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miércoles, 18 de abril de 2018

LA EDUCACIÓN



Las trompetas derribaron las murallas de Jericó, suena el jazz de Miles Davis, buena improvisación la de los grandes artistas. Caen piedras sobre nuestros niños, falta espíritu de lucha, sobra mala orientación cuando se trata de llegar a la calle principal. Una buena media vale para otro tipo de  cosas. Matrícula de Honor en rebeldía. Rompemos la ventana de la conspiración, las hormigas nadan en la espuma de la cerveza. Hoy tomamos bocadillo de tortilla española, mañana la ducha en clase de gimnasia será en agua fría. Maldita la ley que nos aplasta.

En casa se pelean los padres, en la escuela los amigos se golpean por un gol traicionero. Las niñas se ríen mientras fuman sentadas en un columpio. Los profesores quieren hacer un viaje al mundo del rock. Mi rollo viene de muy lejos. Hago un pacto satánico con las señoras de la limpieza. Te bebes la botella de absenta, las luces ya no alumbran, ponte las gafas de Sol y reza. La margarita lleva mucho tiempo marchita. Hoy hice mi primera declaración de amor, nunca volveré a ser el mismo. Todos me miran mal, como diría Georges Brassens solo me queda mi mala reputación.

martes, 4 de marzo de 2014

Las dagas de Borges (lecciones de los maestros Borges y Cortázar en el aula)



