Entrada destacada

Libros de Juan Carlos Pazos desde 1€

  https://www.amazon.com/author/juancarlospazosrios “EL LABERINTO DE LOS AFECTOS” https://amzn.eu/d/9Hc7xoY “EL LIBRO VERDE (versión autoriz...

Mostrando entradas con la etiqueta vampiros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vampiros. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2012

La entrega final de «Crepúsculo» destroza récords en taquilla

En LaVozdeGalicia.es: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ocioycultura/2012/11/20/entrega-final-crepusculo-destroza-records-taquilla/00031353400385357572940.htm

EFE
20 de noviembre de 2012 09:46
2 votos
Juanjo Martín | EFE
Juanjo Martín | EFE
La última entrega de la saga Crepúsculo, Amanecer: Parte 2, se ha convertido en la primera película de la historia en sobrepasar la barrera de los nueve millones de euros de recaudación en el fin de semana de su estreno en la taquilla española, informa la consultora de recaudación Rentrak Spain.
La quinta película de la saga vampírica basada en las novelas de Stephanie Meyers ha superado las recaudaciones ya de por sí suculentas de sus predecesoras, y el fin de la historia de amor entre Bella y Edward, o lo que es lo mismo, Kristen Stewart y Robert Pattinson, ha congregado a todos sus fans españoles hasta batir un nuevo récord.
Hasta ahora, ninguna película había conseguido superar la barrera de los nueve millones de euros en solo tres días, cifra que rebasa el reciente logro conseguido por Lo imposible, de Juan Antonio Bayona, que había recaudado 8,98 millones de euros en el mismo tiempo el segundo fin de semana de octubre, y todavía hoy sigue en el segundo puesto de la taquilla.
En tercer puesto, la cinta de animación Hotel Transilvania demuestra junto a la que le sigue, Campanilla. El secreto de las hadas, el peso del cine infantil en la venta de entradas, mientras que la lista de las cinco películas más vistas la cierra el último James Bond, Skyfall.
Amanecer: Parte 2, dirigida por Bill Condon, no ha sido un éxito exclusivo del mercado español, pues ha amasado 141,3 millones de dólares (110,3 millones de euros) en Estados Unidos y una recaudación en todo el mundo de 340,9 millones de dólares (266 millones de euros).

jueves, 8 de noviembre de 2012

Bram Stoker Dracula-The Brides. Monica Belluci en estado puro

Un fragmento de la última maravilla de Francis Ford Coppola (no sé sabe bien la causa pero después de ésta su talento menguó) con una joven Monica Belluci ejerciendo de animal sexual.

http://www.youtube.com/watch?v=PvfQHUH2wLA

"Drácula": el pavor de la muerte y del pecado


 
Pero no sentía amor en absoluto, solamente repugnancia por el espantoso objeto que había tomado la forma de Lucy, sin su alma. Vi que incluso el rostro de Arthur se endurecía, al observar el cuerpo muerto. En aquel momento, le preguntó a van Helsing:
—¿Es realmente el cuerpo de Lucy, o solamente un demonio que ha tomado su forma?
—Es su cuerpo, y al mismo tiempo no lo es. Pero, espere un poco y volverá a verla como era y es.
El cadáver parecía Lucy vista en medio de una pesadilla, con sus colmillos afilados y la boca voluptuosa manchada de sangre, que lo hacía a uno estremecerse a su sola vista. Tenía un aspecto carnal y vulgar, que parecía una caricatura diabólica de la dulce pereza de Lucy. Van Helsing, con sus movimientos metódicos acostumbrados, comenzó a sacar todos los objetos que contenía la funda de cuero y fue colocándolos a su alrededor, preparados para ser utilizados. Primeramente, sacó un cautín de soldar y una barrita de estaño, y luego, una lamparita de aceite que, al ser encendida en un rincón de la cripta, dejó escapar un gas que ardía, produciendo un calor extremadamente fuerte; luego, sus bisturíes, que colocó cerca de su mano, y después una estaca redonda de madera, de unos seis u ocho centímetros de diámetro y unos noventa centímetros de longitud. Uno de sus extremos había sido endurecido, metiéndolo en el fuego, y la punta había sido afilada cuidadosamente. Junto a la estaca había un martillito, semejante a los que hay en las carboneras, para romper los pedazos demasiado gruesos del mineral. Para mí, las preparaciones llevadas a cabo por un médico para llevar a cabo cualquier tipo de trabajo eran estimulantes y me tranquilizaban; pero todas aquellas manipulaciones llenaron a Quincey y a Arthur de consternación. Sin embargo, ambos lograron controlarse y permanecieron inmóviles y en silencio.

