la entienden. Creo que no tiene agallas para admitir que no”, precisó Rubio.
Obama ha recurrido a pasar por encima del poder legislativo en algunas ocasiones desde que en 2010 los republicanos tomaran el control de la Cámara de Representantes. Desde entonces, el presidente ha firmado órdenes ejecutivas, directivas políticas, exenciones, declaraciones formales y otros tipos de medidas administrativas para eludir al Congreso y actuar sobre temas polémicos como la inmigración, la seguridad social, la reforma educativa y, en esta ocasión, la violencia por las armas de fuego.
A pesar de que Obama no emitiera una orden ejecutiva sino un memorando presidencial que revocaba una prohibición del Congreso que prohibía la investigación federal sobre la causa de la violencia con armas de fuego, sus más acérrimos críticos le acusaban ya de sobrepasarse en sus poderes presidenciales. Los analistas políticos apuntan, sin embargo, que los presidentes, desde el primero de ellos, George Washington, han usado las mismas facultades, sobre todo ante Congresos divididos.
Obama ha recurrido 147 veces a órdenes ejecutivas durante su primer mandato. Un ritmo similar tuvo George W. Bush en sus dos Administraciones. Bill Clinton promulgó 308 en dos legislaturas.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Sean Penn, el amigo americano de Evo, Hugo y Fidel

Sean Penn luce durante la vigilia una chaqueta con los colores de la bandera venezolana. | Efe Sean Penn luce durante la vigilia una chaqueta con los colores de la bandera venezolana. | Efe
  • El actor participó esta semana en la jornada de oración por la salud de Chávez
El actor norteamericano Sean Penn no cree que Dios pueda obrar un milagro en la vida de su amigo Hugo Chávez, curándolo del cáncer que padece desde hace más de un año. Dependiendo del foro al que se dirige, Penn se declara agnóstico o marxista de la corriente de Mao Tse Tung.
El ganador del Oscar por su trabajo en Mystic River (2003) y en Milk (2008) comparte totalmente las ideas del venezolano, salvo en el terreno de la mística. Chávez profesa una suerte de sincretismo que mezcla como en una licuadora la fe en la Virgen de Coromoto, en el prócer Simón Bolívar y en la interpretación de Fidel Castro de los escritos de Marx y Lenin. El californiano de 52 años se declara un racionalista a ultranza.
Pero esta semana, Penn dejó de lado esas consideraciones para participar en la jornada de oración por la salud de Chávez, que tuvo lugar en La Paz. Siendo uno de los mejores talentos de Hollywood a Sean no le costó balbucir el Padre Nuestro o mover los labios adecuadamente. Los ministros de Evo Morales –el presidente no pudo asistir a la ceremonia- saludaron con mucho respeto al huésped que lucía la casaca con los colores de Venezuela que le regaló Chávez cuando asistieron a un partido de beisbol.
En Estados Unidos, no todos ven con buenos ojos el apoyo del actor a los gobiernos populistas al sur del Río Grande
La primera vez que el hijo Leo Penn, actor de origen judío-sefaradí (Penn es la forma americanizada de Piñón) y de Eileen Ryan, actriz de ascendencia irlandesa visitó el Palacio de Miraflores fue en el 2007, poco después de que Chávez asumiera su tercer mandato presidencial y de que lanzara una agresiva campaña contras los medios de prensa independientes. En medio de la cascada de críticas que recibía de los organismos de derechos humanos, al caudillo le vino como maná del cielo la visita de un famoso con reputación de intelectual y de humanista.