Dos de los más importantes narradores latinoamericanos fueron también dos profesores notables. Las transcripciones de sus clases, disponibles actualmente en libro, permiten corroborar que la enseñanza de la literatura puede ser también una “forma de la felicidad”.
http://www.letraslibres.com/revista/convivio/las-dagas-de-borges?page=full
Febrero 2014 | 
A lo largo de su vida, Jorge Luis Borges entabló un diálogo con la violencia. Contó a un entrevistador1 sobre su infancia en Palermo, entonces un barrio a las afueras de Buenos Aires: “Llamar a un hombre, o considerarlo, cobarde, eso era lo último; el tipo de cosa que no podía tolerar.” Según su biógrafo, Edwin Williamson, el padre de Borges le dio una daga cuando era niño, e instrucciones para que superara su actitud “generalmente derrotada” y le demostrara a los niños que lo molestaban que él era un hombre.
Espadas, dagas –armas con filo– tenían un significado misterioso, talismánico para Borges; estaban impregnadas de códigos de conducta y honor predeterminados. La daga de hoja corta tenía un poder particular, porque requería que los combatientes mataran de cerca, en un abrazo final. De joven, en la década de los veinte, Borges recorrió los barrios oscuros de Buenos Aires buscando la compañía de los cuchilleros, que representaban para él una forma auténtica del nativismo criollo que quería conocer y absorber.
Los criollos, y sus descendientes gauchos, fueron los primeros colonizadores españoles de la pampa. Por lo menos desde hace un siglo, la palabra ha adquirido el sentido de un ideal de pureza cultural que, según sus defensores, fue corrompida con la privatización de la pampa y, más adelante, con la avalancha de inmigrantes de Europa hacia finales del siglo XIX y principios del XX.
Borges, entre los veinte y los treinta años, intentó escribir un poema épico de largo aliento que mitificara “a este mi Buenos Aires innumerable”, como lo llamaba; una obra, en palabras de Borges, “conversador[a] del mundo y del yo, de Dios y de la muerte”. La veía como una manera de reflejar la esencia de la ciudad, como había hecho Joyce con Dublín; una manera de establecer una identidad cultural duradera ante el mundo que hasta entonces Argentina no poseía. Su propósito, en parte, era consagrar al descendiente urbano del criollo, con su ubicuo puñal y sus supuestos modales de bandido honorable. Algunas de sus mejores ficciones –incluidas “El sur”, “El muerto” y “La intrusa”, por nombrar solo unas cuantas– fueron animadas por el cuchillo.
La naturaleza profundamente argentina de la obra de Borges se esconde con frecuencia detrás de sus preocupaciones metafísicas y sus complejas referencias literarias. Pero su involucramiento con la historia y la política argentina, y su convicción de que el destino del país estaba entrelazado con el suyo duraron toda la vida. La política era un asunto emocional. Su familia no era acaudalada, pero su linaje era ilustre. Algunas de las calles prominentes de Buenos Aires llevaban el nombre de sus ancestros; el más notable entre ellos Isidoro Suárez, su bisabuelo materno y un héroe de la batalla de Junín en 1824, la cual serviría para cambiar el rumbo de la guerra sudamericana por independizarse de España. La batalla se libró en los Andes peruanos, con lanzas y espadas. “No retumbó un solo tiro”, escribió Borges en un poema para conmemorar a Suárez. Esta “batalla de lanzas” tuvo un gran significado para Borges, como lo tuvo también el que su bisabuelo atravesara a un español “con el hierro”.
El abuelo paterno de Borges, coronel en las guerras contra los indígenas, murió en batalla. Otro de sus ancestros comandaba la vanguardia en el ejército de José de San Martín en contra de España. “Ya el primer golpe, / ya el duro hierro que me raja el pecho, / el íntimo cuchillo en la garganta”, escribió Borges en “Poema conjetural”. El narrador de este poema es otro de sus ancestros famosos, Francisco Laprida, asesinado en 1829 por órdenes de un caudillo gaucho.
El poema no es una celebración de la muerte violenta, sino una respuesta angustiada al golpe de Estado de 1943 en Argentina, que tenía simpatías nazis. Borges fue un declarado antifascista durante esos años críticos. Pero su lealtad estaba dividida. Culturalmente era un nacionalista; políticamente era un liberal. En 1934, una facción de nacionalistas de derecha lo atacó por encubrir furtivamente su herencia judía. Borges respondió al ataque con un ensayo titulado “Yo, un judío”, en el que se mofaba del antisemitismo y la intolerancia generalizada de los nacionalistas. “Quisiera tener algunos ancestros judíos”, le diría después a un entrevistador; quizá porque le habría permitido tomar posesión psicológica de una tradición libresca que admiraba.
Para el inicio de la década de los cuarenta, los nacionalistas marchaban en las calles de Buenos Aires, gritando consignas de apoyo a los nazis. Durante la Segunda Guerra Mundial, Borges estaba claramente del lado de escritores tanto socialistas como liberales. Y durante los años más opresivos del gobierno de Juan Domingo Perón, al principio de los años cincuenta, se le asignó a un detective que vigilara sus movimientos y monitoreara sus lecturas, con frecuencia acerbas críticas en contra de Perón.
En el enredo que era la política argentina en aquellos días, su liberalismo estaba atravesado por la ambivalencia. En principio, era partidario de una democracia centralizada, al estilo europeo, pero le preocupaba que tal “progresismo” terminara en “someternos a ser casi norteamericanos, casi europeos, siempre casi otros”; una amenaza a la precaria maduración cultural argentina. También sabía por experiencia que, con elecciones libres, las más de las veces los argentinos votarían por un caudillo tiránico a quien no le interesara promover un sistema judicial independiente o ninguna otra institución democrática confiable. Perón, elegido presidente en 1946, cuando Borges tenía 47, fue el principal ejemplo de esto. “Nuestra imitación vernácula del fascismo”, llamaba él al peronismo, con su banda itinerante de trabajadores consentidos, modelada en los camisas negras de Mussolini, que actuaban como vigilantes y golpeadores no oficiales.
