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martes, 13 de noviembre de 2012

Historias antiguas para gente nueva: Absurdos cotidianos junto a un fuego que se apaga

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Un viejo entre mentiras
que cuenta feliz a otros nietos,
absurdos cotidianos
junto a un fuego que se apaga.
Lucrecia desertó de mi almanaque,
mira como tiembla, pero no digas nada,
el viejo todavía se ríe.
Siento decírtelo con metáforas,
el día se ha acabado, mi noche duerme,
llaman a las puertas de casa,
ya no se venden enciclopedias,
solo whisky barato.
Bebe como si fuese el
último día,
no te guardes ninguna carta en la manga,
a día de hoy hasta la propia muerte es un regalo,
y no debemos desperdiciarlo,
es lo único cierto de los oráculos.
Lástima lo del niño,
dicen que buscaba un juego nuevo;
lo vieron arrojarse desde lo alto;
la madre llora, el padre borracho
canta y canta sin parar.
No te olvides de asistir al entierro.
Los síntomas del sueño;
la cadencia falsa;
y todo es mentira;
el viejo sonríe;
el poema se acaba.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Ayuda y astrología sin salida


Ayuda, necesito tu ayuda, sólo eso;
un poco de ayuda para dar un paso más
hacia la salida de este callejón,
al que llegamos sin destino
por dormir el sueño de los justos
que ahora escapan indecisos.

Sin ayuda no puedo hacer nada,
divulga la buena nueva
de este Mesías tacaño,
de este Mesías sin otra esperanza
que no sea el roce de tus dedos.
Sin ayuda no puedo hacer nada.

Haré un busto de madera,
un ataúd de porcelana,
y aquí entre rastrojos
dormiré y cantaré
mi suerte vencida.
No, no te rías.

Al final, las compensaciones fieras
rompen las intenciones,
y quedamos imprecisos
contemplando la nada
que nos absorbe,
agujero negro de pureza.

Pregúntale a mamá,
ella conoce mi destino,
lo ha leído en una baraja
mientras veía una telenovela
en una televisión en blanco y negro.
El agujero se acerca, los niños se apartan.

Astrología barata, canciones sin ritmo,
oigo voces extrañas, mis entrañas
cabalgan un galope de martillazos,
sobre el tiempo que me cerca hacia el infinito.
La velocidad de la luz ha desbaratado mis planes.
Dicen que a veces es mejor así.

Dicen que es mejor perder,
olvidar y no mirar atrás.
Mantener la calma en la tormenta
de odios que se acercan,
de recuerdos que se fugan.
Un niño llora en mi libro de autoayuda.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Hiroshige: En la penumbra de una canción de Placebo


En la penumbra de una canción de Placebo permanezco,
mínimo de mí, como Neruda en un cielo estrellado
que ahora contemplo en el libro, única ocasión.
Gente revoleteando, otros gritan al cerezo en flor,
blanco, tan blanco que hubieras podido estar muerto,
nadie lograría comprenderlo, sólo el autor
que ahora duerme su siesta, no holgazanea
sino que espera a la inspiración
a revolotear como mariposa, sumido en sombras,
ahora vienen, ahora se van.
 

Simples líneas, simple sentimiento
que resulta al afrontar el peligro
del honor insinuado en la profundidad,
estilo que revolotea, rosa y azul
se encuentran en un bar, ¿quién invita?

Otros se postran ante el mar,
pero el mar está ausente de mis escritos,
me ahogo en su nómina barata, lloro
y empiezo de nuevo, ¿qué más da?
 

La serie se repite, desolada la erupción
de lo taimado. Madre que revolotea,
alguien grita, y empiezo de nuevo,
alijo en el recoveco; miradas
que nacen y mueren entre láminas;
no hay principio ni final, solo muero
y empiezo de nuevo, ¿qué más da?

El libro de Job: El torso desnudo de antiguas caricias

Tienta el viento, mi viento
que luego acaricia tu torso,
el torso desnudo de antiguas caricias,
síndrome inequívoco del fracaso,
de algo que no existe en el objetivo
de cansarme en otra hora igual a otra.

Otra hora igual a otra, cariño,
¿por qué pasa el tiempo y no estás aquí?,
¿por qué pasa?

Entonces comprendo y tú también comprendes,
que todo resulta absurdo si lo miramos,
si lo miramos desde los años olvidados
en un cajón con ropa usada, limpia.

Ignoro dónde quedarán los restos del accidente:
la carne rota, la sangre a borbotones, tu falsa sonrisa
de un payaso sin cabeza, marioneta epiléptica,
mordida la lengua, los ojos, aquel día…

Aquel día que ahora vuelve, como Proust, Joyce, la película
que pudimos protagonizar sin sentir la tinta
que ahora escapa líquida, limpia, locuaz;
lenta agonía en los versos de otro punto final.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Herido del tiempo

Cálida la arrogancia
a pesar de algunos,
quizás por ello
más allá de lo cierto
intentándolo.