Estrecha amistad

La sintonía entre el actor introvertido y de semblante triste y el exuberante estadista que antes de enfermar hablaba hasta por los codos, fue inmediata. "He conocido a una persona fascinante, un auténtico líder popular", contó Penn a los conocidos que lo visitaban en su mansión de Malibú. Chávez, quien solía confundir Sean con John, terminó llamándolo "el amigo americano" sin reparar en las connotaciones negativas del apelativo. Amigo americano es como los dictadores caribeños llamaban a los agentes de la United Fruit, a quienes repartían concesiones fruteras a cambio de que enviaran a los marines a sofocar las periódicas rebeliones o, dado el caso, les dieran asilo en Miami.
Sean Penn es todo lo contrario a esos magnates de guayabera floreada y sombrero panamá. En el 2011, el presidente de Haití, Michel Martelly, lo nombró embajador itinerante para conseguir ayuda a su país, azotado en el 2010 por un devastador terremoto. La campaña de recolección de fondos que ha llevado a cabo de un modo ejemplar, le permitió al actor no sólo profundizar su amistad con Chávez.
Además se ganó la simpatía de Fidel Castro, a quien profesa una admiración sin límites. En sus visitas a Cuba, Penn se niega a conversar con los disidentes del régimen castrista, en cambio prometió solemnemente a su anfitrión que educaría como "socialistas y revolucionarios" a sus hija Dylan Frances y a su hijo Hopper Jack. Incluso a Hugo Chávez le pareció melodramática la promesa del amigo americano a Fidel. "Más bien los educas para que sean médicos", le dijo públicamente el líder, durante la inauguración de un hospital en Maracaibo.
El bochorno que le hizo pasar Chávez en esa ocasión no se compara con el tirón de orejas que Penn recibió de su maestro a causa del artículo que publicó en el diario Huffington Post, condenando al Departamento de Estado norteamericano por sus sanciones contra la petrolera venezolana PDVSA. "Es injusto castigar a la empresa (...) cuando tantos venezolanos viven en una pobreza abyecta", apuntó el redactor. Por hacerle un favor a su amigo, Penn puso el dedo en la llaga de un régimen bolivariano que cada año percibe miles de millones de dólares en ingresos petroleros y sin embargo no logra erradicar la miseria.
En Bolivia, adonde también lo llevó su misión de ayuda a Haití, Sean se topó con un líder que no da puntada sin hilo. Evo Morales aceptó suministrar gas a Puerto Príncipe a precio rebajado –sólo dos envíos- pero a cambio le pidió a su huésped que defienda sus dos causas sagradas: la despenalización del acuclillo (masticación de hoja de coca) y el reclamo boliviano a Chile de una salida al Océano Pacífico.
En Estados Unidos, no todos ven con buenos ojos el apoyo del actor a los gobiernos populistas al sur del Río Grande. "Nadie puede disputarle su compromiso con los damnificados de Haití. Pero hay un toque de paternalismo y hasta de prejuicio racial en su identificación con los autócratas de América Latina", dice Otto Reich, ex embajador de Washington en Caracas. "Aunque no lo confiese, a su juicio la democracia y las libertades cívicas son patrimonio exclusivo de las civilizadas Norteamérica y Europa. En cambio las revoluciones, el narcotráfico y los atropellos a la libertad están en la naturaleza de esos pueblos exóticos que tanto lo atraen", resume el ex diplomático.

jueves, 13 de diciembre de 2012

10 secretos naturales en Estados Unidos

Ruta por parques nacionales poco conocidos desde Alaska hasta Florida

Volcanes activos, cuevas kilométricas y los árboles más grandes del mundo

 
Panorámica del río Grande, en el parque nacional Big Bend, Tejas. / Ian Shive
Más allá del oso Yogui y de los grandes geíseres de Yellowstone, en EEUU hay otros muchos parques nacionales que merecen una visita. Algunos son bastante desconocidos (sobre todo para los europeos), e incluso los hay (casi) secretos. En ellos encontraremos sorpresas como antiguos poblados escondidos bajo acantilados, los volcanes más grandes y más activos del planeta, bosques que presumen de tener los árboles más grandes del mundo o el cuarto sistema de cuevas más largo del mundo.

01 Cañones, desiertos y paleontología

Parque Nacional de Big Bend, Texas

Cuando pensamos en parques naturales, sobre todo en América, nos vienen a la cabeza grandes montañas, enormes bosques y geíseres altísimos, pero en el profundo Sur, en la frontera texana con México, encontramos otro tipo de parques, muy diferentes. Es el caso del Big Bend, de casi 400 kilómetros, cuyos principales valores son la geología y la paleontología. Las montañas Chisos se levantan justo en el centro de este territorio protegido, dividiéndolo en dos: al oeste, las espectaculares mesetas y formaciones rocosas que son el resultado de la antigua actividad volcánica de la zona; al este se extiende el desierto. En esta variada geografía viven pumas y osos negros, aunque es más probable toparse con alguna de las 56 especies de reptiles y de los cien tipos de aves que pueblan el parque. Con una altitud variable que oscila entre 550 y 2400 metros sobre el nivel del mar, presenta condiciones climáticas extremas, desde abrasadores desiertos y profundos cañones junto al río Grande, hasta las frescas cumbres de los montes Chisos. Por toda la franja fronteriza, los milenarios hallazgos arqueológicos muestran que este siempre ha sido un lugar de especial interés para el ser humano.
Hay pocos visitantes porque no es fácil llegar hasta aquí. Los aeropuertos más cercanos están en Midland/Odesa (a 330 kilómetros) y El Paso (a 580 kilómetros). Tiene más de 240 senderos, entre ellos algunos cómodos y agradables como el Chisos Basin Loop Trail que arranca desde el centro de visitantes (2,5 kilómetros), y otros más difíciles como el Window Trail, de 8,8 kilómetros, que conduce hasta la Window, una estrecha grieta en el cañón que enmarca una imponente vista hacia el oeste. www.nps.gov/bibe