Este enredo llevó a Borges a creer erróneamente que lo que Argentina necesitaba era una dictadura iluminada que educara a sus ciudadanos en los modos de la verdadera democracia, y que después organizara unas elecciones libres. Su apoyo público a las juntas militares violentas y represivas de los generales Jorge Rafael Videla, en Argentina, y Augusto Pinochet, en Chile, durante los setenta dejó una mancha permanente en su reputación. Sin querer justificarlo, uno puede entenderlo como un acto de desesperación mientras Argentina se precipitaba a la bancarrota y la guerra civil, y una serie aparentemente interminable de gobiernos ineptos colapsaba. En ese momento, ninguna facción política ofrecía nada parecido a una solución.
En 1976, invitado oficial de Augusto Pinochet, Borges habló de “una honrosa espada” que sacaría a la República Argentina “de esa ciénaga”, justo como había sucedido en Chile. Al referirse a los grupos de guerrilla clandestina que combatían a la Junta en Argentina, dijo que él prefería “la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita” del enemigo. Mientras que en España, llamó a la Junta de Videla “un gobierno de militares, de caballeros, que son gente decente”.
Resguardado para ese momento por su fama, por la ceguera y por una mitología privada del honor que había cultivado a lo largo de cincuenta años, no parecía comprender hasta qué grado llegaba el reinado de terror de Videla. Cometió el error de prestar el lustre de su nombre a una versión más virulenta del estado fascista de Perón que había condenado. En lugar del culto a la personalidad del peronismo, la Junta de Videla ofrecía una justificación impersonal del asesinato patriótico. Más tarde, cuando se aligeró la censura a la prensa y Borges se enteró de las atrocidades de la Guerra Sucia, se arrepintió de su apoyo y llamó a los miembros de la Junta “mafiosos” y “locos” que debían ser juzgados por sus crímenes.
Borges profesor2 es la transcripción literal de un curso de literatura inglesa dictado por Borges en la Universidad de Buenos Aires en 1966. El curso comienza con Beowulf y termina con Robert Louis Stevenson y Oscar Wilde; un total de veinticinco clases. No sorprende que la discusión de las antiguas épicas anglosajonas sean los capítulos más inspirados del libro. Con sus toscas consonantes y vocales abiertas, y su vocabulario preciso de cosas que “corresponden al fuego, a los metales, al hombre, a los árboles”, el anglosajón se ajustaba perfecto a la poesía de la batalla.
Borges había leído traducciones al inglés de las épicas a lo largo de toda su vida, pero cuando tenía 59 años se dedicó a aprender sajón, un proceso que llamó “pura contemplación / de un lenguaje del alba”. Las épicas le entregaban una especie de ideal literario: concreto, preciso e inundado del brillo de la espada como un objeto mágico. Su ojo lector era agudo e impredecible de la manera más interesante. Admiraba el “Fragmento de Finnsburh” más que Beowulf, por ejemplo, aun cuando se compone de apenas unas sesenta líneas, que formaban parte de un poema mucho más largo y que fueron compuestas alrededor del siglo vii. A Borges lo anima el lenguaje directo, que va hacia el lector con un poder iluminado, sin estar oscurecido por kennings –un manierismo literario común de la Edad Media–. Los kennings eran una forma de la metáfora hecha principalmente de palabras compuestas: “camino de la ballena” para el mar, por ejemplo, y “potro del mar”, para la nave, y “tormenta de espadas”, para la batalla.
En esencia, el “Fragmento de Finnsburh” trata de una princesa danesa que se ha casado con Finn, el rey de Frisia, para evitar una guerra. El hermano de la princesa, el rey de los daneses, va a visitarla al castillo de Finn durante el invierno. Ahí son atacados por los frisios y el rey danés logra repelerlos, pero mata a su propio sobrino en el proceso, una tragedia (aunque el poeta no la llamaría así) que sugiere un conflicto futuro sin resolución aparente.
Borges se deleita con la imagen de la sala de Finn iluminada “con el brillo de las espadas ‘como si Finnsburh estuviera en llamas’”. Este brillo no es producto del fuego, como lo suponen originalmente los guardias del rey, sino de la luna “‘brillante bajo las nubes’, sobre los escudos y las lanzas de los frisios que vienen a atacarlos”. Borges señala una metáfora análoga en la Ilíada que compara la batalla con un fuego –la comparación se refiere al “brillo de las armas y, además, por su carácter mortal”– y también en el mito escandinavo del Valhalla, “iluminado no por candelabros, sino por espadas, que brillan con un brillo propio, sobrenatural”.
“Sobrenatural” es la palabra clave. En la creación literaria ideal de Borges, las letras del alfabeto serían en sí mismas sobrenaturales. Las letras rúnicas del sajón, diseñadas con sus gruesos bordes para ser talladas en el metal de las espadas y la madera de los escudos, poseían un poder físico especial. En cuanto al origen de la palabra “runa”, Borges les dice a sus estudiantes:
La palabra “run” en sajón quiere decir “cuchicheo”, “lo que se dice en voz baja”. Y por ello quiere decir “misterio”, porque lo que se dice en voz baja es lo que no se quiere que oigan los otros. De modo que “runas” quiere decir “misterios”. Misterios son letras.