Pero tú escapas
entre ciénagas,
a ciegas,
sin rumbo fijo,
pidiendo.

Pidiendo lo imposible,
el juego tierno
de tus abrazos,
entre susurros,
sintiendo.

Mientras te busco,
pienso
en otras luces
casi a ciegas,
herido del tiempo.

Y pido lo imperfecto,
el orgullo herido,
por tu maldad,
mi yo imperfecto
cayendo.

No, no lo digas,
quédate con ellos,
ese enemigo fiero
de calamidades
frustradas en lo eterno.

Si no vienes,
la verdad no importa,
jugaré a entenderlo,
a pesares de los míos,
lo último que quiero.


En el borde de la certeza


Dedicado a Matilde González Guindos


En el borde de la certeza cabalga
un círculo de triste tiempo
que me ahoga en mi morir.

Me encierra él en mares eternos
que aíslan al andante
por los caminos de lo antiguo
que todos ven en mí.

 

Luego la paloma coge vuelo
y se detiene en medio del aire;
es muy lista, sabe sufrir,
pero yo sufro más que ella,
porque la entiendo
como ella a ti,
mi pensamiento fiero
que yo no sé si lo tengo.

 

Soy o no soy cazador
del alarde menos sincero
con que salir del paso
para resbalar en el regreso
y luego describir lo mío,
con palabras que no son nada
más que la pétrea certeza
de que alguien va a oír.

 

Alguno se reirá
de mi mísero dolor,
fabrica de versos
que encierran mi historia
en la magia de la tinta
que tu química vertió
en esta celulosa de árbol.

 

Sin embargo, sin raíces
existiré sin existir,
con mis trucos pendencieros,
con mis cuentos falsos
que tú no entiendes.

¿Qué te importara a ti?
y yo creo que sí.

Tradiciones y recuerdos contra tu ausencia

Existen ciertos pueblos que no son pueblos
tal como nosotros los entendemos,
encierran a sus antepasados en sus casas,
los retienen aunque ya están muertos;
lo mismo hago yo con tu recuerdo, con tus zapatos, con tu ropa.
Los escondo, para que no la encuentres en el rebumbio
que monto, cual fiesta, en mi apartamento,
ése que nunca fue tuyo, aunque siempre lo intentaste.

Cuando llegas empieza la búsqueda de lo esquivo,
aparece una media, luego una blusa, quizás también un peine;
pero no encuentras lo que en verdad buscas, ese perdón escondido
entre el rebumbio que hay debajo de mi cabello despeinado.
Por eso me gritas, para escarmentarme en mi soledad;
mientras, tú pareces feliz aunque no lo seas,
pues ya me han contado que lloras y no encuentras
más que el reflejo de la Luna sobre el viejo edredón.

No intento consolarte, pues tengo amigas
que reparten buenas propinas por el trabajo hecho
el día del último suceso correspondido,
el día en que la realidad se fugó de la vida
a través del despecho que esconde tu risa lastimera,
y no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Avaricia

En el borde de la certeza cabalga
un círculo de triste tiempo
que me ahoga en mi morir.
Me encierra él en mares eternos
que aíslan al andante
por los caminos de lo antiguo
que todos ven en mí.

Luego la paloma coge vuelo
y se detiene en medio del aire;
es muy lista, sabe sufrir,
pero yo sufro más que ella,
porque la entiendo
como ella a ti,
mi pensamiento fiero
que yo no sé si lo tengo.

Soy o no soy cazador
del alarde menos sincero
con que salir del paso
para resbalar en el regreso
y luego describir lo mío,
con palabras que no son nada
más que la pétrea certeza
de que alguien va a oír.

Alguno se reirá
de mi mísero dolor,
fabrica de versos
que encierran mi historia
en la magia de la tinta
que tu química vertió
en esta celulosa de árbol.

Sin embargo, sin raíces
existiré sin existir,
con mis trucos pendencieros,
con mis cuentos falsos
que tú no entiendes.
¿Qué te importara a ti?
y yo creo que sí.

Resurrección de un muerto en vida

Más que nada deseaba
Unas vacaciones en tus dudas
Como catarsis de los encuentros
Con un pasado que no existe,
Únicamente en estas escrituras.

Palabras para los equívocos,
Arrogancias en toda historia
Que empieza en una risa y acaba en rosas
Para el entierro de las viudas,
Todas ésas que venían.

Las madrugadas socavan
Una tumba de lentitudes,
Escupitajo a su cara
Para que tengas algarabía,
Aunque no sé si te divertías.

