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jueves, 13 de diciembre de 2018

El beso proLGTBI de Anna Castillo a su chica



El beso proLGTBI de Anna Castillo a su chica 🌈
Fotograma de 'La Llamada'

El turismo de compras, el motor del lujo en España


Apostar por la artesanía, la herramienta para estimular el crecimiento del sector

lujo
Exterior de la tienda de Loewe en Madrid.
El segmento de moda, joyería y belleza de alta gama representa más de la mitad de los ingresos de la industria del lujo, concretamente 5.100 millones de euros en 2017, según el Círculo Fortuny. Asimismo, las ventas de los artículos personales de este tipo han crecido un 8% en los últimos cuatro años. En este contexto, el turismo de compras se presenta como el principal motor de esta sección, pues representa entre el 80% y el 85% de las ventas de los artículos personales de alta gama.

Aunque España aún se encuentra por detrás de otros países europeos, como Italia o Francia, se espera que el mercado del lujo nacional duplique su tamaño para 2025 hasta alcanzar los 21.000 millones de euros. En 2017, el sector creció un 9% respecto al curso anterior. Un ritmo de desarrollo superior al registrado a nivel mundial, que ronda el 5%, lo que coloca a España como un destino emergente dentro de la alta gama europea. “Aunque presuponemos que los competidores también seguirán creciendo, para 2025 contamos con entrar en el club de los destinos estrella del turismo de compras”, señaló esta semana el presidente del Círculo Fortuny, Carlos Falcó, durante la presentación de estas cifras, en un encuentro que contó con la participación de empresas como Lladró o la división de lujo de El Corte Inglés.

En este sentido, los turistas de nacionalidad china se postulan como los grandes impulsores de este tipo de consumo, ya que representan el 35% del total de compras. Un porcentaje que se repite en otros países europeos, aunque según el máximo responsable de la asociación de marcas, a los turistas extranjeros aún les falta mucho por descubrir sobre la excelencia española. No obstante, hay apuntes que dejan entrever el potencial que ofrecen estas compañías para crecer dentro del gigante asiático, ya que según apuntó Falcó, los productos cosméticos más vendidos en China son de origen español.

El made in Spain también se aprecia de manera notable en el resto de Asia. Es el caso de Japón, donde una compañía como Lladró cuenta con cinco tiendas. El propietario de la firma de figuras de porcelana, Alexander Wit, destacó también el interesante crecimiento de la clase media marroquí. “Desde Ceuta competimos con capitales del lujo como son París, Ginebra o Londres”, señaló. Una idea que corroboró el director de marketing internacional y estrategia de lujo de El Corte Inglés, Javier Fernández: “Más allá de los famosos rusos, el primer cliente de Marbella es Marruecos”, recordó.

A pesar de ello, Falcó insistió en la importancia de ofrecer una experiencia turística diferente, ya que “los chinos venían a comprar a Europa porque era más barato, pero están bajando los aranceles y en 2025 no habrá una diferencia significativa en el precio de los productos”. Por su parte, Fernández no considera que esto sea un problema significativo, ya que “por mucho que disminuyan los precios en China, comprar en Europa seguirá siendo especial porque es el origen de todo”. El lugar de procedencia es una de las cualidades que más se valoran en el mundo del lujo, donde el made in Spain va más allá de la relación calidad- precio, matizó por su parte la directora general de Pagos de Familia Marqués de Griñón, Xandra Falcó.

En este sentido, el director general de T.ba, Gonzalo Prado, reconoció que como no pueden competir en precios, desde la firma apuestan por confeccionar productos diferentes y recuperar tejidos que se habían dejado de usar para abaratar costes. “Cuando se piensa en lujo, la gente se imagina las grandes marcas, pero en España había un tejido industrial de pequeños artesanos con un bagaje cultural que se está perdiendo, pero que por ejemplo, en China, se aprecia mucho”, señaló el empresario.

La artesanía despunta como uno de los valores diferenciales que podrían impulsar el interés de España para este tipo de clientes, lo que si se ofrece junto a una experiencia turística diferencial y a una infraestructura hotelera de alta gama, podría servir como plataforma de lanzamiento de otros segmentos dentro del sector del lujo. Además, este tipo de viajes son una alternativa de mayor calidad al tradicional turismo de sol y playa. “Hay que fomentar la llegada de mejores visitantes por muchísimas razones, pero sobre todo porque cuando estos viajeros vuelven a su país de origen, siguen demandando los productos”, justificó Fernández, para quien existe un vínculo muy fuerte entre el turismo que recibe una región y su industria.