Sin duda esta es la idea detrás de su famoso cuento “El Aleph”, que es la primera letra del alfabeto hebreo. Cuando en el cuento el protagonista mira el Aleph, la confusión del universo se vuelve coherente y clara.
Borges se considera a sí mismo un lector “hedónico” –busca el placer en los libros, y más allá de eso, una “forma de la felicidad”–. Le aconseja a sus estudiantes que abandonen un libro que los aburra: “ese libro no ha sido escrito para ustedes”, sin importar su reputación o su fama. Como lector, está al acecho de pasajes específicos, o incluso únicamente de frases que lo conmuevan. “Uno se enamora de una línea, después de una página, después del autor”, dice. “¿Bueno, por qué no? Es un hermoso proceso.”
Entonces, en la “Oda de Brunanburh”, una épica del siglo Xque se incluye en la Crónica anglosajona, Borges destaca la descripción táctil de un cuervo, “de pico ‘duro como el cuerno’, que come, devora los cadáveres de los hombres”. Borges, con aprobación, nos recuerda que “en la Edad Media no se inventaban rasgos circunstanciales”. Eran conmemorados por su veracidad como experiencia o no se mencionaban en absoluto.

Beowulf, la única épica sajona que ha sobrevivido completa, está, en opinión de Borges, “mal inventada”. Contrario al “Fragmento de Finnsburh”, con su tragedia familiar implícita, Beowulf simplemente nos presenta a un héroe –“un Hércules septentrional”, lo llama Borges– y luego nos lo muestra haciendo cosas heroicas antes de morir. El autor, como sabemos, muy probablemente fue un monje que se propuso escribir una Eneida germánica, y lo que le irrita a Borges es que imita las reglas sintácticas del latín. Para la época en la que Beowulf fue compuesto, probablemente durante el siglo VIII, había únicamente alrededor de quinientas palabras latinas en sajón, la mayoría de ellas palabras religiosas que describían conceptos abstractos y desconocidos para los sajones. A Borges le molesta la beatería y el tono “ceremonioso”. Borges, claro, escribía en una lengua latina; las duras palabras sajonas que representaban cosas “esenciales” en inglés tenían para él un poder sónico exótico. Las palabras derivadas del latín en el sajón parecen derivativas y diluidas. En la mayoría de sus cuentos y poemas metafísicos, Borges buscaba en el español palabras primigenias, materiales. En la alquimia de la composición, la claridad de su significado producía el efecto de acentuar más el misterio general del cuento.
“Me ha conmovido más la poesía épica que la lírica o la elegía –le dijo Borges a The Paris Review en 1966– quizá porque vengo de un linaje militar.” De hecho, lo conmueven las elegías sajonas del siglo ix y x cuando ahí sucede, en palabras de Borges, “quizá lo más importante que puede ocurrir en la poesía: el hallazgo de una entonación nueva”. Estos no son poemas de batalla, sino poemas personales de soledad y tristeza. “The Seafarer”,3 por ejemplo, tiene un comienzo desconcertante que anticipa siglos de literatura por venir, incluido, obviamente, Walt Whitman: “Puedo cantar sobre mí mismo un canto verdadero; puedo narrar mis viajes.” Borges se deleita en el modo sencillo y coloquial con el que, más adelante en el poema, el poeta describe una tormenta de nieve que viene del norte: “Anocheció, nevó desde el norte y cayó sobre la tierra el granizo, la más fría de las simientes.” Esta pareja metafórica de opuestos es novedosa –el granizo trae muerte, las simientes traen vida–, sin embargo no se siente que el poeta esté esforzándose para conseguir el efecto; parece ser la manera en la que veía las cosas.
De las elegías, la más sobresaliente es la segunda parte de “El sueño de la cruz”, en la que un árbol del que se hizo la cruz para crucificar a Cristo nos habla directamente. La madera del árbol derribado siente y está viva. Nos cuenta su historia, pide nuestro perdón y sentimos la extraordinaria novedad imaginativa del poeta convirtiéndose en la voz de un árbol. No hay nada piadoso o diligentemente cristiano acerca de esta parte del poema. Es la voz misma de la tierra que expresa una pena que la desgarra. “La cruz tiembla cuando siente el abrazo de Cristo –apunta Borges–. Es como si la cruz fuera la mujer de Cristo, su esposa, la cruz comparte el dolor de Dios crucificado.”
Lo que cautiva a Borges es la aparente pureza de sentimiento en estos versos, el sentido de que los escritores no estaban al tanto de la originalidad de sus poemas. “Estaban obligando a un idioma de hierro, a un idioma épico, a decir algo para lo cual ese idioma no había sido forjado, a expresar tristezas y soledades personales. Y sin embargo lo hicieron.”
Los lectores de Borges profesor pueden sorprenderse, como me pasó a mí, cuando Borges salta de la conquista normanda de 1066 directo al siglo XVIII, esquivando a Chaucer, Milton, Shakespeare y todo escritor inglés en un periodo de setecientos años. El escritor al que Borges retoma después de este salto en el tiempo es Samuel Johnson, quien lamentó la pérdida del carácter teutónico en el inglés, con la creencia de que el lenguaje había sido degradado por los galicismos del francés. Esta invasión de palabras de origen latino expandiría el lenguaje de una manera inconmensurable, y terminaría componiendo casi dos tercios del inglés moderno. Pero para Borges esto significaba el sacrificio de una lengua austera, de precisión y acción, a favor de una compuesta por locuciones abstractas, vagas y sobretrabajadas –los elementos básicos del español contra los que él luchaba en su propia obra.
Shakespeare, en particular, desconcertaba a Borges. Parece haberlo visto con una mezcla de asombro y recelo estético instintivo. Sus comentarios improvisados sobre Shakespeare pueden parecer simplistas, ideados para sorprender. “Siempre he sentido algo italiano, algo judío en Shakespeare –le dijo al entrevistador de The Paris Review 4– y quizá los ingleses lo admiran por eso, porque es tan poco parecido a ellos.” Sinceramente objetaba lo que caracterizaba como las exageraciones de Shakespeare, su hábito de “acumular las agonías”.
Es fácil imaginar que los bullentes soliloquios de Lear o de Leontes en El cuento de invierno molestaran la sensibilidad fríamente metafórica de Borges. Sin embargo, él estaba de acuerdo con Coleridge en que “Shakespeare sacó todo de sí”, que era una fuerza panteística “capaz de asumir todas las formas” y que tenía la capacidad de convertirse incluso en sus personajes menores cuando los escribía.
En Borges profesor, durante una clase sobre el Roman- ticismo, les dice a sus estudiantes: “Una de las obras más importantes de un escritor –quizá la más importante de todas– es la imagen que deja de sí mismo a la memoria de los hombres, más allá de las páginas escritas por él.” Habla de Coleridge, cuya fama póstuma es igual a la de, digamos, Wordsworth, aunque “la obra de Coleridge, que abarca muchos volúmenes, consta en realidad de unos pocos poemas [...] y de algunas páginas en prosa”. Dice que esto es así porque pensar en Coleridge “es pensar en un personaje de novela”.
En cierta manera, cuando nosotros pensamos en Borges pensamos en alguien hechizado: un hombre ciego y oracular que imaginó un mundo lleno de doppelgängers y repeticiones cósmicas sin fin, y que escribió un puñado de “ensayos- ficción” que lo convirtieron en uno de los escritores más influyentes del siglo XX.
A esta imagen de Borges como una figura inventada contribuye su propia preocupación con la idea de un yo alternativo. Algunas veces habló de un segundo Borges, nacido el mismo día que el primer Borges, que utilizaba su mismo nombre pero que era una persona distinta. Este segundo Borges era un observador o un espectador del Borges “real” –el Borges más profundo– con quien el segundo Borges se había ido identificando, igual que uno hace con un personaje en una película o una obra de teatro, porque sus acciones estaban siempre a la vista. Tomó esta idea de una escuela de pensamiento hindú, un intento teológico por reconciliar nuestra autoconciencia con nuestro yo interno e inmutable.