Alrededor de mí todos los engaños
Llovían piedras sobre la sangre
Para devorar a mis locas prisas,
Y entonces entiendo porque te reías,
Porque estabas muerta en vida.

Me transformo en cada rima,
Busco extrañas salidas
Por las que salir de este cementerio,
Pero extraños seres mutantes me seguían,
Tú los llamabas policías.

Sabían donde estaba la presa,
En silencio guardan mi secreto.
¿Por qué lo descubrías?
Ya no estás entre nosotros,
Pero todas vosotras no existíais.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La Luna



El interior cae sobre nosotros,
qué, entre todos, suplicamos,
mártires
de un sofoco
al principio, al interior.

Y nosotros,
simplemente agua que se torna sangre;
en cada recoveco, sin temor
a ese aire romántico,
Luna de los primeros lunáticos.

Las habilidades sofocan
con los golpes que damos
de la ignorancia altruista, pereza
que a cada momento implica
maldad, miedo.

Todo ha concluido;
el perro ladra en la calle,
no hay nadie que me comprenda;
estoy sólo contigo, aúllo
al reflejo de tu blanco rostro.

El Morse de mis labios
a cada paso que abrazamos,
ha leído la polémica:
un viejo se masturba delante
de su hermana.

Caen desde el cielo;
vuelven a perder,
un partido amistoso,
lo más importante:
la Luna.

Poema en gallego: Morte do poeta




Morto na noite morta,
ataúde do ritmo e a rima,
morte do poeta canso,
canso da vida sen norte,
morte.

Paro cardíaco

                                               Encefalograma plano
                                                                                  Morte do poeta


Rigor Mortis.

Soledad



Resulta triste no tener nada que fornicarse,
también un punto de vista ciego, y el oído,
el oído que no escucha nada. No obstante pertinente
el hacer un chiste penitente de mi causa justa caída,
ahora, aquí, en aquella otra vida, verso que no miente
acaso sólo en un susurro, principio de mis falsos finales,
tras la causa perdida de una infancia perdida. La infancia,
que no es paraíso ni infierno, que es juego de neuronas
a inventarse historias para engañar al tiempo que hace falta.

Resulta que voy cansado de suspicacias, de miradas asesinas,
miradas odian un amor no correspondido, tanta tontería
para un sexo que despierta a sacudidas, a saltos de sapo,
rana de las aguas vacías, mentira que parece sonrisa.
Ella cree que estoy en el lado equivocado de la teoría;
siempre me gustó estar entre los buenos,
y aunque la bondad no existe, me maquillo con su gracia
para inventar otro verso en la noche de unos tiempos
vacíos en mi repleta esperanza en la que aún creo.

Si, resulta triste pero que le vamos a hacer;
el poema ya ha salido y ella no lo entiende,
ahora que lo lees, lector cómplice en la confusión
de una búsqueda con entrada fuera de la salida, by-pass o
                                                                   eyaculación.

Declaración de amor



El interior cae más allá del dolor
que entre todos suplicamos,
mártires de lo dado, víctimas
de un sofoco que vuelve
al principio, al interior.

Y nosotros, tan inútiles,
simplemente agua que se torna sangre;
en cada recoveco, sin temor
a ese aire romántico,
Luna de los primeros lunáticos.

Las habilidades sofocan las ternuras
que con los golpes damos, víctimas
de la ignorancia altruista, pereza
que a cada momento implica
maldad, miedo, honor.

Todo ha concluido en un charco;
el perro ladra en la calle, no hay nadie,
no hay nadie que me comprenda;
estoy sólo contigo, aúllo
al reflejo de tu blanco rostro.

El Morse de mis labios enloquece
a cada paso que abrazamos,
has leído la polémica:
un viejo se masturba delante
de su hermana más pura.

Caen desde el cielo;
vuelven a perder,
un partido amistoso,
lo más importante,
la Luna.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Una monja con ganas (dedicado a mi novia)


La encontré por la calle, había salido a dar un paseo como hacía todos los sábados por la noche cuando no salgo. Me sonrió y me puse nervioso. El hábito no hace al monje y supe desde el primer momento que la quería. Sería por no haber tomado nada de alcohol, la vida es corta, lo cierto es que la amaba. Mi novia esperaba en casa, una casa alquilada, una mujer muy guapa, pero sin ganas. Ella se había entregado a Dios, tenía un rival de altura, iba a quemar las iglesias, tenía que encontrarla.

Desde aquella voy todos los domingos a misa y empieza a gustarme la religión: hay muchas como ella, todas me sonríen; serán imaginaciones mías pero creo que tengo posibilidades, si es que no me despierto para verla en mi cama.