Por este motivo, facilitar la llegada de viajeros fue uno de los temas centrales del debate que tuvo lugar durante la presentación de las cifras del Círculo Fortuny. “El ritmo de crecimiento nos puede colocar en los niveles de Francia e Italia en un corto periodo de tiempo, pero aún así hay cosas en las que España está en desventaja como en la comunicación a través de vuelos internacionales o en los trámites para la obtención de visados”, criticó el director de La Galería de Canalejas, Juan Pablo García. Un ciudadano chino tardaría 15 días en conseguir el permiso para viajar a España y solo uno para visitar Francia, según el presidente del Círculo Fortuny. Un dato paradójico si se tiene en cuenta que ambos países se encuentran dentro del Espacio Schengen, que permite la libre circulación de personas dentro del mismo sin necesidad de solicitar ninguna licencia extra.

Frente a estos obstáculos, los expertos insistieron en la necesidad de trabajar con más fuerza la marca España. “Conviene poner el foco en la satisfacción de compra y en la experiencia del cliente para que decidan gastar aquí y no en otro punto de su ruta”, insistió García. El responsable de La Galería Canalejas aprovechó la ocasión para desvelar que el centro comercial incluirá marcas que aún no han llegado a España, lo que podría situar a Madrid como epicentro del turismo de compras en España, título que hasta ahora ostenta Barcelona.

El futuro es digital, pero también físico

Según un informe de Bain, el 100% de las compras de lujo que se producirán en 2025 habrán sido influenciadas digitalmente. Una premisa que no implica la desaparición de tiendas físicas, pero sí el mayor papel de las páginas web como punto de información. El director general de Chocrón Joyeros, Moisés Chocrón, considera su tienda online como un escaparate. “El primer contacto del lujo con el cliente es digital, aunque luego compren en tiendas físicas por la experiencias, pero muchas veces vienen al establecimiento teniendo ya claro lo que van a adquirir”, justificó. No obstante, los puntos de venta tradicionales, aunque renovados, seguirán siendo fundamentales a la hora de consumir, especialmente en el caso de los productos de lujo. “El futuro sigue pasando por las tiendas físicas porque es un mundo muy táctil, sobre todo habrá grandes flagships en las que se potencie la experiencia del cliente. Lo digital es compatible con esto, pero la alta gama es mucho más sensorial, más emocional”, defendió el director de marketing internacional y estrategia de lujo de El Corte Inglés, Javier Fernández.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Dedicada a mi ama



Castígame con tus presentimientos, azótame con tus mentiras. Saboreo lo salado de tu hermosura, pecador insensato de tu presencia, la Luna de miel desertó del calendario del camionero que soy cada vez que oigo tus hermosos insultos.





Me gustas, escúpeme en la cara si hace falta, no pidas permiso para entrar. Soy tu palacio hecho carne, lengua extranjera que me pervierte. Al final, el tiempo juzgará nuestros pecados; mientras tanto suframos nuestro goce con la pasión de los desesperados. Todo lo que me hagas será perdonado. 


Me azota el temporal en que te conviertes, el viento de tus ganas no me deja avanzar. Pero ya no importa, el último respiro será compartido. 

Moriremos juntos, tus manos en mi cuello, torniquete de la mala sangre, simple eufemismo para decir lo que siento. Sobran las palabras.

viernes, 23 de febrero de 2018

Inteligencia artificial

¿Pan e inteligencia artificial para el pueblo?


El relato mediatico de la rivalidad entre la inteligencia artificial y la humana es una señal de que esta tecnología se encuentra en un momento de ebullición. Sin embargo, exagera el alcance de los adelantos e ignora su verdadero sentido: una colaboración que haga que ambas inteligencias se desarrollen.

Parece como si cada día saliera una noticia que nos cuenta de algún avance en el campo de la inteligencia artificial y busca recalcar que la inteligencia artificial es comparable con la humana. Las notas suelen referirse a tecnologías recientes, recicladas o cuyo fin se ha tergiversado. Con regularidad, tales adelantos se presentan con encabezados sensacionalistas, ganchos que pretenden despertar el morbo o la curiosidad del público, como si de un desfile de asombros sin fin se tratara. El circo mediático de la inteligencia artificial nos deja claro que esta se encuentra en plena primavera, lo cual puede implicar que hay más que suficiente interés para invertir en investigación, cosa que permitirá un desarrollo acelerado. Sin embargo, la mayoría de las notas no aclara ni explica gran cosa al respecto y termina confundiendo al receptor. ¿Qué podría depararnos el camino de insistir que la inteligencia humana ha encontrado a su digno rival?
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En 1997 tuvo lugar el primer torneo en el que una inteligencia artificial (Deep Blue, desarrollada por IBM) enfrentó y venció a un humano. El reto fue un juego de ajedrez y el humano fue el campeón mundial Garri Kasparov. Más o menos por ahí empezaba a derretirse la nieve del largo invierno de la IA. Catorce años después, en 2011, Watson, otra inteligencia artificial desarrollada por IBM, venció a un par de hasta entonces invictos humanos jugando Jeopardy. Algunos medios  reportaron dicho avance como lo que fue: un paso muy importante en la materia, especialmente por cuanto hace la comprensión de lenguaje natural (humano, pues), que podía tener aplicaciones diversas para asistir a los humanos. Otros medios, siguiendo la tradición del miedo a las máquinas, lo compararon con el argumento de Terminator o, añadiendo algo de drama, utilizaron encabezados diciendo que Watson había vencido a la humanidad. Luego, en 2016 AlphaGo (de Google) venció a Lee Sedol, campeón mundial de Go. Se anota aquí que, curiosamente, cuando alguien es muy bueno en lo que hace solemos decir que "es una máquina”, como si trabajar cual máquina, sin comer, sin enfermarse, sin vacaciones y despojado de humanidad, fuera un ideal. Pues resulta que esas “máquinas” de jugar fueron vencidas por otras verdaderas. Después de estos hitos, las notas al respecto tienden a afirmar la superioridad de la tecnología, así que no es raro leer títulos que dicen "Ahora una inteligencia puede (inserte la habilidad que se le ocurra) mejor que los humanos”. Los ejemplos van desde leer hasta trabajar en un almacén.