02 El secreto de los árboles gigantes

Parque Nacional de las Secuoyas, California

Un bosque de árboles gigantes en el parque Nacional de las Secuoyas y Kings Canyon, California. / Neale Clark
Gran parte de este parque es territorio desconocido, casi secreto, y eso que está en California, el estado más poblado de Estados Unidos. Mientras casi todos los ecoturistas se dirigen a Yosemite, los enterados prefieren ir al Parque Nacional de las Secuoyas, en el sector meridional de Sierra Nevada. El 84% de la reserva es zona virgen, accesible solo a pie o a caballo, pero el esfuerzo vale la pena. Aquí se encuentran, por ejemplo, los árboles más grandes del mundo, las secuoyas gigantes, que llegan a medir hasta 85 metros. Otro récord: el parque cuenta con la montaña más alta de Estados Unidos (sin contar Alaska): el monte Whitney, de 4421 metros.
Dentro del parque de las secuoyas es especialmente recomendable abrazar (o más bien intentarlo) los árboles de Giant Forest, un bosque de 7,7 kilómetros cuadrados que protege las especies más colosales del parque, entre ellos el árbol más grande del mundo: el General Sherman Tree.
Este parque se creó en 1890 y cincuenta años más tarde se creó el de Kings Canyon, contiguo a éste. Hoy ambos son gestionados como uno solo y hay una única entrada para ambos (válida para siete días).
La temporada alta es julio y agosto. De septiembre a noviembre presenta vivos colores y hay menos gente, pero puede nevar en cualquier momento. www.nps.gov/seki

03 Salvaje y lejano

Puertas del Ártico, Alaska

El río Hammond serpentea entre los montes Brooks, en el parque nacional Puertas del Ártico, en Alaska. / Patrick Endres
Este parque no es secreto, ni mucho menos, pero es realmente difícil llegar hasta él. Está en el norte de Alaska, uno de los mayores territorios vírgenes del mundo, dentro del Círculo Polar Ártico. Salvaje y remoto, cubre una vasta superficie de 39.460 kilómetros cuadrados, casi como los Países Bajos. Es una de las reservas naturales más valoradas por los estadounidenses, pero no es lugar para turistas ocasionales, ya que carece de carreteras, senderos e instalaciones, y el único centro reconocido para visitantes está en la carretera Dalton, cerca de Coldfoot. Los ríos salvajes, los osos en libertad y los imponentes montes Brooks aconsejan saber algo de supervivencia si queremos recorrerlo a fondo.
El parque está tan lejos que casi todo el mundo llega en hidroavión desde Fairbanks, 320 kilómetros al sureste. www.airarctic.com

04 A la espalda del Gran Cañón

Cañón Bryce, Utah

Contemplando los característicos 'hoodoos' de Bryce Canyon, en Utah. / Royce Bair
No está lejos del conocido Gran Cañón y por eso suele pasar desapercibido, pero quienes llegan hasta este espectacular parque se encuentran con un paisaje realmente espectacular. El Cañón Bryce está a 330 kilómetros al noreste de Las Vegas, pero no podría estar más lejos de las llamativas atracciones de la ciudad del juego: no hay luces de neón, aunque las hoodoos de brillante color rojo y naranja (columnas y arcos erosionados de roca blanda sedimentaria) resultan igual de fascinantes. Su obra maestra es un anfiteatro natural de 19 kilómetros de largo, cinco de ancho y 240 metros de profundidad, con una masa de agujas de roca que se alzan 60 metros sobre el valle. Las hay de todos los colores y formas: desde sólidas torres y espigadas formaciones como tótems.
El itinerario panorámico Rim Road Scenic Drive (30 kilómetros) discurre junto al borde del cañón pasando por el centro de visitantes, el refugio, increíbles miradores (no perderse Inspiration Point) y el inicio de los senderos que recorren el parque. Finaliza en el Rainbow Point.
Gracias a la lejanía de la localidad de Bryce y al aire limpísimo, en una noche clara pueden verse hasta 7.500 brillantes estrellas, el triple de la media de EEUU. www.nps.gov/brca