En 1973 asistí a una cátedra impartida por Borges en un salón elegante de cierta sociedad histórica de Buenos Aires. Acudí una hora antes porque el año anterior en Nueva York me había sido imposible entrar a una de sus pláticas –la multitud, en la Universidad de Columbia, había sido tan grande que se desparramaba hasta la avenida Broadway–. En Buenos Aires el público estaba compuesto por cuatro personas; una de ellas era el asistente de Borges, y otra un amigo cercano. La broma en Buenos Aires en ese entonces era que si Borges hubiera sido checo o francés, los argentinos habrían estado leyendo sus traducciones a carretadas.
La conferencia a la que asistí versó sobre el poema épico de José Hernández El gaucho Martín Fierro, de 1872. En el poema, Martín Fierro entra al servicio militar durante las Guerras indias; deserta y vive con los indios durante un tiempo; mata a un hombre en una pelea a cuchillo en un bar y se vuelve un forajido perseguido por las autoridades. Fierro tiene dos opciones: convertirse en un peón de rancho para uno de los grandes ganaderos que estaban fraccionando la pampa o entregarse a la policía –ambas, formas de encarcelamiento.
Borges admiraba el poema por su riqueza y autenticidad coloquial. Una muestra de esta autenticidad, decía él, era que el protagonista nunca describía el cielo, tan ubicuo en la pampa que no necesita mención. La vastedad del paisaje está implícita en el modo en que los personajes van por la vida.
El ritmo de Martín Fierro fue tomado de la payada, una canción gaucha en octosílabos. La payada sería la base de las baladas cantadas con guitarra conocidas como milongas, que a su vez darían pie al tango.
La vida criolla de los gauchos, como la de los personajes de las épicas sajonas, estaba marcada por un código inexpugnable. La muerte nunca estaba lejos; ni el gaucho –quien, por lo menos de manera ideal, vivía bajo un código de valor que Borges celebraba y admiraba– quería que estuviera lejos. Esta presencia de la muerte, como en las épicas sajonas, incentivaba una expresión elemental que él quería emular. Buscaba una estatura parecida a la del guerrero, o su equivalente, en su obra, y creía que nos podía elevar por encima de lo que llamaba “la nada de la personalidad”, con sus neurosis insignificantes y sus quejas personales.
Cuando tenía poco menos de ochenta, vivía aún en el modesto departamento de Buenos Aires que compartía con su madre hasta que ella murió. Su biógrafo, Edwin Williamson, describe que su habitación se parecía a “una celda de monje con su estrecha cama de metal, una sola silla y dos pequeños libreros donde guardaba su colección de libros sajones y escandinavos”. Aquellos libros antiguos eran una parte fundamental del ethos que daba sostén a este, el más moderno de los escritores.
Borges profesor es una contribución importante a su obra. No son conferencias académicas sino ensayos en voz alta. Los estudiantes de Borges no grabaron estas clases motivados por la reverencia que sentían por su maestro, sino porque les ayudaría a prepararse para los exámenes. Esa aproximación casual y desordenada es una de las fortalezas más grandes del libro. Los editores con gran habilidad han limpiado el texto, han explicado las referencias casi indescifrables que los estudiantes habían transcrito fonéticamente –“Wado Thoube” era, por ejemplo, el poeta Robert Southey, y “Bartle” era el filósofo George Berkeley. Al final, lo que tenemos es el tono de la voz de Borges, con sus digresiones espontáneas y su entretenida soltura; sus influencias y preocupaciones literarias más profundas, no mediadas por la naturaleza revisada y pulida de la palabra escrita. ~
 Traducción de Pablo Duarte.

martes, 11 de diciembre de 2012

"¿No es usted demasiado inteligente para ser futbolista?"

El fútbol y los libros no son incompatibles, pero Mata, el extremo del Chelsea, ha escuchado esa pregunta por parte de la prensa inglesa cuando se enteraron de que estudia dos carreras

Mata, en un partido con el Chelsea. REUTERS/Toby Melville

Mata, en un partido con el Chelsea. REUTERS/Toby Melville

"¿No es usted demasiado inteligente para ser futbolista?" La pregunta, seguramente culpa de los prejuicios, pertenece a un periodista inglés, que la hizo acompañada de una carcajada. El destinatario fue Juan Mata que, además de jugar en el Chelsea, estudia dos carreras por la universidad a distancia (INEF y Marketing). "No, yo no creo que sea un bicho raro", respondió, "simplemente, trato de hacer cosas que se hacen a mi edad".
Juan Mata, sin embargo, pertenece a un gremio en el que los futbolistas, matriculados en la universidad, son excepcionales. Siempre hubo casos y nunca dejará de haberlos, pero no es lo habitual. Al menos, entre los futbolistas de elite, que se convierten en millonarios prematuros. Y por eso mismo es tan extraño encontrar un caso como el de Mata o el del propio Andrés Iniesta, que no se resigna a abandonar la carrera de INEF. De hecho, antes de haberla terminado, ya la está sacando un gran provecho.
"Me viene bien para entender la anatomía del cuerpo, y esto lo noto, sobre todo, cuando me lesiono, porque entiendo mejor lo que me dicen los médicos". Por eso Iniesta no renuncia a un sacrificio que, en realidad, ya no necesita para ganarse la vida. Su caso, a la vez, demuestra que el fútbol y los libros no son incompatibles. Y no es el único. El actual presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, fue un gran ejemplo en su época. Acabó la carrera de Derecho en la Universidad de Deusto mientras jugaba en el Athletic.
Los cambios de residencia en su etapa de futbolista tampoco impidieron a Óscar Celada, el actual médico de la selección, terminar la carrera. Jugó en Sporting, Zaragoza y Las Palmas, pero Óscar, que luego empezó como becario en el Consejo Superior de Deportes, fue una prueba de que "si se quiere, se puede estudiar". Y claro que hay más casos como los de Pirri o Pablo Alfaro que, antes de retirarse del fútbol, ya eran médicos; el de Julen Guerrero, licenciado en periodismo; el de Granero, ex futbolista del Madrid ahora en el Queens Park Rangers, donde no se olvida de la carrera de psicología. O el de Iván Marcano, ex defensa de Racing o Villarreal, que, a pesar de marchar al Rubin Kazan, sigue estudiando a distancia para ingeniero de telecomunicaciones en la Universidad de Cantabría.

¿Desconfianza intelectual?