Otro ejemplo se encuentra en los chatbots post mortem. La vida eterna digitalizada o la idea de convertir a las personas muertas en chatbots comenzó a hacerse realidad en 2014 con Eterni.me. El uso de tecnologías muy similares por parte de otras empresas ha sido reportado como novedad hasta la fecha, añadiendo el detalle de llamarlo resucitación. Aquí el gancho es que se menciona la continuidad de la vida después de la muerte, como si en efecto se tratara de vida y no de un bot. En el tema de carros sin conductor, la batalla se ha puesto álgida y cada marca se reconoce como pionera en el uso de dicha tecnología. Sin gran interés por resolver los problemas de transporte, el público se asombra ante cada nuevo truco, mientras otra parte del debate se concentra en las desventajas de adquirir una tecnología que podría matarte.

Evidentemente, a las empresas enfocadas en el desarrollo de inteligencia artificial les conviene vender la ilusión de que cada pequeño paso es un gran logro muy distinto a otros. Algunos medios y usuarios reproducen las notas sin cuestionar, acaso añadiendo la constante preocupación en torno a la llegada de la singularidad. ¿En qué se diferencian Deep Blue, Watson y AlphaGo? ¿Acaso su único propósito era vencer a los campeones humanos? ¿Ser un chatbot es estar vivo? ¿Es algo así como la cookies de Black Mirror? ¿Podré decirle a mi carro que me lleve al trabajo y dormirme en el camino?
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Rodeados de tantas preguntas y posibles respuestas, el desfile de tecnologías se convierte en procesión. Por lo pronto, ya existe alguien que supo aprovecharlo. Su nombre es Anthony Levandowski quien, además de haber sido un importante desarrollador de la tecnología para carros sin conductor, es el fundador de la primera iglesia devota de la inteligencia artificial: Way of the future. Él despeja de una vez por todas la pregunta sobre la dominación mundial por parte de las máquinas: dice que inevitablemente ocurrirá, aunque no es posible dar una fecha cierta. Esta visión contrasta con la que afirma que la IA no es una bestia ajena o de otro mundo, sino proveniente del entendimiento humano.

Hay varias razones por las que la inteligencia artificial no puede ser equiparada con la humana, por ejemplo:
  • Aislar la capacidad para dominar un juego difiere de la capacidad de razonamiento humano en su totalidad.
  • La conciencia no ha llegado a los chatbots ni navega por mundos intrincados como en Her.
  • Existen seis niveles de autonomía y un montón de cosas por arreglar (como el transporte público) antes de que los carros naveguen completamente por sí solos por todas partes.
Cuando olvidamos estas salvedades, pasamos de largo un detalle importante: que estamos considerando a las máquinas en términos humanos y viceversa. Se prefiere que los humanos trabajen como máquinas y se trabaja para que las máquinas tengan inteligencia equiparable a la humana y, en una de esas, hasta conciencia. Sin embargo, equiparar la inteligencia humana a la artificial ignora que la segunda es una herramienta inerte y la evolución que ha atravesado para llegar al punto en el que se encuentra. Podríamos alimentar a una inteligencia artificial con toda la literatura, filmografía y música del mundo y no podría crear una nueva obra que mezcle esos elementos con experiencia personal propia porque carece de ella y de la experiencia sensible que ésta representa. Aun el humano más capaz podría ver abrumada su capacidad de cálculo ante una cantidad de datos imposible de manejar. Presentar ambas inteligencias como rivales no hace otra cosa que nublar la visión del trabajo en colaboración, puesto que la capacidad creativa del humano y la de procesamiento de datos de las máquinas es lo que podría hacer crecer sus capacidades de manera exponencial.