
Espectacular con su motor de inyección y refrigeración líquida y un enorme ‘balón’ trasero para disfrutar de la ruta.Como siempre hago antes de iniciar la prueba de una moto, quise informarme sobre este modelo, ya que reconozco que este mundo me queda un poco lejos de lo que son mis gustos en el mundo de la moto.
Y es que no iba a recoger una Harley cualquiera sino que iba a ser la, según me han dicho, menos querida por los puristas de la marca, ya que la fábrica de Milwaukee rompió con su historia y la dotó de un motor con refrigeración líquida y alimentación por inyección, abandonando así los carburadores. A pesar de esto, Harley ha querido hacer un guiño a los incondicionales de la marca manteniendo los aletines en los cilindros, simulando la refrigeración por aire.
Y era por esta razón por la que me apetecía mucho probar esta moto, ya que me encantan las motos deportivas y leyendo las características de la V-Rod, veo con asombro que a este modelo lo dotaron del VR 1000 que desarrollaron en la fábrica para correr en superbikes, aunque ha sido dulcificado por Porsche antes de comenzar a fabricarla.
A primera vista tengo que reconocer que me impresionó y mientras a las demás motos de pruebas las dedico diez minutos mirando todos los detalles, a la V-Rod la dediqué veinte. ¿Por qué?
Amigo, esta moto lo merece. Todos los elementos están puestos en su sitio por alguna razón, bien por estética bien por un lado práctico, pero lo que primero llama la atención es su espectacular neumático trasero de 240 mm enjaulado en una llanta de 19 pulgadas.
Las llantas son bitono logrando una imagen impactante en parado junto al pulido de gran parte del motor y la parte ciclo. No han dejado ningún detalle al azar y los neumáticos Michelin llevan grabado en su flanco la marca Harley Davidson y su logo viene en la banda de rodadura, como el sello que le ponen al ganado. La moto es pesada, cerca de los 300 kilos, pero para nada tendrás dificultad en maniobrar con ella, ya que la parte de tu cuerpo donde la espalda pierde su nombre va pegada al suelo a solo 70 cm.
El cuadro de instrumentos cuenta con tres esferas, siendo el velocímetro el que obtiene el lugar preferente, con display digital como odómetro, situándose el cuentarrevoluciones a la izquierda y la aguja indicadora del nivel de combustible en la derecha. La llave ya no la tendremos que llevar en el clausor ya que cuenta la V-Rod con el conocido sistema de proximidad (Smart), esto es, que con llevar la llave en el bolsillo podremos poner en marcha la moto.
Un detalle que no me gustó mucho fue lo expuesto que está el depósito de gasolina y varios cables para los amantes de lo ajeno. Lo que parece el depósito no es tal sino que tendremos que levantar el asiento del conductor donde encontraremos el tapón, pero ojo, todo esto sin usar una llave con lo que cualquiera podría darte una mala sorpresa.
Podría tirarme otros diez minutos más en observarla pero el chico de la tienda ya me estaba mirando con ojos de pocos amigos.
Sensaciones en ciudad. La V-Rod viene dotada con la versión más moderna del motor Revolution de 1.250 cc, con dos árboles de levas y cuatro válvulas por culata y que está alimentado por un sistema de inyección electrónico secuencial. Lleva además embrague con sistemas antirrebote y de asistencia, un cambio de cinco velocidades y una transmisión con correa en fibra de carbono. Todo muy bonito sobre el papel pero cuando pones el selector de contacto, situado en la parte derecha, en la posición ING y das al START me llevé una tremenda decepción con el sonido. Yo quería salir del concesionario como un chico malo, pero lejos de la realidad ya que por las aburridas homologaciones a la V-Rod la han puesto unos escapes muy conservadores.
Con la esta Harley no tendrás problemas para moverte por la urbe con su magnífico motor, donde si te llegaran será cuando quieras moverte entre los enjaulados (coches), ahí es donde la V-Rod nos devolverá al mundo real y más de una vez tendrás que esperar haciendo caravana porque si el neumático 240 es precioso con la moto parada, la combinación con el delantero es muy brusca y eso no nos permitirá movernos con soltura. Pero claro, en Milwaukee no sufren el tedioso tráfico de Madrid, con lo que a la mínima saldremos huyendo de la capital. La posición de conducción es de malote cien por cien, ya que la distancia entre el manillar y el asiento nos hará adoptar una postura muy peculiar.
En las frenadas no tendremos los típicos problemas de las custom ya que aunque en las pinzas ponga Harley Davidson, están son de la marca Brembo, y como siempre hacen muy bien su trabajo.
De nuevo la prueba del semáforo me confirmaría lo que sentí en el concesionario, era el Easy Rider más mirado a esta orilla del Manzanares y como siguiese así ya iba a llamar a los Hell´s Angels por si tenían alguna vacante en su banda. Bromas aparte, poco más quería saber de Madrid sobre esta moto y me encaminé a casa porque al día siguiente tenía ruta con mi compañero Sergio.
Sensaciones en carretera: La jornada de pruebas por carretera nos regaló un día poco amigo de las motos, nublado y con rachas de aire, justo lo que menos te apetece para montar. Pero claro amigo, llevo una moto que ronda los 300 kilos y eso te da una seguridad que pocas motos me han dado. El aplomo que transmite el conjunto con toda esa masa en movimiento te hace que cualquier insinuación encima de la moto no se transmita a esta con lo que llevas una seguridad de primera. Volví a descubrir lo que es montar en moto e ir viendo el paisaje sin tener que preocuparte de donde está el ápice de la curva, dónde empiezo acelerar para tener un paso por curva espectacular, etc.
Qué gusto da hacer una curva con una estabilidad encomiable acompañándola con un motor que en ningún momento se nos vendrá abajo. Está tan lleno que todas las curvas podremos hacerlas en cuarta velocidad con lo que la quinta solo la pondremos en las aburridas autovías.
El consumo se dispara en este tipo de moto rondando los 8 litros a los 100 aunque vayas a ritmo moderado porque el bicilíndrico tiene que tirar de 300 kilos y eso se nota.
En resumen: La V-Rod se ha llevado mi corazón, es una custom con todas las de la ley que, eso sí, cuenta con la gran ventaja de tener un motor y una parte ciclo totalmente modernas con todo lo que ello conlleva. Destacaría en ella su poderoso motor la gran parte ciclo que equipa y la gran estampa que tiene, en cambio si los ingenieros de Harley leen este artículo mejoraría la autonomía, el asiento y tapón de gasolina sin cerradura y la descompensación tan grande entre la rueda delantera y trasera.
Vicente Rosa
Fuente: Vida Premium
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