En realidad, no se trata de detallar más casos uno a uno, que los hay. Pero nunca será lo habitual. Y eso que ya no es como antes. En la época de Jorge Valdano, sin ir más lejos, cuando "el futbolista provocaba algún tipo de desconfianza intelectual". Ahora, desde la infancia, los chavales están avisados de que no pueden descuidar los estudios, porque el fútbol no es ninguna garantía.
Los departamentos de formación de los clubes lo recuerdan a diario. La declaración de Alejo García, como director del departamento de psicología del Atlético de Madrid, siempre será significativa: "Sólo entre el 1 y el 3% de los 240 canteranos del club logrará jugar en Primera división". Y uno de los que lo logró fue De Gea, el portero, que a los 17 años ya se hizo titular en el primer equipo, pero los miembros del Atlético de esa época siempre recordarán que su madre le pasaba los apuntes por fax para terminar el bachillerato. Sin embargo, ahora que De Gea ya juega en el Manchester y es un portero consagrado, es distinto. Y, en realidad, le pasa como a Xabi Alonso. Él empezó la carrera de Empresariales, pero el fútbol cambió las reglas de su vida ("me hubiese gustado hacer mi añito de Erasmus") y ahora, a los 31, echa de menos no haber tenido esa formación universitaria. Pero no es fácil, siendo futbolista, y Xabi Alonso no es una excepción por ello.
La realidad tampoco le quitará nunca la razón. En una sociedad como la actual, en la que no hay más héroes que los deportistas, no es fácil encontrar casos como el de Juan Mata o Granero en Londres o Iván Marcano en Rusia. Sus vidas económicamente ya no corren casi ningún peligro y con el dinero invertido deberían tener suficiente, pero siempre habrá gente excepcional en el mundo. "Si hay tiempo para triunfar", pregunta Mata, "¿por qué no voy a tenerlo para estudiar?". Otra cosa distinta es si hablamos de futbolistas de categorías más discretas como Diego Cervero, el goleador que juega en Segunda B en el Oviedo y que está preparando el MIR, en la especialidad de traumatología, donde, en teoría, figura el resto de su vida. "Por eso estudio como una bestia". Pero el caso de Diego es diferente al de Xabi Alonso, por ejemplo. Cuando se retire del fútbol no es probable que tenga la vida solucionada.

viernes, 7 de diciembre de 2012

La enseñanza de élite es gratis en Internet

 
 
 
La enseñanza de Introducción a la Sociología es algo casi automático para Mitchell Duneier, catedrático de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey: la ha impartido 30 veces y el manual que coescribió ya va por su octava edición. Pero el pasado verano, mientras transformaba su clase en un curso gratuito en Internet, se vio enfrentado a algunos interrogantes novedosos: ¿dónde deberá centrar la mirada mientras una cámara graba sus clases? ¿Cómo podrían compartir sus ideas los 40.000 estudiantes que se matricularon online? ¿Y cómo saber lo que están aprendiendo?
En muchos sentidos, la trayectoria de profesor en un aula a docente online de decenas de miles de estudiantes refleja un movimiento más amplio, que es posible que transforme la educación superior. Varias empresas ya ofrecen una enseñanza de élite a nivel universitario —que antes solo estaba disponible en el campus, a un gran coste y solo para unos estudiantes selectos— gratuita para todo el que tenga una conexión a Internet.
Además, estos cursos masivos abiertos, o MOOC por sus siglas en inglés, utilizan el poder de su enorme número de matriculados para enseñar de una nueva manera, aplicando la tecnología del trabajo masivo a los foros de discusión y a las calificaciones, y permitiendo que los profesores usen las clases online y reserven tiempo de clase en el campus para relacionarse con los estudiantes.
Es probable que la difusión de los MOOC tenga grandes consecuencias. Las universidades de nivel inferior, que ya se enfrentan a críticas por unas tasas de matrícula elevadas, pueden tener dificultades para convencer a los estudiantes de que sus cursos valen el precio que pagan por ellos. Mientras, algunos expertos expresan sus reservas sobre cómo puede evaluarse la enseñanza en Internet y advierten de la posibilidad de que se hagan trampas.
Los MOOC acapararon la atención pública por primera vez el año pasado, cuando Sebastian Thrun, catedrático de la Universidad de Stanford en California, ofreció un curso gratuito sobre inteligencia artificial que atrajo a 160.000 estudiantes de 190 países. El aluvión de publicidad que generó impulsó a las universidades de investigación de élite a empezar a abrir su educación superior a todo el mundo, quizá con la esperanza de, al final, llegar a ganar dinero.
Hoy en día hay millones de estudiantes matriculados en cientos de cursos en Internet, entre ellos los que ofrecen Udacity, una empresa derivada de Thrun; edX, una sociedad de capital riesgo de Harvard y del Massachusetts Institute of Technology, y Coursera, una empresa derivada de Stanford que ofrece el curso de Duneier y otros 200 más. Atraen a un público amplio: los jubilados creen que los cursos les ayudan a la formación continua, y los estudiantes indios los consideran su única posibilidad de conseguir un trabajo de nivel universitario.

Las mejores universidades con cursos como el de Duneier tienen la posibilidad de ganar mucho, tanto en prestigio como en capacidad para redefinir su pedagogía.