Abraham "Bram" Stoker (8 de noviembre de 1847, Clontarf - 20 de abril de 1912, Londres)

Fragmento de "Drácula" (165 aniversario)

Un pequeño testo a proposito del 165 aniversario del nacimiento de Bram Stoker.


Del diario del doctor Seward (continuación)

Eran las doce menos cuarto en punto de la noche cuando penetramos en el cementerio de la iglesia, pasando por encima de la tapia, no muy alta. La noche era oscura, aunque, a veces, la luz de la luna se infiltraba entre las densas nubes que cubrían el firmamento. Nos mantuvimos muy cerca unos de otros, con van Helsing un poco más adelante, mostrándonos el camino. Cuando llegamos cerca de la tumba, miré atentamente a Arthur, porque temía que la proximidad de un lugar lleno de tan tristes recuerdos lo afectaría profundamente; pero logró controlarse. Pensé que el misterio mismo que envolvía todo aquello estaba mitigando su enojo. El profesor abrió la puerta y, viendo que vacilábamos, lo cual era muy natural, resolvió la dificultad entrando él mismo el primero. Todos nosotros lo imitamos, y el anciano cerró la puerta. A continuación, encendió una linterna sorda e iluminó el ataúd. Arthur dio un paso al frente, no muy decidido, y van Helsing me dijo:
—Usted estuvo conmigo aquí el día de ayer. ¿Estaba el cuerpo de la señorita Lucy en este ataúd?
—Así es.
El profesor se volvió hacia los demás, diciendo:
—Ya lo oyen y además, no creo que haya nadie que no lo crea.
Sacó el destornillador y volvió a quitarle la tapa al féretro. Arthur observaba, muy pálido, pero en silencio.
Cuando fue retirada la tapa dio un paso hacia adelante. Evidentemente, no sabía que había una caja de plomo o, en todo caso, no pensó en ello. Cuando vio la luz reflejada en el plomo, la sangre se agolpó en su rostro durante un instante; pero, con la misma rapidez, volvió a retirarse, de tal modo que su rostro permaneció extremadamente pálido. Todavía guardaba silencio. Van Helsing retiró la tapa de plomo y todos nosotros miramos y retrocedimos.
¡El féretro estaba vacío!
Durante varios minutos, ninguno de nosotros pronunció una sola palabra. El silencio fue interrumpido por Quincey Morris:
—Profesor, he respondido por usted. Todo lo que deseo es su palabra... No haría esta pregunta de ordinario..., deshonrándolo o implicando una duda; pero se trata de un misterio que va más allá del honor o el deshonor. ¿Hizo usted esto?
—Le juro por todo cuanto considero sagrado que no la he retirado de aquí, y que ni siquiera la he tocado. Lo que sucedió fue lo siguiente: hace dos noches, mi amigo Seward y yo vinimos aquí... con buenos fines, créanme. Abrí este féretro, que entonces estaba bien cerrado, y lo encontramos como ahora, vacío. Entonces esperamos y vimos una forma blanca que se dirigía hacia acá, entre los árboles. Al día siguiente volvimos aquí, durante el día, y vimos que el cadáver reposaba ahí. ¿No es cierto, amigo John?
—Sí.
—Esa noche llegamos apenas a tiempo. Otro niñito faltaba de su hogar y lo encontramos, ¡gracias a Dios!, indemne, entre las tumbas. Ayer vine aquí antes de la puesta de sol, ya que al ponerse el sol pueden salir los muertos vivos. Estuve esperando aquí durante toda la noche, hasta que volvió a salir el sol; pero no vi nada. Quizá se deba a que puse en los huecos de todas esas puertas ajos, que los no muertos no pueden soportar, y otras cosas que procuran evitar. Esta mañana quité el ajo y lo demás. Y ahora hemos encontrado este féretro vacío. Pero créanme: hasta ahora hay ya muchas cosas que parecen extrañas; sin embargo, permanezcan conmigo afuera, esperando, sin hacer ruido ni dejarnos ver, y se producirán cosas todavía más extrañas. Por consiguiente —dijo, apagando el débil rayo de luz de la linterna—, salgamos.
Abrió la puerta y salimos todos apresuradamente; el profesor salió al último y, una vez fuera, cerró la puerta. ¡Oh! ¡Qué fresco y puro nos pareció el aire de la noche después de aquellos horribles momentos! Resultaba muy agradable ver las nubes que se desplazaban por el firmamento y la luz de la luna que se filtraba de vez en cuando entre jirones de nubes..., como la alegría y la tristeza de la vida de un hombre. ¡Qué agradable era respirar el aire puro que no tenía aquel desagradable olor de muerte y descomposición! ¡Qué tranquilizador poder ver el resplandor rojizo del cielo, detrás de la colina, y oír a lo lejos el ruido sordo que denuncia la vida de una gran ciudad! 