La viuda alegre

Cantan las gracias en el cuadro de lo nuestro, muerto
en el aire que no encuentro, entre tus piernas,
ahí cerca pero lejos,
aquí materializado en un texto.
Cantan pero no las oigo, rio
en el marasmos del tiempo.
Cuando la lluvía cae te penetro,
se está tan a gusto aquí:
muerto en el aire que no encuentro.

Cantar de los cantares: Lo asesino de tu ausencia


Debo olvidar, dicen algunos, no, no lo saben;
son esos que dicen ser mis amigos,
todo pasa, olvídala, debes ser fuerte,
ésos sueltas no te conocen que, y yo qué sé.


Reconozco que debo agradecer su ayuda,
pero tú ya te has ido, y yo quiero volver.

Volver al mismo sitio, a las mismas buenas risas,
juntos, que se fastidien los demás, disfrutar.


Me llamarán hipócrita, cegato,
pues todo me da igual y sólo quisiera retenerte,
tal vez retenerte igual y todo me da quisiera;
pero no, te pierdo debido a que algo se borra, ¿qué será?


No hay quién me trate, dicen algunos, creo.

Creen ellos que mi dolor tendrá un fin.
Me da todo y retenerte quisiera todo igual.


Sin embargo, ahora ni pensar quiero,
sólo aniquilar a los farsantes,
en un puente entre los dos,
directo a la sien
en una bañera de ahogos,
en tus brazos de amiga.


¿Y ellos?

        Que se queden en su refugio.

Eva: La vida es triste


Dicen ciertas mujeres que quieren ser hombres,
que hay demasiada perversión en este mundo
como para atreverse a realizar de interprete.

No les voy a llevar la contraria, perdonadme
si os invito a una cena de carne asada,
vino de la zona y algún ligero postre.

Están ellas varadas en el mar pleno. La lucha
ya no atiende a ningún arbitraje, y estoy muerto
cuando leen este libro después de fregar,
después de la comida que llega a manos
de unos niños que nunca llegarán a quererlas.

La vida es triste. El mar está en calma.

 

Deberíamos armar una revolución
con las armas de la casa: cuchillos
y algún tenedor con restos de grasa.
Nos lo pagarían con un beso,
tal vez con algún Padrenuestro, ¡qué escozor
en el grano! ¿Qué se come hoy?

 

Deberíamos armarla
o llamar a los que mandan,
pero nos quedamos en la siesta;
al fin y al cabo, sólo hay un Dios.
Por cierto, es hombre;
hasta yo también lo soy.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reflexiones de un caminante


Tersa caricia de lo desatado, cantan las vírgenes suicidas de lo que no aparece; equívocos buscados, síntomas de lo huido, ando. Luego pienso que he recorrido distancias que son años. Siento mi miseria, dentro, muy adentro entre mis piernas. ¿Qué me queda? Otros piensan por mí, y no lucho. Otras batallas quedan atrás, otras guerras quizás. La derrota de mi navío concierne a otros cuerpos, a otras idas y venidas, ando. Luego comprendo y no, no lo entiendo, ni tan siquiera lo que venga. Todo será bien recibido.

 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Pentecostés


Los olvidos reniegan del amor salado, aunque tiemblan
al oír unos pasos cerca: ¿Los de ella si pudiera?
pero ya no está, ha huido junto a los anónimos mares
del rencor insensato de una Luna traicionera.

Se fue cual simple arrebato de una luz que agoniza entre las vértebras
de un cadáver de perro hecho huesos para las fieras.

Mira como se retuerce el tiempo y ríe su dolor en una línea
que puede llegar a ser una frontera de muros y piedras.

 

No llora pero lastima su clamor insensato,
negocio de las caricias que sostengo,
insensato en su vida de roja lucha
contra el fin del tiempo,
sacudida.

 

Casi avisan los aplausos de lo concurrido en su presencia,
pero no alcanzan las palabras para el genio de la botella
que me pide tres deseos casi sin quererlo,
rumor de los vientos que enfrían,
infarto de los ojos basiliscos
que leen estas líneas.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Poema en gallego: O fraude


Xogaban cos sabores intrusos,
refinados na tentación do pensamento,
pasamento da frase desfeita
coa música do estrago
máis que engaiolante.

 

Amor galante,
intelectualidade da melancolía,
regalou tódalas xoias,
que logo eran pedras,
terra e desfalco.

 

Lembro o terrible,
pero estou afeito
a todo tipo de males
que logo son desfeitas,
fraude e sacudidas.

 

E xa non bebo,
pois cando preguntan
xa non vivo
só no esquezo
dunha maña sen rúa.

 

Instantáneo abafante
vou por outras terras
para vomitar nun camiño
no que palidece a sombra,
medo para asasinar o tempo.