“Al principio resultaba muy intimidante dar clases sin alumnos in situ, sin saber quién está escuchando y cómo reacciona”, asegura Duneier. “Hablo de cosas como las diferencias raciales en el coeficiente intelectual, Abu Graib y los baños públicos, y me preocupaba que mis clases pudiesen dar la impresión de ser ejemplos del etnocentrismo estadounidense”.
Cuando impartió su primera clase online, los estudiantes escribieron cientos y luego miles de comentarios y preguntas en los foros de discusión de Internet. La tecnología del crowdsourcing (colaboración abierta) fue muy útil: todos los estudiantes que leían el foro podían votar las preguntas y los comentarios, y así sus votos le permitían identificar los temas importantes y adaptar sus clases.
Las mejores universidades con cursos como el de Duneier tienen la posibilidad de ganar mucho, tanto en prestigio como en capacidad para redefinir su pedagogía. Los riesgos son mayores para las universidades de menor tamaño, que pueden verse tentadas de prescindir de algunos de sus cursos introductorios —y de algunos de los profesores que los imparten— y sustituirlos por unas clases en Internet más baratas y de profesores con grandes nombres.
“Hemos llegado al momento crítico en el que todas las universidades importantes están pensando qué pueden hacer online-”, señala Peter McPherson, presidente de la Asociación de Universidades Públicas y Estatales.
La Universidad de Tejas ha anunciado que usará los cursos de edX para los créditos. Los estudiantes de una clase de Udacity- pueden obtener créditos a través del Campus Global de la Universidad del Estado de Colorado. La mayoría de las empresas que proponen MOOC se plantean ofrecer créditos y cobrar tasas por los certificados y los exámenes vigilados. Princeton no ofrece certificados de finalización.
Los primeros MOOC se centraban en las ciencias informáticas y en la ingeniería, pero Duneier imparte cursos de humanidades, en los que los estudiantes llevan el proceso de calificación.
Para crear una sensación de seminario, Duneier usó una sala de videochat en la que seis u ocho estudiantes —de Katmandú, Siberia, Irán o Princeton— hablaban de las lecturas; otros alumnos podían volver a reproducir el vídeo y comentarlo.
Para Doug MacKenzie, bombero de Filadelfia de 34 años, los videochats con sus lejanos compañeros de clase eran lo más destacado. “Creo que es realmente genial poder hablar con alguien en Siberia”, afirma.
El precio —cero— era fundamental. “Siempre he querido estudiar una carrera, pero el problema es que no tengo dinero para hacerlo”, indica Mackenzie, que ha cursado cuatro MOOC.
El planteamiento sigue siendo experimental, especialmente en el campo de las humanidades.
Cada estudiante debe calificar el trabajo de cinco compañeros para obtener su nota, la media de las calificaciones que le otorgan sus compañeros. Duneier y sus ayudantes han calificado miles de exámenes finales, comprobando las notas que asignan con las que dieron los estudiantes. Hasta ahora, ha encontrado una impresionante correlación de 0,88.
Al calificar a mano los exámenes de mitad de curso, Duneier y sus ayudantes descubrieron que cerca del 3% de los estudiantes había copiado. Pero, justo antes del examen final, Duneier detalló las normas para un examen con los libros cerrados. “Les dije: ‘No usen sus notas, no busquen en Google y no pregunten a su mujer”.
Las calificaciones a mano todavía no han detectado ningún caso de copia.

jueves, 1 de noviembre de 2012

"EL CODIGO DE SANACION EMOCIONAL" C.S.E. 4

Escuela para Aprender a ser Feliz.

Escuela para Aprender a ser Feliz.

Para reír!!!!

Víctimas de la LOGSE‏

AQUI TENEMOS UNA MUESTRA MÁS DE LOS RESULTADOS DE LA LOGSE
¡¡¡SIN COMENTARIOS!!!
Publicado en un informe escolar de España. Cómo contestan los exámenes los chavales españoles ¡SE HA RESPETADO LA ORTOGRAFÍA ORIGINAL DE LOS ALUMNOS!
Enviado por un profesor. Son las respuestas de examenes de música y otras materias por alumnos de la ESO y BACHILER.
Música

P.- La orquesta: Definición, esquema de distribución de los instrumentos y criterio de colocación de estos instrumentos.R.- La orquesta es cuando se guntan mucha gente que toca, y toca la música. Los instrumentos se colocan unos delante y detras y eso depende del tamaño, por ejemplo la gaita se coloca siempre delante.
P.- Características generales de la música barroca. R.- Creo que ay un despiste en la pregunta, me parece que es la música marroca. Voy a contestar esto. La música marroca es la de los moros de Marruecos que es muy importante porque la tocaban los moros cuando ivan a las batallas de conquista.

P.- Beethoven.R.- Este era un señor sordo que compuso la letra de Miguel Rios o sea el Himno de la alegría. Pero cuando la izo no era de rocks. Daba muchos conciertos en la época de Franco y hizo también 'Para Luisa' que no tiene paranjon en la historia de la música.

Vocabulario musical (define):Barítono: es el que lleba la barita o sea el que dirije a los otros

Tenor: es un cantante como Placido Domingo

Soprano: esto no lo se

Villancico: es lo que se canta en Navidad cerca del arbol

Sinfonía: es lo que tocan las orquestas

Movimiento adagio: eso no lo trae mi libro

Movimiento allegro: que lo cantan los musicos cuando o sea estan contentos.

Nota: Este alumno fue a protestar porque lo suspendieron.

Lengua y Literatura

P.- Medir el segundo verso escrito en la pizarra.R.- En la pizarra, unos 75 centímetros , en el papel más o menos una cuarta (lo digo aproximado porque no me he traído el metro).

Ciencias y geografía

P.- Movimientos del corazón. R.- El corazón siempre está en movimiento, solo está parado en los cadáveres.