Abraham "Bram" Stoker (8 de noviembre de 1847, Clontarf - 20 de abril de 1912, Londres)

miércoles, 31 de octubre de 2012

Drácula: el eros y el tanatos

Un fragmento de la bárroca novela de Stoker que maneja como nadie el terror con las referencias sexuales:

Memorando dejado por Lucy Westenra
17 de septiembre. Noche. Escribo esto y lo dejo para que lo vean, de manera que nadie pueda verse en problemas por mi causa. Este es un registro exacto de lo que sucedió hoy por la noche. Siento que estoy muriendo de debilidad y apenas tengo fuerza para escribir, pero debo hacerlo, aunque muera en el intento.
Fui a la cama como siempre, cuidando de que las flores estuvieran colocadas como lo ha ordenado el doctor van Helsing, y pronto me quedé dormida.
Fui despertada por el aleteo en la ventana, que había comenzado desde aquella noche en que caminé sonámbula hasta el desfiladero de Whitby, donde Mina me salvó, y que ahora conozco tan bien. No tenía miedo, pero si deseé que el doctor Seward estuviera en el cuarto contiguo (tal como había dicho el doctor van Helsing que estaría), de manera que yo pudiera hablarle en cualquier momento. Traté de dormirme nuevamente, pero no pude. Entonces volvió la antigua angustia de antes de dormirme, y decidí permanecer despierta. Perversamente, el sueño trató de regresar cuando yo ya no quería dormir; de tal manera que, como temía estar sola, abrí mi puerta y grité: "¿Hay alguien allí?" No obtuve respuesta. Tuve miedo de despertar a mamá, y por eso cerré la puerta nuevamente. Entonces, afuera, en los arbustos, oí una especie de aullido de perro, pero más fiero y más profundo. Me dirigí a la ventana y miré hacia afuera, mas no alcancé a distinguir nada, excepto un gran murciélago, que evidentemente había estado pegando con sus alas contra la ventana. Por ello regresé de nuevo a la cama, pero con la firme determinación de no dormirme. Al momento se abrió la puerta y mi madre miró a través de ella; viendo por mi movimiento que no estaba dormida, entró y se sentó a mi lado. Me dijo, más dulce y suavemente que de costumbre:
—Estaba intranquila por ti, querida, y entré a ver si estabas bien.
Temí que pudiera resfriarse sentándose ahí, y le pedí que viniera y durmiera conmigo, por lo que se metió en la cama y se acostó a mi lado; no se quitó su bata, pues dijo que sólo iba a estar un momento y que luego regresaría a su propia cama. Mientras yacía ahí en mis brazos, y yo en los de ella, el aleteo y roce volvió a la ventana. Ella se sorprendió, y un poco asustada, preguntó: "¿Qué es eso?" Yo traté de calmarla; finalmente pude hacerlo, y ella yació tranquila; pero yo pude oír cómo su pobre y querido corazón todavía palpitaba terriblemente. Después de un rato se escuchó un estrépito en la ventana y un montón de pedazos de vidrio cayeron al suelo. La celosía de la ventana voló hacia adentro con el viento que entraba, y en la abertura de las vidrieras quebradas apareció la cabeza de un lobo grande y flaco.