05 Un mundo rural de otra época

Parque Nacional de Shenandoah, Virginia

Una de las carreteras que permiten recorrer los paisajes del parque Nacional de Shenandoah, en Virginia. / Jay Dickman
Este parque es de esos parajes tranquilos y relajados en los que el tiempo parece haberse detenido y la calma se ha quedado enganchada entre los árboles, pero también es uno de los parques nacionales más espectaculares del país. Shenandoah se creó a mediados de los años treinta, en medio de la frondosa Virginia. Gran parte de su extensión lo ocupaban tierras de labranza cubiertas por manzanos, y ese ambiente rural y calmado aún se respira al circular por Skyline Drive, la carretera principal de 169 kilómetros que atraviesa el centro del parque y recorre la espina de las Blue Ridge Mountains. Y aunque estas montañas parezcan imponentes, para Estados Unidos son elevaciones menores: la cima de Hawksbill alcanza sólo 1235 m. Shenandoah es un lugar perfecto para relajarse, caminar por senderos rurales y acampar al aire libre entre prados y robledales, y eso, en el siglo XXI, es algo que vale la pena celebrar.
Se pueden explorar los senderos del parque a caballo, como los granjeros de los años treinta. De abril a noviembre hay también itinerarios guiados de una hora. El parque está a unos 120 km al oeste de Washington y la escapada desde la capital merece la pena. www.visitshenandoah.com

06 Este parque está en erupción

Volcanes de Hawai

Un río de lava del volcán Kilauea, el más activo de Hawai, explota al caer a las aguas del Pacífico. / Roger Ressmeyer
Este parque, con sus dos volcanes activos que dan fe del nacimiento constante de estas islas, consigue destacar incluso entre las muchas maravillas naturales de Hawai, y otros encantos turísticos. El Parque Nacional de los Volcanes es una sorprendente concentración de maravillas en erupción y ocupa el centro de la Isla Grande, formada por cinco volcanes unidos, aunque de distinta edad, entre ellos el más grande la Tierra: la cumbre del Mauna Loa alcanza los 4.169 metros sobre el nivel del mar, pero bajo el lecho oceánico se prolonga otros cinco kilómetros, por lo que en conjunto es más alto que el Everest. Por otro lado, el joven Kinauea es el volcán más activo del mundo, ya que ha estado en erupción casi sin descanso desde 1983. Se pueden ver alucinantes desiertos de lava, humeantes cráteres, tubos volcánicos y antiguos bosques húmedos. Con playas de arena negra, antiguos surcos de lava y flujos piroclásticos todavía por descubrir, este parque nacional es una auténtica joya de la naturaleza.
En la zona hay agradables cabañas de vacaciones y albergues. Para los que puedan permitirse el lujo de un buen hotel, nada como el hotel Halekulani, en la playa de Waikiki, uno de los hoteles más elegantes de Hawai. Pocas veces la naturaleza está tan cerca del lujo. www.halekulani.com

07 Una de indios (y de historia)

Parque Nacional de Mesa Verde, Colorado

Casas de los indios pueblo en el parque nacional Mesa Verde, en Colorado. / José Fuste Raga
El estado de Colorado es famoso por las Montañas Rocosas, pero las guías turísticas a menudo pasan por alto la riqueza histórica del Parque Nacional de Mesa Verde. Está situado cerca de Four Corners (el lugar donde se unen Colorado, Nuevo México, Arizona y Utah) y tiene un pasado arqueológico sorprendente para los Estados Unidos. Envuelto en un velo de misterio, el Mesa Verde es un parque nacional fascinante (y algo tenebroso) para recorrer, con sus viviendas en las paredes rocosas y sus verdes valles. Aquí desapareció la civilización de los indios pueblo en el 1300 d.C., la compleja cultura de los cliff-dwellers o moradores de las paredes rocosas. Precisamente, el principal atractivo son las impresionantes casas en los acantilados de estas tribus, del siglo XIII, que cuentan hasta cuatro pisos de altura. Se pueden visitar algunas, y la experiencia de entrar por sus estrechos pasadizos y escaleras es única.
La Step House y la Spruce Tree House se pueden visitar por cuenta propia; para las demás hay que reservar en el Centro de Visitantes Far View. Vale la pena reservar un día o más para seguir los circuitos guiados por guardabosques a Cliff Palace y Balcony House, explorar la Wetherill Mesa o participar en una acampada. www.visitwildalaska.com