P..- Movimientos del corazón (otra respuesta).
R.- De rotación alrededor de sí mismo y de traslación alrededor del cuerpo.

P.- Huesos de la pantorrilla.
R
.- Está formado por el hueso más largo del cuerpo, que es el fémur, que va desde el omoplato hasta la rótula.

P.- El cerebro.R.- Las ideas, después de hablar, se van al cerebro.

P.- Ejemplo de parásito interno .
R.- Las vísceras..

P.- Un parásito interno del hombre.R..- El langostino.

P.- Músculos del cuello.R.- Electrocleidomésticos.

P.- Capacidad pulmonar.R.- Es de unos cinco mil litros.

P.- Reproducción sexual.
R.- Para que se provoque la FERMENTACIÓN , tienen que estar el órgano masculino dentro del femenino.

P.- Dimorfismo sexual.
R.- El macho se diferencia de la hembra por una prolongación más o menos larga.

P.- Antibióticos.R.- El alcohol, algodón y agua oxigenada.

P.- Estimulantes del sistema nervioso.
R.- El café, el tabaco y las mujeres

P.- Odontólogo.R.- Carnívoro que se alimenta de presas vivas.

P.- Pediatra.R.- Médico de pies.

P.- Definición de rumiantes.R.- Son los que eruptan al comer.

P.- Marsupiales.R.- Los animales que llevan las tetas en una bolsa.

P.- Aves prensoras..R.- Son las aves que viven en las 'prensas', sitos donde hay mucha agua.

P.- Aves prensoras (otra buena). R.- Tienen bonitos coloridos, como el cuervo..

P.- Ejemplos de nematoceros (mosquitos).R.- El 'buo', el 'buo' real y el mochuelo.

P.- El alantoides.
R.- Es una especie de rabo que tiene el pollo para respirar.

P.- Reptiles.R.- Son animales que se disuelven en el agua.

P.- Ejemplo de reptil.R.- La serpiente 'Putón'

P.- Anfibios.
R.- La rana tiene una hendidura cloacal, por la cual lanza el típico sonido 'cloac, cloac'.

P.- Moluscos.R.- Son esos animales que se ven en los bares, por ejemplo el cangrejo.

P.- División de los moluscos. R.- Gasterópodos, bivalvos y simios.

P.- Partes del insecto.R.- Son tres: in-sec-to

P.- La abeja.R.- Se divide en reina, obreras y 'zagales'.

P.- ¿Conoces algún vegetal sin flores?R.- Si, conozco algunos.

P.- Las algas.R.- Son animales con caracteres de vegetales.

P.- Fases de la Luna.
R.- Luna llena, luna nueva y menos cuarto.P.- Formación de las cordilleras.
R.- Las montañas no se forman en uno o dos días, tardan mucho tiempo en formarse.

P.- ¿Qué río pasa por Viena?R.- El Vesubio azul.

P.- Afluentes del Duero por la derecha.
R
.- Son los mismos que por la izquierda.
P.- GlaciaresR.- Pueden ser por erosión y por defunción.

P.- Volcanes.R.- En Mallorca está el Teide. El agua de mar se solidifica y sale por el cráter.

P..- Productos volcánicos. R.- Las bombas atómicas.

P.- Cómo se llaman los habitantes de Ceuta.
R.- Centauros..

Geografía

P.- Característica de Holanda.
R.- En Holanda, de cada cuatro habitantes, uno es vaca.

P.- Países que forman el Benelux .
R.- Bélgica, Luxemburgo y Neardental

P.- Países productores de miel.R.- La Granja de San Francisco

P.- Depuración del agua.R.- Se hace por los rayos ultraviolentos.

P.- La sal común.R.- Tiene un curioso sabor salado.

P.- Brisa del mar.R.- Es una brisa húmeda y seca.

P.- El mendelismo.R.- Mendel trabajó mucho ayudado por caracoles.

Matemáticas y Física

P.- Polígono.R.- Hombre con muchas mujeres.

P.- Círculo.R.- Es una línea pegada por los dos extremos formando un redondel.

P.- Averiguar el número primo 2639.R.- Para mí que este número no es primo porque no hay ningún número que dividido por este número que es 2639 nos de exacto. Si usted ve que está mal corrijalo

P.- Trabajo y energía.
R.- Trabajo es si cogemos una silla y la ponemos en otro sitio, energía es cuando la silla se levanta sola.

P.- Palabra derivada de luz.R.- Bombilla.

Historia y religión

P.- El hombre primitivo.R.- Se vestía de pieles y se refugiaba en las tabernas.

P.- Etapas más importantes en la evolución del hombre. R.- Sobre el año 570 se cree en la primera aparición del Homo sapiens. A partir del 570 y hasta el 1200 el Homohabilis. A partir del 1200 y hasta aproximadamente el 1701 el Homohabilis y después, hombres normales.

P.- Comentar algo del 2 de mayo.R.- ¿De qué año?

P.- El arte griego.R.- Hacían botijos

P.- El Cid.R.- Quiso armarse caballero y se buscó a un aldeano llamado Sancho Panza y se fue por esos mundos...

P-
La catedral de León.R.- Fue construida por los romanos gracias a un arquitecto americano.

P.- La soberbia.R.- Es un apetito desordenado de comer y beber, que se corrige practicando la lujuria.

P.- Moisés y los israelitas. R.- Los israelitas en el desierto se alimentaban de patriarcas.

P..- La Fe.
R.- Es lo que nos da Dios para poder entender a los curas.