08 Desafiando el viento

Parque Nacional de la Cueva del viento, Dakota del Sur

Formaciones de calcita en el Parque Nacional de la Cueva del Viento, Dakota del Sur. / Blaine Harrington III
No hay muchas cuevas que constituyan, por sí mismas, un parque nacional, pero cerca de Hot Springs, en Dakota del Sur, está el Parque Nacional de la Cueva del Viento. Actualmente es el cuarto sistema de cuevas con mayor longitud del mundo, con más de 200 kilómetros de pasadizos explorados, pero es legendario por sus características formaciones de calcita llamadas enrejado y, sobre todo, por la fuerza de las corrientes de aire (hasta 100 km/h) en su interior. Las visitas guiadas se aventuran dentro de la red, desafiando su fuerza. Se puede acampar en el cercano monte Elk, donde comienzan las praderas de pastos mixtos y los bosques de pinos ponderosa, entre los que viven bisontes autóctonos y alces.
Hay visitas guiadas por las maravillas subterráneas todo el año. En verano se recomienda llegar pronto para evitar colas. www.nps.gov/wica

09 El otro lago azul

Parque Nacional del Lago del Cráter, Oregón

Ruta de senderismo junto al Lago del Cráter, parque natural del Estado de Oregón / Alan Kearney
Los grandes lagos norteamericanos son mundialmente famosos, pero casi nadie sabe que Estados Unidos alberga el noveno lago en profundidad del mundo. El Lago del Cráter, el más profundo del país con 594 metros, ocupa una caldera extinta situada en pleno centro del Parque Nacional del Lago del Cráter, en la lejana Oregón, casi en el Pacífico. Sus tranquilas aguas azules y profundas reflejan los acantilados circundantes como un espejo gigante. El secreto está en la pureza el agua, ya que no hay ríos ni corrientes que alimenten el lago: procede en su totalidad de la lluvia y la nieve derretida. Tampoco hay que perderse los paisajes lunares de piedra pómez y ceniza, ni las altas agujas creadas por la erosión en las antiguas zonas de erupción. Para estirar las piernas, se puede recorrer parte del sendero de la Cresta del Pacífico, de 4.260 kilómetros, un paseíto desde México hasta la frontera canadiense que pasa por ahí.
Para contemplar el lago hay una ruta de 53 kilómetros que lo rodea (abierta desde junio a mediados de octubre). Otra opción es hacer el viaje en barco desde Cleetwood Cove (de julio a septiembre, si el tiempo lo permite). www.craterlakelodges.com

10 Piratas, naufragios, tortugas y corales

Parque Nacional de Tortugas Secas, Florida

Vista aérea del fuerte Jefferson, en el parque nacional de Tortugas Secas, en Florida. / Randy Wells
Los Everglades de Florida atraen a más de un millón de visitantes al año, pero si se busca algo distinto y menos concurrido, hay que poner rumbo a la punta sur de Cayo Oeste, hasta el mar, para hallar esta inquietante mezcla de vida marina e historia militar. Es el parque nacional más inaccesible de EE UU, ya que solamente se llega en barco o en avioneta, pero el esfuerzo se compensa con lugares maravillosos para bucear (con tubo o con botellas), observar aves y contemplar el firmamento. Ponce de León, que visitó hace exactamente 500 años esta zona, la bautizó como Las Tortugas, por la abundancia de esta especie. La falta de agua dulce hizo que los marineros añadieran el dry (secas).
Se puede visitar el inacabado Fuerte Jefferson de la Guerra de Secesión, a unos 110 kilómetros de la costa, una enorme fortaleza que emerge de las aguas turquesa de Garden Key, en el golfo de México. O conocer historias de piratas a través de los muchos pecios que yacen bajo las aguas de estas siete islas de barrera coralina llamadas Tortugas Secas, donde viven también unas 300 especies de aves, incluidos la tiñosa común, el alcatraz enmascarado y el magnífico rabihorcado. Una combinación excepcional que justifica el viaje.
El único alojamiento del Parque Nacional de Tortugas Secas es un sencillo cámping con fabulosas vistas de la costa, cerca del Fuerte Jefferson. Como no hay instalaciones, hay que llevar todo. www.nps.gov/drto
Estos paisajes surrealistas y otros muchos lugares curiosos aparecen reunidos en 1000 lugares únicos de Lonely Planet, publicado por GeoPlaneta (2010). La información sobre cada uno de los parques se puede ampliar con todos los detalles prácticos para visitarlos en la guía Lonely Planet de Estados Unidos (2012).